El Colegio y la Fundación QSDglobal colaborarán en casos de desapariciones desde el análisis criminológico

     Madrid, a 22 de junio de 2022

El Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM) y la Fundación QSDglobal, que vicepreside Paco Lababón, han firmado recientemente un Acuerdo Marco de colaboración para ayudar desde el análisis criminológico en el drama que suponen las desapariciones sin causa aparente.

La Fundación QSDglobal es una organización privada de carácter fundacional sin ánimo de lucro cuyos fines, entre otros,  son la búsqueda de personas desaparecidas, la prevención de nuevas desapariciones y otras situaciones de riesgo similares así como la asistencia social, psicológica y jurídica a cuantas personas y familiares hayan sufrido situaciones de desaparición o pérdida, incorporando mediante este Acuerdo Marco el análisis criminológico de los casos.

El CPCM está interesado en la colaboración activa con la Fundación puesto que en los fines de ambas entidades, con carácter general, coinciden plenamente en considerarse instrumentos solidarios para la defensa de los Derechos Humanos, de las personas desaparecidas, de la prevención de nuevas desapariciones y otras situaciones de riesgo similares.

Así, mediante el convenio firmado en el día de ayer, entre la decana del Colegio, Carmen Balfagón, y el vicepresidente de QSDglobal, Francisco Lobatón, el CPCM se pone a disposición de la Fundación el conocimiento y experiencia de la que disponen el conjunto de colegiados y colegiadas para la realización de iniciativas formativas y proyectos que puedan redundar de manera positiva en la resolución de casos de desaparición mediante el análisis criminológico de cada uno de ellos y la elaboración de propuestas concretas para la prevención del fenómeno de las desapariciones en España.

GRUPO DE TRABAJO

En esta misma línea de actuación, el CPCM ha creado hace unas semanas un Grupo de Trabajo sobre Personas Desaparecidas formado por colegiados/as y precolegiados/as con formación en esta materia, para contribuir, desde la Criminología, al análisis de las desapariciones activas en España, mostrando, además, su total disposición a ayudar en estos casos que tanto dolor ocasionan a las familias.

El último informe de CNDES, publicado este años, señala que en 2021 se han denunciado un total de 22.285 desapariciones, correspondiendo un 66% de ellas a menores de edad.

El pasado 9 de marzo entró en vigor la Instrucción 4/2022 por la que se aprobó el I Plan Estratégico en Materia de Personas Desaparecidas (2022-2024), en la que, como viene sucediendo desgraciadamente en nuestro país, de nuevo no se cuenta con los profesionales criminólogos.

Pero no podemos obviar que el papel de los criminólogos y criminólogas en la resolución de desapariciones es cada vez más relevante, con despachos y profesionales que analizan desde el ámbito criminológico, casos importantes, a petición de los propios familiares. El profesional criminólogo aporta conocimientos específicos que no deben ser obviados por nuestra sociedad.

El Colegio Profesional de la Criminología de Madrid insiste que no quiere quedarse al margen del drama que supone para las familias una desaparición; para ello va a poner todos los conocimientos de los colegiados a disposición de la Fundación QSDglobal para abordar desde el análisis criminológico las distintas situaciones que nos planteen y en las que se ha producido una desaparición.

El CPCM y su Grupo de Trabajo de Criminología Vial, con la Estrategia de Seguridad Vial 2030

Madrid, a 21 de junio de 2022

El pasado día 13 de mayo el Grupo de trabajo de Criminología Vial del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM) impartió un interesante webinar para colegiados y precolegiados en el que se trataron temas de gran actualidad.

En este espacio formativo, adelantaron sus propuestas criminológicas a las contenidas en la ‘Estrategia de Seguridad Vial 2030’ (DGT – Seguridad vial 2030), que fueron presentadas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la sede de la Dirección General de Tráfico el día 9 de junio de 2022.

“Con este webinar hemos pretendido dar a conocer lo que la Criminología Vial puede aportar a nuestra sociedad”, afirmó Vicente Planas, coordinador del Grupo de Trabajo.

Es por ello por lo que se trataron cuatro temas que desarrollan algunos de los aspectos que podemos ver en esta disciplina que se engloba dentro de la criminología.

Por su parte, Rosa María Jiménez, una de los miembros del Grupo, profundizó en las conductas agresivas que cada día proliferan más en los conductores. A este respecto se refiere la Estrategia de Seguridad Vial 2030, “Mediante la formación y la educación vial”.

En este mismo punto coincidió con Ricardo Calderón, otro de los partícipes de este Grupo de Trabajo, que llama la atención sobre la formación y educación vial. Por su parte, Raúl Carlos Peña añadió la necesidad del cumplimiento de las normas y la equidad en las sanciones.

Vicente Planas, por otro lado, hizo hincapié en la necesidad de la investigación policial y sobre todo criminológica de todos los aspectos relacionados con los accidentes/siniestros de tráfico y la seguridad vial.

Si eres colegiado/a o precolegiada/a del CPCM, puedes ver el Webinar completo en el Área Privada.

Uvalde: Ciudad sin ley y en manos de Salvador Ramos (Análisis Criminológico)

Redacción:
Sandra Calvo Jiménez
 Mª del Carmen Esparza Morales
Adrián Rodríguez Molina

Puedes descargar el artículo en el formato original haciendo click aquí o desde la página del Grupo de Trabajo de Criminología Educativa.

Introducción

 El pasado día 24 de mayo la ciudad de Uvalde, en Texas, EE.UU, quedaría en shock, presa de la tragedia y el horror, al conocer que Salvador Ramos, un joven lugareño, habría provocado un tiroteo en una escuela de Primaria, que terminaría cobrándose la vida de veintiuna personas, entre ellas, diecinueve estudiantes y dos profesoras, siendo él, finalmente, abatido por la Policía. Este no es más que otro de los tantos tiroteos masivos y de gran repercusión mediática que han tenido lugar en escuelas de Primaria y Secundaria en EE.UU. durante las últimas décadas. Todos recordaremos, por ejemplo, la masacre en el Instituto Coulombine en 1999.

Pero, vayamos un paso más allá, y es que, conforme han ido pasando los días hemos conocido más detalles sobre la vida de este joven, a quien familiares y amigos describen como un adolescente con problemas, muy callado, más bien tímido, solitario y que pasaba gran parte del tiempo aislado en su habitación jugando a videojuegos como ‘Fortnite’ y ‘Call of Duty’, de los que era muy aficionado. Amigos cercanos a Salvador Ramos confirman que el joven sufría acoso escolar de manera frecuente y, por parte de muchas personas, y no solo dentro del entorno educativo, sino también a través de las redes sociales. Al parecer, sus dificultades en el habla, por un marcado ceceo, su tartamudez, así como su forma de vestir y las carencias económicas de su familia eran los principales motivos por los que se mofaban de él, lo que despertaba en el joven episodios de agresividad que se manifestaban en continuas discusiones con compañeros y familiares, llegando incluso a autolesionarse.

Por su parte, revelaciones de algunas compañeras de Ramos también apuntan a que el joven era especialmente violento con las mujeres; y citan textualmente: “Él daba miedo”. Otras fuentes apuntan a que su relación con las chicas era casi inexistente o sólo a través de las redes sociales, donde empleaba un lenguaje inapropiado.

Pasted Uvalde: Ciudad sin ley y en manos de Salvador Ramos (Análisis Criminológico)

Imagen:https://www.google.com/maps/@29.2003965,-99.7880747,3a,75y,203.93h,91.57t/data=!3m6!1e1!3m4!1s68R5iYa8F5NI9dhQNeqypQ!2e0!7i16384!8i8192

Todo esto nos lleva a pensar que de nuevo estamos ante una problemática de base, como es el acoso escolar. Por lo anterior, quedan de manifiesto reflejadas algunas de las características que definen a este fenómeno social, como es el acoso escolar, cuyo principal objetivo es mermar la autoestima de la víctima, procurar su sometimiento en cualquier de sus formas, ya sea en el plano emocional, social u otros, mediante una serie de agresiones físicas y/o verbales que en último término buscan satisfacer la necesidad de control y dominio de quien agrede. Son, entre otras, características propias del acoso escolar:

  • Ataques sistemáticos. Ramos sufría acoso escolar de manera repetida. No era un hecho aislado, puntual. Una vez más queremos decir que: ‘El acoso escolar no es cosa de niños’.
  • Uno o más agresores. Se conoce que en la perpetración de los ataques había más de una persona implicada. Estamos ante el binomio agresor – víctima.
  • Acoso o ciberacoso escolar. Se daba tanto dentro del entorno educativo (acoso escolar) como fuera de este, a través de la RR.SS (ciberacoso escolar o ciberbullying).
  • Hechos injustificados. Nada justifica el maltrato en ninguna de sus formas. Una determinada forma de vestir, tener alguna característica que nos diferencie de los demás (en su caso, el marcado ceceo, por ejemplo), o un nivel económico inferior al de otras familias no son motivo alguno para ridiculizar o minimizar a una persona. Estaríamos principalmente ante un tipo de acoso verbal (se burlaban de él por su tartamudez) y social (le apartaban del grupo de iguales).

No podemos pasar por alto el entorno familiar disruptivo de Ramos, que en absoluto favorecía su correcto desarrollo evolutivo, dados los numerosos antecedentes delictivos de sus propios familiares, y la facilidad para la adquisición de armas en EE.UU. (él mismo se autorregaló dos rifles semiautomáticos por su 18 cumpleaños), como ya hemos mencionado con anterioridad y de manera muy resumida, por no ser esto último objeto del presente artículo.  Podemos presumir, sin lugar a dudas, que Ramos tenía una vida complicada, que ha ido marcando poco a poco su carácter agresivo y definiendo un comportamiento cada vez más alejado de las normas sociales comúnmente aceptadas para vivir en sociedad de manera armónica.

