En casa del herrero, cuchillo de palo

«Soy criminóloga, no asesina». Esta es la respuesta que muchos de nosotros, los criminólogos, estamos tentados de dar ante determinados comentarios que nos hacen al conocerse nuestra profesión. «¿Cuál es la forma de matar más efectiva?» «¿Cuál es el veneno que no deja rastro?» «¿Cuál es tu asesino en serie favorito?» o «Si quisieras matar a alguien, ¿cómo lo harías?» Son algunas de las muchas preguntas a las que nos enfrentamos.

Algunas personas consideran que un criminólogo, por el mero hecho de serlo, a parte de ser un morboso empedernido, es el perfecto asesino. Y, aunque sé que con esta afirmación voy a  decepcionar a un gran sector de amantes de la Criminolgía, voy a decirlo: no, los criminólogos no tenemos la clave para cometer el asesinato perfecto. Ya lo siento. Es más, probablemente, tendríamos tantos datos complejos en cuenta, tantas teorías en la cabeza, tanto conocimiento psicológico, criminalístico, médico forense, etc.,  que nunca llegaríamos a cometer el asesinato por no tener el tiempo, ni las ganas,  de controlar todas las posibles variables.

Sin embargo, hay veces que la realidad se empeña en desdecirnos y nos muestra que la vida siempre nos sorprende o, mejor dicho que, por lo esperado, no nos sorprende en absoluto.

Hace unos días saltaba la noticia de que una famosa novelista norteamericana, especializada en novela de suspense romántica, era acusada de asesinar a su marido. En alguna de sus novelas, la autora había incluido tramas en las que una mujer asesinaba a su marido; historias en las que otra mujer imaginaba múltiples formas de asesinar al suyo o finos argumentos basados  en el hecho de que alguna señora estaba a punto de acabar con la vida de su esposo.

«Una pistola es ruidosa, sucia y requiere cierta habilidad. Un cuchillo exige contacto: es algo muy personal y te llenas de sangre. Contratando a un sicario te arriesgas a que te delate o te chantajee. ¿Y quién conoce a uno? Recurrir a un amante es una idea peor aún. En cuanto al veneno, lleva uno o dos meses matar a alguien, y la víctima estará enferma todo ese tiempo. ¿Quién desea estar con un marido enfermo?» (El País digital, 13/09/18) Y todo esto no lo digo yo, lo dijo Nancy Crampton-Brophy» en el blog «See Jane Publish» en su entrada «Cómo asesinar a tu marido» (por favor, no dejéis de leerlo. Es francamente revelador) del pasado 4 de noviembre de 2011, hace siete años. Hace a penas unos días era acusada de matar a su propio marido.

Nancy, al parecer, se decantó por la primera opción: el arma de fuego. Encontraron a su marido, el cual era chef en un Instituto Culinario del estado Norteamericano de Oregón, en el suelo de una de las cocinas del instituto sobre un charco de sangre, la cual manaba de varias heridas de bala. Nancy debió pensar que, aunque la «pistola era sucia y ruidosa», ella tenía la habilidad suficiente para manejarla. Y, estaba en lo cierto. Habilidad con el arma tenía porque consiguió deshacerse de su pareja para siempre pero no, desde luego, cometiendo el asesinato perfecto, porque no han tardado mucho en finalizar la investigación y acusarla de asesinato. Todo su conocimiento sobre el tema, no le ha permitido salir impune.

Hace no mucho, otro escritor de novela negra, esta vez de nacionalidad china, salía en todos los medios de comunicación porque había sido arrestado acusado de asesinar a cuarto personas en 1995. Junto con un cómplice el acusado asesinó a una persona en un hostal para robarle unas pertenencias y, para ocultar el crimen, también asesinaron al matrimonio que regentaba el local y a su nieto de tan sólo 13 años. En esa fecha, el crimen sí prometía ser perfecto porque la ausencia de evidencias y la imposibilidad de cotejar unas pruebas de ADN hicieron que el caso se diera por cerrado.

Y aquí está Liu Yongbiao, que así se llama el escritor chino protagonista de esta historia, 15 años después de los hechos. Corre el año 2010 y se siente tranquilo y relajado, fuera de peligro. Tanto es así, que decide escribir un libro basado en el asesinato que su cómplice y él habían cometido, supuestamente, tantos años atrás («El secreto culpable»)

Es más, en el prólogo el autor indicaba que «quería escribir acerca de una bella novelista que ha matado a mucha gente sin que se hayan resuelto los crímenes». Y eso hizo, pero el avanzado estado en el que se había encontrado la investigación, más las pistas con las que fue regando su libro, fueron suficientes para poder reabrir el caso y arrestarlo a él y a su cómplice.

Así pues, en casa del herrero, cuchillo de palo. Ser criminólogo, o tener una profesión relacionada con el mundo del crimen, no nos habilita para cometer el crimen perfecto.

O quizá sí. Es tan perfecto que nunca lo sabremos.

Victoria Pascual. Criminóloga. 

 

Referencias:

https://elpais.com/internacional/2018/09/13/mundo_global/1536790648_248018.html (15/09/18)

https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/detienen-famoso-escritor-chino-asesinato-mato-cuatro-personas-plasmo-crimen-novela_20170816599435c80cf2e2ea354fa19c.html (15/09/18)

http://archive.is/D1s2X (15/09/18)

https://fineartamerica.com/featured/hogue-grips-hang-gun-drawing-art-kim-wang.html (IMAGEN 15/09/18)

 

 

Jorge Pacha, nuestro ‘cazador’ de drones

El presidente de la comisión de Recursos del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid, el sargento de la Guardia Civil Jorge Pacha, ha sido protagonista esta semana de la actualidad. Ha presentado ante los medios de comunicación, junto a su equipo y el delegado del Gobierno en Madrid, el equipo Pegaso, dedicado a vigilar los drones y otro tipo de aeronaves pequeñas que surcan nuestros cielos.

