Category: Criminología en el Deporte

Sobre Derechos Humanos y Deportistas: Polémicas y polémicos.

Por Helena García Amo, Colegiada nº14 del CPCM,
miembro del Grupo de Trabajo de Criminología en el Deporte.

     En tiempos recientes hemos podido vivir, como espectadores, varios asuntos deportivos que se han presentado como una lucha por el reconocimiento y la protección de los derechos humanos. Primero veremos qué son los derechos humanos y por qué se apela a ellos en el ámbito deportivo. Posteriormente repasaremos algunas de las controversias más significativas que se han producido recientemente.

Para finalizar, cerraremos la exposición presentando un alegato al porqué de la necesidad de que la criminología se involucre en el deporte, debido a la relación patente entre esta disciplina con la defensa de los derechos fundamentales.

  1. Los derechos humanos en el contexto deportivo: tutela, protección y garantías mínimos

La mayoría de grandes instituciones gubernativas del deporte proclaman en sus estatutos y reglamentos promover, proteger y tutelar los derechos humanos en sus actuaciones. Esto es, se autoimponen un estándar mínimo de respeto en sus normativas y decisiones. Mas no han dejado de producirse situaciones, algunas de ellas muy mediáticas, en las que estas proclamas y estos estándares quedan en duda.

Cuando las normas de elegibilidad de una competición deportiva se reescriben para incluir o excluir deportistas, deliberadamente y con poca base científica, ¿se está respetando el derecho al trabajo y el derecho a la no discriminación, o los derechos a la integridad física y a la salud de quienes se ven afectados por la medida en cuestión?

Cuando en eventos deportivos de gran visibilidad se permiten manifestaciones políticas —aun en contra de los reglamentos de la disciplina deportiva en cuestión– y además se prohíben o permiten, con apariencia de aleatoriedad, unas manifestaciones políticas u otras, ¿se está tutelando el derecho a la igualdad y no discriminación, el derecho a la libertad de expresión y opinión, y los derechos a la integridad moral y física? ¿Se protege la supuesta separación entre política y deporte que los reglamentos deportivos exigen?

O, cuando para poder participar en un evento deportivo, se solicita el cumplimiento de una serie de requisitos y posteriormente, modificarlos o considerarlos no aplicables, ¿a quién corresponde la explicación y la responsabilidad de asunción de esos cambios y las tensiones y problemas que puedan crear entre derechos fundamentales, derecho nacional y las tribus enfrentadas en sus intereses? ¿Qué derechos entran en conflicto – y cómo decidimos cuáles pesan más–? Y, sobre todo, en todos estos casos, recordemos que los cuerpos gubernativos del deporte habían hecho bandera de su defensa y promoción de los derechos humanos a través del deporte… y en sus normas.

¿Dejaría esto en entredicho la autoridad y legitimidad de estos actores deportivos si incumplieran los estándares mínimos de derechos humanos que se habían autoimpuesto? Como vemos, el deporte es un ámbito donde los derechos humanos tienen un papel que jugar.

Más allá de la discusión sobre si el deportista en el desarrollo de su trabajo tiene a su disposición todos los derechos fundamentales –que daría lugar a otra discusión– analizaremos casos en que se han dado estas controversias y cómo la Criminología podría darnos herramientas en aras de comprender e intervenir en esta clase de situaciones.

  1. Situaciones polémicas, ¿deportistas polémicos? Las controversias recientes en relación a los derechos fundamentales en el deporte

Se han ido dando diversos episodios polémicos entorno a la existencia y la tutela de los derechos fundamentales en el ámbito deportivo, y no se reducen a una sola disciplina tampoco.

Por otro lado, los derechos afectados y en liza son diferentes, y merecen un análisis específico y tan especializado como se pueda dar sin pretender exhaustividad – pues cada uno de estos casos ha dado lugar a ríos de tinta.

