Category: Grupo de Trabajo

LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL Y LA CRIMINOLOGIA. UNA UNIÓN NECESARIA.

La Criminología es una ciencia interdisciplinar que se encarga de estudiar el delito, a la víctima, al delincuente y al control social. Por error, error que ha sido perpetrado por las series que dicen representar el papel del criminólogo, se nos ha vinculado a las actuaciones propias del CSI, pero, además, aunque esto sea cierto en determinada manera, también se ha divulgado que los criminólogos tienden a actuar ante delitos de gravedad como los asesinatos.

Pero esto no es así; la Criminología es una ciencia que abarca todo tipo de delitos, desde un hurto un atentado, analizando todas las conductas delictivas que dañan a la sociedad y que en muchas ocasiones generan alarma social. Uno de los ámbitos de actuación en los que puede operar la Criminología son las competiciones deportiva y, de manera más concreta, las competiciones futbolísticas, donde se producen de forma continua numerosas acciones violentas.

Los actos violentos menos agresivos y que se han aceptado en su totalidad en los campos de fútbol, como las protestas y algún que otro insulto, se han visto incrementados en intensidad y frecuencia, y cada vez es más raro asistir a un evento futbolístico, tanto profesional como no profesional, en el que no haya este tipo de acciones.

Como se ha determinado, cada vez es más habitual ver acciones violentas, acciones que empezaron siendo desviadas pero que debido al apoyo social y la falta de castigo aumentaron en gravedad y se convirtieron en hechos delictivos. Con el paso tiempo, estas conductas han recibido un continuo refuerzo.

Son numerosas las teorías que han intentado abordar este fenómeno, en su mayoría desde perspectivas psicológicas o sociológicas. Una de las aportaciones más influyentes en esta materia es la aportada por un grupo de sociólogos ingleses, entre los que predominan E. Dunning y P. Murphy, quienes investigaron a fondo el fenómeno del vandalismo en el fútbol, analizando cuatro pilares: orígenes sociohistóricos del fenómeno, las características sociodemográficas de los jóvenes, el papel de los medios de comunicación y las iniciativas políticas y deportivas adoptadas.

En cuanto al primer factor, los orígenes sociohistóricos, llevan a estos autores a plantearse la existencia de un retroceso de la civilización o de un bloqueo temporal a la hora de hablar de la violencia en el fútbol; las características sociodemográficas de los jóvenes, en su momento (en el ayer), la mayor parte que ejercía esta violencia eran jóvenes procedentes de la clase obrera, pero con el tiempo empieza a resultar difícil seguir con esta inclusión; las iniciativas políticas y deportivas adoptadas ante el problema, en su mayoría las acciones han sido de carácter policial, que a corto plazo tienen efecto, pero que no acaban con el problema como se esta comprobando y, además, ha servido de refuerzo para los grupos de vándalos.

Y, por último, los medios de comunicación. Las evidencias escritas nos han demostrado que la violencia en el fútbol, por desgracia, ha existido desde siempre, pero es ahora cuando la violencia se ha convertido en un negocio y que no interesa finalizar, pues hay motivaciones comerciales y lucrativas detrás.

La intervención de la psicología y de la sociología han dado numerosas pautas acerca de estos comportamientos, pero quizás sería conveniente empezar a contar con los criminólogos. Nuestra labor puede darse tanto en la redacción de los reglamentos disciplinarios como en los estudios acerca de la violencia, que permita que se obtenga una información real y veraz de este fenómeno, que parece no tener fin. Además, el criminólogo tiene una función muy importante, la función pedagógica, que en este ámbito es elemental.

Cada vez son más los niños que juegan al fútbol desde muy pequeños, y por desgracia y como se ha visto, la violencia también se observa en estas edades por parte de los espectadores, haciendo que los niños crezcan en un ambiente en el que se relacione la violencia y el fútbol, dificultando que el desarrollo posterior del deporte se realice predominando el fair play. Enseñar a los niños y a los padres cuáles son las pautas de control y algunos métodos para poder reducir la ansiedad que en muchas ocasiones provocan estos eventos deportivos permite que el fútbol base crezca limpio, crezca sin violencia y crezca de forma que cuando los niños se conviertan en adolescentes tengan mecanismos cognitivos y sociales para poder hacer frente a situaciones conflictivas sin ejercer violencia, que tiene como consecuencia un aumento de la tensión del evento, provocando acciones delictivas tanto en la grada como en el campo, entre las que destacan numerosas peleas de diferente índole.

Con la función pedagógica ejercida por el criminólogo podemos intentar revertir el proceso de naturalización que se ha llevado a cabo sobre estas conductas contrarias al orden del juego. ¿Nos abrirán las puertas a sus estadios? Yo creo que sí, tenemos mucho que aportar…

María Isabel Durango, criminóloga y miembro de Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

BIBLIOGRAFÍA

Dunning, E., Murphy, P., Waddington, I., y Astrinakis, A. (2002) Fighting Fans: Football Hooliganism as a World Phenomenon, Dublin: Unviersity College Dublin Press.

Ramón, I. (2003). La violencia en el fútbol. Sevilla: Wanceulen Editorial Deportiva S.L.

Nivel 4 de alerta antiterrorista, ¿motivo de alarma social?

Quizás el título de este artículo sea una de las preguntas que más se hace la sociedad cada vez que en los medios de comunicación se menciona que el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA) en España se encuentra en nivel 4, denominado como riesgo alto, más aún cuando el nivel máximo estipulado de este plan es el nivel 5, riesgo extremo.

Pero antes de seguir, debemos explicar qué es el NAA. Se trata de una herramienta para estipular el nivel de riesgo de alerta terrorista. Es utilizada por el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, el cual trabaja a nivel preventivo para asegurar la detección, seguimiento, análisis y evaluación continuada del riesgo de atentado, así como la puesta en marcha y coordinación de los dispositivos preventivos en caso necesario. Es el ministro de Interior, a través de la Secretaría de Estado de Seguridad, quien tras el estudio de los pertinentes informes de valoración de amenaza y junto con un comité de expertos en lucha antiterrorista deciden el tipo de nivel qué se estipula y las medidas asociadas a cada uno de estos.

Este sistema se puso en funcionamiento el 9 de marzo del 2005, poco después de los atentados ocurridos el 11 de Marzo del 2004 en Madrid. Tras su creación han tenido lugar varias modificaciones en cuanto a su sistema de baremación, teniendo en cuenta la evolución de este tipo de organizaciones así como los avances a nivel de investigación. Fue el 26 de junio de 2015 cuando se incrementó del nivel 3 al actual nivel 4 (y máximo alcanzado en su corta existencia) tras los atentados de Francia, Túnez, Kuwait y Somalia.

Tras esta breve explicación debemos volver a preguntarnos si tener este tipo de nivel antiterrorista es motivo de alarma social. Pues bien, desde mi humilde opinión mi respuesta es un NO, y esta negativa viene justificada por varios motivos. El hecho de que tengamos este nivel de alerta no ha cambiado el ritmo de vida de los ciudadanos (teniendo en cuenta la reticencia y temor que tiene lugar en los siguientes días de conocer un acto terrorista y especialmente cuando los hemos vivido o se trata de países cercanos a España, algo normal), pero de forma paralela tenemos un gran grupo de profesiones que trabajan en la investigación, prevención, localización y detención de sujetos con intervenciones de acto terrorista.

Quizás a todos les haya venido a la mente nuestras FCSE, que son un referente a nivel internacional por los éxitos en esta actividad delictiva, también fruto de la experiencia por el terrorismo autóctono sufrido estos años. Pero no debemos olvidar que el éxito de ellos en muchas ocasiones es gracias a la colaboración ciudadana y de otros profesionales. Con estos me refiero a médicos, profesores, tutores de centros de menores, directores de ciberseguridad, entrenadores de diversas actividades (deportivas, extraescolares…), funcionarios de prisiones, etcétera, que en su día a día y ejerciendo su trabajo habitual ayudan a detectar, por ejemplo, lo que puede tratarse primeros síntomas de radicalización.

Es por ello muy importante la labor que viene a cubrir -cada día con más fuerza- la figura del criminólogo en diferentes estamentos públicos y privados. Formación, información, orientación, detección, investigación, prevención… son solo algunos ejemplos de las funciones que desarrolla esta ciencia, asentada en muchos países anglosajones, y que puede desarrollar de forma propia o en unión a otras como la Psicología o Sociología en forma de equipos multidisciplinares.

La suma total de todo lo aquí escrito es que independientemente del nivel de alerta en vigor en España, este no debe crear un alarmismo innecesario, sino vivir el día a día con cotidianidad, confiando -como así están demostrando- en los profesionales que tenemos en España y ante cualquier sospecha ponerlo en conocimiento de estos.