La unidad que dirige Jorge Pacha, creada en 2015 para vigilar ha detectado ya y propuesto para sanción a decenas de drones volando sin autorización en la región, además de varias pistas clandestinas de aeronaves. La popularidad y proliferación de los drones ha venido ocasionando diversos incidentes que han afectado a la operativa aérea tradicional, generando un riesgo potencial y causando una sensación de inseguridad en los diferentes usuarios del espacio aéreo. Ello viene originado principalmente, por la falta de concienciación y conocimiento sobre la reglas de circulación aérea vigentes por sus dueños, ya sean de tipo profesional o recreativo.

De hecho, desde su puesta en marcha, se han apreciado diversidad de incumplimientos, en su mayoría por la falta de documentación, ausencia de placas identificativas de los sistemas, pilotaje a distancias inferiores a las permitida en los aeródromos sin acuerdos de coordinación o volar en situación de emergencia sin la autorización preceptiva.

Por ejemplo, este equipo ha participado este verano en el control y vigilancia de los festivales de música Summer Story de Arganda, FIB,  Arenal Sound o el Dreambeach y otros eventos como la Vuelta Ciclista a España. Precisamente, en esta prueba detectaron e inhibieron un dron en la etapa del Caminito del Rey (Málaga) , ya que podía poner en riesgo a los helicópteros que siguen la Vuelta.

El auge de este tipo de aeronaves propició que el pasado mes de diciembre entrara en vigor el Real Decreto 1036/2017, estableciéndose una seria de obligaciones y responsabilidades en lo que se refiere a los pilotos y usuarios de este tipo de herramientas. Las sanciones se diferencian si el dueño del dron infractor es particular o depende de una empresa especializada, cuyas sanciones podrían superar los 4.500 euros.

Pero la función principal del equipo Pegaso es la prevención. Así, a través de distintos foros los agentes se dedican a concienciar a los ciudadanos de que el uso de drones requiere unos mínimos de conocimientos y los riesgos existen porque pueden colisionar con otras que lleven pasajeros. Además, está prohibido su uso en un radio determinado cercano a los aeropuertos.

«Los profesionales conocen muy bien la normativa específica de uso de drones, pero no saben nada del uso de drones en emergencias, como que en incendios no se pueden usar. Hay otra normativa en medio ambiente que afectan bastante. Otro tipo de eventos son las grandes concentraciones humanes, en los que se publican áreas restrictivas temporales para evitar que la gente vuele un dron día a unas horas concretas», ha relatado Pacha.

Pero cuando toda la prevención falla, la unidad se dedica también a apoyar la investigación en materia administrativa de los accidente e incidentes con este tipo de aeronaves. Desde el punto de vista técnico lo investiga la CIAIAC y la parte judicial la lleva la ETPJ. El trabajo en este aspecto está siendo muy relevante y así lo indican las cifras, ya que este año hay una siniestralidad cero en ultraligeros. Además, sus usuarios están anotando los vuelos en sus cuadernos de viaje, cosa que antes no hacían.

Además, se han reducido en un 90 por ciento los visionados de drones en el entorno de Barajas, un buen dato teniendo en cuenta el aumento de su uso por parte del sector civil. Este año solo se ha detectado un posible dron en este aeropuerto. «Mucha gente piensa mucha gente que no se puede volar en el espacio aéreo controlado de Barajas sin comunicación ni autorización previa, pero no saben que tiene un radio aproximado de 25 kilómetros», ha concluido el sargento jefe.

MÁS INFORMACIÓN: https://elpais.com/ccaa/2018/08/30/madrid/1535626456_698882.html

VÍDEO: http://www.europapress.tv/Sociedad/405204/1/guardia-civil-presenta-equipo-pegaso-detectar-drones-otras-naves

Miradas que mienten

«Espero que estén en algún lugar seguro y si alguien las tiene y no están seguras, las quiero de vuelta ahora mismo»

Estas palabras eran pronunciadas el pasado 18 de agosto (2018) por Chris Watts, trabajador de la empresa petrolera norteamericana Anadarko Petroleum y padre de dos niñas de 3 y 4 años, en una entrevista realizada por un conocido canal de noticias norteamericano. Su mujer Shanann Watts, embarazada de varias semanas de gestación, y sus dos hijas habían desaparecido sin dejar rastro.

La investigación policial comenzó cuando un amigo de la familia denunció la desaparición de las tres mujeres, llevando el pasado miércoles a la policía de Colorado (EEUU),  a detener al padre y marido de las desaparecidas.

El propio Watts, una vez detenido, confesó haber matado a su esposa. Según su propia confesión, sufrió un acceso de ira tras haber visto a su esposa estrangulando hasta la muerte a una de sus hijas a través de un intercomunicador  de bebés dotado de vídeo. En su camino, siempre según él, hacia el lugar de los hechos para intentar salvar a su hija pequeña, pudo comprobar que también había muerto su hija mayor. Según él, estos acontecimientos lo enajenan de tal forma que asesina a su mujer. Tras esta confesión, el presunto homicida, indica el lugar donde escondió los cuerpos: dos localizaciones distintas dentro del terreno perteneciente a la empresa petrolífera donde trabajaba.

La posterior realización de la autopsia  muestra que algo no cuadra en la historia contada por Watts. Los cadáveres de las niñas revelan que fueron asesinadas, al menos, un día antes que la madre.

Ésta y otras evidencias llevan a la policía a arrestar a Watts, el cual está actualmente acusado de triple homicidio y se enfrenta a una posible, aunque poco probable, pena de muerte.