Como sociedad debemos tomar conciencia de que el acoso escolar está presente en muchos centros escolares y que no es un tema baladí que tengamos que pasar por alto, sino que merece toda nuestra atención. Que nuestros esfuerzos deben ir encaminados a proteger a la víctima, sin olvidarnos de que el acosador también necesita ayuda y que hay un tercer elemento, que merece la pena mencionar, además del agresor y la víctima, como pueden ser los observadores, aquellos que, sin ser parte directa de los posibles ataques, ya sean estos físicos, verbales, sexuales, etc., se quedan impasibles sin pronunciarse ni a favor ni en contra de la víctima, tal vez por el miedo a sufrir las represalias del agresor.

En el presente artículo, trataremos de exponer de manera pormenorizada y desde una visión criminológica ante qué tipo de sujeto estamos, quién es realmente Salvador Ramos, dentro de qué tipología delincuencial podría encajar, cuál sería su perfil criminal, qué factores han contribuido a la perpetración de semejante acto y, además, expondremos qué teorías criminológicas podrían explicar su conducta.

Te invitamos a que, a través de estas líneas te sumerjas y profundices en este caso de reciente actualidad.

Salvador Rolando Ramos (Dakota del Norte; 16 de mayo de 2004 – 24 de mayo de 2022). Edad 18 años.

Antecedentes

 ANTECEDENTES FAMILIARES:

  • 1993. La abuela de Salvador Ramos, Celia “Sally” Martínez González es acusada de un delito menor.
  • 2003. La madre de Salvador Ramos, Adriana Reyes, es acusada de escribir un cheque sin fondos.
  • 2005. Adriana Reyes se declara culpable de un delito de fraude.
  • 2007. Adriana Reyes es acusada de agresión a un familiar.
  • 2011. Salvador Ramos (padre) es acusado de asalto agravado con un arma mortal.

ANTECEDENTES DE HECHO:

Jueves, 12 de mayo. Salvador Ramos, a través de Instagram, intercambia mensajes con una chica de California a la que sin conocer de nada pregunta si quiere volver a publicar fotos de su pistola.

Lunes, 16 de mayo. Salvador Ramos cumple 18 años.

Martes, 17 de mayo. Ramos compra legalmente un rifle de asalto semiautomático del tipo AR en un comercio local de venta de armas.

Miércoles, 18 de mayo. El joven compra 375 rondas de municiones.

Viernes, 20 de mayo. Ramos compra un segundo rifle de asalto semiautomático del tipo AR en el mismo comercio local.

Sábado, 21 de mayo. Aparece una foto de dos rifles AR15 en una cuenta de Instagram (nombre de usuario “salv8dor_” vinculada al sospechoso).

Martes, 24 de mayo. Se produce un tiroteo en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, EE. UU. Salvador Ramos abre fuego en esta escuela, matando a veintiuna personas, diecinueve estudiantes y dos profesoras, e hiriendo a otras diecisiete.

  • Las autoridades apuntan a que el ataque comenzó alrededor de las 11:30 a.m. (aunque hay versiones que apuntan más cerca del mediodía, 12:00 m.).
  • 16 a.m., el joven, enviaría un mensaje a una chica con la que días previos había entablado una conversación vía Instagram. El mensaje decía: “Voy a ello”. Otros mensajes que Ramos había enviado a la chica en la madrugada del martes, decían así: “Estoy a punto de …”, “Te lo diré antes de las 11”, “Hay un secretillo que me gustaría contarte”. Más tarde, y tras enterarse de los hechos, la chica argumentaría: “La única razón por la que le respondí fue porque me asustó”.
  • Sobre las 11:00 a.m., unos 30 minutos antes del tiroteo, Ramos escribió en la red social Facebook: “Voy a disparar a mi abuela”. Poco después, añadía una segunda publicación: “Ya disparé a mi abuela”.
  • 15 minutos antes de estrellar el vehículo e irrumpir en el colegio, el joven escribía la que sería su tercera y última publicación: “Voy a disparar en una escuela primaria”.
  • Se estima que sobre las 11:28 a.m., llega a las inmediaciones del colegio, impactando el vehículo que conducía, una camioneta familiar, en una zanja próxima.
  • 11:32 a.m., comenzaría el tiroteo, según estima el jefe de policía del distrito de Uvalde.
  • 11:33 a.m., Ramos accede al colegio a través de una puerta tras intercambiar disparos con un oficial de policía y evadir al agente, encerrándose en un aula que estaba conectada a otra mediante una puerta, comenzando a disparar a quienes se encontraban en ambas, según numerosos relatos de testigos y policías.
  • 11:43 a.m., la escuela primaria Robb anuncia a través de la red social Facebook su cierre por disparos en la zona.
  • 11:53 a.m., una transmisión pública a través de un canal de radio, utilizado por trabajadores locales de EMS, informa que un teniente ha solicitado una respuesta a la zona de la escuela.
  • A las 12:10 p.m., los coches de Policía habían establecido un perímetro en las inmediaciones del colegio.
  • 12:17 p.m., autoridades escolares anuncian a través de las redes sociales que “hay un tirador activo en la escuela primaria de Robb”.
  • 12:52 p.m., se siguen escuchando disparos, según grabaciones de radio.
  • En torno a las 13:00 p.m., Salvador Ramos habría sido abatido por los agentes.
  • 13:06 p.m., efectivos de la policía de Uvalde comunican en las redes sociales el fin del ataque.

Perfil Criminal

 La literatura científica establece utilizar un término que englobe a todos los asesinos que matan a varias personas. Este término sería el de «asesino múltiple». Los matices los distinguen en varios subtipos de asesinos múltiples, encuadrando dentro de ellos el subtipo de asesino en serie (AS), junto al asesino en masa (AM), y al frenético (AF). Hay dos criterios básicos para distinguir los distintos subtipos: uno es el lugar donde se cometen los asesinatos y el otro, es el tiempo transcurrido entre los distintos asesinatos.

En el caso de Salvador Ramos, que es el que nos ocupa, hablamos del subtipo asesino en masa, que es por definición, aquél sujeto que mata a cuatro o más víctimas en un mismo momento temporal y en un mismo espacio físico. No existe periodo de enfriamiento en ellos -particular propio de los asesinos en serie-, ya que los asesinatos se producen de manera sucesiva o en muy breve espacio de tiempo entre ellos.

El lugar no tiene que ser el mismo espacio donde se concentren todas las víctimas, sino que puede darse cierto desplazamiento por la zona sin que implique viajar o alejarse en exceso del lugar donde se inician los asesinatos, en las que el asesino se desplaza por el campus o por las distintas aulas o salas de profesores, baños, bibliotecas, etc. disparando indiscriminadamente a compañeros, profesores, personal que trabaja en las instalaciones, etc. Jiménez Serrano, J., 2014.

Salfati y Canter, 1999, establecen una clasificación de asesino basada en su motivación y la interacción agresor-víctima, entre los que podría caber la situación vivida por Ramos en el momento de la comisión del delito, siendo esta, según establecen los arriba citados, la de asesino Expresivo-Impulsivo, entendido como aquel que reacciona ante un estado emocional intenso, proyectando con su crimen la ira o la venganza que se produce mediante un ataque fulgurante, desbocado, explosivo contra un tipo concreto de víctima, con un significado también muy concreto para el asesino.

En lo referente a la motivación, que bien sirve para cualquiera de los subtipos de asesinos múltiples, Salvador Ramos podría haber cometido la acción delictiva empujado por una necesidad de venganza-justificación pues, en líneas generales, los asesinos múltiples y, por ende, los del subtipo que nos ocupa -en masa- se consideran víctimas y justifican su violencia en función del maltrato sufrido por ellos durante su vida, lo que les habría provocado un cúmulo de ira y odio que descargan en sus víctimas. De esta forma, racionalizan sus acciones auto exculpándose y siendo conscientes a la vez del daño ocasionado. Presentan empatía cognitiva con su víctima, pero no emocional, comprendiendo el daño que les hacen, pero sin sentir nada por ellas, lo que no les inhibe del horror sus actos.

Según la teoría de Maslow, 1943, la necesidad de supervivencia y autoprotección frente a quienes le producen el daño que ellos perciben está distorsionada, e identifican que asesinar en protegerse para reparar el mal que se les ha hecho, dentro de sus propios criterios de justicia y moral. Los asesinos múltiples pretenden hacer realidad sus deseos y necesidades, por lo que, para ellos, el asesinato y la violencia tienen su utilidad. Skrapec, 2000, citado por Sanmartín y Raine 2002 (en Jiménez Serrano, 2014).

Ramos, sufría Bullying desde la infancia por parte de sus compañeros de clase, debido a su tartamudez y sigmatismo -tipo de dislalia selectiva consistente en la sustitución de los sonidos sibilantes por sonidos interdentales– además de no ser un buen estudiante, lo que se refleja en el comportamiento de un niño que al final tiene pocos amigos. Este año debía graduarse con sus compañeros de promoción, pero debido a sus bajas notas y al absentismo escolar, la probabilidad de titularse estaba cada vez más lejos, lo que hace aumentar su frustración.

En el ámbito familiar, presenta un núcleo desestructurado, comenzando porque el joven vive habitualmente con sus abuelos, aunque no de forma estable, ya que va y viene de casa de sus padres a la de estos, cuando se produce algún tipo de desacuerdo con su madre, pues la relación con ésta no es fluida y además ella consume drogas. Respecto del padre, la figura es la de un educador ausente. De esta forma, el niño crece sin capacidad de socializar debidamente y normaliza conductas inadecuadas como adecuadas para el desarrollo de las relaciones afectivas y sociales. El peso de la educación del joven recae sobre sus abuelos y, más en concreto, sobre su abuela, que trata con el carácter cada vez más aislado de Ramos, y con quien más veces discute. De hecho, el día de autos, tras discutir con ella al haber descubierto ésta sus intenciones asesinas, intenta poner freno a su nieto, resultando gravemente herida y sin poder evitar los acontecimientos que se suceden a continuación.

