La inserción laboral de los criminólogos no es como la pintan en los periódicos

COMUNICADO ACLARATORIO SOBRE LA REALIDAD DE LA INSERCIÓN LABORAL DE LOS CRIMINÓLOGOS

Desde la Comisión Deontológica, como acto de la responsabilidad que nos compete como órgano del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad Madrid, queremos hacer públicas las siguientes apreciaciones:

En relación a la publicación que realiza el diario digital Tribuna Salamanca del 8 de junio en su sección ‘Universidad’ cuyo con el título Las carreras de la Usal con las que es más fácil encontrar un trabajo1

Evidenciamos que se basa en datos erráticos, ya que, si nos paramos a leer el contenido, aporta datos tales como: “según los últimos datos del Ministerio de Educación (sobre la inserción de los titulados en 2014) la titulación con mayor inserción es Medicina, […] Por detrás, Criminología tiene un 88,7% de contratos indefinidos, y no hay dato sobre la tasa de empleo, pero debe ser casi total.”

El título de grado de Criminología en la Universidad de Salamanca, según su página web, se comienzó a ofrecer el curso 2012/2013. Y el Curso de Adaptación del Título Propio de Criminología empezó a impartirse en los años 2014/2015.2

Creemos que difícilmente pudo salir ningún graduado/a en Criminología en la fecha de realización de la encuesta referenciada, ya que fueron los alumnos/as del Curso de Adaptación los que coincidieron con la primera promoción de Graduados en Criminología de la Universidad.

Por todo ello, consideramos dicha publicación perjudicial para la publicidad de la Criminología. Si alguna persona que busque formación universitaria navega por las redes y encuentra algún que otro espacio digital como éste, donde les cuenta lo maravilloso que será su futuro después de estos estudios, en función de la carrera elegida y por supuesto de la universidad en que se cursen, puede ver frustrada sus expectativas. Y es que los profesionales del sector  sabemos que desde este relato se puede construir una idea sesgada de la realidad a la que se enfrentarán tras, mínimo, cuatro años de carrera.

Corresponde a los órganos de ‘control’ del colectivo profesional de periodistas y comunicadores velar por la buena praxis en la publicación de ciertos datos. Y desde aquí, tendemos la mano a dicho colectivo para que nos consulte y podamos aportar información rigurosa en relación a nuestra profesión.

Debemos tener en cuenta que este tipo de publicaciones vienen a dificultar el enorme esfuerzo que, por parte de muchas de la instituciones y colegios de Crimonología de toda España, se está llevando a cabo en pro de conseguir aumentar las cifras reales de la empleabilidad de los/as profesionales, siendo reconocidos/as como criminólogos/as y con posibilidad de aplicar las ciencias criminológicas.

 

Entrevista al decano en la revista Seguritecnia: ‘La Comunidad de Madrid nos ha prometido que van a ofertar plazas para criminólogos'»

En esta nueva entrevista, Ángel García Collantes hace un repaso por el pasado y presente de la profesión y de la lucha para conseguir hacer realidad el Colegio madrileño. Por eso, «hemos venido para quedarnos», recalca. Ahora, nuestra misión es encontrar puestos de trabajo para criminólogos y estamos intentando volver a Instituciones Penitenciarias, donde nacimos. También abordamos la necesidad de una reforma en los planes de estudio para que incluyan contenidos menos juristas y más criminológicos.
 
 
   Aquí puedes leer la entrevista completa:

Entrevista al Decano Ángel García Collantes en Seguritecnia

 
entrevistaseguritecnia Entrevista al decano en la revista Seguritecnia: 'La Comunidad de Madrid nos ha prometido que van a ofertar plazas para criminólogos'"
Angel García Collantes junto a Ana Borredá, directora de Seguritecnia, y José Villena, vicedecano del CPCM
 

Un delito ¿una víctima?

Una joven de 23 años, consumidora habitual de heroína con síndrome de abstinencia, empuja a una mujer de 45 que va por la calle de noche, la tira al suelo y, tras robarle el bolso, sale corriendo. Un delito, robo, una víctima.

Un hombre, de 35 años, mete a una mujer de 25 en su vehículo a la fuerza, la intimida, la amenaza con un cuchillo y la viola. Tras la comisión del delito, la deja en la cuneta de una carretera secundaria. Un delito, violación (y alguno más, como secuestro), una víctima. 

Las anteriormente descritas, son situaciones muy claras en las que se puede comprobar, casi a simple vista, que existe un victimario que comete un delito el cual convierte a una persona en víctima. Pero sigamos exponiendo casos un poco más complejos.

Un hombre de 61 años golpea brutalmente a su mujer, de 57, hasta dejarla inconsciente en el suelo con lesiones de diversa gravedad. No es un hecho aislado puesto que lleva amenazando y maltratando a su esposa  más de 30 años. Muchas de las ocasiones en las que se ha producido el maltrato ha sido delante de los tres hijos de la pareja. Un delito, violencia doméstica, una víctima.