Este suceso ha levantado revuelo en la sociedad norteamericana y mucha sorpresa entre los más allegados a la familia que, de confirmarse la acusación, nunca creyeron capaz de una atrocidad así al acusado de los homicidios.

A este lado del charco, aparte del rechazo que supongo habrá provocado la noticia entre los enterados de la misma, este acto ha inspirado a la psicóloga y blogera del diario «20 minutos», Alicia Martos, para publicar una interesante entrada al respecto sobre comunicación no verbal.

En su post, cuya lectura recomiendo, analiza los 7 minutos de vídeo (abajo) en los que el presunto asesino reclama la vuelta a casa de su mujer y sus hijas. En el momento de la entrevista ya había asesinado a su mujer, según su propia confesión y, supuestamente, a sus dos hijas. Es decir, en ese vídeo es muy posible que mienta.

Alicia destaca su falta de expresividad y la ausencia de gestos que acompañan a emociones típicas que sufren las personas que están viviendo la desaparición de sus familias tales como la tristeza, la desesperación o la ansiedad. Contrario a esto, Chris denota gestualmente (a mi entender) una anómala seguridad en sí mismo dadas las circunstancias, con una reveladora desconexión emocional con los hechos que está relatando y adoptando, según la autora, una postura corporal de autoabrazo, lo cual puede indicar una necesidad de «reforzarse a sí mismo y autoproporcionarse confianza y ánimo emocional»

Alicia invita a sus lectores a buscar más gestos propios de la comunicación no verbal que estén relacionados con la mentira. En mi búsqueda de dichos gestos recordé que hay autores relacionados con la PNL (Programación Neurolingüística) que afirman que cuando recordamos (o fingimos recordar) algo que nunca sucedió (es decir, mentimos), dirigimos siempre la mirada hacia arriba y hacia la izquierda ( si somos diestros) y hacia arriba y hacia la derecha (si somos zurdos)

Así pues, me he entretenido en analizar el vídeo de nuevo deteniéndome en los momentos en los que el entrevistador le pregunta al acusado sobre hechos acontecidos en el pasado y sobre los que, según parece, miente. Sin embargo, no he sido capaz de relacionar el movimiento de los ojos del entrevistado con los momentos en los que supuestamente está mintiendo. 

Esto me ha llevado a la siguiente pregunta, ¿es cierto que nuestros ojos pueden delatar nuestras mentiras?

Según un estudio publicado en la revista científica digital «Plos One» , no es así. Al parecer, publicaron un estudio, del cual también recomiendo su lectura,  en el que grababan para su posterior análisis los movimientos oculares a personas que mentían y decían la verdad y no se detectaron diferencias entre ellas. Además, hicieron otro experimento en el que informaban a la mitad del grupo sobre las teorías relativas a la detección del engaño a través de los movimientos oculares y a la otra mitad no. Tras esto se le pedía al grupo entero que detectara las mentiras en las grabaciones del experimento anterior. El porcentaje de acierto en ambos grupos, en el conocedor de las técnicas de detección del engaño a través del movimiento de los ojos y en el grupo que no las conocía, fue prácticamente igual, ascendiendo en ambos casos al 50% de acierto aproximadamente.

Por lo tanto, la controversia está servida: quizá las miradas también mienten, juzguen ustedes mismos.

Victoria Pascual, Criminóloga

 

Referencias: 

https://blogs.20minutos.es/comunicacion-no-verbal-lo-que-no-nos-cuentan/ 24/08/18

http://www.elmundo.es/internacional/2018/08/21/5b7bdc6dca47411f6f8b465c.html 24/08/18

http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0040259 24/08/18

http://www.atemooch.cl/colores-de-ojos-los-5-mas-sorprendentes/ IMAGEN 24/08/18

La criminalización (o no) de usar el teléfono móvil durante la conducción

Hoy en día es fácil ver a un conductor utilizando su teléfono móvil, ya sea para realizar una llamada, mandar un Whatsapp o ver Facebook, y se realiza sabiendo de los peligros que conlleva, porque por falta de campañas de publicidad no será. Por citar algún estudio, la Doctora en Psicología por la Universidad de Columbia, Mark, describe en su estudio “Concentrados, despiertos, pero tan distraídos: una perspectiva temporal de la multitarea y las comunicaciones”, realizado en 2015 mediante el seguimiento detallado de 32 trabajadores, reveló que consultaban el correo electrónico 74 veces al día (de media) y entraban en Facebook una media de 21 veces (con un máximo de 264 visitas diarias). Y estas acciones se extrapolan, en un porcentaje alto de personas, cuando conducimos.

 

El informe #StopChatear, elaborado por el RACE en el año 2014, ofrecía ya datos alarmantes al respecto. Casi 3.900.000 conductores habrían utilizado el móvil durante la conducción, y 260.000 admitirían utilizar “muchas veces” o “siempre” el Smartphone mientras conducen. En el año 2016, otro estudio del RACC reveló que uno de cada cuatro conductores usa el móvil “a menudo” o “siempre” mientras circula, mientras que este porcentaje se dispara hasta el 47% en el caso de los peatones.

 

Las distracciones al volante suponen un poco más del 30% de los siniestros viales según fuentes de la DGT, y estas distracciones en su mayoría son por la utilización de los teléfonos móviles.

 

Queda demostrado que se utiliza el teléfono móvil al volante y la gran mayoría de los conductores saben que es una conducta desviada en el tráfico rodado y que causa y puede causar víctimas viales; pero sabiendo de sus consecuencias, ¿Por qué seguimos utilizando el móvil mientras conducimos?. La respuesta a esta pregunta ya se ha comentado al principio y es la “adicción” que se tiene por las redes sociales, principalmente.