Otra de las cuestiones que suelen barajarse es la posibilidad de que exista alguna enfermedad mental en este tipo de agresores. En el caso que nos ocupa no existen hasta el momento documentados antecedentes de enfermedad mental, por lo que debemos entender que los elementos de cognición y voluntad no se encontraban disminuidos en el momento de los hechos. Es probable que este agresor presentase algún tipo de trastorno de la personalidad de tipo antisocial, si tenemos en cuenta el tipo de delito cometido.

Pasted 1 Uvalde: Ciudad sin ley y en manos de Salvador Ramos (Análisis Criminológico)Salvador Ramos un mes antes de los asesinatos.
Imagen: https://peopleenespanol.com/noticias/salvador-ramos-quien-es-autor-tiroteo-escuela-uvalde-texas-masacre/

Sin embargo, no podemos caer en el error de pensar que de la presencia de un trastorno de la personalidad resulte una impunidad penal, pues los trastornos de la personalidad no constituyen de por sí patología, sino que son variaciones de la norma (social, cultural, etc.), por lo que se trata entonces de una inadaptación, además de que son duraderos y describen la conducta habitual de una persona. La forma de comportamiento anormal es generalizada y claramente desadaptativa para un conjunto amplio de situaciones individuales y sociales. Son, en definitiva, según nuestro CIE-10, actitudes y comportamientos marcadamente faltos de armonía, que afectan a varios aspectos de la personalidad como la afectividad, la excitabilidad, control de los impulsos, formas de percibir y pensar y al estilo de relacionarse con los demás. El trastorno también va acompañado normalmente de un deterioro significativo del rendimiento profesional y social, lo que hace que los rasgos de personalidad (normal) sean diferenciados de trastornos de personalidad (anormal), y sean rasgos inflexibles, persistentes y desadaptativos, causando un deterioro socio-funcional. Presenta conductas autolesivas, -cortes en la cara con armas blancas- que reconoce ante uno de sus amigos. Además, presenta durante parte de la infancia y adolescencia conductas impulsivas tanto con conocidos como extraños. Obviamente, proyectaba la frustración y la ira por el sometimiento a la situación de acoso escolar en que vivía, y la ausencia de apoyo del entorno, lo que dificultaba el correcto desarrollo de los canales comunicativos que necesita cualquier ser humano en proceso de formación y desarrollo personal.

Los hechos acontecidos nos hablan de un crimen planificado. Días antes de cometer los hechos, Salvador pone en conocimiento de una persona a la que no conoce físicamente, pero con la que contacta por redes sociales, que tiene «un secreto» que le quiere contar, y lo mismo hace horas antes de llevar a cabo los hechos. Habitualmente, los asesinos pueden estar estructurando en su mente la comisión del hecho delictivo, cómo llegarán a la escena, cómo llevarán a cabo los hechos, etc. Y, llegado un momento, algunos de estos sujetos, verbalizan de alguna forma sus intenciones, lo que implícitamente les hace tomar cierta «obligatoriedad» con el cumplimiento de lo expresado. Esto nos lleva a entender que Ramo, sólo necesitó un pequeño hecho desencadenante el día de los hechos para justificar su matanza.

Geográficamente hablando, el mapa mental de Ramos le permitía perfectamente conocer el camino, el modo de acceso al lugar de los hechos, el tiempo disponible para llevar a término el plan preconcebido, así como que disponía de los medios para su ejecución.

El Journey To Crime (JTC) Philips (1980), está asociado a estudios relacionados con el comportamiento geográfico del criminal, Rossmo, 2000, donde se mide la distancia entre domicilio del delincuente y lugar del crimen. El sustento lo encuentra en distintas teorías, como son la Tª de la elección racional, de Cornish y Clarke, 1987 basada en el Principio de la distancia de decaimiento que parte de la Ley coste-beneficio, Felson y Clarke, 1998; o la Tª de las actividades rutinarias, Cohen y Felson, 1979, relacionada con la Tª del patrón delictivo, en Jiménez, 2011. Las tres primeras interpretan elecciones individuales según los procesos de toma de decisiones (balance coste/beneficio de la oportunidad, nivel de riesgo, recompensa) de forma que la frecuencia de crímenes se reducirá si se produce mayor desplazamiento, pues el agresor no conoce la zona y el riesgo es mayor. Las dos últimas, inciden en que las personas nos hacemos mapas o representaciones mentales de los lugares en los que realizamos nuestras actividades cotidianas y conocemos las rutas para desplazarnos. Por esta razón, el agresor tiene tendencia a cometer los hechos en lugares más familiares para él puesto que le suponen mayor seguridad, control y predicción, saber qué buscar y cómo encontrarlo, le es más sencillo huir, la víctima tiene menos posibilidades de escapar.

Pasted 2 Uvalde: Ciudad sin ley y en manos de Salvador Ramos (Análisis Criminológico)Fuente: Elaboración propia

Si observamos el plano adjunto veremos que la distancia es de 2,6 millas -4,1km-, que se recorren en un vehículo particular en un tiempo inferior a 5min., toda vez que en el plano se observa que el desplazamiento es en línea recta. A esto, es viable añadir que Ramos es alumno de la escuela en la que comete el asalto, por lo que se dan sobradamente todos los elementos que permiten al agresor llevar a cabo el hecho delictivo de forma deliberada.

En conclusión, podríamos afirmar que nos encontramos ante un sujeto que estalla ante cualquier frustración, que presenta graves manifestaciones de rabia e ira incapaz de gestionar; carencia de mecanismos de afrontamiento de situaciones estresantes; deterioro de la actividad social y académica; inestabilidad y analfabetismo emocional y de la comunicación; ausencia de empatía y asertividad; patrón desorganizado de actuación y comportamiento contestatario; probablemente trastorno antisocial de la personalidad, por la incapacidad de adaptarse a la norma, y trastorno negativista desafiante, por el comportamiento hostil que presenta. En definitiva, Ramos fue una víctima durante años, y terminó convirtiéndose en el victimario.

 Medidas de prevención.

 Como hemos visto en el apartado anterior, la Criminología tiene un componente teórico que permite entender y explicar eventos delictivos. No obstante, en este artículo vamos a ofrecer medidas prácticas, aplicables a tiroteos en colegios, en este caso a raíz de lo que falló en Uvalde. Si bien vamos a utilizar este caso como ejemplo, las características compartidas con otros tiroteos en colegios hacen que las lecciones sean extrapolables.

En el marco conceptual, nos centraremos en el enfoque de las actividades rutinarias de Cohen y Felson (1979), aunque se podrían utilizar otras teorías. Para esta teoría -aunque Felson prefiera el término enfoque– el fenómeno criminal se da cuando coinciden en tiempo y espacio los siguientes tres elementos originales (ampliable a otros dos o tres elementos): autor motivado, objetivo propicio y ausencia de guardianes eficaces.

Trasladado al tiroteo de Uvalde encontramos lo siguiente de forma simplificada:

  • Evidentemente hubo un autor motivado -Salvador Ramos- y conocemos que al igual que en otros eventos similares, se realizó una mala gestión de su perfil. Puede parecer injusto juzgar hechos a toro pasado, pero la realidad es que en su pasado hay indicadores detectables.
  • Respecto al segundo elemento, la naturaleza de los colegios los convierte en objetivos “blandos”. Aunque en EEUU sí se observan en ocasiones ciertas medidas amplificadas de seguridad (presencia policial, detectores de metales…), siguen siendo objetivos vulnerables, como se vio en Uvalde.
  • Por último, tras las críticas a la respuesta policial y las explicaciones iniciales de las autoridades, sabemos que hubo una falta de inteligencia que llevó a considerar el incidente como una toma de rehenes y no de tirador activo.

Aunque suele ser la primera solución que suena en estos casos, no abordaremos el control de armas, ya que su complejidad excede las pretensiones de este artículo. Pasemos, por lo tanto, a ver otras 3 estrategias que se pueden poner en práctica para reducir los tiroteos en colegios.

  1. Cambiar la cultura de la comunidad educativa: la base que hay que potenciar, nunca sustituir.

 a. ¿Qué es y para qué sirve?

Nos referimos a la necesidad de priorizar y destinar recursos a fortalecer la comunidad educativa (Rosales, 2017; Walker, 2019). Por un lado, fomentar estos espacios como entornos cooperativos y de respeto entre sus actores (profesores, padres, alumnos…). Se trata de prevenir e intervenir de forma temprana sobre fenómenos como el acoso escolar, infracciones disciplinarias graves y la salud mental en general (Warnick y Kapa, 2019). Si bien en el caso de Salvador Ramos no se habla de ningún trastorno mental, sí sufrió acoso escolar y también tenía un historial de violencia, elementos frecuentes en este tipo de agresores (The Violence Project, 2019). Es fundamental no solo prevenir y perseguir conductas abusivas o de maltrato, sino también que todos los miembros de la comunidad tengan la capacidad de detectar e informar sobre potenciales casos de riesgo. Con nuestro marco conceptual en mente, esta medida afecta de forma variable a sus tres elementos, reduciendo potenciales motivaciones o agravios, aumentando la resiliencia de la comunidad y generando más guardianes eficaces.

b. ¿Lo bueno?

La gran ventaja de destinar más recursos a los aspectos descritos anteriormente es que se pueden atajar problemas prácticamente de raíz. La detección temprana es la mejor herramienta no solo para prevenir tiroteos, sino también otras formas de violencia y otras conductas antisociales o autodestructivas. Una comunidad educativa incapaz de dar respuesta a situaciones de riesgo es un objetivo vulnerable por diseño y por lo tanto cualquier otra medida sería insuficiente para afrontar problemas de seguridad, tanto individual como colectiva.

c. ¿Lo malo?