En algunos supuestos de los que se mencionarán se ha llegado a dar el caso de que se pase de tener una situación polémica a proclamar que un cierto deportista es polémico, lo que ¿podría ser también una vulneración de algún derecho fundamental? En aras de poder presentar diferentes casos prestaremos atención a tres supuestos paradigmáticos, que relacionan deporte y derechos humanos de diferente calado, a partir de 2010 en adelante:

a.- El Atletismo bajo la lupa: derecho a la integridad física y moral, derecho a la salud y… ¿derecho a competir? en condiciones de igualdad y no discriminación

Hace unos años salieron a la luz informes de varias ONG de derechos humanos en el deporte que informaban de algunas prácticas “poco éticas” en el atletismo: la obligación que sufrían algunas atletas de someterse a tratamientos médicos para poder seguir compitiendo.

A raíz de ahí, y profundizando en el asunto, se puede acceder a las regulaciones de World Athletics (anteriormente IAAF) en relación al hiperandroginismo y la participación en competiciones de atletismo, y las pruebas científicas que presentaron al TAS para sostenerlas y defender su aplicación. También se puede comprobar que estas pruebas científicas generaron controversia: mediciones, comparaciones y reproductividad del estudio estaban en entredicho. Así como el que las “soluciones” ofrecidas por el cuerpo gubernativo fueran: medicarse, recurrir a la cirugía o competir en pruebas en que no existieran limitaciones.

Tras varias quejas y apelaciones ante las autoridades deportivas, finalmente se llegó a una decisión final: esas regulaciones eran válidas y aplicables, porque cumplían su objetivo con invasión corporal proporcional al objetivo y fin de las medidas. Esta decisión generó respuestas encontradas: desde indignación hasta aplauso, dependiendo de los intereses de los actores en cuestión.

Pero no finalizaría aquí la cuestión, pues una de las atletas afectadas por estas regulaciones decidió llevar el caso a las autoridades extradeportivas: el caso se encuentra ahora mismo en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Este organismo deberá valorar si, en la creación y aplicación de esas regulaciones, se ha producido la violación de varios derechos humanos fundamentales: derecho a la integridad física y moral, derecho a la no discriminación y a la igualdad, y derecho a la salud.

Estos, en contraposición, al derecho a la competición en igualdad de condiciones y a la facultad auto-reguladora del deporte y sus cuerpos gubernativos… que, recordemos, se autoimponen unos estándares de respeto por los derechos humanos.

b.- La EURO 2020, el fútbol de élite y la homofobia

Pues bien, corría el mes de junio –“el mes del orgullo”– cuando pudimos ver como algunos gestos simbólicos aparecían en eventos deportivos de gran visibilidad: algunos capitanes portaban (irregularmente, si nos atenemos a la normativa contenida en los reglamentos y Códigos Éticos de UEFA y FIFA) el brazalete con la bandera arcoíris y algunos estadios solicitaron poder iluminarse con esos mismos colores durante la disputa de algunos encuentros, admitiendo que era por motivos políticos ajenos a la práctica deportiva.

Más adelante, un futbolista australiano emitió un comunicado anunciando su sexualidad, lo que, según el propio joven deportista, le ha reportado problemas, insultos y acoso social por medio de las redes sociales y en contextos físicos.

Y hemos tenido a deportistas militantes de partidos políticos en España comentando sobre estos hechos –y también sobre el asunto de los deportistas trans, que no entraremos a comentar aquí, por motivos de espacio y de impertinencia– dando más visibilidad al debate sobre los derechos de las minorías y de las minorías en el deporte de élite. Juristas, periodistas, aficionados y políticos entraron a debatir sobre quién, qué derechos debía proteger y cuándo.

Sobre la legitimidad de los cuerpos gubernativos del deporte de considerarse defensores y promotores de los derechos humanos si su apoyo se limita a campañas anuales pero siguen manteniendo normas que pueden dar lugar a discriminaciones o vulneraciones de derechos de algunas minorías.

Además, volvió a salir a la palestra el eterno dilema: ¿deporte y política están o pueden estar separados y aislados? ¿Por qué el deporte debe ser apolítico pero exigimos de los deportistas que se signifiquen políticamente y socialmente? ¿Son los cuerpos gubernativos del deporte quienes deben defender los derechos de las minorías… y qué herramientas poseen para hacerlo? Y, además, también deberíamos analizar la función y la funcionalidad de las medidas y herramientas existentes en el ámbito deportivo para hacer frente a las distintas discriminaciones que puedan ocurrir, y tratar de idear y aplicar mejorías.