 

Hay que recordar que hace tiempo con la llegada de los teléfonos móviles se vio el peligro que corría el conductor y los demás usuarios de las vías cuando se atendía una llamada de teléfono, y por eso con el paso del tiempo aparecieron los “manos libres” para combatir este problema y así el conductor puede atender a la llamada sin desatender los mandos del vehículo, pero se ha demostrado, por investigaciones inglesas, que mantener una conversación telefónica, ya sea mediante el manos libres o no, es equivalente a conducir con una tasa de alcoholemia de 0,8g/l mientras dure la conversación.

 

Pero hoy en día, utilizamos el teléfono móvil principalmente para consultar las redes sociales, email, whatsapp, etc. incluso se han diseñado artilugios para poder poner el móvil en el volante y poder escribir mientras manejamos el volante.

 

La utilización del teléfono móvil está recogida como una sanción grave en nuestra legislación de tráfico que conlleva una sanción de 200 euros y la detracción de 3 puntos del permiso de conducción. Hace ya 10 años que entró en vigor el permiso por puntos y con ello ha ido desapareciendo el miedo que produjo en principio a poder perder puntos y eso fue uno de los factores que ayudó a disminuir la utilización del móvil durante la conducción.

 

Pasado ese tiempo, y visto que no es muy frecuente que puedas ser sancionado por este hecho, ya que es una sanción difícil de controlar por los agentes encargados de la vigilancia del tráfico, se está convirtiendo en una práctica habitual, la de conducir e interactuar con tu teléfono.

 

Hay que buscar medidas para intentar erradicar esta actividad durante la conducción, y una posible medida es la criminalización de este hecho, medida que por ciertos foros se está contemplando, pero que tendría un fin parecido a la sanción administrativa, en un principio si rebajaría la utilización del teléfono móvil durante la conducción, pero por miedo a verse en un juicio penal por ello.

 

Desde la óptica de la Criminología Vial hay que buscar la mejor solución para la evitación  de la acción desviada al volante y hay que establecer medidas preventivas (primarias) antes que sancionar –penalmente- la conducta infractora (prevención secundaria y terciaria).

 

La medida para la prevención del uso del teléfono móvil al volante pasa por un cambio tecnológico en los vehículos, que prohíba la utilización del mismo e inhiba la señal, dejando solamente realizar llamadas de emergencias (112) y amparado por una Ley, ya que es necesario que se obligue a ello. Pero para ese cambio tiene que haber primero un cambio de concienciación por parte de los legisladores que obliguen a los fabricantes de vehículos a incorporar esta tecnología.

Sobre esto existe una APP ‘Ponle Freno Mutting’, que es un estilo “modo avión” para para usarlo en los vehículos, pero claro, quien la usa es el conductor que está concienciado de los peligros que hay…y por eso hay que buscar que el mecanismo sea obligatorio y nos ayude a evitar la distracción del móvil al volante, ya que la sanción no resuelve el problema.

 

1. Ver: http://compromiso.atresmedia.com/ponlefreno/noticias/ponle-freno-mutting-app-que-evita-distracciones-volante_20170621594a8cf70cf2194a9d3870d9.html

 

José María González, Director del Observatorio Criminológico de la Seguridad Vial

Carta del decano sobre novedades del Colegio

Estimados criminólogos:

Me dirijo a vosotros para informaros del trabajo llevado a cabo por la Junta de Gobierno del Colegio Profesional del Criminólogos de Madrid y los avances logrados desde mi última comunicación.

En este tiempo, desde Decanato se han seguido sucediendo las rondas de contactos con diferentes instituciones y grupos de interés, entre ellos, la Federación de Municipios de Madrid, en la que se dieron a conocer los instrumentos con los que cuenta nuestra disciplina para trabajar la prevención de la delincuencia en la región o Cruz Roja Española, institución a la que trasladamos nuestro interés en colaborar en materia de  seguridad de grandes eventos. Ambos encuentros resultaron muy productivos.

Asimismo, el CPCM tuvo presencia en varios eventos de interés académico y profesional. En el mes de junio participamos en V Congreso de Seguridad Privada en Castilla y León y el pasado mes de junio en el Congreso Español de Criminología celebrado en Oviedo. En nombre del Colegio quiero agradecer a los organizadores la estupenda acogida a los criminólogos madrileños y aprovechar la ocasión para invitarles a visitar nuestra comunidad y diseñar futuras líneas de colaboración.

En lo que respecta al día a día del Colegio, me agrada comunicaros que ya se han aprobado tres grupos de trabajo, coordinados por excelentes criminólogos de nuestro país, en concreto, uno dedicado al estudio de la criminología vial, la criminología empresarial y, por último, al terrorismo. Desde aquí os animo a todos a uniros si estáis interesados en estas temáticas. Tenéis toda la información en nuestra web. Sólo debéis estar colegiados.

En estos momentos nuestro equipo está trabajando en el diseño y organización de la bolsa de peritos que muy probablemente verá la luz en el mes de septiembre y en la que os podréis incluir, previa comprobación de los requisitos exigidos, para desarrollar vuestra profesión en los Juzgados, gracias al acuerdo del CPCM con el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Por último informaros de que se ha admitido a trámite nuestro Recurso Contencioso contra Instituciones Penitenciarias y se ha dado traslado a la Administración, así como la solicitud de suspensión de la resolución mientras se tramita el presente procedimiento.

En  unos días recibiréis por correo postal vuestro carnet que os acredita con colegiados en el Colegio Profesional de Criminólogos de Madrid y podréis utilizar el termino de CRIMINÓLOGO, de lo contrario seréis Graduados y/o Licenciados en Criminología.

El Decano

Dr. Don Ángel García Collantes.