Y es que como ya mencionamos, la colaboración ciudadana contra este tipo de lucha es crucial. Muestra de ello es que además de los procedimientos habituales desde el Ministerio del Interior se creó la web www.stop-radicalismos.es, donde los ciudadanos pueden poner en conocimiento de forma segura y confidencial cualquier tipo de proceso de radicalización o conductas extremistas.

 

Pascasio Hinojosa es criminólogo y miembro del Grupo de Trabajo Prevención del Terrorismo del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Referencias:

http://www.interior.gob.es/prensa/nivel-alerta-antiterrorista
https://stop-radicalismos.ses.mir.es/

Criminología y Protección Animal

     Las sociedades evolucionan, son dinámicas, están en constante cambio, y estos cambios se puede observar en todas sus estructuras. Dentro de estas estructuras nos encontramos la familia, base de toda sociedad, la cual ha cambiado y evolucionado mucho en los últimos años. Se ha pasado de una típica familia patriarcal a distintos modelos familiares, familias monoparentales, familias con padres/madres del mismo sexo, e incluso familias interespecies; donde los animales domésticos, además de ser considerados un miembro más de la familia, se encuentran al mismo nivel de integración que los humanos.

Ante estos cambios en la sociedad, la Criminología, como Ciencia Social debe dar solución mediante el estudio, el análisis, la prevención, etc, a la problemática que se puedan producir en estos nuevos modelos familiares.

En España, los animales domésticos están presentes en casi el 50 por ciento de los domicilios; en muchos de ellos siendo considerado un miembro más de la familia (familias interespecies). En la zona centro de Madrid capital por ejemplo, hay más domicilios con animales domésticos que con niños.

Recientemente, el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado en su Pleno Municipal reconocer a los animales como un miembro más de las familias en caso de víctimas especiales (víctimas de violencia de género, personas sin hogar, etc). Se puede hablar de una cifra de unos nueve millones de animales domésticos, sólo entre perros y gatos. Esta cifra, junto con su presencia en casi la mitad de los domicilios de España, son lo suficientemente importantes como para tener en cuenta a los animales domésticos como una víctima más en potencia.

Una víctima más, con sus peculiares características, ya que suele ser el miembro más indefenso o débil de la familia, y encima necesita la voz de una persona para que pueda denunciar su situación por ella. Por lo tanto podría estar dentro del grupo de las llamadas ‘Víctimas especiales’.

El maltrato animal ha sido tema de estudio desde los distintos enfoques criminológicos. MacDonald. en su famosa pero no contrastada teoría de la ‘Triada del mal’, ya refleja en maltrato animal, junto a la enuresis nocturna y la piromanía, como uno de los indicadores en niños y jóvenes de posibles conductas desviadas. Igualmente conocidos son los estudios realizados en Estados Unidos sobre asesinos en serie y maltrato animal como antecedente presente en una gran mayoría de estos casos, teniendo como uno de los principales artífices de estos estudios a D. Robert K. Ressler, uno de los padres de la Unidad de Análisis de la Conducta del FBI.

En los países anglosajones hay numerosos estudios que han relacionado la violencia contra los animales con la violencia interpersonal. Como ya se ha mencionado en el párrafo anterior, uno de los principales antecedentes que comparten un gran número de asesinos en serie, es el haber practicado antes la violencia contra los animales en edades tempranas. Estos estudios se han realizado en Estados Unidos, Reino Unido, Nueva Zelanda. Etc. Pero ¿se podrían extrapolar estos datos a España?, ¿existe una relación directa entre la violencia hacia los animales y la violencia interpersonal en España? Pues por las noticias que aparecen en prensa, opiniones de expertos en la materia, se podría decir que sí, pero no se podría demostrar de un modo científico ya que no existen estudios con datos oficiales al respecto.

El tráfico de especies y el mercado ilícito supone un negocio que mueve una gran cantidad de dinero negro, estando esta actividad a la par del tráfico de drogas; siendo una de las principales causas de la pérdida de la biodiversidad y extinción de especies. En este tipo delictivo, los animales pasan a ser víctimas, tanto de forma directa (sufriendo las agresiones), como de forma indirecta (el interés por ciertas especies hace que otras sufran las consecuencias); pudiéndose, al igual que en el caso del maltratador de animales, llegar a conocer su perfil mediante las herramientas que proporciona la Criminología.

Llegados a este punto nos podríamos preguntar qué puede aportar la Criminología a todo esto. En España, ahora mismo el tema del maltrato animal y la protección animal está cada vez más presente, incluso a nivel político se ha creado recientemente la Dirección General de Protección y Bienestar Animal. La sociedad cada vez requiere una mayor implicación por parte de las autoridades para dar protección y cobertura legal más restrictiva a los animales.

La Criminología puede aportar a este campo todo su conocimiento científico mediante la realización de estudios, la implantación de medidas preventivas, el poder aportar solución a problemáticas como la que se está viviendo con los accidentes de caza (necesidad de endurecer los requisitos para la obtención de licencias de caza con informe criminológico), la problemática con los mal llamados ‘Perros Potencialmente Peligrosos’, la relación entre la violencia y el maltrato animal con la violencia de género, etc. Como vemos, hay un amplio campo de trabajo en el que puede desarrollar todos sus conocimientos la Criminología.

 

Escrito por el Grupo de Trabajo de Maltrato Animal del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid

 

Europa y la dimensión europea del deporte: previniendo y atajando la violencia en el ámbito deportivo

Desde hace ya décadas, tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa se han preocupado de la influencia y las repercusiones del deporte como fenómeno social en las distintas sociedades y comunidades de la región. Tanto es así que desde distintos organismos y organizaciones, dependientes tanto de la UE como del Consejo de Europa, se han promulgado normas y reglamentos tendentes a hacer del deporte, y de su práctica, un espacio seguro a todos los niveles: seguridad individual y grupal, seguridad física y moral. Y, también, se han ocupado de la promoción del deporte como vía de inclusión, inserción y reinserción social.

En las siguientes líneas se abordará, resumidamente, la influencia de la existencia de normas de carácter regional en la regulación de la seguridad en el deporte y en los eventos deportivos. En primer lugar, se abordará la protección de la integridad física, para pasar, en segundo lugar, a analizar como se incide en la defensa de los derechos al honor y a la integridad psicológica y moral. Se hará una distinción entre adultos y menores cuando se aborden las distintas formas de protección de la integridad personal en el deporte y en los eventos deportivos, en tercer lugar. Finalmente, se señalará cómo esto se plasma en la situación de la violencia en el deporte en España.

A través del Consejo de Europa se formulan las políticas de derechos humanos y se ha tratado de vehicular la práctica de actividad física y de deporte como un derecho humano. Tanto es así que, mediante la adhesión a la Carta Europea del Deporte, se obliga a los Estados miembros a promulgar legislación para promover la seguridad en el deporte, seguridad en todos los ámbitos. El principal instrumento, en el sentido de la protección de la integridad física y moral de deportistas y aficionados, es el Convenio Europeo sobre la violencia y los desbordamientos de los espectadores en las manifestaciones deportivas, y, más específicamente, el fútbol —aunque no hay que olvidar la existencia de un Convenio contra el dopaje–.

Desde la Unión Europea se han creado normas, libros blancos y verdes, y se han promulgado recomendaciones para proteger al deporte y a los deportistas; de ahí que el Tribunal de Justicia de la UE se haya pronunciado al respecto de algunas vulneraciones de derechos en relación a la práctica deportiva, a los deportistas y a los aficionados.

Y todo esto se ha traducido en normativa en los Estados parte del Consejo de Europa y de la Unión Europea, de los que España es parte. Por consecuente, el Estado español también se ha visto afectado y ha debido ir adaptando sus normas y leyes a lo mandado desde las instituciones supranacionales. Se han modificado reglamentos deportivos, al igual que la Ley del Deporte; y, se han establecido protocolos y medidas de prevención y actuación ante la violencia en el deporte y en el entorno del deporte. Se han creado instrumentos y organismos de control para vigilar que se cumplan las normas y protocolos.

Pero… por lo que parece, y teniendo en cuenta que tras años de actuaciones e intervenciones siguen produciéndose actos violentos, algunos aspectos de la violencia en el deporte no se han analizado al detalle, y esto impide que se pueda evitar y solucionar el problema de raíz. Se conocen razones, circunstancias y opiniones; se analizan probabilidades y se contienen algunas situaciones; se sanciona y se reprime. Pero, ¿podría la Criminología aportar su grano de arena al estudio y la comprensión de la violencia en el deporte? Lo cierto es que sí:

  1. análisis, comprensión del fenómeno deportivo como precursor y vehículo de la violencia: quién, cómo, dónde, cuándo, por qué se producen actos violentos en el deporte. ¿Se puede prevenir y cómo?
  2. estudio y aplicación del deporte como prevención frente a la desviación social: ¿qué hace del deporte una herramienta de intervención o de prevención? ¿Cómo se podría aplicar?
  3. herramientas de prevención e intervención: análisis, aplicación y elaboración de protocolos, normativa y planes de actuación frente a las distintas violencias producidas en el deporte (violencia exógena y endógena, violencia física o psicológica, violencia sexual)
  4. participación en equipos de trabajo alrededor de la violencia y su relación con el deporte
  5. actuación como encargados de promover la no-violencia en el deporte

Todo esto se deduce de la existencia de teorías que nos ayudarían a encuadrar el estudio del fenómeno de la violencia, y de la aparición de conductas violentas en las personas y en los grupos, dentro de distintos ámbitos –aquí podría estudiar el deporte como se han estudiado otros–. Los conocimientos sobre la legislación y sobre el análisis de políticas públicas nos ayudarían a comprender cómo afectan las regulaciones y cómo enfocarlas para que sean efectivas.

