Nos incorporamos a la Unión Interprofesional de Colegios Profesionales de la Comunidad de Madrid

   Madrid, a 29 de marzo de 2019. CPCM.

 

La Asamblea General Ordinaria de la Unión Interprofesional de Colegios Profesionales de la Comunidad de Madrid (UICM) ha aprobado esta semana por unanimidad la admisión del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM). Nuestro vicedecano, José Villena, ha agredecido al resto de miembros la aceptación y ha presentado nuestro Colegio, los logros conseguidos y el trabajo por hacer.

La UICM es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a los Colegios Profesionales originarios de la región, así como a aquellos Colegios nacionales que tienen su sede en la misma. Actualmente, está integrada por 33 Colegios, donde se inscriben cerca de 300.000 profesionales de las áreas de Ciencias, Economía, Jurídica, Sanidad, Social y Técnica y desde ahora también la Criminología, una ciencia multidisciplinar.

El objetivo principal de la Unión es lograr la mayor presencia de los profesionales en la sociedad y contribuir a la promoción de la función social de los Colegios asociados. La UICM aspira a convertirse en un foro de defensa de los intereses comunes de los Colegios y en un referente para la sociedad en la mejora de las actuaciones profesionales. Por ello, es un paso muy importante el reconocimiento del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid en este foro para poder ayudarnos entre Colegios y tratar, de igual a igual, las necesidades de nuestros colegiados.

La asamblea de esta semana de la UICM ha estado presidida por su presidente y decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, José María Alonso Puig. Allí se ha hablado, entre otros asuntos, de la constitución de un observatorio de reserva de competencia profesional, algo esencial para intentar luchar contra el intrusismo laboral que tanto afecta a los criminólogos.

También se abordó la necesidad mantener una reunión de coordinación con un representante del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) al objeto de abordar temas sobre los peritos y el turno de designación, así como de concienciar de que siempre que exista una ciencia reconocida mediante un Colegio, sean estos colegiados llamados a realizar una pericial y no una asociación con denominaciones similares.

Por último, se recordó a los asistentes la celebración del III Día de las Profesiones que tendrá lugar el próximo 23 de abril de 2019 en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (www.diaprofesionesuicm.es), una cita muy importante para poner en valor el trabajo que realizan los Colegios Profesionales y la función social que llevan a cabo en favor de la ciudadanía, con el objetivo principal de dar a conocer la esencia de las profesiones a los diferentes sectores de nuestra sociedad (ciudadanos, universitarios, estudiantes, etc).

LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL Y LA CRIMINOLOGIA. UNA UNIÓN NECESARIA.

La Criminología es una ciencia interdisciplinar que se encarga de estudiar el delito, a la víctima, al delincuente y al control social. Por error, error que ha sido perpetrado por las series que dicen representar el papel del criminólogo, se nos ha vinculado a las actuaciones propias del CSI, pero, además, aunque esto sea cierto en determinada manera, también se ha divulgado que los criminólogos tienden a actuar ante delitos de gravedad como los asesinatos.

Pero esto no es así; la Criminología es una ciencia que abarca todo tipo de delitos, desde un hurto un atentado, analizando todas las conductas delictivas que dañan a la sociedad y que en muchas ocasiones generan alarma social. Uno de los ámbitos de actuación en los que puede operar la Criminología son las competiciones deportiva y, de manera más concreta, las competiciones futbolísticas, donde se producen de forma continua numerosas acciones violentas.

Los actos violentos menos agresivos y que se han aceptado en su totalidad en los campos de fútbol, como las protestas y algún que otro insulto, se han visto incrementados en intensidad y frecuencia, y cada vez es más raro asistir a un evento futbolístico, tanto profesional como no profesional, en el que no haya este tipo de acciones.

Como se ha determinado, cada vez es más habitual ver acciones violentas, acciones que empezaron siendo desviadas pero que debido al apoyo social y la falta de castigo aumentaron en gravedad y se convirtieron en hechos delictivos. Con el paso tiempo, estas conductas han recibido un continuo refuerzo.

Son numerosas las teorías que han intentado abordar este fenómeno, en su mayoría desde perspectivas psicológicas o sociológicas. Una de las aportaciones más influyentes en esta materia es la aportada por un grupo de sociólogos ingleses, entre los que predominan E. Dunning y P. Murphy, quienes investigaron a fondo el fenómeno del vandalismo en el fútbol, analizando cuatro pilares: orígenes sociohistóricos del fenómeno, las características sociodemográficas de los jóvenes, el papel de los medios de comunicación y las iniciativas políticas y deportivas adoptadas.

En cuanto al primer factor, los orígenes sociohistóricos, llevan a estos autores a plantearse la existencia de un retroceso de la civilización o de un bloqueo temporal a la hora de hablar de la violencia en el fútbol; las características sociodemográficas de los jóvenes, en su momento (en el ayer), la mayor parte que ejercía esta violencia eran jóvenes procedentes de la clase obrera, pero con el tiempo empieza a resultar difícil seguir con esta inclusión; las iniciativas políticas y deportivas adoptadas ante el problema, en su mayoría las acciones han sido de carácter policial, que a corto plazo tienen efecto, pero que no acaban con el problema como se esta comprobando y, además, ha servido de refuerzo para los grupos de vándalos.