Como podemos ver varios derechos fundamentales quedan en entredicho: derecho a la libertad de pensamiento, a la libertad política y religiosa, a la integridad física y moral, derecho a la no discriminación y a la igualdad, contra la obligación de separar deporte y política y de permitir y fomentar la autorregulación del deporte.

c.- El tenis, Serbia y Australia, y los derechos fundamentales a la salud, al trabajo y a la seguridad

Se trata del supuesto más reciente, y también del más controvertido, por el cariz político y social que ha tomado el curso de los acontecimientos. En un contexto de pandemia mundial, varios Estados exigen cumplir una serie de requisitos para poder acceder a su territorio, como es el caso de Australia, donde se celebra un Open de ATP en estas fechas.

Pues bien, el tenista serbio Novak Djokovic se ha visto envuelto en una polémica por esta razón: Australia exige la vacunación contra el Covid-19 para poder acceder, mas el Open permitía excepciones, a las que el tenista se agarró para acceder al país, y poder disputar el torneo sin revelar su estado de vacunación. Pero al llegar al país fue retenido e interrogado por las autoridades de inmigración y su visado fue revocado temporalmente, reinstaurado judicialmente, y retirado de nuevo por el Gobierno, y recurrido de nuevo por el tenista.

Tengamos presente que esta vacunación no es de carácter obligatorio en ningún Estado a día de hoy, lo que no ha evitado que se apliquen medidas en muchos lugares que persiguen condicionar a vacunarse a sus ciudadanos. También, que el serbio había cumplido con los requisitos que le habían solicitado. (Posterior a su entrada al país y retención por parte de las autoridades nacionales australianas se filtraron algunos de los documentos, provocando otra polémica al afirmarse por algunas partes interesadas que había mentido en la solicitud de acceso, aunque luego la justicia avalaría su entrada, y luego proseguiría el conflicto por otras vías).

Este embrollo ha generado tribalismos: de un lado los partidarios de la medida que apoyan al Gobierno australiano, del otro los que consideran que se trata de una vulneración de derechos fundamentales tal obligación. Luego aparecieron los familiares del tenista, que condicionaron el discurso y han tratado de convertir al deportista en un símbolo de “la lucha por los derechos” y sectores del “movimiento antivacunas” que le han adoptado como ídolo. Y el pueblo australiano, que se movilizó en solidaridad con Djokovic, pidiendo su liberación, de un lado; mientras que otro sector solicitaba lo contrario, su deportación y criticaba que hubiera intentado siquiera acceder al país.

Sin entrar a las cuestiones más internas, podemos valorar que se han producido conflictos y disturbios varios: entre el tenista y Australia, entre la sociedad, entre los partidarios y detractores de las medidas, y entre los partidarios y no partidarios de la vacunación contra el Covid-19. También se ha cuestionado la legitimidad del Estado para tomar ciertas decisiones y aplicar ciertas medidas restrictivas de derechos.

Y se ha acusado a las autoridades australianas de “torturar y maltratar” al tenista, de discriminar, de prohibir ejercer el derecho al trabajo, de violentar sus creencias políticas y religiosas, y de actuar con arbitrariedad. Hay quien ha llegado a defender la postura que le hicieron viajar para usarle como ejemplo y humillarle.

Como podemos apreciar, se trata de una contienda abierta entre derechos fundamentales donde están en liza el derecho a la salud (pública) y la función del Estado de mantener el orden social, y diversos derechos (individuales, pero ni mucho menos de menor importancia o relevancia, ni que merezcan menor respeto) de carácter personal del serbio. Finalmente, el tenista fue deportado, lo que resultó un final feliz para sus detractores y una afrenta y una amenaza para quienes apoyaban la postura del serbio.