Enlazando con lo anterior, protocolos mal desarrollados o mal comunicados harían inútil esta medida. Es necesario fundamentar planes en la evidencia para optimizar recursos y potenciar resultados. Además, siendo una medida esencialmente preventiva, necesita del apoyo de otras medidas, más reactivas, para conformar un sistema integral. Por último, no todo vale y actividades como simulacros de tirador activo se han asociado a miedo y ansiedad en la comunidad educativa (Schildkraut et al., 2020).

  1. Utilizar herramientas de evaluación y gestión del riesgo: elementos fundamentales del tratamiento individualizado del riesgo.

 a. ¿Qué es y para qué sirve?

Si el punto anterior es una medida dirigida a toda la comunidad educativa, aquí hablamos de una aplicable en casos muy concretos. Es una continuación de la primera medida, ya que una vez detectados casos de riesgo hay que gestionarlos. Podría considerarse un paso intermedio entre el refuerzo de la comunidad y el refuerzo de la seguridad física -que veremos en el punto 3- (Warnick y Kapa, 2019).

Para esta labor existen herramientas dirigidas específicamente al público juvenil (Loinaz, 2017). Hablamos de inventarios que recogen una serie de ítems en factores o dimensiones. Estos habitualmente abordan distintos ámbitos (escolar, familiar, entre pares…) y a menudo requieren la implicación de varios actores, tanto para proporcionar información como para participar en el tratamiento y seguimiento. Por nombrar algunas, tenemos:

  • SAVRY (Structured Assessment of Violence Risk in Youth): la más popular, amplía (55 ítems evaluables) y con buena capacidad predictiva.
  • AV (Short-term Assessment of Risk and Treatability): aplicable al riesgo de violencia, pero también al de suicidio, victimización o abuso de sustancias entre otros.
  • EARL (Early Assessment Risk Lists): herramienta con versiones ligeramente diferentes para chicos y chicas.

Con estas herramientas se intervendría directamente sobre potenciales “autores motivados”, antes de que los factores de riesgo y agravios se consoliden.

b. ¿Lo bueno?

Varias herramientas tienen un historial amplio en entornos correccionales, en distintos países y con distintos objetivos. Algunas cuentan con tasas predictivas de moderadas a buenas. Facilitan la gestión de casos que necesitan un tratamiento individualizado y controlado. Dado que evalúan distintos factores desglosados en ítems, se pueden encontrar los puntos concretos a corregir y/o potenciar, facilitando el desarrollo de un tratamiento efectivo.

Salvador Ramos presentaba varios indicadores de riesgo presentes en casi todas las herramientas existentes. Aspectos como la relación entre pares en el entorno escolar o las relaciones familiares, conductas antisociales, estresores, contacto con autoridades, etc., están presentes en su historial, todos ellos ponderables en este tipo de herramientas. Debemos destacar que en este artículo hablamos de herramientas criminológicas, pero también existen disciplinas como la Psicología que podrían contribuir con sus propias herramientas a la detección y tratamiento de casos de riesgo.

c. ¿Lo malo?

Al ser herramientas especializadas, requieren formación específica y continua a medida que se desarrollan nuevas o modifican las existentes. Su aplicación en entornos escolares puede sufrir cierto rechazo por parte de padres o profesionales. Un mal uso tiene implicaciones éticas y prácticas, por ejemplo, en el caso de un uso indiscriminado o sesgado.

  1. Incorporar elementos de seguridad física útiles: entre la polémica y la necesidad.

 a. ¿Qué es y para qué sirve?

Por seguridad física aplicada a colegios entendemos cualquier elemento dirigido a reforzar las instalaciones para proteger a alumnos, profesores y otros miembros que se encuentren en ellas. Se incluyen aquí algunas ya mencionadas como la presencia policial, detectores de metales y también otras clásicas como cámaras y barreras. También entrarían en esta categoría otras medidas más “innovadoras” como elementos antibalas (ProtectED, s.f.; Hardwire, s.f.), sistemas de detección de disparos (Fessler, 2018; Contreras, 2022) o inteligencia artificial integrada en sistemas de videovigilancia para detectar armas de fuego (Morehead et al., 2019; Lim et al., 2019; González et al., 2020; Muller, 2022). Esta medida principalmente iría enfocada a reforzar el objetivo -los colegios- y potenciar guardianes capaces, tanto dentro como fuera de las instalaciones.

b. ¿Lo bueno?

Dado el amplio acceso a las armas de fuego en EE.UU., es difícil ignorar los potenciales beneficios que ofrece la seguridad física. En este caso no hablamos de reforzar un colegio igual que un banco, base militar u otra infraestructura crítica, pero sí debe existir la posibilidad de mitigar un ataque hasta llegar la respuesta policial. Existen muchas opciones en este campo desde lo más tradicional a lo más puntero, con un rango igualmente amplio en lo económico.

Dentro de la Criminología incluso existen enfoques como la prevención situacional del crimen (Freilich et al., 2019) o el CPTED -Crime Prevention Through Environmental Design- (Wiley, s.f.) que podrían tenerse en cuenta para diseñar colegios más seguros.

En el caso concreto de Uvalde existió una falta de inteligencia táctica que llevó a confundir la situación, retrasando la intervención. Algunos elementos de seguridad física pueden proporcionar dicha inteligencia, al margen de las técnicas/tecnologías de las que dispongan unidades policiales.

c. ¿Lo malo?

No todas las medidas de seguridad física gozan del apoyo de la evidencia. Igual que los simulacros, algunas están asociadas a miedo y ansiedad en alumnos y profesores (Warnick y Kapa, 2019). En el plano económico, los costes de ciertas medidas son muy elevados, alcanzando varios cientos de miles de dólares para un solo distrito escolar (Fessler, 2018; Muller, 2022).

Por otro lado, existe rechazo a ciertas tecnologías basadas en inteligencia artificial con sesgos raciales o asociadas a confrontaciones violentas con la policía (Contreras, 2022).

Priorizar estas medidas se hace en detrimento de otras más preventivas y a menudo con mayor apoyo empírico. Relacionado con esto último está el aspecto ético del enriquecimiento de ciertas empresas cuando sus productos no necesariamente contribuyen a mejorar la seguridad (Walker, 2019).

Bibliografía.

Webs Consultadas:

El Colegio y White Vega Logistics firman un acuerdo para mejorar la incorporación del criminólogo al mercado laboral

Madrid, a 14 de junio de 2022

El Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM) ha firmado un acuerdo marco de colaboración con la entidad White Vega Logistics S.L. con el objetivo de impulsar líneas de investigación científica, actividades divulgativas, programas de formación y establecer cauces para el desarrollo de un perfil profesional como criminólogo/a, que complete la formación universitaria y le prepare para la incorporación futura al mercado laboral.

La compañía se dedica al desarrollo de software y ejecución de servicios de gestión de activos para el sector inmobiliario. Tras esta firma, ambas partes se comprometen a reforzar la colaboración conjunta entre la Criminología y esta área. Así, se podrán promover conjuntamente acciones formativas, tales como cursos, congresos, seminarios, etc.

Además, White Vega Logistics tendrá la opción de facilitar el desarrollo de proyectos de investigación con los datos e información que facilite a los distintos grupos de trabajo del CPCM que se asignen a esa tarea y asesoramiento mutuo en cuestiones relacionadas con las actividades desarrolladas por ambas entidades.

Ante la dificultad en la captación de perfiles adecuados para las áreas en las que se requiera la figura profesional del criminólogo/a, el Colegio ofrece a la compañía la posibilidad de preseleccionar los perfiles desde el mismo. Además, White Vega podrá anunciar sus vacantes en la bolsa del empleo del CPCM y se compromete a acoger estudiantes de Criminología en práctica, para lo que el Colegio hará de mediador entre la entidad y universidades colaboradoras.

El Colegio Profesional de la Criminología de Madrid crea un Grupo de Trabajo sobre Desaparecidos

El criminólogo tiene reservado un papel cada vez más relevante en la investigación de desaparecidos y, en su análisis de manera individualizada

     Madrid, a 2 de junio de 2022

El Colegio Profesional de la Criminología de Madrid (CPCM) ha creado un Grupo de Trabajo sobre Personas Desaparecidas formado por colegiados y precolegiados con formación en esta materia, para contribuir, desde la Criminología, al esclarecimiento y ayuda en estos casos.

En el último informe de CNDES, este mismo 2022, se señala que en el año 2021 se han denunciado un total de 22.285 desapariciones, correspondiendo un 66% de ellas a menores de edad, siendo las provincias con mayor incidencia Las Palmas, Madrid y Barcelona.

El 9 de marzo de 2022 entró en vigor la Instrucción 4/2022 por la que se aprobó el I Plan Estratégico en Materia de Personas Desaparecidas (2022-2024), en la que, como viene sucediendo habitualmente en nuestro país, de nuevo no se cuenta con los profesionales criminólogos.

EL PAPEL DEL CRIMINÓLOGO

No podemos obviar que el papel de los criminólogos y criminólogas en la resolución de casos de desaparecidos es cada vez más relevante, con despachos y profesionales que investigan casos, a petición de los propios familiares.

Ya hace ocho años, el entonces secretario de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses (SECCIF), Antonio Cela, participó en la Comisión especial del Senado sobre Personas Desaparecidas Sin Causa Aparente y reivindicó la figura del criminólogo en la investigación de estos casos. También, gracias a la Victimología, en la ayuda a los familiares y allegados de los desaparecidos porque, entre otras cosas, “no pueden pasar el duelo y tienen esa sensación de que su condición de víctimas es de segunda o cuarta categoría”.