 

La inserción laboral de los criminólogos no es como la pintan en los periódicos

COMUNICADO ACLARATORIO SOBRE LA REALIDAD DE LA INSERCIÓN LABORAL DE LOS CRIMINÓLOGOS

Desde la Comisión Deontológica, como acto de la responsabilidad que nos compete como órgano del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad Madrid, queremos hacer públicas las siguientes apreciaciones:

En relación a la publicación que realiza el diario digital Tribuna Salamanca del 8 de junio en su sección ‘Universidad’ cuyo con el título Las carreras de la Usal con las que es más fácil encontrar un trabajo1

Evidenciamos que se basa en datos erráticos, ya que, si nos paramos a leer el contenido, aporta datos tales como: “según los últimos datos del Ministerio de Educación (sobre la inserción de los titulados en 2014) la titulación con mayor inserción es Medicina, […] Por detrás, Criminología tiene un 88,7% de contratos indefinidos, y no hay dato sobre la tasa de empleo, pero debe ser casi total.”

El título de grado de Criminología en la Universidad de Salamanca, según su página web, se comienzó a ofrecer el curso 2012/2013. Y el Curso de Adaptación del Título Propio de Criminología empezó a impartirse en los años 2014/2015.2

Creemos que difícilmente pudo salir ningún graduado/a en Criminología en la fecha de realización de la encuesta referenciada, ya que fueron los alumnos/as del Curso de Adaptación los que coincidieron con la primera promoción de Graduados en Criminología de la Universidad.

Por todo ello, consideramos dicha publicación perjudicial para la publicidad de la Criminología. Si alguna persona que busque formación universitaria navega por las redes y encuentra algún que otro espacio digital como éste, donde les cuenta lo maravilloso que será su futuro después de estos estudios, en función de la carrera elegida y por supuesto de la universidad en que se cursen, puede ver frustrada sus expectativas. Y es que los profesionales del sector  sabemos que desde este relato se puede construir una idea sesgada de la realidad a la que se enfrentarán tras, mínimo, cuatro años de carrera.

Corresponde a los órganos de ‘control’ del colectivo profesional de periodistas y comunicadores velar por la buena praxis en la publicación de ciertos datos. Y desde aquí, tendemos la mano a dicho colectivo para que nos consulte y podamos aportar información rigurosa en relación a nuestra profesión.

Debemos tener en cuenta que este tipo de publicaciones vienen a dificultar el enorme esfuerzo que, por parte de muchas de la instituciones y colegios de Crimonología de toda España, se está llevando a cabo en pro de conseguir aumentar las cifras reales de la empleabilidad de los/as profesionales, siendo reconocidos/as como criminólogos/as y con posibilidad de aplicar las ciencias criminológicas.

 

Entrevista al decano en la revista Seguritecnia: ‘La Comunidad de Madrid nos ha prometido que van a ofertar plazas para criminólogos'»

En esta nueva entrevista, Ángel García Collantes hace un repaso por el pasado y presente de la profesión y de la lucha para conseguir hacer realidad el Colegio madrileño. Por eso, «hemos venido para quedarnos», recalca. Ahora, nuestra misión es encontrar puestos de trabajo para criminólogos y estamos intentando volver a Instituciones Penitenciarias, donde nacimos. También abordamos la necesidad de una reforma en los planes de estudio para que incluyan contenidos menos juristas y más criminológicos.
 
 
   Aquí puedes leer la entrevista completa:

Entrevista al Decano Ángel García Collantes en Seguritecnia

 
entrevistaseguritecnia Entrevista al decano en la revista Seguritecnia: 'La Comunidad de Madrid nos ha prometido que van a ofertar plazas para criminólogos'"
Angel García Collantes junto a Ana Borredá, directora de Seguritecnia, y José Villena, vicedecano del CPCM
 

Un delito ¿una víctima?

Una joven de 23 años, consumidora habitual de heroína con síndrome de abstinencia, empuja a una mujer de 45 que va por la calle de noche, la tira al suelo y, tras robarle el bolso, sale corriendo. Un delito, robo, una víctima.

Un hombre, de 35 años, mete a una mujer de 25 en su vehículo a la fuerza, la intimida, la amenaza con un cuchillo y la viola. Tras la comisión del delito, la deja en la cuneta de una carretera secundaria. Un delito, violación (y alguno más, como secuestro), una víctima. 

Las anteriormente descritas, son situaciones muy claras en las que se puede comprobar, casi a simple vista, que existe un victimario que comete un delito el cual convierte a una persona en víctima. Pero sigamos exponiendo casos un poco más complejos.

Un hombre de 61 años golpea brutalmente a su mujer, de 57, hasta dejarla inconsciente en el suelo con lesiones de diversa gravedad. No es un hecho aislado puesto que lleva amenazando y maltratando a su esposa  más de 30 años. Muchas de las ocasiones en las que se ha producido el maltrato ha sido delante de los tres hijos de la pareja. Un delito, violencia doméstica, una víctima.

Una mujer de 32 años, perteneciente al comando terrorista ETA, pone una bomba lapa en el coche de una mujer, concejala de un partido político conservador de un pueblo de Vitoria-Gasteiz. Al arrancar el coche, la bomba explosiona.  Dicha explosión provoca graves lesiones, con resultado de muerte,  tras varias horas siendo atendida en un hospital. Un delito, homicidio, una víctima.

Todos estos casos tienen como denominador común que son delitos contra víctimas individuales. Son víctimas claras de delitos que pueden definirse de una manera simple. Por supuesto, todos ellos conllevan complejidades a nivel jurídico y de otras áreas de especialización pero, para alguien no versado en Criminología, Derecho u otra disciplina relacionada con la comisión de delitos, podrían ser casos bastante claros.