Como criminólogos, estamos entrenados para analizar las políticas públicas y sus efectos sobre la población, tanto los esperados como los producidos, además de su afectación a los derechos fundamentales. También para comprender los procesos sociales de polarización y sus consecuencias y para intervenir en tiempo y forma para paliarlos o prevenirlos. Y para poder observar las tendencias políticosociales y relacionarlas con los sucesos presentes y pasados, pudiendo ayudar a comprender a dónde nos pueden llevar cierto tipo de conflictos y tensiones, ciertas políticas públicas y comportamientos o tendencias sociales.

En estos tres supuestos precedentes hemos podido comprobar esto de forma más o menos gráfica, con ejemplos del ámbito deportivo. Para finalizar la exposición, veremos la relación entre Criminología, los derechos humanos y los derechos fundamentales, y el deporte.

carrera Sobre Derechos Humanos y Deportistas: Polémicas y polémicos.

 

  1. Criminología, derechos fundamentales y deporte: destinados a entenderse

La Criminología es definida como la ciencia multidisciplinar que atiende a la desviación social y a la criminalidad en toda su extensión. Estudia desde el delito a la víctima, los sistemas de corrección y castigo, y también presta atención a las instituciones y a la Justicia, así como a la función y alcance de las normas de convivencia y leyes.

En el marco del análisis de las instituciones, la Justicia y las normas y leyes es donde podemos inducir que existe una relación entre la garantía y promoción de los derechos fundamentales y la Criminología. Un análisis de cómo son las normas y leyes y cómo y cuándo y por qué se aplican es fundamental para poder comprobar si los principios de la Justicia se cumplen… o si, en cambio, los sistemas legislativos y las instituciones pueden estar vulnerando los derechos humanos fundamentales de los ciudadanos.

En las líneas anteriores hemos podido comprobar, también, que en el deporte se producen actos y situaciones en que se reclaman la tutela y promoción de los derechos humanos, ante supuestas vulneraciones. También hemos podido ver que estos se politizan y aprovechan para promover posturas y actos que generan mucha tensión social, incluso a nivel de política internacional – y que convierten a algunos deportistas en “ídolos” o “ídolos caídos” creando movimientos sociales alrededor de su figura.

Entonces, ¿por qué solamente los juristas y los politólogos se han ocupado de analizar estos sucesos? En otras palabras, ¿por qué no nos hemos involucrado los criminólogos en analizar la relación entre tensiones sociales, deporte, derechos humanos e instituciones? ¿Por qué no hemos entrado a analizar cómo las normas y contextos del deporte pueden favorecer la vulneración de derechos fundamentales? Sin ánimo de usurpar funciones de otros sectores, deberíamos plantearnos como profesionales aplicar nuestras herramientas y nuestros conocimientos en más ámbitos de los puramente tradicionales de la criminología, siempre que tenga cabida y sentido hacerlo.

Si las herramientas criminológicas pueden aplicarse al estudio del deporte (tiene normas y leyes, presenta contextos de violencia y vulneración de derechos, puede ser un ámbito criminógeno… y se emplea también como medio de intervención en contextos vulnerables y como método de intervención social positivo) y también al estudio y análisis del cumplimiento de los derechos fundamentales en un sistema institucional dado… ¿por qué no aprovecharlo para realizar análisis que nos puedan ayudar a comprender estos fenómenos y poner nuestra ciencia al servicio de la sociedad?

  1. Conclusiones

A modo de conclusión, señalar que los criminólogos tienen una importante función en cuanto a la promoción y protección de los derechos humanos, pues entre sus funciones se cuentan las de prevención e intervención en situaciones y contextos de riesgo. Y, ¿qué son sino contextos de riesgo y posibles vulneraciones de libertades y derechos (a todos los niveles) la falta de medidas y de acciones en el ámbito deportivo en contra de los actores implicados? ¿No podemos constatar en los ejemplos anteriores posturas contrapuestas respecto a qué son y cómo se protegen los derechos fundamentales?