El profesional criminólogo puede ayudar analizar las causas de una desaparición y colaborar con los conocimientos específicos que posee, cada una de las situaciones en la que dicha desaparición se ha producido.

Todo ello, el Colegio ha pretendido no quedarse al margen del drama que supone para las familias una desaparición, poniendo sus conocimientos profesionales para el análisis de este fenómeno y para ayuda a las entidades que cada día se hacen eco de este drama social.

Crónica de una cautivadora visita al Museo de Antropología Médica-Forense ‘Profesor Reverte Coma’

Madrid, a 31 de mayo de 2022

     El pasado 25 de mayo el Colegio Profesional de la Criminología organizó, dentro de su decidida apuesta por la formación continua de sus colegiados/as y precolegiados/as, una visita guiada al Museo de Antropología Médica, Forense, Paleopatología y Criminalística ‘Profesor Reverte Coma’ situado en la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid.

Ahora, varios de los asistentes han querido compartir con nosotros la fantástica experiencia de una visita guitada por un divulgador del Museo para que otros colegiados y demás amantes de la Criminología puedan pasear pronto por sus instalaciones. Pero recuerda que aunque el pase es gratuito antes hay que pedir cita, ya que desde la pandemia la exposición está abierta solo para grupos interesados.

Los visitantes del Colegio compartieron su fascinación por los objetos de vudú, cráneos trepanados medievales, armas de un crimen, restos humanos óseos, restos cadavéricos de casos criminales, plantas y animales venenosos, proyectiles, momias de hace más de 2.000 años, objetos de terrorismo y narcotráfico y todo lo que tiene que ver con el crimen y la investigación policial con los que se encontraron.

El museo fue creado en 1996 por el profesor Reverte Coma, a quien enviaban piezas de diferentes partes del mundo que quiso exponer públicamente para los alumnos. Tras una remodelación y reapertura en 2009, hoy consta de 1.500 piezas y una colección de unos 800 cráneos. La muestra está orientada a la investigación y a la docencia, así como a la difusión de sus fondos a investigadores, estudiantes y público en general.

1 6 Crónica de una cautivadora visita al Museo de Antropología Médica-Forense ‘Profesor Reverte Coma’

El Museo se organiza en varias salas. La primera se divide en cuatro secciones: Historia de la Investigación, Odontología, Criminalística y Antropología Forense, que relatan los inicios de la investigación antropológica en España y se muestran las aplicaciones de esta disciplina a la Medicina Forense y Criminalística. La Sala 2 contiene una única sección dedicada a la Antropología Evolutiva con una importante colección de reproducciones paleontológicas que ilustran los grandes hitos de la evolución humana.

Por su parte, la Sala 3, una de las más interesantes para nuestros colegiados, está organizada en Paleopatología, Antropología Cultural y Etnomedicina. En la primera se reúnen restos óseos antiguos con interesantes patologías. En la segunda se presentan algunos ejemplos de la modificación con carácter ritual del cuerpo humano en diferentes épocas y áreas geográficas; y, en la tercera, se dan a conocer ciertos remedios naturales, otros mágicos y también medicamentos de origen industrial utilizados para luchar contra la enfermedad.

Por último, la Sala 4 está dedicada a las momificaciones históricas. Reúne un excepcional conjunto de momias egipcias y andinas, testimonio de un fenómeno tan humano como universal como el intento de alcanzar la eternidad por medio de la conservación del cuerpo tras la muerte.

A nuestra vocal de Formación y Apoyo a la Comunicación, Victoria Pascual, le llamó la atención sobremanera conocer y ver ‘in situ’ elementos de tortura y de ejecución de penas de muerte como un garrote vil, proveniente de la cárcel de Carabanchel. “El garrote que se puede ver en el museo está instalado en un soporte de madera con banquillo, donde se sentaba el condenado, y fue utilizado en varias ejecuciones a principios del siglo XX”, detalla Victoria, que también se interesó por las explicaciones de las diferentes marcaciones de los restos óseos para clasificar el sexo, la edad, las enfermedades o incluso el tipo de muerte que sufrieron.

2 5 Crónica de una cautivadora visita al Museo de Antropología Médica-Forense ‘Profesor Reverte Coma’

La vocal de la Junta del Colegio recomienda también visitar las vitrinas con las armas fabricadas por los reclusos, al igual que el descubrimiento de la momia más pequeña del mundo, situada junto a la no menos impresionante momia andina recogida en proceso de saponización.

Por su parte, Pilar Rodríguez Ribada, vocal de la Comisión de Estudios y Publicaciones del Colegio, confesó que durante las dos horas de visita por el Museo ‘Profesor Reverte Coma’ también le cautivaron los objetos y tipos de pinchos y armas blancas confeccionadas por los presos y confiscados por los carceleros. “Lo más sorprendente fue encontrarnos con la ‘cara’ que un recluso creó con miga de pan y pelo propio para dejar en su catre mientras él trataba de fugarse”, relató.

3 3 Crónica de una cautivadora visita al Museo de Antropología Médica-Forense ‘Profesor Reverte Coma’

Para Pilar, fue un elemento imperdible de la visita la estancia relacionada con distintas enfermedades y las vitrinas con objetos de vudú, tótems africanos, cráneos medievales, armas de un crimen, restos humanos óseos, piezas dentales y todo lo relacionado con tatuajes, creencias religiosas y elementos utilizados para rituales, tal como fetiches y amuletos.

David Dorado, vocal suplente de la Junta de Gobierno del Colegio, comparte las impresiones de sus compañeras y señala otros elementos destacables de la visita, como las réplicas de homínidos y la selección de primates; la parte de Etnomedicina, que reúne medicamentos antiguos, entre ellos una colección de los inicios de la farmacéutica Merck; y elementos violentos para el cumplimiento de penas y/o confesión de delitos como una guillotina, un ‘quebrantarodillas o un ‘aplastacabezas’. “Una exposición muy completa y divertida. Ha sido verdadera clase práctica de Medicina Legal”, resumió Dorado.

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STOP BULLYING. Yo me pongo en tu lugar

Puedes descargar el artículo en el formato original haciendo click aquí o desde la página del Grupo de Trabajo de Criminología Educativa.

STOP BULLYING. Yo me pongo en tu lugar

Caminando juntos hacia una educación en valores. El valor de la empatía.

Sandra Calvo Jiménez
Criminóloga. Colegiada. nº 0331
Vocal en Junta de Gobierno CPCM

INTRODUCCIÓN.

Crear vínculos afectivos y saludables con las personas de nuestro entorno más cercano nos enriquece, sea cual sea nuestra edad. Sentirnos queridos, amados y valorados, especialmente en nuestros primeros años de vida, nos proporciona seguridad y estabilidad. Ya se trate de familiares, amigos, compañeros de colegio, trabajo u otros, nuestro desarrollo personal y emocional se ve favorecido con aquellas personas con las que establecemos relaciones basadas en el respeto, la tolerancia y la confianza, entre otros, siendo estos valores básicos y fundamentales para el correcto desarrollo de las relaciones sociales y una convivencia sana.

En general, los valores son necesarios para convivir en armonía dentro de la sociedad; forman parte de nuestra vida y nos van marcando en nuestro caminar diario, orientándonos en la toma de decisiones, y, aunque generalmente les otorgamos una connotación positiva, también existen valores de carácter negativo como la mentira, el egoísmo, la injusticia, el odio, la envidia o la arrogancia, entre otros.

No podemos pasar por alto, la importancia de la comunicación, como valor indispensable, no solo para el intercambio de información con nuestros semejantes, sino como expresión de nuestros sentimientos y emociones más profundas. La comunicación, entendida como proceso de interrelación entre los seres humanos desde el comienzo de los tiempos, permite el acercamiento entre culturas, colectivos e individuos y abre las puertas al saber y al conocimiento, permitiéndonos así avanzar como sociedad.

Por todos es sabido que, determinadas cuestiones tienen que ver con los usos, tradiciones y/o costumbres de una época, cultura o lugar, pero los valores van un paso más allá y tienen que ver con algo mucho más íntimo y personal.

En términos generales, nos referimos a ellos como una serie de principios, cualidades o virtudes que definen o caracterizan a una persona, independientemente de su cultura, raza, costumbres de su país, etc., y es que, dependiendo de cuáles sean estos y de cuál sea la escala de valores de cada persona, determinadas acciones irán encaminadas en un sentido u otro.

En el presente artículo, dedicamos un espacio a la empatía como valor humano, positivo, fundamental e indispensable para favorecer nuestras relaciones interpersonales, permitiéndonos estar en paz con nosotros mismos y con los demás y todo ello, dentro de un contexto socio-educativo, poniendo en valor la importancia que ésta adquiere en las relaciones entre iguales.

CONCEPTUALIZACIÓN.

El término empatía procede del griego ‘empátheia’. A lo largo del tiempo numerosos autores han planteado diferentes definiciones que se han ido modificando hasta nuestros días.

Ya en 1753, Adam Smith, en su ‘Teoría de los Sentimientos Morales’ se refería a ella como la capacidad de cualquier ser humano para sentir “pena o compasión… ante la miseria de otras personas… o dolor ante el dolor de otros” y, en definitiva, “ponernos en su lugar con la ayuda de nuestra imaginación” (citado en Fernández-Pinto, López-Pérez & Márquez, 2008).

LA EMPATÍA ES UNA HABILIDAD SOCIAL QUE SE APRENDE A LO LARGO DE LA VIDA Y PERMITE A QUIEN LA PRACTICA TENER UNA MENTE ABIERTA Y LIBRE DE PREJUICIOS.

Según la R.A.E., la empatía es:

  1. “Sentimiento de identificación con algo o alguien”.
  2. “Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos”.