Sin embargo, permitidme hacer la siguiente pregunta: ¿Realmente hablamos en todos esos casos de una única víctima? Directa quizá sí, pero hagamos una segunda reflexión y miremos más allá.

La mujer que es robada en plena calle sufre, todavía meses después, un trastorno por estrés post-traumático y no quiere salir a la calle sola. Esta mujer era la cuidadora principal de su madre dependiente, la cual, al no poder ser atendida por su hija (que no se atreve a salir de noche a la calle sola y que no tiene recursos para contratara una persona especializada para cuidar de su madre), ha pasado a estar gravemente desatendida. La anciana sufre malnutrición, hacinamiento y depresión. ¿Una sola víctima por el robo?

En el caso de la mujer que sufre una violación podemos ver cómo, a raíz de convertirse en víctima, su vida ha cambiado radicalmente. Vive en un pueblo muy pequeño y su victimario es miembro de una familia muy influyente. Los padres de la víctima, a parte del sufrimiento propio de ver cómo tu hija ha sido víctima de un delito de estas características (lo cual les convierte ya en víctimas indirectas) se han visto aislados en su entorno social. La opinión pública de los vecinos de su pequeño pueblo es que, aunque hay una condena firme de por medio en base a hechos probados, su hija provocó al victimario el cual es una víctima inocente. Están aislados y repudiados, lo cual, al tener un comercio en la zona les ha repercutido, aparte de anímicamente, económicamente. ¿Una víctima por un delito de violación?

En relación al siguiente caso ya podemos hablar de varias víctimas desde el inicio: la esposa de 57 años, que es la receptora en primera persona del delito de violencia doméstica, y sus hijos, los cuales, aunque no han recibido la acción directa de maltrato del victimario (palizas, insultos, amenazas, etc.) están pasando también por un proceso de victimización al ser testigos de la victimización, valga la redundancia, de su madre por parte de su padre. El hijo mayor, en su etapa adulta, se convierte también en maltratador tras años de socialización primaria expuesto al maltrato. Cuando su mujer, embarazada de 6 meses, le anuncia que se va de casa y que va a pedir el divorcio, él coge un cuchillo y la mata. El feto no sobrevive. ¿Una única víctima por delito de violencia doméstica? 

Por último, el caso del homicidio terrorista tiene también otras consecuencias a parte de la evidente. La concejala asesinada tenía una mujer y dos hijos. A pesar de los grandes esfuerzos que su mujer realiza para evitar que sus hijos crezcan con odio hacia la homicida de una de sus madres, no lo consigue y la hija menor, al alcanzar la mayoría de edad, compra un arma de fuego y asesina a la homicida el mismo día en que ésta sale de la cárcel. ¿Un delito de homicidio, una víctima?

Desde luego, podríamos ir incluso más allá de lo anteriormente expuesto. Pensemos, por ejemplo, en el marido de la etarra. Para poder visitar a su mujer, debe viajar en autobús durante 8 horas para llegar a Huelva, donde se encuentra encarcelada su mujer, y no  en el País Vasco donde viene, debido a la Ley Antiterrorista, que determina la dispersión geográfica de los presos de delitos de esta índole. Dicho marido debe invertir tiempo de descanso (sólo puede ir durante los fines de semana porque trabaja entre semana) y dinero para poder visitar a su mujer unas escasas horas. Además, debe hacer el viaje con su hijo de 4 años, dado que no puede dejarlo a cargo de nadie y es el único momento en el que el niño puede ver a su madre. Padre e hijo nunca han cometido un delito, sin embargo, el que sí cometió  su mujer les victimiza en cierto modo. 

El mundo de la Victimología es muy complejo. Es cierto que es una disciplina muy joven, si la comparamos con otras como el Derecho o la Criminología de más larga tradición, pero es un área de conocimiento con muy buenos cimientos y, sobre todo, muy necesaria. La Victimología cada vez está más presente en los procesos judiciales pero, desde aquí, hago un llamamiento a las Instituciones para que se luche por implantarla en prevención y tratamiento del delito, dado que, como hemos visto en esta pequeña entrada, un delito rara vez deja una sola víctima y todas ellas deben ser tratadas. 

 

Referencias: 

https://www.debelareabogados.es/estatuto-de-la-victima/ IMAGEN 08/07/2018

NOTA DE PRENSA DEL CPCM ANTE EL NUEVO CASO DE VIOLENCIA DE GÉNERO MORTAL EN MADRID

El Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid condena rotundamente el nuevo caso de asesinato machista ocurrido esta noche en la capital y transmite su pesar y solidaridad con la familia, amigos y compañeros de la víctima, M.J.A.A, de 47 años.

La violencia de género constituye una de las más terribles lacras sociales, que atenta contra los derechos humanos y contra el derecho fundamental a la igualdad y no discriminación por razón de sexo. Desde el Colegio consideramos fundamental poner de relieve las consecuencias del control social formal que emergen de esta conducta machista y antisocial.

En este caso particular, el presunto asesino, detenido horas después, debía respetar una orden judicial de alejamiento con respecto a la víctima. Una vez más se demuestra el fracaso de algunas de las medidas de protección y condena, ya que si no van aparejadas de seguimiento y control, resultan ineficaces. Es aquí donde una vez más, los criminólogos reivindicamos de forma enérgica la creación de fórmulas que nos permitan participar en la prevención e intervención sobre este ‘fenómeno’ endémico.

Algunos criminólogos ya trabajan en la investigación junto a organismos oficiales para conocer en profundidad esta lacra, pero resulta imprescindible poner en marcha las posibles conclusiones de las investigaciones donde surgen recomendaciones de mejoras en los instrumentos de valoración de riesgo policial, posibles estrategias de protección y autoprotección de las víctima y fórmulas de control sobre los agresores o feminicidas potenciales.