Una mujer de 32 años, perteneciente al comando terrorista ETA, pone una bomba lapa en el coche de una mujer, concejala de un partido político conservador de un pueblo de Vitoria-Gasteiz. Al arrancar el coche, la bomba explosiona.  Dicha explosión provoca graves lesiones, con resultado de muerte,  tras varias horas siendo atendida en un hospital. Un delito, homicidio, una víctima.

Todos estos casos tienen como denominador común que son delitos contra víctimas individuales. Son víctimas claras de delitos que pueden definirse de una manera simple. Por supuesto, todos ellos conllevan complejidades a nivel jurídico y de otras áreas de especialización pero, para alguien no versado en Criminología, Derecho u otra disciplina relacionada con la comisión de delitos, podrían ser casos bastante claros.

Sin embargo, permitidme hacer la siguiente pregunta: ¿Realmente hablamos en todos esos casos de una única víctima? Directa quizá sí, pero hagamos una segunda reflexión y miremos más allá.

La mujer que es robada en plena calle sufre, todavía meses después, un trastorno por estrés post-traumático y no quiere salir a la calle sola. Esta mujer era la cuidadora principal de su madre dependiente, la cual, al no poder ser atendida por su hija (que no se atreve a salir de noche a la calle sola y que no tiene recursos para contratara una persona especializada para cuidar de su madre), ha pasado a estar gravemente desatendida. La anciana sufre malnutrición, hacinamiento y depresión. ¿Una sola víctima por el robo?

En el caso de la mujer que sufre una violación podemos ver cómo, a raíz de convertirse en víctima, su vida ha cambiado radicalmente. Vive en un pueblo muy pequeño y su victimario es miembro de una familia muy influyente. Los padres de la víctima, a parte del sufrimiento propio de ver cómo tu hija ha sido víctima de un delito de estas características (lo cual les convierte ya en víctimas indirectas) se han visto aislados en su entorno social. La opinión pública de los vecinos de su pequeño pueblo es que, aunque hay una condena firme de por medio en base a hechos probados, su hija provocó al victimario el cual es una víctima inocente. Están aislados y repudiados, lo cual, al tener un comercio en la zona les ha repercutido, aparte de anímicamente, económicamente. ¿Una víctima por un delito de violación?

En relación al siguiente caso ya podemos hablar de varias víctimas desde el inicio: la esposa de 57 años, que es la receptora en primera persona del delito de violencia doméstica, y sus hijos, los cuales, aunque no han recibido la acción directa de maltrato del victimario (palizas, insultos, amenazas, etc.) están pasando también por un proceso de victimización al ser testigos de la victimización, valga la redundancia, de su madre por parte de su padre. El hijo mayor, en su etapa adulta, se convierte también en maltratador tras años de socialización primaria expuesto al maltrato. Cuando su mujer, embarazada de 6 meses, le anuncia que se va de casa y que va a pedir el divorcio, él coge un cuchillo y la mata. El feto no sobrevive. ¿Una única víctima por delito de violencia doméstica? 

Por último, el caso del homicidio terrorista tiene también otras consecuencias a parte de la evidente. La concejala asesinada tenía una mujer y dos hijos. A pesar de los grandes esfuerzos que su mujer realiza para evitar que sus hijos crezcan con odio hacia la homicida de una de sus madres, no lo consigue y la hija menor, al alcanzar la mayoría de edad, compra un arma de fuego y asesina a la homicida el mismo día en que ésta sale de la cárcel. ¿Un delito de homicidio, una víctima?

Desde luego, podríamos ir incluso más allá de lo anteriormente expuesto. Pensemos, por ejemplo, en el marido de la etarra. Para poder visitar a su mujer, debe viajar en autobús durante 8 horas para llegar a Huelva, donde se encuentra encarcelada su mujer, y no  en el País Vasco donde viene, debido a la Ley Antiterrorista, que determina la dispersión geográfica de los presos de delitos de esta índole. Dicho marido debe invertir tiempo de descanso (sólo puede ir durante los fines de semana porque trabaja entre semana) y dinero para poder visitar a su mujer unas escasas horas. Además, debe hacer el viaje con su hijo de 4 años, dado que no puede dejarlo a cargo de nadie y es el único momento en el que el niño puede ver a su madre. Padre e hijo nunca han cometido un delito, sin embargo, el que sí cometió  su mujer les victimiza en cierto modo. 

El mundo de la Victimología es muy complejo. Es cierto que es una disciplina muy joven, si la comparamos con otras como el Derecho o la Criminología de más larga tradición, pero es un área de conocimiento con muy buenos cimientos y, sobre todo, muy necesaria. La Victimología cada vez está más presente en los procesos judiciales pero, desde aquí, hago un llamamiento a las Instituciones para que se luche por implantarla en prevención y tratamiento del delito, dado que, como hemos visto en esta pequeña entrada, un delito rara vez deja una sola víctima y todas ellas deben ser tratadas. 