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Desde una concepción actual, la empatía es una habilidad social que se aprende a lo largo de la vida y permite a quien la practica tener una mente abierta y libre de prejuicios. Tener empatía es tener la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona, focalizando nuestra atención en ella y siendo capaces de comprender su mundo interior.

Coloquialmente, todos hemos escuchado alguna vez aquello de “ponerse en los zapatos del otro”, y es que conectar con los pensamientos, sentimientos y emociones de otro ser humano nos hace grandes. Por lo tanto, EDUCAR EN LA EMPATÍA ES EDUCAR EN VALORES.

Trataremos de extrapolar este concepto al contexto socio-educativo y su vinculación respecto al acoso escolar. Pero antes, veamos en qué consiste este fenómeno social.

¿QUÉ ES EL ACOSO ESCOLAR O ‘BULLYING’?

CONCEPTO, TIPOLOGÍAS Y PROTAGONISTAS.

El término ‘bullying’ tiene su origen en la palabra ‘bully’, del inglés, que significa “matón”. De ahí, que a veces encontremos el término ‘matonismo’ en referencia a este tema.

El pionero en el estudio del acoso escolar o ‘bullying’ fue el noruego Olweus (1973), quien empezó a estudiar la violencia entre iguales a principios de los años setenta del siglo pasado.

Sus trabajos en la década de los ochenta van dando paso a nuevas investigaciones en otros países, entre ellos España, y otros autores estudian este fenómeno en profundidad.

Hablar de acoso escolar es hablar de violencia entre iguales. Debemos tomar conciencia de que cualquier menor o adolescente puede ser acosador o víctima de acoso escolar, y en este sentido es muy importante poder diferenciar lo que sería un conflicto puntual relacional entre escolares y el acoso escolar propiamente dicho, ya que para que éste pueda considerarse como tal, han de darse una serie de requisitos como veremos a continuación.

Hablamos de acoso escolar cuando nos referimos a aquella situación que se da entre escolares en la que uno o más alumnos/as (niño/s o niña/s), ejercen un maltrato físico, verbal o psicológico sobre otro/a compañero/a de manera repetida y prolongada en el tiempo, intencional e injustificadamente, situando a la víctima en una posición de inferioridad e indefensión.

Así mismo, es necesario que entre el binomio víctima-agresor exista un desequilibrio de poder. Esta desigualdad puede ser a nivel físico, social o psicológico.

El principal objetivo de estos comportamientos por parte del agresor o victimario es mermar la autoestima de la víctima, someterla emocional e intelectualmente mediante agresiones físicas y/o verbales, así como con otros comportamientos y actitudes para satisfacer de este modo su necesidad de control y dominio.

Cuando estos comportamientos traspasan el espacio físico que ocupan las aulas hablamos de “Ciberbullying” o ciberacoso escolar, siendo las redes sociales o determinados dispositivos electrónicos el medio idóneo elegido por los agresores para continuar con sus ataques, y de este modo seguir persiguiendo, acechando, controlando y humillando a sus víctimas.

Atendiendo a las diferentes tipologías de acoso escolar en las aulas, este puede ser:

Acoso de tipo físico, directo o indirecto, como dar golpes, empujones, patadas, pellizcos o bofetadas. En el primer caso, incluso llegando a dañar sus pertenencias, robarle o romperle objetos personales, en el segundo. El ataque a la integridad física pretende acobardar y atemorizar a quien lo recibe.

También encontramos el acoso de tipo verbal, que al igual que en el caso anterior puede ser directo, mediante apodos, motes, insultos, burlas o risas, menosprecios en público; o indirecto, a través de la difusión de rumores o comentarios hirientes y malsonantes sobre la víctima y/o su familia. El principal objetivo es atacar la autoestima de la víctima.

Si nos referimos al tipo de acoso social o relacional, de manera directa lo sería mediante la exclusión y no dejando participar a la víctima en determinadas actividades; e indirecta ignorándola y tratándola con indiferencia como si no existiera.

Este tipo de comportamientos por parte del agresor pretenden el bloqueo y aislamiento social de la víctima.

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El acoso de tipo sexual también podemos encontrarlo dentro del ámbito escolar, siendo directo cuando nos referimos a tocamientos no deseados por parte de la víctima; e indirecto cuando se realizan comentarios obscenos, “piropos” de mal gusto o presionando a la víctima para que haga o diga algo en contra de su voluntad. Se pretende con ello avergonzar y crear sentimientos de culpa, pudiendo llegar a pensar ésta que ella misma lo ha provocado. El resultado puede ser devastador, tanto a nivel psicológico como emocional.

Por su parte, el acoso de tipo psicológico es el más difícil de detectar, ya que no deja marcas físicas, pero sí provoca un gran daño emocional.

Se puede empezar llevando a cabo de manera muy sutil, con comentarios a modo de “bromas” para poco a poco ir adoptando otro tipo de connotaciones, hasta tal punto que a la víctima le cuesta diferenciar si realmente se trata de una broma o no.

Lo que se pretende es apocar, hostigar e intimidar a la víctima, mediante la manipulación.

 Cuando hablamos de acoso escolar generalmente pensamos en víctima y agresor como principales implicados en este fenómeno. Sin embargo, la figura del espectador u observador también está presente y hay que decir que ha cobrado en los últimos años un papel fundamental, ya que su actuación dentro de este marco de violencia entre iguales bien podría aumentar o disminuir esta problemática. Conozcamos un poco más sobre estas tres figuras:

El acosador / agresor

Son menores o adolescentes que generalmente tienden a avasallar a sus compañeros, generando miedo o intimidación en el otro mediante la reiteración de sus ataques. Suelen hacerlo tras asegurarse de que no están siendo vistos o vigilados por algún adulto, como puedan ser profesores u otro personal del centro educativo. Normalmente aprovechan el recreo, o la entrada/salida del colegio para llevar a cabo sus intenciones.

A su escasa empatía y habilidades sociales se le suma su baja tolerancia a la frustración. Suelen rodearse fácilmente de otros compañeros que apoyan su comportamiento.

Predomina la ausencia del sentimiento de culpa (el acosador/agresor piensa que la víctima “se lo merece”). Su actitud suele ser desafiante y carente de autocontrol.  Se perciben fácilmente irritables y con escasa capacidad ante la resolución de conflictos. En definitiva, su propósito es la obtención de reconocimiento, popularidad y poder ante los demás.

La víctima o acosado

Estos niños, niñas o adolescentes suelen mostrarse inseguros, a veces con baja autoestima, lo que hace que los acosadores pongan su foco de atención sobre ellos/as. Muchos suelen tardar tiempo en contarlo a sus familiares o amigos más cercanos, ya que los sentimientos de vergüenza o inseguridad se apoderan de ellos. Suelen ser tachados como “raros” por parte del agresor o grupo de agresores. Muchas veces, su dificultad para hacer amigos les conduce al aislamiento y la soledad, lo que favorece que se incrementen aún más estas conductas hacia ellos/as. No existen unas características particulares concretas para ser víctima de acoso escolar; cualquiera puede serlo.

Ser el más listo de la clase y destacar por obtener buenas notas, al igual que tener dificultad en el aprendizaje y tener peores resultados académicos pueden ser motivos para ser el blanco de un ataque. De igual modo, tener algún tipo de discapacidad física o intelectual, pertenecer a otra raza, cultura o simplemente no seguir determinadas tendencias dentro de un grupo pueden ser causas más que suficientes para ser víctima de ‘bullying’.

Si esta situación se prolonga en el tiempo, las víctimas de acoso escolar sufren serias consecuencias; no solo puede verse disminuido su rendimiento académico, sino que también pueden desarrollar otro tipo de problemas o conductas ansioso-depresivas, que en el peor de los casos puede llevarlos a la ideación suicida, pudiendo incluso llegar al suicidio consumado.

 El espectador o espectadores

Es aquella parte del alumnado que presencia una situación de acoso y ante ella actúan, bien de forma activa, apoyando la conducta del agresor o agresores en su caso, y permitiendo que la situación de acoso continúe; bien de  forma pasiva, manteniéndose al margen, es decir, contemplando la situación que se está dando desde fuera, sin tomar parte en el asunto; sólo observan, no intervienen.

Muchos de estos espectadores entienden que, si apoyan a la víctima, ellos pueden ser el próximo blanco de los ataques del agresor, optando por mantenerse impasibles ante un episodio que pueden considerar como injusto para quien lo está viviendo. Sin embargo, el temor a las represalias o a que se les tache de ‘chivatos/as’ son motivos que hacen que los espectadores miren hacia otro lado.

A su vez, todo esto puede generarles, un sentimiento de culpa y reproche por no saber exactamente cómo intervenir o qué hacer ante estos casos.

Tras este breve recorrido en cuanto a la importancia de los valores en nuestra vida, destacando la empatía como uno de los más importantes en nuestras relaciones interpersonales, así como la conceptualización del acoso escolar o “bullying” y la referencia a sus diferentes tipologías y protagonistas, nos preguntamos:

¿Qué lleva a determinados menores a infringir un daño a otro? ¿Realmente se trata de “cosas de niños” como muchos piensan? ¿Estamos fallando como sociedad en la educación de nuestros niños, niñas y adolescentes? ¿Qué papel juega la familia y la escuela ante esta problemática? ¿Cómo nos llega la información a través de los ‘mass media’? ¿Estamos realmente preparados para combatir este mal social?

Estas son solo algunas de las muchas las preguntas que como sociedad nos hacemos cuando tenemos conocimiento de un nuevo caso de acoso escolar. Y es que a menudo nos llegan, a través de diversos medios de comunicación, casos de violencia entre iguales acontecidos tanto dentro del aula como fuera de esta, debido esto último a la aparición de nuevas formas delictivas surgidas a raíz de la proliferación de las redes sociales y su uso, muchas veces desmedido e indebido, preocupando en gran medida a la sociedad en general y a las familias en particular.