 

Por Helena García Amo, Criminóloga, Colegiada 14 del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid. Miembro del Grupo de Trabajo Criminología en el Deporte.

Propuesta de proyecto contra el abuso sexual en centros educativos

JUSTIFICACIÓN

La presente publicación se elabora con la finalidad de dar posibles alternativas de solución al problema del abuso sexual al menor, donde debe intervenir el criminólogo colaborando con el trabajo de otros profesionales. Empezaremos con promover y concienciar a los padres de familia para la adaptación de sus hijos en la sociedad, así como para ayudarlos a superar el daño físico y mental que han sufrido, para prever y mejorar una calidad de vida mejor que les permita a ellos llevar una vida normal y feliz dentro de la sociedad. Este problema está enfocado a todos aquellos niños que han sido víctimas de un abuso sexual y que se sienten socialmente marginados.

Esta justificación para su estudio completo, tanto en teoría como en práctica, es el resultado del gran problema que existe en la sociedad, en la que se pretende ayudar a los niños victimizados sexualmente y para su adaptación al medio social al que pertenecen. haciéndolo útil así mismo y a la sociedad. En algunas familias de niños victimatizados se ha observado que hay decepción y autodiscriminación que van vinculados con sentimientos de temor, dolor, duda, culpabilidad y confusión.

Cuando situaciones de este tipo no son superadas se obstaculiza el proceso socio-adaptativo del niño al no brindarle la ayuda que necesita para encontrar un lugar en la familia.

 

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Con esta Propuesta de proyecto contra el abuso en centros educativos lo que se pretende fundamentalmente es: aportar información sobre el maltrato entre iguales al profesorado, familias, alumnado y sociedad en general; sensibilizar y concienciar al alumnado y a los profesores de los centros educativos sobre la necesidad de la prevención; y estimular el establecimiento de políticas escolares sobre futuros abusos.

Se propone que los alumnos y los profesores:

  • Adquieran los conceptos básicos sobre el abuso sexual entre iguales, aprendan a detectar y denunciar signos de abusos e intimidación. Los centros educativos deben implicarse en la enseñanza de nuevos valores de convivencia y respeto para prevenir el abuso.

La finalidad es que los chicos y chicas:

  • Aprendan a reconocer, evitar y controlar situaciones de riesgo o de maltrato y/o abuso, deben concienciarse de que tienen que informar y dar a conocer situaciones de abuso físico, psicológico que les sucedan y las que observen o sepan de alguno de sus compañeros/as.
  • Desarrollen habilidades interpersonales de respeto y cooperación entre compañeros, se impliquen en una cultura de habilidades sexuales para el fomento del desarrollo.
  • Sean conscientes de la importancia de mantener relaciones interpersonales cordiales, positivas y mutuamente satisfactorias entre iguales.

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Con esta propuesta de proyecto se pretende perseguir los siguientes objetivos:

  1. Sacar a la luz la mayor cantidad de casos de abusos que puedan existir en los colegios e institutos.
  2. Fomentar la intervención de padres y profesores en manifestaciones de acoso escolar.
  3. Crear un ambiente de respeto entre escolares.
  4. Reconocer la importancia y magnitud de este problema.
  5. Localizar el foco del problema.
  6. Dar solución a los casos de abusos sexuales.
  7. Conseguir la involucración del profesorado en los sucesos que tienen lugar en el centro.
  8. Informar a los padres de la conducta de sus hijos en las aulas.
  9. Revisar que el centro actúe adecuadamente.
  10. Valorar las cualidades de cada alumno sin discriminación alguna.
  11. Evitar y prevenir el incremento de agresiones entre iguales.

 

METODOLOGÍA

Las acciones que se deben llevar a cabo para implantar la prevención en los centros educativos son los siguientes:

  • Acción Nº 1. Contactar con el director y el equipo docente del centro escolar para explicarles el programa de prevención de acoso escolar en el ámbito educativo que queremos poner en marcha en el centro.
  • Acción Nº 2. Una vez aceptado nuestro proyecto, se requiere un equipo interdisciplinar que colabore con los criminólogos en transmitir la información pertinente y sobre cómo el abuso puede afectar a todos los miembros de la comunidad escolar.
  • Acción Nº 3. Concretar las tareas a desempeñar.

 

 

IMPLEMENTACIÓN

Dirigido a los alumnos:

  • Folletos informativos. Descripción de varios casos de abuso escolar sufrido por adolescentes. Plantear interrogantes sobre el tema a los que deben responder los adolescentes.
  • Actividades con medios audiovisuales. En las distintas aulas del centro se mostrará a los alumnos diversos vídeos sobre simulación de abuso escolar para concienciar al alumnado. En estos vídeos se mostrará la situación del agresor y del agredido, al igual que sus respectivas consecuencias.
  • Tests de integración del alumno en el aula. Repartir cuestionarios para intentar detectar posibles casos de abuso. Y también, posibles agresores, víctimas y todos aquellos que lo presencien en silencio.
  • El equipo interdisciplinar planteará el tema del abuso, intentando sensibilizar, aconsejar y prevenir a los alumnos.

 

Dirigido a las familias de los alumnos:

  • Charlas para detectar y prevenir el abuso sexual. Serán dirigidas por el equipo interdisciplinar en el salón de actos del centro y tienen como finalidad sensibilizar a padres y madres de este fenómeno. Se presentarán unos conceptos básicos y se les orientara sobre el tema, además de indicarles una serie de pautas a seguir en caso de que su hijo/a sean abusadores o víctimas.

 

EVALUACIÓN

La finalidad de hacer una evaluación es la comprobación de la propia eficacia de la prevención con la pretensión de garantizar la misma, de tal modo que sea posible la futura implantación del Programa contra los Abusos Sexuales en centros educativos.

Se evaluará:

  1. Si el programa cumple los objetivos específicos.
  2. Explorar si el programa produce efectos no intencionales en los menores.
  3. Analizar la valoración que realizan los propios usuarios sobre la eficacia del programa.
  4. Comprobar si el programa produce un incremento de revelaciones de abuso sexual por parte de los menores.
  5. Identificación de las audiencias. Las audiencias que van a participar en el proceso evaluativo y sus respectivas implicaciones en el mismo son:
    • Los alumnos
    • Los profesores
    • Los padres
    • La dirección de los centros educativos
    • Juzgado de protección del menor.

 

Los criterios de evaluación serán:

  1. Recursos materiales, se evaluará la fiabilidad y validez de los instrumentos utilizados (cuestionarios, escalas…)
  2. Recursos humanos, se evaluará:
    • Interés y predisposición a participar en el programa.
    • El porcentaje de individuos implicados.
    • Su grado de implicación.
  3. Proceso de intervención: se evaluará el propio proceso de intervención, es decir, se evaluará el propio programa por si fuera necesario realizar modificaciones en su diseño y desarrollo.

 

Además, se llevará a cabo una evaluación mixta (cualitativa y cuantitativa).

  • Cualitativa: centrada en el proceso, se basará en el análisis de los datos registrados, a través de observación participante, sobre la conducta de los menores durante el proceso de aplicación del programa. Para eliminar el sesgo que supone en la observación participante la presencia de un agente extraño en el grupo, en este caso, los propios profesores desempeñarán el rol de observadores.
  • Cuantitativa: se desarrollará en tres momentos: evaluación inicial, evaluación final y evaluación a largo plazo. Se utilizará un diseño cuasi experimental de medidas repetidas, con evaluación ore-post intervención y evaluación a largo plazo, utilizando dos grupos controles.