A nuestro juicio, es necesario elaborar programas de seguimiento en el cumplimiento de requerimientos judiciales (órdenes de alejamiento); incidencia en prevención temprana mediante programas educativos y evaluación de campañas publicitaria y tratamiento informativo; acompañamiento de la víctima durante el proceso; insistir en la importancia de evitar la revictimización y minimizar la victimización secundaria; reforzar la prevención secundaria para evitar la reincidencia y potenciar las medidas para preparar la reinserción social de los encarcelados; además de una intervención específica en el sistema Judicial presentando informes criminológicos que orienten en la propuesta de medidas eficaces.

Igualmente, de forma general, apostamos por la participación de todos los agentes sociales (formales o no) en el rechazo y condena de los agresores conocidos. No podemos olvidar que son los novios y maridos de nuestras amigas, hermanas, compañeras, madres… Y debemos tomar parte en el cuidado y acompañamiento de todas ellas creando red de apoyo que facilite una vida libre de violencias.

El estado de la Cibercriminalidad en España (Datos y Análisis)

EL ESTADO DE LA CIBERCRIMINALIDAD EN ESPAÑA, DATOS Y ANÁLISIS

La ciberdelincuencia es un fenómeno delictivo que ha crecido en los últimos años como consecuencia de la expansión tecnológica y la caída de los delitos tradicionales. Por ello, el Ministerio del Interior ha publicado un Informe sobre la Cibercriminalidad con datos recogidos en 2017 de los delitos informáticos registrados por la Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Locales y Autonómicas.

Pero antes de abordar la fría estadística es bueno conocer los riesgos que sufrimos los ciudadanos en Internet. Según el estudio sobre la ciberseguridad y confianza en los hogares españoles con datos, el 5,5% tiene abiertos sus perfiles en redes sociales a todo el mundo, el 11,3% a amigos de sus amigos, el 49,3% a sus contactos y el restante 11% solo a algunos amigos; teniendo en cuenta además que los españoles superamos en 6 puntos la media de uso de estas redes que en la media de los europeos (73% frente al 67%).

Además, el 61,7% de los ordenadores analizados en este estudio estaban infectados con algún malware, aunque la mayoría de sus usuarios no lo sabían. En el informe IOCTA 2017 realizado por Europol, España se encuentra en el puesto número 5 de países europeos con mayores detecciones de virus y botnets.

También es uno de los países con mayor precocidad en en uso de las nuevas tecnologías. En este sentido, el 95% por ciento de los niños de entre 10 y15 años accede a la Red y el 98% de los jóvenes de entre 15 y 26 años, porcentaje que se reduce al 43% entre las personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años. Por sexos, acceden más hombres que mujeres, pero solo les separan dos puntos porcentuales y en el grupo de adolescentes son más ellas las que entran al mundo virtual.

Aunque el dato de uso de Internet entre los menores de edad puede resultar excesivo, es una décima inferior al del año pasado. Los padres son cada vez más responsables y conocedores de los riesgos que puede entrañar para la intimidad y seguridad de los pequeños. De hecho, si en 2008 un 94,1% de los chicos entre 10 y 15 años utilizaban ordenador, ahora ese porcentaje cae al 92,1 por ciento.

Otro dato a tener en cuenta es la compra electrónica se ha triplicado en la última década, al pasar del 12% en 2008 al 40% actual, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los hombres y los jóvenes son los que compran más por Internet. Por otro lado, el número de empresas que vende al menos un 1% del total por Internet subió al 19%, un punto más que la media de la UE.

Este hábito lo favorece el hecho de que el 83% de los hogares españoles tiene acceso a la Red, frente al 50% de hace una década. Además, los porcentajes entre poblaciones grandes y pequeñas no son significativos, ya que el 76% de los hogares de municipios de 10.000 habitantes cuentan con Internet, solo 10 puntos menos que en las grandes ciudades.

 

INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS

En 2012 un acuerdo entre la Secretaría de Estado de Seguridad y la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información favoreció la creación del Centro de Respuesta a Incidentes Informáticos para Empresas, RedIRIS, Profesionales de TI e Infraestructuras críticas (CERTSI). En 2017 este organismo detectó 19.275 accesos informáticos no autorizados, 11.959 casos de fraude, 81.090 troyanos, 7.957 casos de spam, 514 denegación de servicios, 1.435 escaneos de red, 47 robos de información y 767 infracciones de otro tipo. Además, se ha detectado un aumento del 24% del código dañino, un 148% más de accesos no autorizados y un 96% más de ataques de denegación de servicio respecto al año 2016.

La mayoría de los ataques los recibieron los ciudadanos y empresas (119.642), seguido a gran distancia de la red académica (5.537) y de las infraestructuras críticas (885). De estas últimas, las mayorías fueron encaminadas al sector Financiero y Tributario, seguido del de Energía y Transporte.

 

DELITOS Y VÍCTIMAS

Entrando en el área puramente estadística, los datos son tajantes. En 2017 se incrementaron un 22% los delitos informáticos conocidos, hasta alcanzar los 81.307 hechos. El 74% de ellos corresponde a fraudes y el 14% a amenazas y coacciones. Del total, se esclarecieron el 27,2% de los delitos y los distintos Cuerpos policiales detuvieron o investigaron a 4.912 personas. Madrid es la primera provincia (12.164 hechos conocidos) y la segunda región (después de Andalucía) con más infracciones de este tipo.