Dar respuesta a tantos interrogantes no es siempre tarea fácil. Es por ello que se considera necesario el trabajo y la intervención conjunta de toda la sociedad en general, haciendo especial hincapié en la importancia que reviste la familia y la escuela como agentes favorecedores de una educación que promueva los valores de niños, niñas y adolescentes, tanto dentro como fuera del aula, en los diferentes entornos en que se involucren.

 

FAMILIA Y ESCUELA

Por todos es sabido que estos dos ámbitos son fundamentales durante las primeras fases del desarrollo evolutivo del individuo, pues es donde éste toma conciencia de su identidad como ser no solo individual, sino también social inmerso en un mundo cambiante y en continuo aprendizaje.

Ambos entornos servirán de marco de referencia en los primeros años de la vida del niño, no solo en lo que concierne a la toma de decisiones que éste irá adoptando en función de las circunstancias personales, sociales y/o culturales que se le vayan presentando, sino en otros aspectos que irán, poco a poco, construyendo su integridad a lo largo del tiempo, sentando así las bases de sus ideas, creencias, motivaciones, su forma de ver la vida o de relacionarse  con los demás, y que, en definitiva, irán marcando su modo de convivencia o comportamiento en su día a día.

Es por ello que estos modelos de referencia, padres y educadores, serán fundamentales para que los niños aprendan desde esas primeras etapas, conductas que les permitan controlar sus emociones y resolver sus problemas de forma pacífica, desde la tolerancia, el respeto hacia los demás y poniendo en valor la importancia de la amistad y las relaciones sociales positivas.

De una parte, desde la familia es necesario potenciar la parte cognitivo-afectiva de los niños desde las etapas más tempranas. Prestar especial interés a su comportamiento, a lo que nos cuentan, a aquello que les preocupa o temen, conocer sus inseguridades, pero también sus deseos y aspiraciones, será el primer paso para ir indagando en ese mundo interior que empieza a desarrollarse, fruto de la interacción con sus iguales y las nuevas experiencias que les van aconteciendo.

Servirles de ejemplo será sin duda muy beneficioso cuando en posteriores etapas tengan que tomar decisiones que impliquen comprender las motivaciones y necesidades del otro.

Un niño que se sienta comprendido tenderá a mostrar más confianza ante el adulto que le escucha y le alienta a solventar sus problemas o a alcanzar sus metas. Fomentar esa confianza, mediante el diálogo y la comunicación asertiva, le transmitirá tranquilidad a la hora de expresar sus pensamientos, sentimientos y emociones, mostrándose más receptivo y confiando más en sus posibilidades y deseos de superación.

De igual modo, repercutirá de manera positiva en su desarrollo cognitivo-emocional-afectivo el vivir en un entorno libre de violencia. Aquellos entornos disruptivos, donde continuamente se den episodios violentos entre sus convivientes podría ser tomado por el menor como el único modo de resolución de conflictos válido, y esas conductas se irán interiorizando a modo de aprendizaje, por ser habituales, que en modo alguno favorecerá su desarrollo y repercutirá negativamente en sus relaciones futuras.

De otra parte, fomentar desde la escuela acciones que promuevan el trabajo cooperativo, el intercambio cultural  como medio indispensable de integración de niños, niñas y adolescentes que puedan encontrarse en situación de exclusión social, o favorecer la puesta en marcha de actividades que impliquen mayor comunicación y cohesión grupal, entre otras, repercutirá de manera notable y positiva en el grupo de iguales. Se trata, en definitiva, de generar conductas prosociales desde la escuela para que, ante un posible caso de acoso escolar, estas favorezcan la resolución de conflictos de manera pacífica.

¿Cómo repercute todo esto al hablar de acoso escolar?

Como hemos apuntado con anterioridad, cualquiera puede ser víctima o agresor, incluso en ocasiones los papeles se pueden invertir. Por ello, tomar conciencia de cómo nuestras acciones pueden influir en los demás, para bien o para mal, hará plantearnos qué comportamientos debemos o no llevar a cabo con el fin de no infligir un daño innecesario que desencadene consecuencias negativas no solo para el que lo sufre sino también para el que lo provoca, pues en este triángulo víctima-agresor-observador nadie está exento de sufrir las consecuencias que puedan derivarse de un episodio de acoso escolar.

De ahí, la importancia de ponernos en el lugar del otro, comprendiendo que, en cualquier momento los papeles se pueden invertir y valorando la amistad por encima de todo. Solo así, podremos favorecer la integración y socialización de aquellos compañeros o compañeras que sufren las dañinas consecuencias provocadas por el acoso escolar; un fenómeno que, a todas luces, merma la autoestima y provoca serios problemas de salud física y emocional de quien lo sufre.

CONCLUSIONES

En un mundo globalizado, donde los avances tecnológicos se desarrollan a pasos agigantados, donde nuestros menores y adolescentes de hoy ocupan gran parte de su tiempo en el entorno cibernético, muchas veces sin ningún tipo de control por parte de sus cuidadores, sin prestar además demasiada atención a las múltiples y saludables actividades que nos ofrece el mundo real, o a las personas valiosas que tenemos a nuestro alrededor, como sociedad tenemos la obligación de poner el foco de atención en ellos, fomentando la mejora y continua creación de medidas de prevención, herramientas educativas o protocolos de actuación con el firme deseo de minimizar o erradicar de una vez por todas este mal que acontece en las aulas de muchos centros educativos porque

EL ACOSO ESCOLAR NO ES COSA DE NIÑOS.

YO ME PONGO EN TU LUGAR.

Los criminólogos y criminólogas podrán visitar al interno en las prisiones como parte fundamental de su trabajo profesional

El Colegio ha habilitado una Solicitud de Volante de Prisión para ayudar en el trámite.

“Hemos acabado con una discriminación histórica y es un paso más para que los profesionales criminólogos puedan desarrollar su trabajo”, subraya Carmen Balfagón

Madrid, a 24 de mayo de 2022

El director general de Ejecución Penal y Reinserción Social, Miguel Ángel Vicente Cuenca, ha enviado hace unos días a todos los directores y directoras de los centros dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias una directriz para que atiendan positivamente las solicitudes de entrada en las cárceles, a petición de los internos, de criminólogos y criminólogas, como actualmente ocurre con abogados, psicólogos y otros profesionales.

Como recuerda en un oficio, la normativa penitenciaria reconoce la posibilidad de realizar comunicaciones con profesionales acreditados en lo relacionado a su actividad y para funciones propias de su respectiva profesión si su presencia es requerida al efecto por la persona privada de libertad, tal y como recoge el artículo 51.3 de la Ley Orgánica General Penitenciaria y 49.5 del Reglamento Penitenciario.

Cada vez es más frecuente que por parte de las personas privadas de libertad se solicite la presencia de profesionales al amparo de la citada previsión, reconoce. Y entre ellos están los criminólogos y criminólogas.

Ante la consecución de este objetivo, ya está habilitada en el Área Privada de la web del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM), bloque de ‘Servicios al Colegiado’, la pestaña Solicitud de Volante de Prisión como «expresamente llamado», con las instrucciones a cumplimentar para la obtención del Volante de Prisión y favorecer a que dicha entrada se produzca. El Colegio estará muy atento a que se materialice de forma efectiva este logro.

FRUTO DEL TRABAJO DE ESTE COLEGIO

La consecución de este ansiado hito es fruto de la reunión mantenida hace dos semanas entre la decana del CPCM, Carmen Balfagón, con Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias (IIPP). También estuvieron presentes, Eugenio Arribas, subdirector general de Recursos Humanos de IIPP, y, por el Colegio Profesional de la Criminología de Madrid su vicedecano, Abel González; la vocal encargada de la Coordinadora Jurídica y Protección de Datos del Colegio, Lorena Pérez; y Pascasio Hinojosa, vocal de apoyo en relaciones con organizaciones sindicales y policiales.

Los miembros del Colegio expusieron la situación de los criminólogos y criminólogas en España, de los proyectos de cambio legislativo propulsados por la Comisión Intercolegial de Colegios de Criminólogos y su deseo de volver a trabajar en las Instituciones Penitenciarias; una demanda que se tramitaría a través de la Ley de Regulación de la profesión, cuyo primer proyecto se presentó hace unos meses a varios grupos parlamentarios. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, por su parte, se mostró dispuesta a valorar este planteamiento.

El Colegio pregunta a Almeida por qué no tiene Unidades de Criminólogos en Madrid para mejorar la seguridad y ayudar eficazmente a las víctimas

Pedimos la intercesión de San Isidro para que Madrid convoque plazas para criminólogos

     Madrid, a 15 de mayo de 2022

El Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM) ha pedido hoy, día de San Isidro, la intercesión del Santo para que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, cuente en el Ayuntamiento con Unidades de Criminólogos que ayuden a prevenir la criminalidad, mejoren la seguridad de los barrios y ofrezcan asistencia eficaz a las víctimas para lograr así una sociedad más justa y moderna.

Son muchas las funciones que nuestros profesionales pueden desarrollar en una administración como la madrileña, que además cuenta con la plantilla de Policía Municipal más grande de España y una de los más importantes de Europa. Alumnos de Criminología de universidades madrileñas han realizado durante años prácticas en este Cuerpo local, pero ninguno de ellos acaba ejerciendo allí sin antes no pasan por las oposiciones a policía. Y eso ocurre, señor Almeida, porque Madrid, a diferencia de otras capitales europeas, no cuenta con Unidades de Criminólogos y Criminólogas.