 

Referencias: 

https://www.debelareabogados.es/estatuto-de-la-victima/ IMAGEN 08/07/2018

NOTA DE PRENSA DEL CPCM ANTE EL NUEVO CASO DE VIOLENCIA DE GÉNERO MORTAL EN MADRID

El Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid condena rotundamente el nuevo caso de asesinato machista ocurrido esta noche en la capital y transmite su pesar y solidaridad con la familia, amigos y compañeros de la víctima, M.J.A.A, de 47 años.

La violencia de género constituye una de las más terribles lacras sociales, que atenta contra los derechos humanos y contra el derecho fundamental a la igualdad y no discriminación por razón de sexo. Desde el Colegio consideramos fundamental poner de relieve las consecuencias del control social formal que emergen de esta conducta machista y antisocial.

En este caso particular, el presunto asesino, detenido horas después, debía respetar una orden judicial de alejamiento con respecto a la víctima. Una vez más se demuestra el fracaso de algunas de las medidas de protección y condena, ya que si no van aparejadas de seguimiento y control, resultan ineficaces. Es aquí donde una vez más, los criminólogos reivindicamos de forma enérgica la creación de fórmulas que nos permitan participar en la prevención e intervención sobre este ‘fenómeno’ endémico.

Algunos criminólogos ya trabajan en la investigación junto a organismos oficiales para conocer en profundidad esta lacra, pero resulta imprescindible poner en marcha las posibles conclusiones de las investigaciones donde surgen recomendaciones de mejoras en los instrumentos de valoración de riesgo policial, posibles estrategias de protección y autoprotección de las víctima y fórmulas de control sobre los agresores o feminicidas potenciales.

A nuestro juicio, es necesario elaborar programas de seguimiento en el cumplimiento de requerimientos judiciales (órdenes de alejamiento); incidencia en prevención temprana mediante programas educativos y evaluación de campañas publicitaria y tratamiento informativo; acompañamiento de la víctima durante el proceso; insistir en la importancia de evitar la revictimización y minimizar la victimización secundaria; reforzar la prevención secundaria para evitar la reincidencia y potenciar las medidas para preparar la reinserción social de los encarcelados; además de una intervención específica en el sistema Judicial presentando informes criminológicos que orienten en la propuesta de medidas eficaces.

Igualmente, de forma general, apostamos por la participación de todos los agentes sociales (formales o no) en el rechazo y condena de los agresores conocidos. No podemos olvidar que son los novios y maridos de nuestras amigas, hermanas, compañeras, madres… Y debemos tomar parte en el cuidado y acompañamiento de todas ellas creando red de apoyo que facilite una vida libre de violencias.

El estado de la Cibercriminalidad en España (Datos y Análisis)

EL ESTADO DE LA CIBERCRIMINALIDAD EN ESPAÑA, DATOS Y ANÁLISIS

La ciberdelincuencia es un fenómeno delictivo que ha crecido en los últimos años como consecuencia de la expansión tecnológica y la caída de los delitos tradicionales. Por ello, el Ministerio del Interior ha publicado un Informe sobre la Cibercriminalidad con datos recogidos en 2017 de los delitos informáticos registrados por la Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Locales y Autonómicas.

Pero antes de abordar la fría estadística es bueno conocer los riesgos que sufrimos los ciudadanos en Internet. Según el estudio sobre la ciberseguridad y confianza en los hogares españoles con datos, el 5,5% tiene abiertos sus perfiles en redes sociales a todo el mundo, el 11,3% a amigos de sus amigos, el 49,3% a sus contactos y el restante 11% solo a algunos amigos; teniendo en cuenta además que los españoles superamos en 6 puntos la media de uso de estas redes que en la media de los europeos (73% frente al 67%).

Además, el 61,7% de los ordenadores analizados en este estudio estaban infectados con algún malware, aunque la mayoría de sus usuarios no lo sabían. En el informe IOCTA 2017 realizado por Europol, España se encuentra en el puesto número 5 de países europeos con mayores detecciones de virus y botnets.

También es uno de los países con mayor precocidad en en uso de las nuevas tecnologías. En este sentido, el 95% por ciento de los niños de entre 10 y15 años accede a la Red y el 98% de los jóvenes de entre 15 y 26 años, porcentaje que se reduce al 43% entre las personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años. Por sexos, acceden más hombres que mujeres, pero solo les separan dos puntos porcentuales y en el grupo de adolescentes son más ellas las que entran al mundo virtual.

Aunque el dato de uso de Internet entre los menores de edad puede resultar excesivo, es una décima inferior al del año pasado. Los padres son cada vez más responsables y conocedores de los riesgos que puede entrañar para la intimidad y seguridad de los pequeños. De hecho, si en 2008 un 94,1% de los chicos entre 10 y 15 años utilizaban ordenador, ahora ese porcentaje cae al 92,1 por ciento.

Otro dato a tener en cuenta es la compra electrónica se ha triplicado en la última década, al pasar del 12% en 2008 al 40% actual, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los hombres y los jóvenes son los que compran más por Internet. Por otro lado, el número de empresas que vende al menos un 1% del total por Internet subió al 19%, un punto más que la media de la UE.