 

RECOMENDACIONES

Para finalizar, se muestran una serie de recomendaciones para prevenir el abuso sexual a menores:

  • Ser conscientes de dónde está el niño/a y qué está haciendo: su atenta supervisión es su mejor protección contra el abuso sexual.
  • Conocer a los amigos de sus hijos. Especialmente aquellos que puedan ser un poco mayores que ellos.
  • Enseñar a los niños/as a velar por su propia seguridad, por ejemplo:
  • Enseñar a no aceptar dinero o favores de extraños.
  • Advertirles de que no aceptan nunca pasear con alguien a quien no conocen.
  • Aconsejarles sobre lo que deben hacer si alguien se les acerca.
  • Comunicar a los niños/as que busquen ayuda inmediatamente cuando un adulto les hace sentir incómodos o los asusta.
  • Explicarles que no tienen por qué estar de acuerdo con mantener contacto físico estrecho con otras personas, tanto conocidas como desconocidas.
  • Es importante hablarles del tema sin asustarles. Existen reglas apropiadas para cada edad del niño/a y ellas cambian a medida que el niño/a crece. Por ello, se deben usar palabras que el menor comprenda.
  • Explicarles que algunos adultos pueden actuar de una forma que hace que ellos/as se sientan incómodos.
  • Fomentar la comunicación, haciéndoles sentir que pueden acudir a sus familiares, profesores o amigos en cualquier momento para hablar acerca de cualquier cosa que resulte enigmática, inquietante, o preocupante para ellos/as.

 

Es cierto que el tema de los abusos sexuales no es fácil de hablar. El contexto más adecuado es el de la educación sexual. Pero el hecho es que la educación sexual sigue siendo la gran ausente, no sólo en el marco educativo escolar, sino también en el ámbito familiar.

No obstante, hablar de ello es el primer paso para actuar. Ello ha permitido esbozar una línea interesante de debate y de reflexión, como es la necesidad de formar, de educar y de informar a los menores en la sexualidad. Tanto la familia como la escuela son los dos grandes pilares sobre los que descansa la labor de educar en la sexualidad como dimensión humana que nos permite la comunicación, el cariño, el disfrute y aportar una visión positiva y confiada entre adultos y niños, dentro y fuera de la familia.

En definitiva, esta propuesta de Proyecto debe servir como prevención real ante el abuso sexual de los menores en los centros educativos, que dejen de ser víctimas de este delito violento, estando muy bien informadas todas las partes implicadas para que sepan cómo intervenir o a quién acudir y así evitar el daño inmenso que ocasiona a los menores, muchas veces, irreparables que les pueden dejar huellas psicológicas y criminológicas para toda la vida (esto último sería cuestión en otro artículo).


Por Víctor García Ramos, Licenciado en Criminología, Técnico en Educación Social y Especialista en maltrato infantil, tratamiento de menores, bandas y delincuencia juvenil y Miembro del Grupo Víctimología en Delitos Violentos del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM).

El momento de los animales

Nos encontramos en un momento muy ilusionante para todos aquellos que defendemos los derechos de los animales. Estamos ante muchos cambios, la concienciación por el bienestar animal en particular, y por el medio ambiente en general, es cada vez mayor; estamos viendo la movilización masiva de la gente joven a nivel mundial, reclamando un cambio drástico ya.

Desde el púlpito de los Oscars, el galardonado como mejor actor Joaquin Phoenix realizó un discurso/alegato en defensa de los derechos de todos los animales, urgiendo a los políticos a tomar medidas excepcionales en la protección del medio ambiente.

En España, esta concienciación social se ha visto reflejada en la creación, por primera vez en la Historia, de la Dirección General de Derechos de los Animales, la cual depende del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Es un hecho histórico que muestra el interés y la preocupación que existe en la sociedad por el bienestar animal.

Esta preocupación también se ha visto reflejada en los distintos Colegios Profesionales, con la creación de grupos de trabajo y áreas específicas sobre protección animal. Destacables son las áreas de protección animal de los distintos Colegios de Abogados, especializándose en Derecho Animal; asociaciones interprofesionales por la defensa de los animales; y, como en el caso del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid, un Grupo de Trabajo sobre Maltrato Animal, siendo pioneros en este aspecto entre los distintos Colegios Profesionales de Criminología de España. La Criminología, como en otros ámbitos de la sociedad, tiene mucho que aportar a la defensa de los derechos de los animales.

Las primeras medidas que se quieren tomar por parte de la Dirección General de Derechos de los Animales aparecen reflejadas en este artículo https://www.cuartopoder.es/espana/2020/02/28/de-la trazabilidad-de-las-mascotas-a-endurecer-el-maltrato-las-lineas-maestras-de-la-direccion-de-proteccion-animal/.

Entre estas medidas se encuentra la elaboración de una Ley Estatal de Bienestar Animal, la modificación del Código Civil para que los animales dejen de ser considerados meras ‘cosas’ y pasen a tener la consideración de ‘seres sintientes’: modificación esta que ya se llevó al Congreso de los Diputados en el año 2018 mediante una Proposición de Ley que contaba con el apoyo de todos los Grupos Parlamentarios, pero que no salió adelante por los distintos cambios de gobierno que hubo en el año 2019. Este punto de la modificación del Código Civil es muy importante desde el punto de vista criminológico por lo que se retomará más adelante.

Otras medidas que se quieren adoptar son el tener en cuenta a los animales como parte del núcleo familiar, la reducción del IVA veterinario, la prohibición de animales en los circos, la creación de un registro nacional de animales de compañía, la creación de mesas de trabajo con las distintas comunidades autónomas, el endurecimiento del Código Penal, y, sobre todo, estudiar la caza, la tauromaquia y otros debates, cuyo primer paso será “recopilar datos, informes y estudios científicos para poder tener una fotografía fiable y concreta” (Montero, 2020).

Desde la Criminología se podría añadir la necesidad de crear un Registro Nacional de Maltratadores de Animales, así como la realización de un Perfil Criminológico de los mismos, lo cual hasta ahora no existe e impide que se puedan realizar estudios científicos con datos fiables. Así mismo se puede abordar la problemática de los Perros Potencialmente Peligrosos, contemplando una forma de descriminalizar a este tipo de razas, y poner el foco de atención en las aptitudes y antecedentes de los propietarios.

Otro tema sobre el que se puede incidir desde la Criminología es el de las peleas de animales,con cierta tradición en algunas regiones de España. Entre estas peleas destacan las que se realizan con gallos y con perros. Este tipo de conducta tiene unas especiales características,tanto por el tipo de victimario que las lleva a cabo, como por el público y aficionados que las siguen; pasando de padres a hijos, siendo habitual encontrar a ambos en estos «espectáculos salvajes». Esta actividad se caracteriza también por tener otros tipos delictivos que puedan guardar relación, como puedan ser la sustracción de animales domésticos para utilizarlos como sparring, con las terribles consecuencias emocionales que ello conlleva tanto para dichos animales como para sus legítimos dueños, de igual forma que las apuestas ilegales, asociación ilícita..etc. Por lo tanto, esta es una conducta, que tanto por su tradición, continuada en distintas generaciones, como por las múltiples víctimas que genera, merece una especial atención por parte de la Criminología.

-Volviendo al punto de la modificación del Código Civil, y sin entrar en mucho detalle, el nuevo estatus legal que van a pasar a tener los animales como «seres sintientes», llevará a lao bligación de modificar varias leyes importantes. Desde el punto de vista de la Criminología,los animales van a pasar a tener una gran importancia en la perspectiva victimológica, y por lo tanto también de su pareja el victimario. Si los animales pasan a ser considerados como parte del núcleo familiar, su protección legal aumentará, con lo que habrá que considerar la realización de un estatuto propio que los proteja como víctimas.

-Desde el Grupo de Trabajo sobre Maltrato Animal del Colegio Profesional de Criminología dela Comunidad de Madrid, consideramos que, por todo lo expuesto con anterioridad, nos encontramos en el «momento de los animales» no pudiendo dejar escapar esta oportunidad única para los Criminólogos y Criminólogas, los cuales tenemos mucho que aportar en la protección y bienestar animal. Por último, no podemos sino manifestar la firme voluntad de este Colegio Profesional por abordar este desafío que se nos presenta y en el que sin duda la Criminología tiene mucho que aportar.

Fdo. Grupo de Trabajo Maltrato Animal CPCM.

Animales domésticos como víctimas especiales.

     En estos tiempos de confinamiento y casi total aislamiento en los domicilios, desde la Criminología como ciencia social y multidisciplinar surge el interés por saber cómo va a evolucionar el crimen ante este nuevo escenario que se ha planteado. Desde distintas teorías criminológicas como la Teoría de las actividades rutinarias, Teoría de la elección racional, Teoría del patrón del delito, Teoría General de la delincuencia o del autocontrol, etc; se intenta analizar qué tipos delictivos van a aumentar, cuáles van a disminuir, cómo se van a adaptar los victimarios a las nuevas circunstancias sociales, qué tipo de víctimas van a surgir, y cómo van a poder convivir en el mismo domicilio victimario y víctima en muchos casos; así como si el control social va a ser adecuado o no para poder proteger a estas víctimas y adaptarse a los nuevos tipos delictivos que surjan.