Y, por último, los medios de comunicación. Las evidencias escritas nos han demostrado que la violencia en el fútbol, por desgracia, ha existido desde siempre, pero es ahora cuando la violencia se ha convertido en un negocio y que no interesa finalizar, pues hay motivaciones comerciales y lucrativas detrás.

La intervención de la psicología y de la sociología han dado numerosas pautas acerca de estos comportamientos, pero quizás sería conveniente empezar a contar con los criminólogos. Nuestra labor puede darse tanto en la redacción de los reglamentos disciplinarios como en los estudios acerca de la violencia, que permita que se obtenga una información real y veraz de este fenómeno, que parece no tener fin. Además, el criminólogo tiene una función muy importante, la función pedagógica, que en este ámbito es elemental.

Cada vez son más los niños que juegan al fútbol desde muy pequeños, y por desgracia y como se ha visto, la violencia también se observa en estas edades por parte de los espectadores, haciendo que los niños crezcan en un ambiente en el que se relacione la violencia y el fútbol, dificultando que el desarrollo posterior del deporte se realice predominando el fair play. Enseñar a los niños y a los padres cuáles son las pautas de control y algunos métodos para poder reducir la ansiedad que en muchas ocasiones provocan estos eventos deportivos permite que el fútbol base crezca limpio, crezca sin violencia y crezca de forma que cuando los niños se conviertan en adolescentes tengan mecanismos cognitivos y sociales para poder hacer frente a situaciones conflictivas sin ejercer violencia, que tiene como consecuencia un aumento de la tensión del evento, provocando acciones delictivas tanto en la grada como en el campo, entre las que destacan numerosas peleas de diferente índole.

Con la función pedagógica ejercida por el criminólogo podemos intentar revertir el proceso de naturalización que se ha llevado a cabo sobre estas conductas contrarias al orden del juego. ¿Nos abrirán las puertas a sus estadios? Yo creo que sí, tenemos mucho que aportar…

María Isabel Durango, criminóloga y miembro de Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

BIBLIOGRAFÍA

Dunning, E., Murphy, P., Waddington, I., y Astrinakis, A. (2002) Fighting Fans: Football Hooliganism as a World Phenomenon, Dublin: Unviersity College Dublin Press.

Ramón, I. (2003). La violencia en el fútbol. Sevilla: Wanceulen Editorial Deportiva S.L.

La aportación de la Criminología en el fenómeno de las Personas Desaparecidas

Madrid, 10 de marzo de 2019. CPCM.

Desde el año 2010 se han presentado en España un total de 174.883 denuncias por desapariciones de personas, de las que han sido resuelta 163.405, quedando 12.330 denuncias activas, según el informe de 2019 elaborado por el Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES) presentado por el ministro del Interior, Francisco Grande Marlaska hace unos días con motivo de la celebración el 9 de marzo del Día Nacional de las Personas Desaparecidas.

El documento establece una nueva clasificación sobre las personas desaparecidas (voluntarias, involuntarias y forzosas) y en función de ello introduce unos Indicadores de Riesgo. También se incluye un apartado concreto dirigido a los familiares, personas allegadas y conocidos de desaparecidos, donde se precisan aspectos relacionados con la atención, protección y orientación que debe dispensarse. Se implanta además un nuevo sistema de alerta –Alerta Mayor Desaparecido– para personas de edad avanzada. No obstante, la mayoría de las denuncias, el 66 por ciento, corresponde a la desaparición de menores de edad. De hecho, existe el número 116000 para alertar y comunicar cualquier circunstancia en torno a la desaparición de un menor.

En la presentación también informaron de una web específica del CNDES que servirá para publicar alertas de desapariciones, para ofrecer consejos y prevenciones y para contactar con el organismo. También se puso en valor la funcionalidad para casos de desapariciones de Alertcops, la aplicación de móvil que permite comunicarse de una manera rápida y segura con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y que, entre otras cosas, permite a los ciudadanos emitir alertas geoposicionadas.

Estas iniciativas se han llevado a cabo en cumplimiento, seis años después de la conclusiones de la Comisión especial del Senado sobre personas desaparecidas sin causa aparente del Senado. Entonces, el secretario de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses (SECCIF), Antonio Cela, participó en dicha comisión y reivindicó la figura del criminólogo en la investigación de estos casos y también, gracias a la Victimología, en la ayuda a los familiares y allegados de los desaparecidos porque, entre otras cosas, no pueden elaborar el duelo y porque tienen esa sensación de que su condición de víctimas es de segunda o cuarta categoría.

Nosotros, los criminólogos, explicamos al entorno familiar y social qué es lo que ha ocurrido, por qué puede desaparecer una persona, qué es normal y qué no es normal; cuáles son las causas de las desapariciones y cuáles son los pasos que debe seguir la familia o el entorno de la víctima. También se debe explicar a la familia en qué estado está la investigación para que al menos se quede con la seguridad de que se están dando pasos para localizarle lo antes posible.

Así, reivindicamos la figura del criminólogo como perfil profesional adecuado para las tareas de prevención, explicación e investigación y reparación de las víctimas de desapariciones con los órganos competentes que implementen las autoridades. Los grupos especializados en localización de personas han de contar con profesionales específicos, que sepan distinguir una fuga disociativa de otra relacionada con un trastorno límite de la personalidad, por ejemplo.