Este hábito lo favorece el hecho de que el 83% de los hogares españoles tiene acceso a la Red, frente al 50% de hace una década. Además, los porcentajes entre poblaciones grandes y pequeñas no son significativos, ya que el 76% de los hogares de municipios de 10.000 habitantes cuentan con Internet, solo 10 puntos menos que en las grandes ciudades.

 

INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS

En 2012 un acuerdo entre la Secretaría de Estado de Seguridad y la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información favoreció la creación del Centro de Respuesta a Incidentes Informáticos para Empresas, RedIRIS, Profesionales de TI e Infraestructuras críticas (CERTSI). En 2017 este organismo detectó 19.275 accesos informáticos no autorizados, 11.959 casos de fraude, 81.090 troyanos, 7.957 casos de spam, 514 denegación de servicios, 1.435 escaneos de red, 47 robos de información y 767 infracciones de otro tipo. Además, se ha detectado un aumento del 24% del código dañino, un 148% más de accesos no autorizados y un 96% más de ataques de denegación de servicio respecto al año 2016.

La mayoría de los ataques los recibieron los ciudadanos y empresas (119.642), seguido a gran distancia de la red académica (5.537) y de las infraestructuras críticas (885). De estas últimas, las mayorías fueron encaminadas al sector Financiero y Tributario, seguido del de Energía y Transporte.

 

DELITOS Y VÍCTIMAS

Entrando en el área puramente estadística, los datos son tajantes. En 2017 se incrementaron un 22% los delitos informáticos conocidos, hasta alcanzar los 81.307 hechos. El 74% de ellos corresponde a fraudes y el 14% a amenazas y coacciones. Del total, se esclarecieron el 27,2% de los delitos y los distintos Cuerpos policiales detuvieron o investigaron a 4.912 personas. Madrid es la primera provincia (12.164 hechos conocidos) y la segunda región (después de Andalucía) con más infracciones de este tipo.

El año pasado hubo 62.419 víctimas, un 14% más que el año anterior. La mayoría de ellas son hombres (56%) de entre 26 y 40 años y son objeto principalmente de fraudes informáticos (74% del total de los delitos registrados), amenazas y coacciones (14%), falsificación informática (3,6%) y acceso e interceptación ilícita (3%). En este último delito y en los relacionados con el honor (2%), la sexualidad (1,6%) y la falsificación hay más víctimas mujeres, mientras que en estafas, amenazas y usurpación del estado civil hay más hombres perjudicados. Igualmente, los fraudes informáticos se ceban más con mayores de 65 años y las víctimas menores de edad son más vulnerables a todo tipo de delitos.

El 90% por ciento de las víctimas son españolas y el 10 restante, extranjeras. Las más afectadas son rumanas, marroquíes e italianas. En cuanto a los detenidos, el 84% son españoles y el resto extranjeros, entre los que destacan los rumanos, marroquíes, nigerianos y colombianos. Del total de arrestados, hay muchos más hombres (3.784) y la mayoría tiene entre 26 y 40 años (2.950), seguido de los jóvenes de entre 18 y 25 años (1.100) y los adultos de entre 41 y 50 (943).

La mayoría de las imputaciones han sido por estafas (1.573), amenazas (986), pornografía infantil (399), usurpación de estado civil (320), revelación de secretos (283), estafas con tarjetas y cheques (219), estafas bancarias (205), coacciones (200), corrupción de menores e incapacitados (133) y por otros asuntos (594).

 

ANÁLISIS CRIMINOLÓGICO

De todos los datos que da a conocer este Informe, podemos sacar una serie de conclusiones por parte del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid. La primera es el largo camino que nos queda por recorrer en materia de prevención, una de las facetas que desde el principio hemos querido poner en valor como clave para la profesional.

La ciberdelincuencia, como fenómeno parejo a las nuevas tecnologías, ha experimentado un crecimiento durante los últimos años, como consecuencia de un mayor uso por parte de la sociedad de todas las nuevas formas de conectividad tecnológicas. No es casual que la delincuencia en general, la llamada delincuencia física, haya bajado pese a la crisis en la última década, pero en cambio la que se produce en las redes aumenta. Y es que cada vez son muchas más las bandas que operan en formato digital porque no se tienen que manchar las manos, reducen los riesgos de ser interceptados, pueden operar desde el extranjero y llegan a mucho más público y de forma más anónima que el ladrón tradicional de gorra y antifaz.

Los ciberdelincuentes, para perpetrar sus ilícitos, aprovechan tanto las vulnerabilidades de los sistemas informáticos como la confianza de los usuarios en sus sistemas. Por ello, el conocimiento de los riesgos derivados de la sociedad de la información es tan importante, así como la puesta en marcha de una cultura de ciberseguridad para atajar este cada vez más elevado fenómeno delincuencial. La idea es anticiparse a los incidentes para eliminar las amenazas que vayan surgiendo casi al instante.