Dentro de los tipos delictivos que pueden aumentar hay que prestar especial atención a los que se produzcan en la intimidad de los domicilios, la conocida como violencia intrafamiliar. Con el aislamiento se produce la convivencia dentro de los domicilios de varios miembros de la familia. En numerosos casos se dará la situación de que el núcleo familiar esté formado por muchas personas que tengan que compartir un espacio reducido, sin posibilidad de tener vías de escape como poder ir a trabajar, salir a la calle, etc. Imaginemos un núcleo familiar formado por una pareja con hijos pequeños y donde además convivan los abuelos, todo esto en un piso de pongamos 70 metros cuadrados con un único baño a compartir por toda la familia. La convivencia durante un mes o más tiempo en estas condiciones debe ser cuando menos complicada.

Si al ejemplo anterior le añadimos que un miembro de la familia ejerce violencia sobre otro u otros miembros, la combinación ya es explosiva de por sí. ¿Cuánto tiempo podrá transcurrir antes del estallido de la violencia, teniendo en cuenta cómo hemos dicho antes que no existen vías de escape?

Hemos nombrado a los distintos miembros que pueden formar el núcleo familiar, pero también debemos tener en cuenta todos y cada uno de los distintos modelos familiares que actualmente existen en la sociedad, y donde en cada uno de ellos, evidentemente, puede surgir también la violencia; pero se ha puesto este núcleo familiar como ejemplo más ilustrativo de confinamiento.

Desde la perspectiva de la Victimología, en la violencia intrafamiliar tenemos un victimario que es la persona que ejerce e impone su control a través de la violencia al resto de miembros de la familia. Y como víctimas, consideradas en este tipo delitos víctimas especiales, a los miembros más vulnerables del núcleo familiar, como son la mujer, los niños y las personas mayores/dependientes que puedan convivir en el domicilio. Llegados a este punto, hay que recordar que en la mitad de domicilios de España convive un miembro más en los núcleos familiares, como son los animales domésticos. Estos forman parte de las familias, conviven en el mismo espacio y sufren el mismo hacinamiento que el resto de miembros. Por lo tanto, si comparten espacio y comparten hacinamiento, también comparten y reciben la misma violencia que el resto de víctimas especiales ya mencionadas.

Los animales domésticos suelen ser una víctima olvidada en la violencia intrafamiliar. Aparecen en estos tiempos muchos artículos que hablan sobre este tipo particular de violencia, como por ejemplo el llevado a cabo por el Dr. Cesar San Juan titulado Daños colaterales en la guerra contra el coronavirus: la violencia intrafamiliar; mencionándose en todos ellos a las víctimas vulnerables sobre las que hay que prestar especial atención como son la mujer, los menores y las personas mayores/dependientes, pero muy pocos o ninguno menciona o tiene en cuenta a los animales como una víctima más.

Este miembro más de la familia debe ser considerado una víctima especial por sus peculiares características, es decir, es una víctima que necesita de la voz de un humano para poder denunciar el maltrato físico o psicológico que está sufriendo. Una vez hecha esta afirmación, alguien podrá pensar que cómo puede sufrir maltrato psicológico un animal de compañía, pues a continuación vamos a intentar explicar los distintos tipos de violencia que puede sufrir esta víctima.

Los animales de compañía son seres vivos sintientes y dependientes. Necesitan de los cuidados de una persona para poder sobrevivir. Deben recibir alimentación y cuidados básicos de higiene y sanitarios para poder desarrollar su vida física y psicológica de una manera adecuada. Como víctimas, pueden ser una víctima directa o una indirecta. Como víctima directa lo puede ser por acción o por omisión; por acción al recibir directamente la agresión por parte del victimario; y por omisión, al no recibir los cuidados y atenciones necesarias de sus necesidades básicas (no alimentarlo, no socializarlo adecuadamente, falta de cuidados veterinarios, falta de un lugar adecuado donde vivir, etc). Como víctima indirecta, al sufrir la persona que esté a su cargo la agresión por parte del victimario, esta deja de poder atender las necesidades básicas del animal, sufriendo este las consecuencias de esa agresión, y pasando a ser una víctima más.

Dentro de la violencia intrafamiliar, los animales de compañía pueden ser utilizados por los victimarios como método de control para imponer su criterio a través de la violencia al resto de miembros del núcleo familiar. Es decir, violencia hacia el animal, o se amenaza al resto de la familia con hacerle un daño al animal si no se cumple su voluntad. En este caso se estaría utilizando una violencia coercitiva, que le aporta como ventajas al victimario la menor pena que supone un delito de maltrato animal en comparación con un delito de violencia en el ámbito familiar, tener un poder a través de la violencia explícita sobre el resto de la familia y conseguir la sumisión de estos miembros.

Como consecuencias negativas en el resto de la familia se puede destacar un aprendizaje vicario por parte de los niños o menores que formen parte del núcleo familiar, interiorizando y dando como buena esta conducta violenta para conseguir todo aquello que quiera. También se puede producir la conocida como escalera de la violencia, donde la violencia ejercida por el miembro que ocupa el lugar jerárquico más alto se produce hacia el que ocupa el lugar inmediatamente inferior; este la realiza sobre el que se encuentra por debajo de él, así sucesivamente hasta que acaba con la violencia hacia el miembro más débil o vulnerable de la familia, siendo estos los menores y los animales domésticos.

Tal es la importancia de los animales domésticos dentro de los núcleos familiares que muchas mujeres víctimas de violencia de género o de violencia familiar no quieren abandonar su domicilio si no es en compañía de sus animales. Es una decisión muy dura el tener que abandonar el domicilio dejando a su ser querido con la persona que la está maltratando, sabiendo que puede hacer daño al animal para hacerla daño a ella.

En este sentido, la Dirección General de Derechos de los Animales, en coordinación con el programa VioPet, ha puesto a disposición de todas las personas víctimas de violencia intrafamiliar y violencia de género un número de teléfono al que poder dirigirse si se encuentran en la situación de tener un animal doméstico del que no se quieren separar o el cual no tienen con quien dejar para que lo cuiden adecuadamente. (Se aportan los distintos números de teléfono al final del artículo).

Desde la Criminología, donde en los últimos tiempos se ha devuelto la importancia y el protagonismo a la víctima, hay que dar solución a la problemática que surge con todas estas víctimas especiales que provoca la violencia intrafamiliar. Dentro de estas víctimas, nos encontramos a los animales domésticos, los cuales forman parte de las familias, pero no tienen la protección jurídica adecuada. Sufren las consecuencias negativas de toda la violencia que se puede ejercer dentro de un determinado domicilio, pero no están reconocidos como una víctima más, con sus especiales características.

Para finalizar este artículo, si eres víctima de violencia intrafamiliar o conoces algún caso donde se pueda estar dando esta situación, desde la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género se facilitan varios números de teléfono en los que asesorarse y denunciar, siendo estos el 016, como teléfono de información y asesoramiento ante la Violencia de Género; el 112 como teléfono de emergencias de la Comunidad de Madrid; y los números 682 91 61 36 y 682 50 85 07 como teléfonos donde poder recibir ayuda y apoyo psicológico.

De la misma manera, la Dirección General de Derechos de los Animales, en colaboración con el programa Viopet, pone a disposición el número de teléfono 673 76 53 30, habilitado para gestionar espacios seguros para los animales en casos de Violencia de Género.

 

Fdo: Grupo de trabajo sobre Maltrato Animal del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Deporte, familia y delincuencia juvenil: Acción – Reacción

La delincuencia juvenil es un concepto sobre el que, debido a su implicación social, es difícil establecer una acepción exacta que aborde todos los aspectos que incluye. Una de las definiciones más completas es la que establece la delincuencia juvenil como un fenómeno social constituido por un conjunto de infracciones penales cometidas contra las normas sociales, tipificadas por Ley y cometidas en un tiempo y lugar determinados, por personas mayores de 14 años y menores de 18. Se utiliza el término de fenómeno social a la hora de definirlo porque se encuentra relacionado de forma directa con la sociedad y la cultura, y el sujeto activo lo será en función de las características que delimiten a estas.

Como cualquier hecho, ha sufrido numerosos cambios relacionados con las modificaciones que se han llevado a cabo en la sociedad. La delincuencia juvenil ha evolucionado, no solo el fenómeno en sí, sino también la forma en la que se trabaja este desde las diferentes disciplinas que la abordan, incluida la Criminología.

En su momento cualquier trato judicial que se realizara sobre menores que habían cometido un hecho delictivo seguía una filosofía paternalista, en la que los tribunales ejercían como tutores de los menores. El menor era considerado una persona irresponsable, una persona enferma, un sujeto al que había que proteger, por lo que no se le hacía responsable de los hechos que cometía, a pesar de que fueran en contra del orden social y judicial. Era una persona que debido a su inmadurez cometía actos de los que no era lo suficientemente consciente como para hacerse responsable.