Por otro ello, desde el Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid solicitamos a la Secretaría de Estado de Seguridad y al Centro Nacional de Desaparecidos que nos tengan en cuenta para desarrollar eficientemente, junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, psicólogos y juristas, esas nuevas medidas anunciadas para frenar el grave problema que supone en España las desapariciones inesperadas de personas. Las universidades españolas están licenciando a los graduados en Criminología más preparados de la Historia, pero las administraciones siguen ignorándolo pese la sofisticación de los fenómenos delincuencial y la escasez de política criminal. Es el momento de poner en valor nuestro conocimiento.

Nivel 4 de alerta antiterrorista, ¿motivo de alarma social?

Quizás el título de este artículo sea una de las preguntas que más se hace la sociedad cada vez que en los medios de comunicación se menciona que el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA) en España se encuentra en nivel 4, denominado como riesgo alto, más aún cuando el nivel máximo estipulado de este plan es el nivel 5, riesgo extremo.

Pero antes de seguir, debemos explicar qué es el NAA. Se trata de una herramienta para estipular el nivel de riesgo de alerta terrorista. Es utilizada por el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, el cual trabaja a nivel preventivo para asegurar la detección, seguimiento, análisis y evaluación continuada del riesgo de atentado, así como la puesta en marcha y coordinación de los dispositivos preventivos en caso necesario. Es el ministro de Interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, quien tras el estudio de los pertinentes informes de valoración de amenaza y junto con un comité de expertos en lucha antiterrorista deciden el tipo de nivel qué se estipula y las medidas asociadas a cada uno de estos.

Este sistema se puso en funcionamiento el 9 de marzo del 2005, poco después de los atentados ocurridos el 11 de Marzo del 2004 en Madrid. Tras su creación han tenido lugar varias modificaciones en cuanto a su sistema de baremación, teniendo en cuenta la evolución de este tipo de organizaciones así como los avances a nivel de investigación. Fue el 26 de junio de 2015 cuando se incrementó del nivel 3 al actual nivel 4 (y máximo alcanzado en su corta existencia) tras los atentados de Francia, Túnez, Kuwait y Somalia.

Tras esta breve explicación debemos volver a preguntarnos si tener este tipo de nivel antiterrorista es motivo de alarma social. Pues bien, desde mi humilde opinión mi respuesta es un NO, y esta negativa viene justificada por varios motivos. El hecho de que tengamos este nivel de alerta no ha cambiado el ritmo de vida de los ciudadanos (teniendo en cuenta la reticencia y temor que tiene lugar en los siguientes días de conocer un acto terrorista y especialmente cuando los hemos vivido o se trata de países cercanos a España, algo normal), pero de forma paralela tenemos un gran grupo de profesiones que trabajan en la investigación, prevención, localización y detención de sujetos con intervenciones de acto terrorista.

Quizás a todos les haya venido a la mente nuestras FCSE, que son un referente a nivel internacional por los éxitos en esta actividad delictiva, también fruto de la experiencia por el terrorismo autóctono sufrido estos años. Pero no debemos olvidar que el éxito de ellos en muchas ocasiones es gracias a la colaboración ciudadana y de otros profesionales. Con estos me refiero a médicos, profesores, tutores de centros de menores, directores de ciberseguridad, entrenadores de diversas actividades (deportivas, extraescolares…), funcionarios de prisiones, etcétera, que en su día a día y ejerciendo su trabajo habitual ayudan a detectar, por ejemplo, lo que puede tratarse primeros síntomas de radicalización.

Es por ello muy importante la labor que viene a cubrir -cada día con más fuerza- la figura del criminólogo en diferentes estamentos públicos y privados. Formación, información, orientación, detección, investigación, prevención… son solo algunos ejemplos de las funciones que desarrolla esta ciencia, asentada en muchos países anglosajones, y que puede desarrollar de forma propia o en unión a otras como la Psicología o Sociología en forma de equipos multidisciplinares.

La suma total de todo lo aquí escrito es que independientemente del nivel de alerta en vigor en España, este no debe crear un alarmismo innecesario, sino vivir el día a día con cotidianidad, confiando -como así están demostrando- en los profesionales que tenemos en España y ante cualquier sospecha ponerlo en conocimiento de estos.

Y es que como ya mencionamos, la colaboración ciudadana contra este tipo de lucha es crucial. Muestra de ello es que además de los procedimientos habituales desde el Ministerio del Interior se creó la web www.stop-radicalismos.es, donde los ciudadanos pueden poner en conocimiento de forma segura y confidencial cualquier tipo de proceso de radicalización o conductas extremistas.

 

Pascasio Hinojosa es criminólogo y miembro del Grupo de Trabajo Prevención del Terrorismo del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Referencias:

http://www.interior.gob.es/prensa/nivel-alerta-antiterrorista
https://stop-radicalismos.ses.mir.es/

El vecino es un caníbal

Hay crímenes con una particularidades concretas que conmocionan a la sociedad. Un parricidio, que un hijo mate a una madre, es ya de por si duro e impactante. Pero si luego éste se come el cadáver es espeluznante. Eso es lo que ha ocurrido recientemente en Madrid. Los agentes que llegaron a un piso cercano a la plaza de toros de Las Ventas, para investigar la desaparición de una señora, no dieron crédito a lo que vieron, lo más atroz en sus muchos años de carrera policial. Y es que no solo el hijo, de nombre Alberto, reconoció que había matado a su madre sino que la había troceado en pequeñas partes y distribuido en táperes en la nevera, que estaban devorando él y su perro.