Todo esto ¿genera tensiones sociales, cuestionamiento de la autoridad y de las autoridades y posibles tribalismos sociopolíticos que ponen en riesgo la convivencia social o el “bien común”? ¿Tienen los deportistas derechos humanos y… cómo pueden tutelarlos y reclamarlos? ¿Qué estándares de derechos humanos tienen los deportistas y las instituciones del deporte y cómo afectan a los actores del ámbito deportivo?

Y, por favor, no dejemos de prestar atención a un ámbito social tan importante para muchos como es el deporte, ni a las consecuencias que las vulneraciones de derechos en su seno pueden acarrear para todos. Y tampoco podemos dejar de lado que las políticas públicas y la política afectan al deporte y a los deportistas… y con ello a muchos otros actores sociales interesados: socialización, adaptación social, adaptación a la norma, respeto y legitimidad de las autoridades, tribalismo deportivo y político, son algunos de los elementos y factores que pueden verse cuestionados y debilitados o exacerbados a proporciones que es complicado imaginar, con consecuencias negativas para el común de la sociedad.

Bibliografía

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https://iusport.com//art/62158/djokovic-pierde-ante-hawke-el-partido-mas-importante

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https://los40.com/los40/2021/06/22/bigbang/1624371100_306156.html

https://www.elmundo.es/deportes/futbol/eurocopa/2021/06/21/60d0aa81e4d4d8027d8b45d9.html

https://elpais.com/deportes/2021-07-09/la-uefa-sanciona-a-hungria-con-dos-partidos-a-puerta-cerrada-por-canticos-homofobos-y-racistas.html

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https://www.elnacional.cat/es/deportes/uefa-prohibe-allianz-arena-arcoiris-homofobia-eurocopa-alemania-hungria_622439_102.html

https://colegiocriminologosmadrid.es/deporte_como_derecho_humano/

https://colegiocriminologosmadrid.es/politica-y-deporte-en-la-eurocopa-de-las-reivindicaciones-a-la- politica-criminal/

https://colegiocriminologosmadrid.es/europa-y-la-dimension-europea-del-deporte-previniendo-y- atajando-la-violencia-en-el-ambito-deportivo/

https://iusport.com/art/109177/deporte-genero-y-testosterona-el-laudo-del-tas-en-el-caso-semenya

https://www.estadiodeportivo.com/polideportivo/atletismo/2021/02/25/semenya-acude-tribunal- europeo-ddhh/322600.html

https://www.sporthd.news/texto-diario/mostrar/2940503/atleta-keniata-margaret-wambui-pide-worldathletics-crear-tercera-categoria-genero

El deporte como Derecho Humano: perspectiva española de los derechos fundamentales y el deporte

Últimamente no hacemos más que oír hablar de los Derechos Humanos, incluso en el deporte. Para muestra (una muy pequeña), algunos artículos que esta propia autora ha contribuido recientemente a este medio y a otros:

“Política y deporte en la Eurocopa: de las reivindicaciones a la política criminal”. “Ídolos, mass media y deportes: una perspectiva criminológica”. “Europa y la dimensión europea del deporte: previniendo y atajando la violencia en el ámbito deportivo”. “Los Juegos Olímpicos de Tokio y las modificaciones en la Carta Olímpica”. “¿El deporte y la política no van de la mano? Reflexión

Además, existen trabajos y artículos académicos que intentan explicar la implantación y el desarrollo de un derecho humano al deporte… como también existen evidencias, informes y artículos periodísticos y científicos que muestran como los derechos fundamentales son constantemente infringidos cuando se trata de deportistas y del fenómeno deportivo.

Lo que me ha llevado a reflexionar sobre varios aspectos, principalmente, tres:

  • En España, ¿existe un derecho fundamental al deporte?
  • ¿Cómo ha sido la implantación y el desarrollo del derecho fundamental al deporte en el contexto español?
  • ¿Podemos considerar que los deportistas ven tutelados y protegidos sus derechos humanos en tanto que deportistas?

Quisiera dedicar unas palabras a reflexionar sobre estas tres preguntas planteadas.