Así, al menor no se le pretendía educar, pues sería imposible debido a su incapacidad, por lo que no se le castigaba por sus acciones. Se creó una confusión en relación con cuál sería el método más correcto para tratar al menor delincuente. Como no se sabía qué hacer con ellos, se empezó a aplicar las denominadas medidas de seguridad por la peligrosidad, pues se determinó que este era el principal problema.

Con el paso del tiempo, dejó de considerarse al menor como una persona enferma e incapaz de ser consciente de los actos que realizaba; sino que, al contrario, se le hizo responsable de ellos y se pasó de aplicar una ley sancionadora a una ley educativa guiada por la filosofía de la reinserción. Al menor se le dio capacidad de decisión, tenía a pesar de no superar determinada edad, poder de decisión entre hacer lo bueno y legalmente aceptado o lo malo y hacerse cargo de sus acciones.

La delincuencia juvenil, al igual que otros fenómenos, se ve afectada por numerosos factores que pueden influir de forma negativa o positiva en el desarrollo de este. Estos factores pueden ser, por un lado, factores de riesgo que son aquellos que pueden aumentar la probabilidad de que un adolescente cometa una acción desviada o antisocial; y, por otro lado, factores de protección, que son los que disminuyen esa probabilidad, de forma que favorecen el desarrollo de una conducta prosocial.

Uno de los factores de riesgo que mayor repercusión está teniendo en los últimos tiempos, además de la influencia de los medios de comunicación que exponen de forma constante a los menores a actos desviados, es la influencia de la familia ya que es el principal agente socializador. Dentro de esto nos encontramos como factores que interrelacionan a la familia con comportamientos desviados: las actitudes negativas por parte de los padres e incluso la propia criminalidad de estos.

Hoy en día, uno de los actos desviados y/o delictivos que más se ha visto incrementado a lo largo del tiempo es la violencia en algunos deportes, y en el fútbol en especial. Con el paso de los años, las conductas negativas se han visto aumentados en el desarrollo de este deporte y en la mayor parte de los casos, es realizada por los padres.

Según técnicos que entrenan en categorías inferiores, las peleas en el fútbol surgen en muchos casos por la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Los menores y los jóvenes se construyen atendiendo a los ‘inputs’ que recibe tanto de su entorno familiar, en la escuela y por otros aspectos ambientales.

Junto a esto, debemos de tener en cuenta las aportaciones de Bandura con relación al aprendizaje vicario que tiene como base el aprendizaje por observación. Según este, el individuo aprende observando los comportamientos de otros, siempre que las conductas funcionen, de manera que la exposición a hechos desviados y/o delictivos en el fútbol y su funcionalidad en este pueden generar en los menores una repetición de las acciones.

Son numerosas las conductas que estando fuera de los límites sociales pero que se desarrollan dentro de un terreno de juego (patada en la espinilla, escupitajos, entre otras), pues se encuentran reguladas por el ordenamiento deportivo. El problema surge cuando estos actos ven agravada la violencia y cuando se empieza a ejercer desde la grada.

A lo largo de los años, las noticias de la violencia en el fútbol cada vez son más habituales. El periodista Daniel Mateo recogió para un reportaje en el diario ’20 minutos’ la denuncia establecida por el Sindicato de Árbitros acerca de la violencia en el fútbol. El sindicato afirmó que la mayor parte del problema de esta se encuentra en la grada; hablando en porcentajes, se establecería que son el 80% del problema.

Muchos de los padres acaban teniendo un comportamiento de ultras en los partidos de sus hijos. En relación con esto, no solo se hablaría de los actos violentos vinculados con las agresiones físicas que se producen dentro del terreno de juego y sobre todo fuera, sino que es importante hacer referencia a la violencia verbal que se encuentra presente en todas las categorías. “En partidos de benjamines, infantiles o cadetes ya hay insultos, se escuchan barbaridades. Y hay que empezar por ahí, educar desde la base”, estableció Oscar Rubio, psicólogo deportivo, durante una entrevista para el periódico ABC.

De esta forma, nos damos cuenta la relevancia del papel de la familia dentro de los terrenos de juego, pues los pequeños aprenden a partir de estos comportamientos aún no entendiéndolos, pues al fin y al cabo son realizados por los encargados de su educación y su socialización.

De manera paralela, nos encontramos con el papel fundamental de los entrenadores, los cuales, debido a esta situación, no solo se encargan de enseñar a los más pequeños el fútbol, sino que también les ayudan a gestionar las respuestas emocionales que se dan durante los partidos. Les enseñan valores como el compañerismo y, además, les ayudan a progresar educativamente. Se podría hablar de los entrenadores como uno de los factores de protección frente a la delincuencia juvenil vinculada a la violencia en el deporte.

Según Schneider, esa “familiaridad” de los niños con la violencia “puede provocar comportamientos violentos y delictivos cuando son adolescentes y adultos”. La impresionabilidad y la capacidad emocional de reaccionar a la violencia disminuye y la agresividad se acepta como una pauta de comportamiento.

De esta forma, tenemos que enseñar a los deportistas desde pequeños los verdaderos valores del deporte, entre los que no se encuentran la violencia y la dureza extrema. Debemos concienciarles de que cualquier deporte, y en este caso el fútbol es un juego donde se ha de competir con diversión y donde no todo es ganar. Y no solo a los deportistas, sino a todos aquellos espectadores que se toman las competiciones deportivas como una lucha personal en la que solo vale ganar, sin importar los medios utilizados. Se debe empezar a establecer medidas que permitan la regulación de estos actos desviados y/o delictivos que cada día son más habituales en los diferentes terrenos de juego.

Una de las disciplinas que debido a sus características puede ser de gran utilidad en este escenario es la Criminología del Deporte debido a que se encarga de estudiar este fenómeno desde su visión interdisciplinar. Desde esta, se puede intentar conseguir que el deporte actúe como factor de protección regulando aquellos elementos de riesgos como los anteriormente mencionados, de ahí la importancia de darle una oportunidad a esta disciplina de la Criminología, la Criminología del Deporte.

 

Por Mª Isabel Durango López. Coordinadora del Grupo de Trabajo Criminología en el Deporte del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

ERTHEO. (s.f). ‘No a la violencia en el fútbol base’. Obtenido de Ertheo.com:

No a la violencia en el fútbol base

MATEO, D. (2016). ‘Las agresiones en el fútbol base señalan a los padres: “los niños se educan desde la violencia”. Obtenido del periódico ’20 minutos’: https://www.20minutos.es/deportes/noticia/violencia-futbol-base-senala-padres-jugadores-2686073/0/

SCHNEIDER, H. J. (1994). ‘Naturaleza y manifestaciones de la delincuencia infantil y juvenil’. RDPCrim nº 4, UNED, Madrid

YUNTA, E. (2014). ‘El fútbol, violento desde la base’. Obtenido del diario ‘ABC’: https://www.abc.es/deportes/futbol/20141205/abci-futbol-violencia-base-201412042225.html

Un mundo traslúcido entre lo real y lo digital

En ciberseguridad lo más importante es la protección del factor humano, pues es el primero que puede hacer algo contra un ciberataque y el último al ser él quien lo recibe. Tanto en el mundo digital, el llamado ciberespacio, como en el real, nos olvidamos de nuestra seguridad. Esta seguridad a día de hoy la estamos exponiendo por medio de nuestro mundo digital, de nuestro ‘mundo ciber’, nuestras redes sociales y un largo etcétera donde aparecen datos, los nuestros.

Pero si esta fina línea que los separa empieza a difuminarse y los agresores, ladrones y criminales quieren acercarse a nuestra supervivencia física, a nuestro día, nuestra calle, nuestros desplazamientos, ¿qué pasaría? El ávido lector de este artículo de reflexión (en ningún momento pretendo hacer algo científico), pensara que “no pasara nada”, “¿quién me va a conocer?” o “¿por qué me van hacer daño a mí?”.

Estas y otras preguntas/respuestas son las que nos pasan por la cabeza cuando no somos conscientes de lo que conlleva la ciberseguridad, la forma en la que actuamos cuando no pensamos, o pensamos que estamos protegidos. Cuando recibimos un ciberataque, siempre pensamos en robo de dinero mediante ‘phishing’, el perder los datos del smartphone (bloqueo del mismo incluido), nuestras fotos borradas o expuestas en sitios no permitidos por nosotros, fotos que tenemos en el teléfono móvil subidas a cuentas de redes sociales dudosas (pornográficas, pedófilas o en la ‘internet oculta’, entre otras).

Esto nos haría un daño económico o psicológico importante, pero no solo eso, ya que estamos expuestos a estos delitos y alguno más. Estos cibercriminales pueden pasar al mundo físico, al saber datos con información sensible y de ámbito físico: nuestra dirección, nuestros hijos, nuestra familia, nuestras salidas y entradas del hogar, etc.