La Criminología, en el continuo estudio de la mente y el comportamiento criminal, recoge varios tipos de antropofabia. El más antiguo es el ritual, espiritual o religioso, en el que se caníbal se come a sus víctimas para tomar su energía o como sacrificio a un Dios. Hay muchos relatos de expedicionarios sobre tribus perdidas de África con este tipo de rituales. En la conquista de América, los españoles relataron impactantes casos de canibalismo. De hecho, la palabra viene de una tribu caribeña lamada ‘caniva’ que se daban festines de carne humana. Los testimonios oculares de Hernán Cortes o Bernal Díaz tampoco dejan duda de la voracidad de algunos aztecas, que comían los corazones y otras partes de los sacrificados y bebían su sangre.

El segundo tipo de canibalismo es el nutricional, por pura hambre. Todos recordamos la tragedia en la que se convirtió el accidente aéreo en Los Andes en 1972, en el que algunos de los supervivientes tuvieron que alimentarse de sus compañeros para poder sobrevivir. El tercer tipo es el sexual, en el que el asesino satisface sus deseos sexuales o fantasías excéntricas ingiriendo parte de sus víctimas. Son casos muy insólitos, como el de Armin Meiwes, más conocido como el caníbal de Rotemburgo que puso un anuncio en Internet para encontrar alguien a quien comerse y a los pocos días un tal Bernd Brandes se ofreció. Tras cortar y cocinar el miembro viril de éste, ambos se lo comieron y luego Armin lo asesinó y descuartizó para ir poco a poco comiéndoselo.

El cuarto tipo es el canibalismo de agresión, que mata a una persona en medio de un brote violento y se lo come como acto supremo de poder, por algún tipo de patología mental o por puro sadismo, como Hannibal Lecter, un personaje de ficción cinematográfico por todos conocidos pero basado en varios casos de británicos del siglo XXI.

Este tipo de casos es el que más nos ocupan como criminólogos. Volviendo a Madrid, Alberto, de 26 años, ya tenía problemas con su madre desde hacía mucho tiempo. De hecho, ella le había denunciado por agresiones y tenía una orden de alejamiento pero al final le dejaba volver a casa. El joven además había estado internado en varias ocasiones por problemas psiquátricos pero sin acabar el tratamiento pedía el alta voluntaria y volvía con su progenitora. Poco se ha desvelado de la enfermedad mental que padece, solo que una vez fue ingresado con manía y delirIos persecutorios y otras veces por dependencias a las drogas y el alcohol. Una mezcla explosiva. También que los agentes advirtieron durante la detención un comportamiento muy ajeno a la realidad, un individuos por tanto con fuertas rasgos disociativos y sádicos.

El Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional está investigando los ingresos hospitalarios, sus crípticos mensajes en redes sociales y espera la evaluación psicológica que le están realizando en la cárcel. Todo para responder a la pregunta quea todos nos asalta: ¿Qué llevó a un chico más o menos normal en pleno siglo XXI en un país como España a matar y luego comerse el cadáver de su madre? A la espera de los resultados forenses, con los datos que tenemos podemos lanzar alguna hipótesis. Varios expertos ya han hablado de que el parricida podía sufrir una esquizofrenia, bipolaridad y/o trastorno psicótico. Las drogas que tomaba podían haber hecho desvanecer los frenos morales al acto criminar o empeorar sus brotes violentos, en uno de los cuales supuestamente acabó con la vida de su madre.

Algunas voces relacionan los impulsos atropofágicos de Alberto al consumo de metilendioxipirovalerona (MDPV), la llamada ‘droga canibal’, que comenzó a tomar cuando estuvo de Erasmus en Grecia. A pesar del nombre y del fuerte efecto estimulante, esta droga no convierte a nadie en una bestia caníbal. Un individuo que no tenga personalidad agresiva por mucho que tome esta sustancia no va a empezar a matar y descuartizar. Podrá estar más irascible y perturbado, pero no va a morder a alguien pase por la calle hasta desgarrarlo. Eso sí, si tiene predisposiciones violentas y patologías psiquiátricas puede servir, como hemos dicho, de acelerante.

El componente parricida y caníbal de Alberto está relacionado, como la mayoría de los casos, con sus condicionamientos psiquiátricos y personales. El asesino de Ventas tenía una relación agresiva (habría que analizar las causas y antecedentes) con su madre y en un momento dado la mató. Además, sufre una enfermedad mental con delirios persecutorios, en los que probablemente creía que su madre le vigilaba todo el tiempo o le ridiculizaba. Ya fuera totalmente de la realidad, troceó y se comió parte de su madre para conseguir así acabar con ella definitivamente, como signo de asimilación y de que el poder y control de su vida lo detentaba por fin él. Algo totalmente patológico, pero de momento solo una hipótesis. La mente criminal es muy compleja.

Julio de la Fuente Blanco es periodista, criminólogo y miembros de la Junta de Gobierno del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Resumen de la I Asamblea de Criminólogos del CPCM

Madrid, a 4 de marzo de 2019. CPCM.