Las estadísticas indican también una baja resolución de los delitos por parte de las distintos Cuerpos policiales, menos de uno de cada tres. Los sindicatos policiales se quejan de la falta de medios y de personal para hacer frente a un tipo de delitos cada vez más especializados y cambiantes, que requieren de horas y horas de estudio profundo para poder desentrañar las tramas informáticas. Estas limitaciones obligan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a recurrir a la ayuda del sector privado. Las colaboraciones con empresas expertas en seguridad son cada vez más frecuentes, máxime en un campo en el que las amenazas evolucionan y se redefinen cada poco. Y, en este campo también los criminólogos podemos aportar mucho.

Las pequeñas y medianas empresas demandan cada vez más ayuda externa para no verse expuesta a un ataque cibernético. De hecho, las aglutinan el 43% de estos incidentes y muchas de ellas tienen que cerrar después de sufrir un ataque informático, ya que sus costes son elevados (35.000 euros de media) y sus dueños se enteran tarde y mal de lo ocurrido. Las grandes empresas son también objetivo de estos malhechores, pero en la estadística están desvirtuados, ya que muchas no denuncian por vergüenza a reconocer entre sus clientes que cuentan con sistemas vulnerables y por el miedo a que se revele el código fuente de sus sistemas en los procesos judiciales, como ya ha ocurrido.

Esta ‘cifra negra’ también se observa en las víctimas individuales. Eso se debe al desconocimiento de su condición o a la vergüenza derivada de su supuesta contribución al ilícito. El carácter casi siempre anónimo del atacante virtual provoca en la víctima la sensación de que la Justicia penal no podrá dar con el responsable, y siente que se enfrenta a un ser invisible frente a cuyas intromisiones solo puede resignarse. Por ello, las campañas de concienciación por parte de instituciones y otros organismos especializados son tan importantes.

Otro de los problemas, y en la que también los criminólogos podemos ayudar, es la falta de informes periciales y pruebas sólidas para la investigación. Muchos casos que exponen con todo lujo de detalles en ruedas de prensa policiales se desinflan en el camino judicial. Muchas pruebas se tornan en «inconsistentes», sobre todo cuando afecta a hackers.  Por eso, es necesario cambiar la legislación en torno a las medidas de investigación de este tipo de delincuencia por la dificultad de obtener cualquier tipo de dato, la ubicuidad del daño y la rapidez de actuación. También se debe invertir en formación sobre cibercriminalidad en los ámbitos legislativos y judiciales.

En conclusión, la persecución del cibercrimen y el apoyo a la víctima para que denuncie sigue siendo una asignatura pendiente en España a pesar de su creciente magnitud. No obstante, hay razones para la esperanza: la especialización de la Policía y su colaboración con las empresas del sector es cada vez más estrecha y la calidad de las empresas y de los empleados dedicados a la ciberseguridad cada vez es más elevada, un sector donde los criminólogos pueden jugar un gran papel.

Los criminólogos como cortafuegos sociales frente al radicalismo violento

Hace unos días nos levantábamos con la noticia del asesinato de dos policías en la ciudad de Lieja, Bélgica, en manos de un belga de apenas 30 años que disfrutando de un permiso penitenciario propinó dicho atentado contra las fuerzas y cuerpos de seguridad belga apuñalando a dos oficiales de policía por la espalda, las dos madres de familia, robando sus armas para disparar a un joven que se encontraba en su automóvil. Finalmente fue abatido.

 

Como es un habitual, el grupo terrorista Daesh se hacia suyo el atentado a través de sus canales habituales en donde aparecía el mensaje de alabanza a su terrorista. Lo terrible de estas notificaciones ya no es que se atrevan a atemorizar a la población dirigiendo ellos la estrategia de las fichas ganadoras del tablero de ajedrez bélico sino que muy sutilmente siguen vendiendo ese discurso falso y confuso todavía para algunos de islam y terrorismo. Sus gritos antes de matar usando palabras y frases islámicas hacen un buen trabajo a la hora de potenciar esa relación entre una religión y un terrorismo.

 

Estos terroristas han logrado que los tengamos presentes en nuestras mentes incluso cuando no tienen nada que ver con los acontecimientos. Aunque tenemos que ser conscientes del riesgo que estos grupos son para occidente no debemos  caer en uno de sus principales objetivos: hacernos vivir en un estado de temor y dejar de hacer actividades por miedo a lo que ellos puedan hacernos. Hay que ser conscientes y conocer los riesgos que tenemos mientras este terrorismo esté entre nosotros, pero no debemos permitir que esto nos haga cambiar a peor nuestros derechos y libertades que tanto nos han costado conseguir. La seguridad de un país comienza por el propio ciudadano.