Por lo que respecta a la primera cuestión relativa a la existencia de un derecho fundamental al deporte en España. Pues bien, acudamos a la Carta Magna, y examinemos el catálogo de derechos fundamentales. ¿Aparece el deporte en esa enumeración y descripción de derechos? Ciertamente, no. El desarrollo del deporte y de la actividad física en el marco estatal lo podemos encontrar en el art. 43 CE, lejos ya de los considerados como derechos fundamentales en el ordenamiento jurídico español, pero sí puede considerarse un principio rector de la política cultural y social – así está contemplado. Pero la Carta Europea del Deporte y la Carta Olímpica proclaman la existencia de un “derecho humano al deporte”… ¿qué pasa aquí? ¿Se puede considerar que la norma internacional crea en un ordenamiento jurídico estatal un derecho que la propia Constitución no garantiza? De ser así, ¿en qué condiciones? Y, ¿cómo se articularía su tutela? Todas estas son cuestiones que cabe plantearse, y para las que hoy en día no hay una respuesta clara independientemente del paradigma desde el que se analice la cuestión. Esto no le resta ni un ápice de interés criminológico a la cuestión, pues, como bien dijo un reputado criminólogo italiano “¿queremos ser criminólogos del status quo o criminólogos para el cambio?”

En cuanto a la segunda reflexión, sobre como se ha traspuesto la normativa europea sobre el derecho al deporte en España y sus efectos, es el siguiente punto en el orden del día. Anteriormente se mencionó la Carta Europea del Deporte como uno de los instrumentos que persiguen instaurar la práctica de actividad físico-deportiva como un derecho humano, y es cierto que el Consejo de Europa intentaba llegar a alcanzar ese objetivo; pero existen, desde la Unión Europea, normativas y programas y todo tipo de iniciativas que buscan aprovechar el potencial de desarrollo personal y social que ofrece el deporte para mejorar la tutela y la garantía de derechos humanos básicos en todo el mundo. Todas estas normas se han traspuesto al ordenamiento español, alterando nuestra – ya vetusta y anquilosada – Ley del Deporte y generando una serie de consecuencias legislativas y sistemáticas en cuanto a la lucha contra el dopaje, la discriminación o la violencia en el deporte. (No olvidemos que las Comunidades Autónomas tienen también competencia en materia de ordenación y gestión del deporte en su territorio, aunque no se entre en profundidad a analizar este factor, porque es algo a tener en cuenta para comprender el alcance y los efectos del fenómeno deportivo español y los órdenes a los que afecta) Se ha disgregado la normativa aplicable, a menudo se solapan jurisdicciones, y se ha intentado solucionar el problema de la criminalidad endógena en el deporte con mecanismos que no han sido eficaces… y aun así, no se producen estudios ni se intenta intervenir para conocer la etiología y las mejores estrategias de prevención y erradicación de conductas nocivas en el ámbito deportivo. ¿Qué hacer ante un sistema multinivel de normas y regulaciones que nos “crea” derechos intangibles y difíciles de tutelar? ¿Vamos a dejar que la criminalidad se instale, perpetúe y enraíce en nuestro deporte perjudicando a deportistas, aficionados y demás actores interesados? ¿Cómo podemos mejorar el sistema? Y… más aun, ¿genera inestabilidad e inseguridad jurídica en la población general y en el mundo del deporte el que nuestra Ley del Deporte lleve vigente más de 30 años habiendo sufrido innumerables modificaciones sin lograr atajar los problemas que le han ido surgiendo al modelo que implantó y que debe articular y estructurar?

Finalmente, y más importante que las anteriores consideraciones, tenemos que analizar si podemos considerar que los deportistas tienen, en la práctica, derechos humanos fundamentales en el desarrollo de su labor… y las consecuencias y motivos detrás de esto. Recordemos que, en España, no existe un derecho fundamental al deporte, y que la Ley del Deporte que ordena el sistema deportivo data del pasado siglo – con todo lo que ello conlleva. Tengamos en mente que podemos apreciar hasta tres niveles de legislación deportiva en el país: internacional, nacional y autonómica. Y revisemos la normativa federativa de cualquier disciplina deportiva o la Carta Olímpica y veremos que se limitan los derechos fundamentales a la libertad de expresión, a la libertad religiosa, a la protección de la dignidad y de la integridad física y moral, y en ocasiones también el derecho al trabajo… y esto solamente echando un vistazo superficial a las regulaciones de los principales cuerpos gubernativos del deporte. Es difícil poder afirmar, pues, que los deportistas, en su desempeño deportivo poseen y pueden usar en libertad sus derechos supuestamente inalienables.