El año pasado hubo 62.419 víctimas, un 14% más que el año anterior. La mayoría de ellas son hombres (56%) de entre 26 y 40 años y son objeto principalmente de fraudes informáticos (74% del total de los delitos registrados), amenazas y coacciones (14%), falsificación informática (3,6%) y acceso e interceptación ilícita (3%). En este último delito y en los relacionados con el honor (2%), la sexualidad (1,6%) y la falsificación hay más víctimas mujeres, mientras que en estafas, amenazas y usurpación del estado civil hay más hombres perjudicados. Igualmente, los fraudes informáticos se ceban más con mayores de 65 años y las víctimas menores de edad son más vulnerables a todo tipo de delitos.

El 90% por ciento de las víctimas son españolas y el 10 restante, extranjeras. Las más afectadas son rumanas, marroquíes e italianas. En cuanto a los detenidos, el 84% son españoles y el resto extranjeros, entre los que destacan los rumanos, marroquíes, nigerianos y colombianos. Del total de arrestados, hay muchos más hombres (3.784) y la mayoría tiene entre 26 y 40 años (2.950), seguido de los jóvenes de entre 18 y 25 años (1.100) y los adultos de entre 41 y 50 (943).

La mayoría de las imputaciones han sido por estafas (1.573), amenazas (986), pornografía infantil (399), usurpación de estado civil (320), revelación de secretos (283), estafas con tarjetas y cheques (219), estafas bancarias (205), coacciones (200), corrupción de menores e incapacitados (133) y por otros asuntos (594).

 

ANÁLISIS CRIMINOLÓGICO

De todos los datos que da a conocer este Informe, podemos sacar una serie de conclusiones por parte del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid. La primera es el largo camino que nos queda por recorrer en materia de prevención, una de las facetas que desde el principio hemos querido poner en valor como clave para la profesional.

La ciberdelincuencia, como fenómeno parejo a las nuevas tecnologías, ha experimentado un crecimiento durante los últimos años, como consecuencia de un mayor uso por parte de la sociedad de todas las nuevas formas de conectividad tecnológicas. No es casual que la delincuencia en general, la llamada delincuencia física, haya bajado pese a la crisis en la última década, pero en cambio la que se produce en las redes aumenta. Y es que cada vez son muchas más las bandas que operan en formato digital porque no se tienen que manchar las manos, reducen los riesgos de ser interceptados, pueden operar desde el extranjero y llegan a mucho más público y de forma más anónima que el ladrón tradicional de gorra y antifaz.

Los ciberdelincuentes, para perpetrar sus ilícitos, aprovechan tanto las vulnerabilidades de los sistemas informáticos como la confianza de los usuarios en sus sistemas. Por ello, el conocimiento de los riesgos derivados de la sociedad de la información es tan importante, así como la puesta en marcha de una cultura de ciberseguridad para atajar este cada vez más elevado fenómeno delincuencial. La idea es anticiparse a los incidentes para eliminar las amenazas que vayan surgiendo casi al instante.

Las estadísticas indican también una baja resolución de los delitos por parte de las distintos Cuerpos policiales, menos de uno de cada tres. Los sindicatos policiales se quejan de la falta de medios y de personal para hacer frente a un tipo de delitos cada vez más especializados y cambiantes, que requieren de horas y horas de estudio profundo para poder desentrañar las tramas informáticas. Estas limitaciones obligan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a recurrir a la ayuda del sector privado. Las colaboraciones con empresas expertas en seguridad son cada vez más frecuentes, máxime en un campo en el que las amenazas evolucionan y se redefinen cada poco. Y, en este campo también los criminólogos podemos aportar mucho.

Las pequeñas y medianas empresas demandan cada vez más ayuda externa para no verse expuesta a un ataque cibernético. De hecho, las aglutinan el 43% de estos incidentes y muchas de ellas tienen que cerrar después de sufrir un ataque informático, ya que sus costes son elevados (35.000 euros de media) y sus dueños se enteran tarde y mal de lo ocurrido. Las grandes empresas son también objetivo de estos malhechores, pero en la estadística están desvirtuados, ya que muchas no denuncian por vergüenza a reconocer entre sus clientes que cuentan con sistemas vulnerables y por el miedo a que se revele el código fuente de sus sistemas en los procesos judiciales, como ya ha ocurrido.

Esta ‘cifra negra’ también se observa en las víctimas individuales. Eso se debe al desconocimiento de su condición o a la vergüenza derivada de su supuesta contribución al ilícito. El carácter casi siempre anónimo del atacante virtual provoca en la víctima la sensación de que la Justicia penal no podrá dar con el responsable, y siente que se enfrenta a un ser invisible frente a cuyas intromisiones solo puede resignarse. Por ello, las campañas de concienciación por parte de instituciones y otros organismos especializados son tan importantes.

Otro de los problemas, y en la que también los criminólogos podemos ayudar, es la falta de informes periciales y pruebas sólidas para la investigación. Muchos casos que exponen con todo lujo de detalles en ruedas de prensa policiales se desinflan en el camino judicial. Muchas pruebas se tornan en «inconsistentes», sobre todo cuando afecta a hackers.  Por eso, es necesario cambiar la legislación en torno a las medidas de investigación de este tipo de delincuencia por la dificultad de obtener cualquier tipo de dato, la ubicuidad del daño y la rapidez de actuación. También se debe invertir en formación sobre cibercriminalidad en los ámbitos legislativos y judiciales.

En conclusión, la persecución del cibercrimen y el apoyo a la víctima para que denuncie sigue siendo una asignatura pendiente en España a pesar de su creciente magnitud. No obstante, hay razones para la esperanza: la especialización de la Policía y su colaboración con las empresas del sector es cada vez más estrecha y la calidad de las empresas y de los empleados dedicados a la ciberseguridad cada vez es más elevada, un sector donde los criminólogos pueden jugar un gran papel.