 

Pero es de suma importancia que este problema se corte desde la raíz. Quien a día de hoy aun crea que contra este radicalismo solo se puede acabar a través de las FFCCS y servicios de inteligencia está muy equivocado. La implicación de otros profesionales es fundamental para evitar que este joven al entrar en contacto con el discurso radical no acabe atentando. Aunque los diferentes cambios en el código penal han favorecido que esta carrera hacia la radicalización violenta no sea tan fácil, no es suficiente. La formación de actores sociales para detectar y poder prevenir a través de herramientas que hagan menos atractivo el discurso de estos terroristas es fundamental. Y aquí los criminólogos tenemos un papel clave.  Los criminólogos de CISEG (Comunidad de Inteligencia y Seguridad Global) desde hace un año estamos trabajando junto a la sociedad ofreciendo formación y herramientas para poder detectar y des-radicalizar a niveles bajos de radicalización. Ofrecer alternativas al discurso de Daesh y AlQaeda, información a posibles víctimas secundarias y, lo más importante, concienciar a la sociedad de que, cuando hay un atentado, las victimas no solo son las que mueren en él, lo son los familiares y amigos de éstas, la comunidad islámica en general porque todos los ojos les señalan, y también lo son esos jóvenes que se inmolan y que no hemos sabido proteger de caer y seguir en un proceso de radicalización que les ha llevado a morir matando. CISEG siempre apostará por el criminólogo y su preparación en prevención para luchar contra el radicalismo violento, sea éste de la ideología que sea.

 

David Garriga

Criminólogo. Colegiado nº 100. Presidente de CISEG

 

Referencias: 

https://enigmasovni.blogspot.com/2016/03/guerra-contra-terrorismo-causas-consecuencias.html IMAGEN 17/06/18

La atracción del mal

El nuevo caso del adolescente que hace unas semanas mató a una mujer en Castrogonzalo (Zamora), el pueblo más cercano al que me crié, me ha hecho recordar los casos de a otros pequeños criminales’ de la reciente historia de este país. Así, me vienen a la memoria los casos de José Rabadán, el chaval que acabó a golpe de katana con vida de sus padres y de una hermana con síndrome de Down; Rafael García, ‘Rafita’ condenado junto a tres amigos por el brutal asesinato de Sandra Palo; Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo; o Andrés Rabadán, el joven que hace 20 años se cargó a su padre apretando una ballesta.

Su protagonismo mediático les ha reportado no sólo la indignación y la repulsa de la familiares y los amigos de las víctimas, sino de la población en general, la cual se debate, como de costumbre, entre el endurecimiento ‘en caliente’ de las leyes para penar más este tipo de hechos o, los menos, por analizar y estudiar las circunstancias personales del verdugo y su familia para saber qué falló y cómo podemos reinsertar a ese joven en la sociedad y el tratamiento de la víctima, funciones de los criminólogos.

La sobreexposición de su caso, de su persona, a la que tarde o temprano se pone foto o imagen, también comporta otras consecuencias difícilmente imaginables. En muchas ocasiones reciben la admiración, la comunicación y el enamoramiento de algunas mujeres, seducidas por las características físicas de los asesinos o incluso de su maldad.

El fenómeno, que en España afecta especialmente a jóvenes criminales, en Estados Unidos ya recibe nombre. Se llama ‘killers groupis’, es decir, fans de los asesinos, y se ha estudiado bastante, especialmente en la rama de los asesinos en serie, que en ocasiones arrastran decenas de admiradoras. El trastrono ya tiene un nombre científico, hibistrofilia, una enfermedad mental caracterizada por la excitación extrema o la atracción hacia una persona que normalmente ha cometido un hecho espantoso, una patología que se da más en mujeres que en hombres.

manson La atracción del mal

Charles Manson y Elaine Burton

El caso más conocido fue el de Charles Manson, uno de los más famosos conspiradores de asesinato de Norteamérica, quien reclutó un ejército de fans a modo de secta criminal que mató, entre otras personas, a la actriz Sharon Tate, la mujer de Roman Polanski. Un tipo que bien había servido de inspiración para el personaje de Joe Carrol en la serie televisiva ‘The Following’, que recomiendo porque narra con todo lujo de detallas la seducción del mal, la atracción del psicópata y el fenómeno de ‘serial killers groupis’. 

Ya en la cárcel, desde que fue apresado en 1969 hasta que falleció el año pasado, Manson recibió cientos de cartas de admiradoras proponiéndole matrimonio. Y de hecho, casi llega a hacerse realidad. El 2014, con 80 años, se comprometió a casarse con Elaine Burton, de 27 años. Sin embargo, a pocos días del enlace la boda fue cancelada porque las verdaderas intenciones de Elaine eran, una vez muerto en la prisión, hacerse con su cuerpo y exponerlo en una cripta de cristal en California para sacar dinero con ello.

¿Admiración, coqueteo con el mal, repercusión, notoriedad, lucro..? Muchas pueden ser las razones de las y los ‘killers groupis’ para enamorarse de un asesino. La criminología nos ayuda a desvelar cómo se puede llegar a crear un vínculo personal de estas características, pero para ello es mejor centrarnos, por cercanos, en los casos españoles que antes comentamos.