El 1 de marzo tuvo lugar la I Asamblea de Criminólogos del CPCM, celebrada en el antiguo Colegio de Huerfános de la Guardia Civil ‘Infanta Teresa’ de Madrid. A ella asistieron casi medio centenar de colegiados; y además otra veintena delegó el voto en otras personas. Durante la jornada, el decano, Ángel García Collantes, y la secretaria del Colegio, Susana Laguna, expusieron el trabajo de este primer año de la institución.

Una gestión que ha estado centrada en dota a los colegiados e instrumentos útiles para el ejercicio efectivo de la profesión y para ello se ha creado una web completa y ágil, con un Área Privada en la que se ofrecen los servicios exclusivos a los colegiados, como el asesoramiento jurídico, acceso a base de datos, vocal de guardia, bolsa de trabajo, orientación laboral, grupos de trabajo correo electrónico, carné profesional, póliza de seguros, descuentos, etcétera.

El segundo eje central de nuestro trabajo ha sido dar a conocer la Criminología a la sociedad, poderes públicos y medios de comunicación que destruya el desconocimiento y los falsos mitos y todo ello redunde en la toma de conciencia social de la necesidad de contar con criminólogos. Así, el decano detalló alguna de las reuniones mantenidas, como con la ya exdelegada del Gobierno Concepción Dancausa, la consejera de Justicia Yolanda Ibarrola, la jueza decana de Violencia de Género María Pilar Rodríguez, el presidente de la FEMP Abel Caballero, el fiscal de Menores de la Comunidad Manuel José Rivas, además de las conversaciones mantenidas con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlasca, entre muchas otras.

El tercero objetivo del Colegio en 2018 ha sido favorecer la creación de empleo de carácter público y privado. A este respecto, García Collantes recordó el contencioso-administrativo interpuesto contra Instituciones Penitenciarias por la ausencia de plazas de criminólogos en la convocatoria publicada en el BOE el pasado abril, pendiente de resolución. Lo que ya se ha logrado ha sido, después de la reunión mantenida con el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que los criminólogos colegiados pudieran apuntarse a la lista de peritos judiciales en 2019.

En este afán de promover el empleo público, el decano recordó las reuniones mantenidas con Vicepresidencia y Dirección General de Función Pública de la Comunidad de Madrid y esperamos pronto concretar la oferta de empleo público para criminólogos. También hemos firmado convenios con asociaciones y hablado con empresas y universidades en el afán de que la empresa privada también se abra a la oferta y contratación de nuestros profesionales.

Por otro lado, la secretaria del Colegio detalló el trabajo del Área de Prensa en divulgar la labor del Colegio, la necesidad de que administraciones públicas y privada cuenten con criminólogos y el aporte concreto de esta ciencia en la sociedad. Con este afán, el decano ha concedido entrevistas durante el último año en diferentes medios de comunicación, se han lanzado varias notas de prensa a medios y nuestras actuaciones relevantes, informaciones y análisis se han colgado en nuestra web y redes sociales Twitter y Facebook, cuyos seguidores e interacciones han subido exponencialmente. De este modo, estamos consiguiendo con éxito dar a conocer al Colegio, a los crimonólogos y a la Criminología madrileña.

De hecho, el decano recordó que el Colegio ha sido invitado a participar en diferentes eventos y actos en 2018, como el Día de la Comunidad de Madrid, a los actos conmemorativos del 40 aniversario de la Constitución España celebrados en el Colegio de Abogados de Madrid, o a la entrega de premios de Excelencia en Práctica Jurídica de Economist&Jurist, o al Congreso de Español de Criminología celebrado en Oviedo, entre otros; así como en varias charlas en universidades públicas y privadas y otras entidades formativas.

La Memoria detallada con todos los datos y todo lo acontecido en torno al Colegio estará disponible en nuestra web, así como el estado de las Cuentas, que fue explicado sucintamente durante la Asamblea por nuestro tesorero, Pedro Briones, ya que la transparencia es nuestro ‘modus operandi’.

En la reunión también tomó la palabra la responsable de la Comisión Deontológica del CPCM, Patricia Martín, que expuso el desarrollo del Código Deontológico en el que han trabajado durante muchos meses, documento que fue aprobado por amplísima mayoría de los participantes en la Asamblea. Los colegiados también dieron el visto bueno por gran mayoría a la gestión de la institución durante este año y al cambio de nombre por el del ‘Colegio Profesional de la Criminología de Madrid’, en concordancia con lo que están haciendo otros colegios profesionales en la búsqueda de una terminología más moderna e inclusiva.

Por último, varios colegiados tomaron la palabra para preguntar por algunos detalles de la gestión del Colegio, de su código deontológico o de los grupos de trabajo, que fueron atendidas y de las que tomó nota la institución, que agradeció también las muestras de ánimo, aliento y aprobación dadas por los colegiados. Queda mucho trabajo por hacer en 2019 y frutos que recoger de la labor de este año. Todas las aportaciones de los colegiados son necesarias y bienvenidas. Muchísimas gracias por la asistencia y apoyo.

Balance de criminalidad de 2018 en Madrid, al detalle

   Madrid, 2 de marzo de 2019. CPCM.

   Hace unos días el Ministerio del Interior publicaba el Balance de Criminalidad de toda España, dividido por regiones, provincias y ciudades. La estadística apunta que el número de delitos registrados en la Comunidad de Madrid ha subido un 2,3 por ciento, encadenando así tres años de pequeños ascensos, favorecidos por el aumento de los delitos de tráfico de drogas y los que atentan contra la libertad e indemnidad sexual.

