noviembre 14, 2021

Carmen Balfagón buscará un convenio con la Confederación de Centros de Enseñanza para luchar contra el acoso escolar

Apuesta por el criminólogo y la importancia de sus informes en la Fiscalía y los centros de menores para lograr una favorable y completa reinserción

MADRID, a 13 de noviembre de 2021

La decana del Colegio de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM), Carmen Balfagón, ha anunciado que buscará un convenio con la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) para que los criminólogos y criminólogas puedan ayudar a los colegios e institutos a prevenir y luchar contra el ‘bullyng’, el ciberacoso y otras formas de delincuencia juvenil y comportamientos antisociales.

Así lo adelantó esta semana en el I Congreso de Criminología Aplicada la nueva decana, quien junto con el secretario general del Colegio, Ramón Chippirrás, apoyaron esta necesaria iniciativa y participaron en la Mesa sobre el Informe Criminológico, moderada por el comisario de Policía Nacional Juan Enrique Soto Castro.

Balfagón centró en el Informe Criminológico de Evaluación del Menor Infractor gracias a su experiencia durante años como directora de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor de la Comunidad de Madrid (ARRMI), institución en la que introdujo por primera vez criminólogos. Así, considera que si hay algún sitio en el que la profesión puede ser mejor aplicada es en materia de menores.

La máxima representante del CPCM destacó que la Ley Orgánica Reguladora de la Responsabilidad Penal del Menor es mejorable pero “es la que hay” y con la que hay que trabajar de momento, al tiempo que ha recordado que la competencia para la ejecución de las medidas judiciales las tienen las comunidades autónomas, “lo que suele ser un problema porque las medidas que se adopten dependen de presupuesto de cada Gobierno autonómico”. “Esto necesita una reflexión”, esgrimió.

Carmen Balfagón insistió en la importancia de que en materia de menores se cuente con criminólogos y criminólogas, especialmente en apoyo a la Fiscalía de Menores, que asume al instrucción de los casos que recibe y tiene que realizar un informe, de gran importancia para determinar la medida a imponer a este menor de edad. “Allí hay profesores, trabajadores sociales, educadores y psicólogos. Tienen todo nuestro respeto pero, ¿dónde están los criminólogos?”, se pegunto.

El segundo informe, igualmente importante, es el que se realiza a la llegada del menor infractor al centro de ejecución de las medidas impuestas. Una vez más, allí hay un equipo con psicólogos, educadores y trabajadores sociales, pero no con criminólogos. Lo mismo ocurre cuando estos menores pasan a régimen abierto, que tampoco se contempla la posibilidad de que un profesional de la Criminología controle esas medidas.

Así, rememoró Balfagón, ocurren casos como ‘Rafita’, condenado cuando tenía 14 años por el asesinato de Sandra Palo y que ha seguido cometiendo delitos tras pasar por un centro durante años y luego régimen abierto. En este caso le hubiera gustado que se hubiera hecho un estudio criminológico sobre la intervención realizada con él, “qué se hizo mal”, y “qué se hizo bien” con el resto de condenados por este cruel crimen que, en cambio, sí presentan en la actualidad vidas normalizadas.

“Es el momento de insistir, debatir y reivindicar la figura del criminólogo en el circuito de la responsabilidad penales de los menores. ¿Cómo es posible que no se siga estudiando la carrera delictiva de un menor una vez sale del centro? La Administración gasta una pasta, unos 240 euros al día, en internamiento con un menor que cumple medidas. Si ha sido condenado por un delito grave pude estar hasta ocho años internado en un centro y luego le perdemos la pista cuando llega a la mayoría de edad… Eso no puede ser. Hay algo que se llama estudio y evaluación para saber si el tratamiento que se le ha dado ha sido útil y hay debe estar el criminólogo”, exigió.

La decana reveló que fue cuando era directora del ARRMI cuando comenzó a estudiar Criminología, con 55 años, porque se dio cuenta que un psicólogo o un educador social “hay cosas que no puede prever” en estos casos. Y es que en determinados casos solo analizando aspectos criminogénicos se puede llegar a análisis certeros sobre determinados menores y así intentar reconducir sus conductas. “Esos debates los tenemos que poner en la calle y la colaboración del criminólogo es fundamental”, apuntó.

ROMPER EL TECHO DE CRISTAL QUE NOS HAN PUESTO

Tras su intervención, Carmen dio paso a preguntas de los presentes en el Congreso, como Kike, un criminólogo alicantino que contó su experiencia en los centros educativos, argumentado que muchos colegios no quieren colaborar con profesionales como nosotros por miedo a resultados desfavorables y desprestigios. “Yo no quiero que destapemos trapos sucios, sino que no haya trapos sucios”, respondió la decana.

Y es que el problema es que “todavía no nos conocen”. Como ejemplo, la decana contó que hace pocas fechas cuando acudió a la Audiencia Provincial de Madrid para presentar un informe criminológico, el fiscal del caso le preguntó qué era un criminólogo. “Es lo que estamos diciendo: Vamos a intentar romper el techo de cristal que nos han puesto. La serie CSI nos ha hecho mucho daño. Por eso son tan importantes estos congresos y que cada uno desde donde pueda diga qué es un criminólogo. Tenemos que ir de la mano del resto de Colegios para cambiar leyes”, ha conminado.

Balfagón prometió también por qué el Gobierno dé a los criminólogos la posibilidad de controlar la libertad vigilada de reos, para evitar crímenes como los de Lardero. “Yo lo que os pido como criminólogos y criminólogas es que os involucréis en esta idea. Es nuestra vocación y tenemos que defenderla y conseguir tener el espacio laboral que nos corresponden y que nadie se le puede negar, un espacio laboral que ya no se discute en el países de nuestro entorno”, manifestó

“El papel del criminólogo es prisión es fundamental y no tiene discusión. No me puedo imaginar en el siglo XXI en una sociedad moderna que en una Junta de Tratamiento no tenga dentro a un criminólogo. Algo no estamos haciendo bien”, exclamó la decana del Colegio de la Criminología madrileña, quien abogó por estar atentos y trabajar necesariamente de la mano de las universidades, reivindicar todos esos papeles; “ya está bien que se nos niegue el pan y la sal”.

EVALUACIÓN DEL DAÑO

En la Mesa del Congreso también participó el secretario del Colegio, Ramón Chippirrás, con una ponencia magistral sobre el Informe Criminológico de Valoración de Daños. Al principio de su exposición, recordó que la Criminología no es una ciencia nueva, que ya tiene mucho recorrido tanto en España como en el resto del mundo, con importantes ejemplos.

A continuación, se centró en la Evaluación del Daño, que quedó definida tras varias sentencias, y cuyo objetivo será “la recuperación adecuada de la persona y del daño producido”. De ahí la importancia de un informe criminológico sobre ello, que ha de ir acompañado del resto de informe de profesionales, como médicos forenses y agentes sociales. “Nuestro informe tiene que ser objetivo y dedicarle mucha observación a la hora de realizarlo. Para ello hay que ser diligentes y meticulosos”, recomendó el ponente.

Chippirrás detalló igualmente la estructura de dicho informe, basado en lo establecido por la Ley de Enjuiciamiento Criminal; los diferentes tipos de informe (daño corporal, daños patrimoniales y materiales, o morales relacionados con la vida y honor) ; y su estructura, que irá variando dependiendo del tipo de informe. Esto sí, todo informe deberá contar el dictamen pericial, que es nuestro juicio o valoración del final del informe, con su correspondiente cláusula de salvaguarda, finalizó.

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