Estos datos incluso los estamos proporcionado nosotros en redes sociales sin llegar a pensar en ello, lo que nos hace meditar en sí hace falta ser víctima de un ciberataque para estar expuestos a ser asaltados en el mundo físico (robo, acoso, homicidio) por culpa de no pensar en nuestra ciberseguridad.

Los datos que subimos a redes sociales puede hacer que un presunto atacante llegue a saber todos los movimientos que hacemos, como es nuestra casa, cuántas tenemos, a dónde vamos o venimos, incluso el nombre de nuestro hijo o mascota. ¿Por qué comento lo de estos nombres o lugares? Pues porque tenemos tendencias a crear nuestras contraseñas de los dispositivos con cosas que solemos poner en estas redes. De esta forma no hay que ser un experto criminal para poder llegar aún más lejos, saber claves (por defecto o inconsciencia solemos usar estos nombres).

Aquí damos a conocer que estamos expuestos a recibir un ciberataque y un ataque en un mundo físico. Somos personas y como tal nos comportamos, de forma inconsciente cuando no estamos más formados. Si veis la televisión (¡ojo!, ya no tenemos un ordenador) o vídeos en YouTube, observamos que las conexiones de algunos famosos por videoconferencia nos muestran sus casa y enseres, factibles de ser interesante para su robo.

Sí observamos bien y volvemos a los párrafos anteriores nos damos cuenta de que los usuarios, las personas, somos las víctimas, los que nos podemos proteger y los colaboradores inconscientes de estos criminales del ámbito ciber, real o duales, ya que estos mundos están interrelacionándose y cada vez es más traslúcido.

Con estas letras solo quiero mostrar, hacer pensar y meditar al usuario de ordenadores, móviles, dispositivos del ‘internet’ de las cosas, etcétera, que las consecuencias pueden ser graves, que van más allá de ser estafados o perder datos y dinero. Puede llevarnos a ataques físicos de índole o ámbito homicida, pues estamos informando de toda nuestra vida dual.

Es aquí donde vuelvo a realizar la pregunta haciéndola más larga. Si nosotros mismos no pensamos en nuestra ciberseguridad, utilizándolas con cabeza, pensando antes de actuar, formándonos en las tecnologías ¿qué pasaría si se termina de difuminar esta línea?

 

Autor: Juan José Carrillo Miranda, miembro del Grupo de Trabajo de Cibercriminología del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

El deporte en tiempos de pandemia y confinamiento

En estas últimas semanas el mundo se ha parado. La pandemia de Covid-19 ha hecho que muchos Estados confinen a su población, con mayores o menores restricciones. Se han parado todos  los sectores productivos excepto los indispensables, y la ciudadanía ha debido quedarse en su casa la mayor parte del tiempo, con contadas excepciones tasadas. Y eso tiene consecuencias para el individuo (psicológicas, físicas, sociales, de salud) y sociales (económicas, políticas, ideológicas, entre otras).

Ahí es donde entra la práctica de actividad física o deportiva, que puede ser un elemento protector, un factor criminógeno o un sector económico que se considera necesario reactivar rápidamente. En las siguientes líneas desarrollaremos la relación entre el deporte, el individuo y las consecuencias del confinamiento.

 

El deporte como factor de protección

La recomendación de la práctica de actividad físico-deportiva como factor de protección frente a la criminalidad y la desviación social es reconocido y extenso en el tiempo, existiendo ejemplos de iniciativas que, desde la Criminología, buscan aprovechar los valores transmitidos y asociados a la práctica de actividad físico-deportiva en la sociedad para prevenir o intervenir sobre la desviación social.

¿Cuáles son los elementos del deporte que permiten usarlo de esta manera? ¿Es el deporte capaz de generar beneficios psicológicos y sociales suficientes para considerarlo un factor de protección? ¿Puede ayudar la práctica de actividad físico-deportiva en el contexto del confinamiento actual? En las siguientes líneas se desarrollarán los principales elementos que hacen del deporte y su práctica un elemento, en muchos casos fundamental, para ayudar a sobrellevar la situación de confinamiento y aislamiento social.

La salud física y psicológica de los individuos puede verse afectada por el confinamiento. El encierro, el aislamiento, la rutina imposible de cambiar, la falta de contacto social, la frustración por no poder ayudar, son ejemplos de estresores sobre la psique humana en estos momentos. Pero el estado físico también se deteriora: la mayor parte de la actividad física medianamente exigente se realiza al aire libre, y la salud física se resiente al bajar la intensidad de la actividad físico-deportiva realizada o, prácticamente, eliminarla. Por ello, intentar mantener un cierto nivel de práctica deportiva puede ayudar a mejorar la salud físico-psicológica de los individuos, previniendo cuadros médicos que les fuercen a acudir al sistema sanitario ya sea debido a problemas de salud física o psicológica.

El deporte como vector social de prevención frente a la desviación social. La práctica de actividad deportiva se asocia a la transmisión de una serie de valores positivos para la socialización y el respeto por la norma social y legal. Por ello, su el deporte puede ser una herramienta para intervenir en las poblaciones de riesgo, para prevenir que cometan actos desviados.

En el presente estado de confinamiento permitiría gastar energía, desconectar del encierro y aislamiento, y, para quienes formen parte de equipos en disciplinas deportivas, también sigue cumpliendo la función de establecer vínculos sociales y facilitar la sociabilidad, que tan necesaria es para el ser humano. El tener vínculos y personas que hacen importante el respeto de la norma, a través del deporte, puede ser un factor de protección frente al incumplimiento de la regulación vigente en el momento.

 

El deporte como factor criminógeno

Pero el deporte, como negocio y como actividad, también puede ofrecer un campo para que aparezcan la deviación social y la criminalidad. Ya sean la violencia en las gradas o las agresiones entre deportistas y aficionados, o la comisión de delitos de cuello blanco por parte de deportistas o gestores del deporte, lo cierto es que, al igual que sucede con la sociedad en general, el deporte y su entorno no son ajenos a la desviación social y la delincuencia. Además, con las restricciones que operan durante el estado de Alarma, nos encontramos en un contexto en que el deporte y su práctica están (híper)regulados y limitados, pudiendo dar lugar a infracciones y sanciones asociadas a esta nueva situación.

En el presente texto nos centraremos en este segundo apartado, en cómo prevenir la comisión de ilícitos asociados a la práctica de actividad físico-deportiva con las restricciones que operan sobre la movilidad de la ciudadanía en época de (des)confinamiento.

Como se puede apreciar, la posibilidad de regresar a la práctica de actividad física en el exterior puede generar riesgos. Mencionaremos unos pocos:

  • A- Salud: tras un parón prolongado, el estado físico puede verse resentido, con lo que una práctica no escalonada o precipitada podría poner en riesgo la salud de los deportistas, y sobrecargar el sistema sanitario actualmente podría resultar pernicioso para toda la sociedad, además de los individuos afectados.

 

  • B- Criminógeno: el abandono de los hogares, el uso de vehículos para llegar al lugar donde realizar la práctica deportiva, la irritabilidad o estado emocional alterado de algunos ciudadanos debido al encierro pueden provocar que quienes salgan a hacer deporte sean víctimas de distintos tipos de delitos como el vandalismo, los delitos asociados al honor e imagen pública o infracciones de las regulaciones y limitaciones del uso de vehículos para el transporte durante el estado de alarma, sin olvidar el uso de las zonas comunes para la práctica de actividad deportiva, que podría conllevar discusiones en las comunidades de vecinos. Y todo ello debiendo compartir espacio con otros usuarios de las vías públicas. Por ello es importante ser prudente, tomar medidas de protección y tener claro cuáles son los derechos y deberes de cada quien.

 

  • C- Legal: existen, aún ahora, requisitos y restricciones de movilidad y horarios preestablecidos para la salida a la calle de la ciudadanía. Incumplir las distancias de seguridad, el uso de instalaciones deportivas, salir a hacer deporte en grupo, saltarse los horarios marcados, son ejemplos de actitudes que podrían conllevar sanciones derivadas de la regulación del estado de alarma. ¿Alguien se había planteado esto? ¿Qué pasará si aumentan los ilícitos o se da un repunte de contagios debido a una mala comprensión o aplicación de la posibilidad de practicar deporte en el exterior del domicilio?

 

Deporte, desescalada y violencia en el hogar

Una de las grandes preocupaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante el confinamiento ha sido -y seguirá siendo- la violencia en el ámbito de la pareja, si bien podríamos extender esta situación a otras formas de violencia en el ámbito doméstico. Queda así reflejado en estadísticas como el aumento del 60% de las llamadas al 016 en el mes de abril respecto al mismo mes en 2019 –informado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género– o los datos ofrecidos por la Fundación ANAR, en relación a avisos por violencia contra menores, datos que han variado entre el 36 y el 48% del total de avisos sobre violencia intrafamiliar desde el mes de marzo.