   Los datos recogen los delitos de la Policía Nacional y la Guardia Civil de toda la región, pero no los datos de Policía Local, que son de menor relevancia penal. Así, en 2018 los dos primeros Cuerpos anotaron 389.995 infracciones, frente a las 381.242 de 2017. Los delitos más graves disminuyeron, ya que se registraron 36 homicidios dolosos y asesinatos consumados, tres menos que el año anterior. Las tentativas de homicidios también bajaron, de 86 a 78.

   La mayoría de los crímenes se dieron por arma blanca y solo cuatro por arma de fuego. De esta forma, la criminalidad en Madrid sigue la tendencia a estabilizarse entre 30 y 40 fallecidos en los últimos años. Según los balances de Interior, en 2011 hubo 42 homicidios, 47 en 2012, 37 en 2013, 40 en 2014, 30 en 2015, 33 en 2016 y 39 en 2017. Lejos, por tanto, de las cifras de finales de la década de los 90 y principios de este siglo, que rondaban el centenar, derivados en gran parte por ajustes de cuentas relacionadas con drogas y bandas organizadas y de trifulcas en el entorno de zonas de fiesta.

   De los crímenes de este año cuatro pertenecen a territorio de la Guardia Civil, todos esclarecidos; y el resto de Policía Nacional, gran parte de ellos también resueltos, según fuentes policiales. Hubo oficialmente cinco casos mortales de violencia de género, con seis fallecidos, dos de ellos niños.

   El mes más negro de 2018 fue marzo, con 7 asesinatos, entre los que se encuentra el hombre acribillado de 10 disparos dentro de su coche tras dejar a su hijo en un colegio de la urbanización de Somosaguas de Pozuelo de Alarcón. El fallecido perteneció a la antigua banda criminal de «Los Miami» en la década de los 90.

   No obstante, el caso más mediático fue del del ‘Rey del cachopo’. El 13 de agosto los bomberos descubrieron en una nave de Usera, cuando iban a apagar una pequeña humareda, una maleta que contenía el torso de una mujer descuartizada. Semanas después la Policía confirmó que se trataba de Heidi Paz, la novia del mediático César Román, autoapodado ‘El Rey del Cachopo’, que desde julio se encontraba en paradero desconocido, como ella. El noviembre Román fue detenido en un bar de Zaragoza, donde trabajaba. Ahora el caso está en instrucción en un Juzgado de la capital y el acusado, que niega los hechos, en prisión provisional.

OTROS DELITOS  

   Siguiendo el Balance del Ministerio, los delitos graves y menos graves de lesiones y riñas tumulturias descendieron en la Comunidad de Madrid el año pasado un 2 por ciento, de 2.124 en 2017 a 2.167 en 2018. En cambio, los secuestros pasaron de 7 a 12, un 71,4 por ciento más que en 2017. Este tipo delincuencial se debe en su mayoría a bandas de narcotraficantes que cometen el llamado secuestro exprés. Este dura unas pocas horas y el único objetivo es hacerse con la droga o con el dinero para pagarla. De ahí, que muchas veces no tenga trascendencia mediática e incluso que los propios implicados no acudan a comisaría a denunciar, según señala la Policía.

   El dato más preocupante de la estadística de este año ha sido importante aumento de delitos contra la libertad e indemnidad sexual, que ya se incrementaron respecto el año precedente. Así, en 2018 lo hicieron un 13,6 por ciento, hasta las 2.167 infracciones de este tipo. Entre ellas, hubo 252 violaciones registradas, un 14 por ciento más que en 2017.

Como ya lo veníamos advirtiendo, la escala de estas agresiones se debe en gran medida al aumento de la concienciación sobre la importancia de denunciar este tipo de delitos, favoreciendo así la progresiva eliminación de la ‘cifra negra’ que sigue pesando en este tipo de casos. Casos mediáticos como ‘La Manada’ y movimientos feministas como el 8M han ayudado a este incremento de denuncias.

   Por otro lado, el tráfico de drogas volvieron a subir en 2018, en esta ocasión un 21,5 por ciento, hasta las 1.954 infracciones penales. Además del fenómeno de los ‘narcopisos’ en Madrid, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son conscientes del aumento del consumo de drogas en nuestro país, favorecido por el incremento de la producción de cocaína en América Latina.

   El mercado de la cocaína en Europa está en alza, con una mayor disponibilidad de esta droga, a precio estable y con el nivel de pureza más elevado en la última década, según ha alertado el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Un año más, España sigue a la cabeza de la Unión Europea tanto en consumo de cocaína como de cannabis, aunque la prevalencia de ambas sustancias ha bajado en los últimos diez años. También ha aumentado sobremanera entre la juventud el consumo de GHB, más conocido como ‘éxtasis líquido’.

   Por otra parte, los robos con violencia e intimidación, que son los delitos con más sensación de inseguridad subjetiva generan entre los ciudadanos, disminuyeron un 11,2 por ciento, hasta anotar los 14.493 en 2018 en la región. Los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones se mantuvieron más o menos igual, al registrarse 19.328, 18 más que en 2017. De ellos, 12.793 son robos en casas.