 

CARTAS A LA CÁRCEL

La mayoría de las historias comienzan igual. Frente a un mundo de Whatsapp y Skype, en la cárcel las cartas manuscritas siguen teniendo el valor de antes, incluso más. Y son el nicho de la afectividad y el enamoramiento. Eso le pasó a Bonaventura cuando fue a una exposición sobre los dibujos del primer asesino de la ballesta. Le gustaron las obras y empezó a escribirse con el hombre que a los 20 años clavó cuatro flechas a su padre. Le gustaba su lunar y su manera de ser y, pese a reconocer algo de miedo intrínseco, años después se casaron en la prisión y ahora disfrutan juntos de permisos penitenciarios; más allá de lo que pasó, de los intentos de fuga de la prisión o de la amenaza, ya dentro, de violar a una enfermera. Un flechazo, pero de amor. El caso de Andrés Rabadán acabó en documental.

Parecida suerte corrió Juan José Garfia, conocido por la opinión pública de los 80 por sus atracos e intentos de fuga de prisiones, fue condenado por matar en 1987 a un guardia civil, a un policía municipal y a un empresario. Confinado a una celda de máxima seguridad y en régimen especial de incomunicación, la vida del asesino pasaba aburrida hasta que un día una enfermera tuvo que atenderle en la celda, escrupulosamente observada por un carcelero. El roce hizo el cariño y Marimar, hija de guardia civil pero anarquista cristiana, acabó finalmente casándose con su reo. Lo hizo porque se enamoró y porque cree en la reinserción, o eso dijo.

Su idilio fue llevado al cine con ‘Horas de Luz’, película dirigida por Manolo Matjí con las interpretaciones de Alberto San Juan y Enma Suárez en ‘Horas de luz’. El cartel la anunciaba con una reveladora pregunta: “¿Puede el amor liberar a un asesino?”. En una entrevista concedida hace ya unos cuantos años al periodista Juan Carlos Rodríguez, Marimar  respondía con contundencia. “A ver, ¿liberar a un asesino o a una persona condenada por asesinato? Porque son dos cosas diferentes. Para lo primero no tengo respuesta. Considero que un asesino es la persona que sale de su casa premeditadamente pensando en cargarse a alguien, o quien vende drogas a un niño, o el ejecutivo que va a f… niñas a Tailandia. Pero no la persona que dispara para proteger su vida, como hizo Juanjo, aunque no sea justificable. Mi marido no es un asesino; es una persona condenada por asesinato”.

katana La atracción del mal

El asesino de la katana

El caso del asesino de la katana ocurrió al revés. Fue él que decidió ponerse en prisión en contacto con la chica, hermana de uno de sus compañeros de internado. Con el tiempo y las comunicaciones que mantenían, incluso vis a vis, se convirtieron oficialmente en pareja de hecho. No obstante, el chaval, en internamiento por matar a sus padres con la espada samurai y con rasgos psicopáticos, al no reconocer el daño causado, recibió cientos de cartas de admiradoras. Entre ellas, una firmada por dos chavalas que poco tiempo después mataron a puñaladas a una compañera de instituto en San Fernando (Cádiz).

Un caso similar pero más actual es el de Miguel Carcaño, uno de los asesinos confesos de Marta del Castillo, la adolescente cuyo cuerpo sigue sin aparecer porque los implicados nunca han revelado el lugar exacto donde fue depositado. Miguel ha recibido, entre barrotes, decenas de cartas, incluso dinero, de sus fans.

 

ENCANTADORES DE SERPIENTES

¿Qué ha llevado a estas mujeres, en apariencia normales, a querer pasar el resto de su vida con los criminales? Aunque las características de cada caso son distintas, todas ellas se sienten atraídas, de forma positiva o negativa por el poder de la violencia y un concepto oscuro, incluso gótico, del romanticismo desdichado. La literatura y el cine nos aportan grandes ejemplos de grandes amores trágicos, sangrientos, pero apasionados, sin lugar para el aburrimiento. «En el fondo, la violencia nos seduce a todos, y ella también puede sentirse atraída», señaló el psiquiatra forense José Antonio García Andrade respecto a la chica del ‘asesino de la katana’

Son varios los perfiles de las mujeres que se enamoran de asesinos y homicidas. La primera categoría la componen las buscadoras de emociones fuertes, féminas valientes y seguras de sí mismas que se sienten atraídas por aquel que puede contravenir las normas. Ven al condenado como una víctima de su pasado –muchos fueron maltratados de pequeños o recibieron afectividad alguna de sus progenitores–, y no como una fiera. Les gusta la fama porque la conciben con un halo de crecimiento personal. «Ellas sienten que tienen el control de un hombre, y es la primera vez en la vida que les ocurre. Hay mujeres que se acercan a estos asesinos solo por afán de notoriedad; cuanta más fama tiene el criminal, más fans consigue», señala la norteamericana Sheila Isenberg, autora del libro ‘Women who love men who kill’ (Mujeres que aman a hombres que matan).