Cientos de profesionales se gradúan cada año en universidades madrileñas y disponen de unos conocimientos que, entre otros aptitudes, les capacitan en la recogida, análisis y sistematización de datos válidos sobre la delincuencia y para poner en marcha evaluaciones técnicas del riego colectivo que eviten o reduzcan la delincuencia y la percepción de inseguridad. Seguro que en este objetivo coincidimos con la concejal delegada de Seguridad y Emergencias, Inmaculada Sanz.

Otro ejemplo práctico: en el mes de febrero, a raíz de los dos asesinatos relacionados con bandas juveniles violentas ocurridos el mismo día en la capital, el Ayuntamiento de Madrid anunció el proyecto ‘Enredadera’, un programa de prevención de la violencia urbana que tiene como objetivo llegar a los jóvenes antes de que cometan delitos graves, evitar que entren en una banda y darles alternativas de ocio saludable, formación y empleo. Se trata de buscarles en las canchas, calles y en los parques donde se reúnen y ofrecerles este tipo de ayuda.

La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, y el delegado del área de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, presentaron hace unas semanas un avance del proyecto, en el que trabajan 14 profesionales entre educadores sociales, psicólogos y trabajadores sociales. Pero una vez más ¡faltan los criminólogos!, que son quienes mejor conocemos estos problemas y tenemos las herramientas para solucionarlos.

Apostamos por equipos multidisciplinares como Ciencia multidisciplinar que es la Criminología. Pero, ¿dónde estamos nosotros en ese equipo, señora Villacís? ¿es ignorancia o una exclusión pura y dura, señor Aniorte? Queremos pensar que lo primero. Por eso les ofrecemos, al igual que al alcalde, una reunión para exponerles, y con ejemplos prácticos, lo que hacemos y para lo que estamos preparados.

ATENCIÓN MULTIDISCIPLINAR A LAS VÍCTIMAS

La atención a las víctimas y la Victimología es un Área cada vez más prioritaria en los planes de estudio y en las prácticas de criminólogos y criminólogas. Pero seguimos sin rastro de estos profesionales en Madrid en lugares tan necesarios como en la Red Municipal especializada en la atención y servicios a las víctimas de la violencia de género. Queremos estar allí para colaborar con otros profesionales, nunca para quitarles su puesto.

Tampoco estamos en el Centro de crisis contra la violencia sexual Pilar Estébanez, un servicio de atención especializada a mujeres que hayan vivido un intento o una situación de violencia sexual reciente o pasada, o que tengan sospecha de haberla sufrido. Su web detalla que allí trabaja otro equipo multidisciplinar, integrado por profesionales del ámbito social, psicológico y jurídico, “además de un soporte administrativo y servicio de mediación intercultural”. Tan multidisciplinar no será si falta una pieza fundamental: las criminólogas y criminólogos.

El Consistorio municipal cuenta también con un pionero Programa de Atención a las Familias LGTBIQ+ y con un Observatorio y Servicio municipal de atención a víctimas de LGTBIfobia, un servicio de asistencia jurídica y psicológica muy bueno, pero sin ningún servicio de orientación criminológica. ¿Para cuándo visibilizará a los criminólogo, señor Aniorte? ¿Cuándo podremos salir del armario laboral en el que nos mantienen encerrados, vicealcaldesa”.

Son muchos los lugares de la Administración madrileña en los que un criminólogo es necesario, también en los centros educativos municipales, como apoyo a los Agentes Tutores en sus programas de prevención de delincuencia y absentismo escolar, en las áreas de seguridad de las Juntas de distrito o como formadores en el Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (CIFSE).

“Por todo ello, es tan importante la creación de esta Unidad de Criminólogos/as en el Ayuntamiento con la apertura de Ofertas Públicas de Empleo en los que se requieran estos profesionales. Pedimos al patrón de Madrid que sea pronto. Por un Madrid más seguro, justo y a la altura de otras capitales de Europa”, ha concluido la decana del CPCM, Carmen Balfagón.

PSOE y PP se interesan por el proyecto de Ley para regular la profesión de Criminólogo/a

El proyecto legislativo está publicado en el Área Privada del Colegio

 MADRID, a 12 de mayo de 2022

Representantes del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad Madrid (CPCM), y en nombre, igualmente, del resto de Colegios de la Criminología de España, se han reunido con parlamentarios de los dos grupos mayoritarios en el Congreso de los Diputados, PSOE y PP, para presentarles el proyecto legislativo que ha sido elaborado por todos los Colegios y que pretende regular el de la profesión de Criminólogo/a en nuestro país, al igual que ya ocurre en otros países de nuestro entorno.

La decana del CPCM, Carmen Balfagón; el vicedecano, Abel González; el secretario del Colegio, Ramón Chippirrás; y la vocal de Formación y Apoyo a Comunicación Victoria Pascual, han mantenido estos días sendos encuentros con la diputada del Partido Popular Ana Vázquez y con el diputado del Partido Socialista Obrero España David Serrada.

A los parlamentarios, en términos generales, les llamó la atención la situación actual de los criminólogos y criminólogas en nuestro país, aun a pesar del elevado número tanto de egresados y el número de universidades españolas que tienen entre su oferta educativa esta carrera universitaria, con notas de corte cada vez más altas para poder cursar estos estudios.

Los representantes de los criminólogos de España, a través del Colegio de la Comunidad de Madrid, también expusieron a los políticos de estos grupos parlamentarios la cantidad de funciones que pueden desarrollar en el ámbito de las competencias que les son propias por su titulación, entendiendo como fundamental la prevención y la valoración del riesgo como respuesta al delito.

Los diputados se sorprendieron por situaciones tan injustas como la ausencia de criminólogos/as en las prisiones españolas o, entre otros, la ausencia total de Oferta Pública de Empleo de estos titulados. Por todo ello, se comprometieron a estudiar el proyecto legislativo y valorar una posible toma en consideración para elevarlo a tramitación parlamentaria en un futuro.

La Comisión Intercolegial, a través del Colegio de la Comunidad de Madrid, ya ha mantenido reuniones con otros grupos parlamentarios como ERC, Ciudadanos y Vox.

La vicepresidenta de esta Comisión, y decana del Colegio Profesional de la Criminología de Madrid, Carmen Balfagón, ha solicitado reuniones con el resto de los grupos representados en la Cámara Baja y espera y confía, en nombre de todos los actuales criminólogos/as y futuros, que nuestro poder legislativo, haga realidad una Ley que ya es realidad  en otros países europeos, como ocurrió en septiembre del año 2019, en donde Portugal se dotó de una Ley en donde se regula el ejercicio de la profesión de Criminólogo.

“España debe ser ejemplo de modernidad y debe acabar de una vez por todas con la infravaloración del Criminólogo y su ausencia en las instituciones públicas. Una Ley que regule nuestra profesión nos permitirá acabar con la injerencia profesional a la que se viene enfrentando nuestro colectivo. No se puede seguir coartando el principio de igualdad de oportunidades reconocido por nuestra Constitución”, ha señalado Balfagón.

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PROYECTO DE LEY

En 2003 un Real Decreto estableció el Título de Licenciado en Criminología y en 2010, a consecuencia del Plan Bolonia, el Título de Graduado. Sin embargo, la profesión no goza de la correspondiente regulación donde se señalen, entre otros aspectos, el título universitario que habilita para su ejercicio y la normativa vigente al respecto.

La profesión de Criminólogo/a desarrolla los aspectos preventivos de la conducta delictiva, de la conducta antisocial, de la Victimología y de los problemas de convivencia a través del análisis en profundidad de los fenómenos y problemas sociales vinculados con la delincuencia y la convivencia, incluidas las del ámbito escolar. Se realiza tanto con el análisis de casos concreta y de zonas, poblaciones, comunidades o instituciones.

Esta labor preventiva se desarrolla en todos los ámbitos del control social formal: operadores policiales, jurídicos, penitenciarios y de justicia de menores. También en el control social informal, como pueden ser entidades locales, comunidades, centros educativos o empresas. En todos ellos la Criminología aporta y enrique sus conocimientos y soluciones prácticas, puesto que es la ciencia que se encarga de todo ello.

Una vez fijados en detalle todos estos ámbitos, el Proyecto de Ley determina que el ejercicio de las funciones de criminólogo con carácter profesional corresponde a las personas que ostenten el título universitario de Licenciado/Graduado en Criminología. Esta exigencia debe ser vinculante para los sectores públicos, privados, sociales y cualquier otro que realicen la contratación de un criminólogo, intentando con ello erradicar la injerencia profesional en este colectivo. Todos sus actividades, tanto en territorio nacional como autonómico, bien por cuenta ajena o propia, deben estar recogidos en él.

Tras exponer las funciones concretas de los criminólogos, la iniciativa parlamentaria pretende regular que podrán ejercer su actividad en investigación científica y la docencia, en el ámbito de su formación y/o especialización; en el apoyo, como asesores, a las autoridades judiciales en la fase de Instrucción cuando dichas autoridades judiciales lo soliciten; en calidad de peritos en la fase de juicio oral; o en los equipos técnicos de Instituciones Penitenciarias, para contribuir a la constitucional labor de reinserción.

Igualmente, en las Oficinas de Atención a Víctimas como profesionales especialistas en Victimología; en los equipos de mediación; en calidad de agentes de libertad vigilada; en los equipos técnicos adscritos a los Juzgados de Menores con ejecución de medidas judiciales para que, junto con el resto de profesionales implicados; en las plantillas de los Centros de Ejecución de medidas judiciales; en los ámbitos empresariales de seguridad y ciberdelincuencia; o colaborando con los profesionales responsables de la educación, en la prevención y/o erradicación de conductas violentas en las aulas; en las oficinas de delitos de odio; y en las FCSE como asesores externos para la investigación criminal.

El Proyecto de Ley –cuyos detalles se pueden analizar en el Área Privada del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid– contempla las distintas modalidades del ejercicio de nuestra profesión, tanto en el ámbito privado como público.