   Además, los robos con fuerza en domicilios subieron un 1,8 por ciento, después de la gran bajada de 2017, y se situaron en los 12.793. Sin embargo, las sustracciones de vehículos bajaron un 18,7 por ciento, de 10.715 a 8.712 infracciones. Y todo gracias al plan Wagen y a las operaciones Airbag puestas en marcha desde hace dos años por la Policía Nacional y Guardia Civil para reducir la notable subida que había sufrido este delito en los últimos años.

   Por último, los hurtos, que son los delitos que más se comen también bajaron un 2,4 por ciento, hasta llegar a los 152.602. Y así todo no refleja la cifra real de este tipo de delitos, ya que los delitos leves de hurto (para sustracciones de valor menor de 400 euros) no se denuncian en muchas ocasiones.

EN LA CAPITAL

   La capital ha mantenido una evolución similar al resto de la región, con un pequeño repunte de la delincuencia del 2 por ciento, hasta alcanzar las 240.138 infracciones. Así, ciudad soporta seis de cada 10 denuncias que se registran en la región, en especial en el distrito Centro, que es el que con diferencia más número de turistas recibe.

   A pesar del aumento de la delincuencia, Madrid sigue siendo una de las ciudades más seguras de Europea, teniendo en cuenta su tasa de criminalidad, que es resulta de dividir las infracciones penales por cada mil habitantes, es de 74,5, muy por debajo de otras grandes urbes como Londres, París o Roma.

   También está en los puestos de cola, junto a Viena, en número de homicidios y asesinatos, que el año pasado llegaron a 20 (16 en 2017) mientras que intentos de homicidio pasaron de 55 a 46. Por otro lado, se registraron en la ciudad 1.228 riñas tumultuarias, un 1,3 por ciento menos que el años precedente, y se denunciaron 2 secuestros. Al igual que en el resto de la región, los delitos contra la indemnidad y libertad sexual subieron un 16,6 por ciento, hasta anotarse 1.003. De ellos, se denunciaron 162 violaciones, un 12,5 por ciento más que en 2017.

   Por último, los robos con violencia e intimidación bajaron un 12,3 por ciento (10.086), mientras que los robos con fuerza en domicilios bajaron un 9,4 por ciento, hasta los 5.462. Los hurtos decrecieron un 2 por ciento, hasta alcanzar los 109.909. La sustracción de coches bajó un 12,8 por ciento (5.455) y el tráfico de drogas subió un 22,2 (1.465 delitos denunciados).

   Pueden ver con detalle todos los datos del Balance de Criminalidad de 2018 del Ministerio del Interior en el siguiente botón:

Balance de criminalidad

 

La Comunidad de Madrid pierde una nueva oportunidad para lograr un Instituto de Medicina Legal del siglo XXI

La falta de criminólogos en el futuro IML hurta a la Justicia, y a la postre a los ciudadanos, de la valía de unos profesionales brillantes en resolución de casos y alivio de víctimas.

Madrid, a 17 de febrero de 2019

La Comunidad de Madrid ha firmado esta semana con los sindicatos UGT, CSIF y STAJ la puesta en marcha, por fin tras el fallido y costoso Campus de la Justicia, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML) de la región, un órgano que, en palabras de la consejera de Justicia, Yolanda Ibarrola, trabajará “con criterios técnicos y científicos al servicio de la Administración de Justicia” y que lo hará “con una mayor coordinación, integrando a todos los profesionales de esta Área, desde forenses hasta psicólogos y trabajadores sociales”.

Lamentablemente, a pesar de la afirmación, no reunirá, como decía la consejera, a todos los profesionales del Área. Habrá 161 médicos forenses, 70 psicólogos y 65 trabajadores sociales y hasta llegar a 380 empleados públicos de distinto perfil administrativo. Y 0 criminólogos. Una vez más olvidan y expulsan a los criminólogos de la Administración Pública cuando son los profesionales más formados y capacitados para muchas de las funciones de un Instituto de Medicina Legal.

Como deberían conocer nuestras autoridades, la funciones regladas de los criminólogos, entre muchas otros, son la de asesorar en la elaboración e interpretación de los informes forenses y elaborar informes propios complementarios para suministrar al juez los elementos criminógenos presentes, las explicaciones criminológicas posibles y el tipo de respuesta aplicable. Una de las Áreas fundamentales de nuestra formación en la Medicina Legal.

Continúa el Gobierno regional en su nota de prensa aseverando que este nuevo órgano permitirá el ejercicio de todas las especialidades forenses dentro de la Administración con un nuevo modelo que “favorece que los trabajos los realicen los profesionales especializados según cada caso, lo que permitirá optimizar y repartir las cargas de trabajo de la manera más eficiente”.

Nos entristece que nuestros gobernantes y sindicatos no pueden hacer posible sus propios compromisos. Si los sindicatos firmantes y la Comunidad hubieran querido de verdad cada trabajo en el IML los lleve cabo cada profesional especializado deberían introducir a muchos criminólogos sin perjuicio, faltaría más, de los otros profesionales necesario como psicólogos, médicos y educadores sociales, entre otros.

Y no será en esta ocasión porque no nos conocen. Aunque el Colegio Profesional de Criminólogos de Madrid (CPCM) solo llega un año trabajando, ya hemos mantenido varias conversaciones y reuniones con diferentes cargos de la Comunidad de Madrid. Por ello nuestra desazón y es aún mayor.