Entonces, ¿podemos pretender afirmar que existe un derecho humano al deporte – o que este debe instaurarse – si no podemos siquiera garantizar que durante la práctica deportiva se respeten los derechos humanos de los deportistas y demás actores implicados? ¿Cómo podría vehicularse y qué consecuencias tendría el “crear” un derecho humano al deporte o aparcarlo hasta poder garantizar que se respeten los derechos humanos existentes ya?

Por Helena García Amo, Colegiada 14, miembro del Grupo de Trabajo de Criminología del Deporte

Política y deporte en la Eurocopa: de las reivindicaciones a la política criminal

Estas pasadas cuatro semanas se ha disputado en varias ciudades europeas una competición internacional de fútbol de selecciones nacionales: la Eurocopa. España, Reino Unido, Hungría, Países Bajos… son algunos de los ejemplos de países que han cedido ciudades y estadios para poder desarrollar la competición.

¿Qué ha pasado que sea reseñable criminológicamente hablando? ¿Qué motiva estas líneas? Básicamente dos situaciones que tienen relación con la política. De un lado, se han realizado – en contra de los reglamentos y normas existentes – reivindicaciones de carácter político durante los eventos deportivos (o se ha intentado hacerlo). De otro lado, hemos podido apreciar que la política criminal tiene mucha tela que cortar en los grandes eventos de masas deportivos, pues se han visto presuntos delitos de odio, se ha informado de que los casos de violencia doméstica o de género pueden haber aumentado durante las celebraciones tras la final o se han producido peleas tumultuarias y enfrentamientos entre aficionados. En las siguientes líneas examinaremos brevemente ambos supuestos.

A- Reivindicaciones políticas, reglamentos y problemas con la imagen en la prensa:

A estas alturas será conocido por todos los aficionados al deporte el hecho de que se produjeron controversias alrededor de dos gestos realizados por los futbolistas de varios combinados nacionales. De un lado, tenemos a los futbolistas que se arrodillaban, como en su día comenzase a hacer Colin Caepernick, para protestar por la injusticia racial. Con posterioridad, estas protestas también las realizaron otros deportistas en su misma disciplina y en otras.

Del otro lado surgió, y teniendo en cuenta que se trataba del mes de junio – en los últimos tiempos conocido como “el mes del orgullo”–, también se vio como algunos gestos simbólicos acrecentaban su visibilidad: algunos capitanes portaban (irregularmente, por cierto, si nos atenemos a la normativa contenida en los reglamentos y Códigos Éticos de UEFA y FIFA) el brazalete con la bandera arcoíris y algunos estadios solicitaron poder iluminarse con esos mismos colores durante la disputa de algunos encuentros.

Ambos sucesos levantaron ampollas en el público asistente, que protestaba con abucheos contra los jugadores arrodillados; o que emitían cánticos en protesta por las reivindicaciones de la bandera arcoíris… o los activistas, deportistas, periodistas y opinionistas que protestaban porque la UEFA se veía obligada a aplicar sus reglamentos. Examinemos ambos casos y  veamos por qué estas situaciones son tan perjudiciales para el deporte, para los deportistas, para los aficionados y para los Estados.

Por lo que respecta al desacuerdo entre aficionados y futbolistas respecto de las protestas asociadas al movimiento ‘Black Lives Matter (BLM)’ solo se pueden señalar dos aspectos principales para comprender la controversia: la percepción por parte de la sociedad de que la protesta no es más que un ritual previo a los partidos sin contenido real y que no les representa como sociedad por haberse adoptado de otro contexto distinto, y que no se tiene en cuenta la función que cumple para los aficionados el deporte1 (catarsis, relajación, olvido de las preocupaciones cotidianas, compartir experiencias y emociones con otros aficionados, divertirse…) y que se ve afectado si se traen a los eventos deportivos reivindicaciones de carácter político.