Desde la Criminología las explicaciones son claras: mayor coincidencia en tiempo y espacio de un agresor motivado, una víctima propicia y la ausencia de guardianes efectivos, da como resultado una mayor oportunidad delictiva. Ésta se refuerza con las condiciones del confinamiento, ya comentadas (aislamiento, dificultad en la gestión emocional, etc.). La suma de oportunidad y factores de riesgo favorece un aumento cuantitativo y/o cualitativo de la violencia en el entorno doméstico.

Mención especial merece el elemento de la “ausencia de guardianes efectivos”. Si bien el confinamiento incrementa la posibilidad de detección de algunas situaciones violentas –por ejemplo, mayor coincidencia de vecinos en sus casas hace más probable la denuncia de gritos, golpes y otros ruidos asociados–, dificulta otras vías de detección, como puede ser el contacto directo entre vecinos y víctimas. Los agresores no solo pasan más tiempo con la víctima sino también, según el caso, con hijos, otros familiares o mascotas, teniendo posibilidades de someter psicológicamente a las víctimas sin necesidad de desplegar violencia física, dificultando la detección en las circunstancias actuales.

Con esto dicho, ¿qué tiene que ver el deporte con todo esto? Pues bien, hemos hablado sobre los beneficios del deporte y su contribución como factor de protección frente a la violencia. La ausencia de actividad física puede facilitar la aparición, o potenciación, de factores de riesgo conductuales. Hay que considerar que estos factores –a priori controlables y modificables con la ayuda de la práctica deportiva– pueden sumarse y retroalimentarse con otros factores como el consumo y/o abuso de sustancias, o las condiciones socioeconómicas del momento, entre las que se encuentra el aumento del desempleo. Todos ellos son factores de riesgo específicos de la violencia contra la pareja, así incluidos en las herramientas y protocolos de evaluación y gestión del riesgo, siendo un ejemplo de ellos, S.A.R.A.

Aun pudiendo realizar deporte -dentro del hogar- se seguiría careciendo de algunas ventajas de su realización en espacios abiertos, diferenciados del hogar, y, sobre todo, en contacto con otras personas. Con todo ello, se forma un caldo de cultivo perfecto para la escalada de conductas violentas y la aceleración de los ciclos de violencia característicos de entornos domésticos y familiares. ¿Qué ocurre entonces con la desescalada? ¿Qué nos proporciona la posibilidad de realizar deporte fuera del hogar? Pues los beneficios pueden ser varios, tanto directos –incidiendo sobre los factores de riesgo de los que hemos hablado– como otros que no son inherentes a la práctica deportiva pero que, no obstante, pueden relacionarse con las posibilidades que ofrece la  reducción de restricciones.

Por ejemplo, podría disminuir el tiempo en el que se coincide en la vivienda. Aunque esta disminución sea mínima, digamos de una hora aproximadamente, pueden influir en la conducta del agresor los beneficios de la actividad, mitigando o ralentizando el ciclo de violencia. A su vez, la víctima puede conseguir un periodo de alivio. Puede parecer poco tiempo, pero puede ser suficiente para que la víctima se sienta con confianza necesaria para pedir ayuda, sobre todo si logra identificar una rutina concreta o si convive con otros individuos vulnerables como pueden ser los hijos. Tengamos en cuenta que puede darse el caso de víctimas que, teniendo un plan de salida previo al confinamiento, vieron su escapada frustrada.

Por otro lado, si la propia víctima puede salir, incluso siendo acompañada por el agresor, el mayor contacto con otras personas puede ofrecer oportunidades de auxilio y detección: aumentaría de esta forma el contacto con guardianes. Hablando de guardianes, no podemos olvidar que estas salidas aumentan las probabilidades de entrar en contacto directo con agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nuevamente suponiendo una oportunidad de denuncia y auxilio.

Resta decir que, aunque se ha comentado todo lo anterior en relación a la violencia contra la pareja, muchas de las cuestiones son aplicables a otras dinámicas violentas en el hogar, como las mencionadas entre padres e hijos. Más allá de la violencia interpersonal, debemos recordar la aplicabilidad de todo esto a casos de violencia autoinfligida, dinámica a menudo olvidada socialmente y sobre la que los criminólogos sin duda podemos aportar.

 

El deporte, la sociedad y la economía: ¿reactivación peligrosa?

Es también menester señalar que el deporte es uno de los grandes sectores económicos en nuestro país, y, como tal, se quiere intentar, por parte de las distintas autoridades retomar la actividad tan pronto como sea posible con unas ciertas garantías de salud y seguridad. ¿Esto podría generar riesgos para deportistas? ¿Cómo afectaría un reinicio precoz a este sector económico? ¿Qué efectos podría tener en la sociedad que se reiniciara la actividad deportiva (efecto ‘panem et circenses’)?

Cuando los motivos para reiniciar una actividad no se basan necesariamente en argumentos o postulados científicos, crea controversia. Cuando, además, ni sus propios participantes entienden qué pasa y qué consecuencias puede llegar a tener, crea caos. Y, habiendo tantos intereses en juego (industria, sociedad y ánimo común, economía, Gobierno, deportistas y gestores deportivos, entre otros), nunca se podrá complacer a todos.

¿Existen riesgos en la activación del deporte de nuevo? Sí, evidentemente, pero en las presentes circunstancias, seguridad absoluta no la encontraremos. ¿Son las medidas tomadas oportunas? Al parecer, los estamentos deportivos han elaborado e implementado un protocolo adecuado, y aceptado por las autoridades para retomar la actividad deportiva profesional en varias disciplinas; también se ha conseguido poder comprobar que los deportistas están en buen estado de salud.

¿Cuestión de género? Pues también. Al parecer, no se van a retomar las competiciones deportivas de más alto nivel estatal en todas las disciplinas deportivas. Las deportistas, en muchos casos, desconocen si se retomará, o se han encontrado con decisiones distintas de las de sus homólogos masculinos.

Pero, en este caso, se han valorado también otros elementos que hacen deseable la vuelta del deporte de masas. En primer lugar, el aspecto económico: sólo el fútbol representa casi un 2% del PIB nacional, entre deportistas, trabajadores de las entidades deportivas y otros negocios asociados. En segundo lugar, se sostiene que la vuelta del deporte a la televisión puede generar una mejoría en el estado de ánimo de la ciudadanía, al proporcionar entretenimiento a un gran número de personas.  En tercer lugar, la recuperación de una sensación de normalidad, empezando por algunos sectores específicos y extendiéndose a los demás, puede beneficiar a la gestión de la pandemia.

Así, pues, ponderando pros y contras, lo cierto es que no parece aventurado sostener que la vuelta del deporte de masas puede ser positiva para la ciudadanía si se realiza con responsabilidad, tal y como parece que se está haciendo.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Aguiar, I (2020) ‘Las competiciones oficiales no profesionales ya no son función pública delegada, según el CSD’. Disponible en: https://iusport.com//art/105882/las-competiciones-oficiales-no-profesionales-ya-no-son-funcion-publica-delegada-segun-el-csd

EFE (2020) ‘149 detenidos y 16409 denuncias el primer día de deporte en la calle’. Disponible en: https://iusport.com/art/105808/119-detenidos-y-16409-denuncias-el-primer-dia-de-deporte-en-la-calle

EFE (2020) ‘La FERugby rectifica y proclama campeón al Corterva Cocos femenino’. Disponible en: https://iusport.com/art/105830/ferugby-rectifica-y-proclama-campeon-al-corteva-cocos-femenino

Europa Press (2020) ‘Las llamadas al 016 aumentan un 60% en abril respecto a 2019 y un 37% respecto a marzo’. Disponible en: https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-llamadas-016-aumentan-60-abril-respecto-2019-376-respecto-marzo-20200505191857.html

Fouto, I (2020) ‘La RFEF decide esta semana el desenlace del fútbol no profesional’. Disponible en: https://iusport.com//art/105798/la-rfef-decide-esta-semana-el-desenlace-del-futbol-no-profesional

Loinaz, I. (2017). ‘Manual de evaluación del riesgo de violencia. Metodología y ámbitos de aplicación’. Madrid: Ediciones Pirámide.

Sellés, J (2020) ‘Los deportistas podrán ejercitarse en la fase 0’. Disponible en: https://iusport.com/art/105826/los-deportistas-que-podran-ejercitarse-en-la-fase-0

Valiño, A (2020) ‘Sobre la orden para el deporte profesional y federado’. Disponible en: https://iusport.com/art/105834/sobre-la-orden-de-sanidad-relativa-al-deporte-profesional-y-federado

Yanke, R. (2020) ‘Crece la violencia contra menores en el hogar por el aislamiento: Mi familia no me habla, me siento sola y me he acabado cortando” Disponible en: https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/05/07/5eb2ebc821efa029508b462e.html

 

Artículo firmado por el Grupo de trabajo de Criminología en el Deporte del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.