Frente a las ‘buscavidas’ también abunda otro perfil de persona enamoradiza, fascinada por el personaje y que actúa con el asesino más como una madre que quiere entender lo que le pasó y ayudarle a ‘volver a ser bueno’ que como una compañera sentimental. Su vida, por lo general, es gris, monótona y sin emociones. “Tienes una vida con pocos logros y no te manejas correctamente en ellas porque tus relaciones emocionales son un desastre; y, de pronto, vas a convertir o a redimir a un famoso asesino. Si eres capaz en tu imaginación de ser la novia o mujer de alguien tan peligroso y denostado tienes una recompensa emocional muy fuerte. Ese es un valor extraordinario para una vida con tan pocas recompensas positivas, hasta tal punto de que puedas negar lo obvio y distorsionar la verdad, diciendo que está en la cárcel por un mal juicio, que han manipulado las pruebas y que es inocente”, argumenta el criminólogo Vicente Garrido.

En estos casos, esta persona puede ser manipulada por el asesino, muchos de ellos psicópatas y, por tanto, acostumbrados a fingir sensaciones que no tienen y engañar a las personas que quieren. Por tanto, no es de extrañar que un individuo sin estudios pueda con unas grandes expectativas emocionales y relaciones sentimentales confusas  creer ‘a pies juntillas’ en lo que le diga el reo. “Los psicópatas son seductores natos; no pueden vivir sin seducir. Seducen no por necesidad de afecto, sino para garantizarse vía libre a sus deseos. Tienen la capacidad de reconocer a los que son vulnerables: personas con una baja autoestima o que presentan carencias afectivas», sentencia la psicóloga Sonia Tapias.

Los especialistas sostienen que este tipo de ‘novias’ fueron maltratadas en el pasado y que ahora busquen un elemento de sufrimiento. Es el llamado síndrome de la bella y la bestia. Al principio tienen miedo pero luego resultan fascinadas, sienten pena, quieren protegerles y caen rendidas a sus pies. La atracción del mal.

Julio de la Fuente Blanco 

El Colegio y la Universidad Internacional de Valencia compartirán actividades docentes e investigación para colegiados y alumnos

El Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid (CPCM) ha firmado esta semana su primer acuerdo con la Universidad Internacional de Valencia (VIU), que contempla la búsqueda de sinergias entre ambas instituciones y la realización de actividades docentes, educativas y de investigación dirigidas tanto a colegiados como a alumnos, entre otros beneficios.

Concretamente, han dispuesto la organización conjunta de cursos, congresos, seminarios y demás eventos sobre temas que respondan al interés mutuo de sus instituciones firmantes; la realización de estudios y proyectos de investigación en áreas de interés común; el asesoramiento mutuo en cuestiones relacionadas con las actividades desarrolladas en ambas entidades; el intercambio de información y documentación; y cualquier otra entidad que, en el ámbito de este acuerdo, redunde en un beneficio común.

El CPCM está interesado en participar en el desarrollo formativo y profesional de los universitarios en el marco de titulaciones oficiales y propias, así como en actividades de I+D. Y pretende con este convenio, y con los futuros que llegarán, ofrecer al estudiantes la posibilidad de combinar los conocimientos teóricos con las competencias de contenido práctico para dotarles de una visión real de las problemáticas que surgen en la profesión e integral también a la empresa en el contexto de las actividades universitarias formativas, docentes y de investigación.

“Nuestro objetivo es conseguir profesionales con visión real de los retos y problemáticas que plantea la vida profesional, preparando su incorporación futura al mercado laboral a través de la participación del Colegio en actividades integradas en un Programa de Colaboración, en aras de impulsar la calidad y la excelencia de los programas impartidos por VIU, para el que las partes convienen el desarrollo de actividades de formación”, señala el convenio.

El documento ha sido firmado por el decano del Colegio, Ángel García Collantes, y por la rectora de la Universidad, Eva María Giner. El acuerdo marco durará un año, pudiéndose prorrogar. Se creará una comisión mixta de seguimiento, que se reunirá al menos una vez cada seis meses.

La VIU tiene actualmente 7.000 alumnos de 58 nacionalidades distintas, que apuestan por una metodología digital de enseñanza que combina la capacidad para pensar y actuar de forma creativa con el respeto a la educación superior y el carácter universitario más tradicional. Ofrece un catálogo de grados y másteres universitarios enmarcados en siete áreas de conocimiento: Educación, Ciencia y Tecnología, Ciencias de la Salud, Empresa, Arte y Humanidades, Jurídico y Comunicación.

Diploma en Criminolgía Vial

El Observatorio Criminológico de la Seguridad Vial junto a la Universidad Nacional a Distancia ofertan el Diploma en Criminología Vial que consiste en 7 bloques de 30 horas cada uno, haciendo un total de 210 horas. Un importante campo de aplicación para los conocimientos de un criminólogo.

Todos nuestros colegiados tienen un importante descuento que pueden consultar dentro del Área de Colegiados en la sección Descuentos y convenios.

Toda la información del curso: http://observatorio.criminologiavial.com/p/formacion.html.