Al Colegio le apena y le disgusta esta nueva oportunidad perdida para lograr un Instituto de Medicina Legal del siglo XXI no solo porque, una vez más, no va a contar con criminólogos, como sí lo hacen en el resto de Europa, sino porque se hurta a la Justicia y, en último término, a los ciudadanos, de la formación, valía y destrezas de cientos de jóvenes brillantes que desde hace más de una década se han graduado en nuestras universidades y que están deseando aportar sus conocimientos a la resolución de casos y al alivio de las víctimas.

Varias universidades públicas dependientes de la Comunidad de Madrid ofrecen desde hace años grados y postgrados en Criminología. También existen en la región otras cuentas de titularidad privada que ofrecen estos estudios e incluso esta misma semana el Ejecutivo autonómico aprobó la creación de otras tres universidades privadas y al menos una de ellas ofrecerá este grado. Entonces, ¿por qué la Comunidad ampara y financia estos estudios cuando luego hurta a los graduados de poder ejercer su profesión en la Administración?

Pese al golpe, el CPCM va a seguir trabajando con la mano tendida para estar presentes donde nos corresponde. Ya estamos en la lista de Peritos del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y hemos interpuesto recurso para estar trabajando en Instituciones Penitenciarias. Trabajaremos en las cárceles como también trabajaremos en el Instituto de Medicina Legal de la Comunidad de Madrid.

En recuerdo del profesor José Delfín Villalaín Blanco, recientemente fallecido

El Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid expresa su más profunda pena por el reciente fallecimiento del profesor José Delfín Villalaín Blanco, pionero en los estudios de la Medicina Legal y Forense en España, comparte el sentir de la comunidad universitaria por esta pérdida y transmite su pésame a familiares, conocidos y compañeros del científico.

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Medicina Legal y Forense, fue profesor del Instituto de Criminología de Madrid allá por 1967 y fuego docente en Investigación Criminal de la Escuela de Medicina Legal de Madrid, además de secretario de la Facultad de Medicina de dicha universidad, donde contribuyó en la perfección de su funcionamiento.

Fue también profesor de Criminalística y Toxicología hasta convertirse en Catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Valencia en 1990 y docente del Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho de dicha universidad. Además, fue profesor invitado de la Escuela Judicial de Madrid y de los Institutos de Criminología de Alicante, Castellón y País Vasco, entre otras.

Además, Villalaín ha dado clases en la Escuela Superior de la Policía Nacional de Ávila, en el Instituto Valenciano de Seguridad Pública y en la Universidad Católica de Valencia. En sus últimos años fue profesor de Medicina Legal en los departamentos de Criminología de lasuniversidades San Pablo CEU y Camilo José Cela y fue comisario de la todavía recordada exposición ‘Iter criminis’ de Madrid.

Era miembro de la Sociedad Española de Criminología, Sociedad Internacional de Criminología, Sociedad Española de Medicina Legal, Sociedad Española de Grafología, Sociedad Española de Toxicología, Academia Internacionial de Medicina Legal y Social, Sociedad Española de Científicos, Sociedad Lationamericana de Criminalística, Sociedad Española de Grafopsicología, Sociedad Española de Técnicos especialistas en Fotografía Científica, Sociedad Iberoamericina de Derecho Médico y Sociedad Española de Antropología y Odontología Forense, entre otras.

Fue autor de más de 80 libros y 250 artículos y ha realizado más de 2.000 peritajes, entre los que se encuentra el caso de las niñas de Alcasser. Sus investigaciones eran conocidas y valoradas por profesores extranjeros, que lo citaban y en ocasiones los reproducían. Fueron muy conocidos internacionalmente sus trabajos sobre la Sábana Santa de Turín. Recibió las Órdenes al Mérito de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, entre otras.

Por todo ello, el Colegio se suma a los futuros y merecidos homenajes a José Delfín Villalaín, por su muy relevante contribución a la Medicina Legal y Criminología moderna en nuestro país

Convocamos I Asamblea general de Colegiados para el 1 de marzo

La primera Asamblea General Ordinaria del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid (CPCM) ya tiene fecha: el 1 de marzo de 2019. En ella abordaremos el primer año de funcionamiento de nuestro Colegio, con todas las acciones llevadas hasta el momento, balance de lo conseguido y de lo que queda por hacer y objetivos para este año.

Dentro del orden del día daremos a conocer el informe de gestión de cada una de las áreas del Colegio, así como el cambio actual de denominación por el de ‘Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid’. También someteremos a aprobación el Código Deontológico elaborado por la Comisión Deontológica, código que puede consultar cualquier colegiado en la web de la institución, en la pestaña ‘El Colegio’.

La Asamblea tendrá lugar el viernes 1 de marzo a las 16 horas en primera convocatoria y a las 16.30 horas en segunda. La ubicación concreta de la misma está aún por determinar, ya que dependerá de la afluencia de asistentes, por lo que pasaremos a los colegiados en los próximos días una encuesta para confirmar o no su asistencia a la misma.

Desde la Junta de Gobierno del CPCM esperamos la máxima participación de los colegiados en esta  I Asamblea Ordinaria para enfocar nuestro camino y recoger las mejores ideas para poner a nuestra profesión en el lugar que se merece. Seguiremos informando en nuestra web y redes sociales de la localización y detalles de la Asamblea.