Todo esto, sucediéndose en un contexto de pandemia… y en el que los aficionados se han sentido apartados e ignorados por clubes y Estados –la mayoría de países europeos tienen legislación que persigue la xenofobia y el racismo en el deporte–, además de por las federaciones, que no han hecho cumplir sus reglamentos ni Códigos éticos ni otro tipo de leyes, en relación a la expresión de reivindicaciones de carácter político.

Indefensión, falta de comunicación y comprensión, alejamiento de los estadios, mezcla de política con deporte… hasta que estallaron los abucheos y las protestas hacia los futbolistas que se arrodillaban, con la impasividad de federaciones nacionales e internacionales, y generando aún más tensión entre deportistas y aficionados, y entre deportistas y sociedad en general.

¿Son los aficionados racistas por no apoyar las manifestaciones de los futbolistas? Pues no, no necesariamente. El problema no es que estén en contra de las manifestaciones contra el racismo o la discriminación, sino en que se hayan ritualizado y vaciado de significado… y en que el deporte haya dejado de ser un nexo de unión para pasar a ser un ámbito de conflicto político-social, donde uno no va a distraerse sino a debatir sobre si está o no de acuerdo con las políticas e ideologías de las distintas protestas que puedan sucederse en un evento deportivo. No se niega a ningún deportista su plataforma ni su derecho a la libertad de expresión ni a la participación en asuntos políticos, pero se pide coherencia en el ámbito, lugar y momento de tales manifestaciones.

¿Qué consecuencias ha tenido la inaplicación de los reglamentos y Códigos éticos en el fútbol, en los futbolistas y en los aficionados? Se ha generado un contexto de tensión y conflicto entre aficiones y deportistas y clubes, implicando también a los entes federativos que no han sabido gestionar la situación de un modo comprensible para todas las partes. ¿Existen precedentes al respecto de la inaplicación de las normas y de las consecuencias? Sí, y son recientes, aunque no se hayan dado en el contexto europeo ni en un deporte que en Europa se considere de masas: tenemos los ejemplos de los jugadores de fútbol americano, de jugadores y jugadoras de baloncesto y de jugadoras de fútbol en Estados Unidos. Y el resultado ha sido perjuicio para las Ligas y los negocios asociados a las mismas, tras alienar a parte de los seguidores al politizar el deporte (futbol americano, futbol, futbol femenino, baloncesto…) y al no aplicar las normas existentes de un modo uniforme para atajar el problema.

¿Podría toda esta controversia generar disturbios y problemas sociales más generales? Este es uno de los efectos perniciosos que un criminólogo más debería atender: si este contexto puede ser detonante o consecuencia de cambiar la visión de la sociedad sobre el deporte, los eventos deportivos y los deportistas. El Comité Olímpico Internacional, cuya Carta Olímpica también prohíbe los mensajes políticos y las reivindicaciones extradeportivas en sus competiciones y/o eventos, con anterioridad a la celebración de los aplazados JJOO de Tokio, emitió un Código de Conducta para los deportistas en el que se detalla dónde, cómo, cuándo y por qué se pueden o no realizar manifestaciones de carácter no deportivo por parte de los participantes. Veremos si se cumplen o no estas normas y las repercusiones que tienen o dejan de tener.

¿Cómo afecta esto al deporte, y al fútbol en particular, el desapego entre la realidad de los aficionados y las manifestaciones sociopolíticas de los deportistas? Por el momento, aún es pronto para hablar, pero en un futuro no muy lejano tal vez sea uno de los asuntos que la Criminología como ciencia deba tratar con más urgencia. Lo que sí podemos señalar desde ahora mismo es que las Federaciones nacionales e internacionales, como reguladoras y como entidades encargadas de aplicar la potestad sancionadora han quedado desautorizadas y se han dejado influenciar por presiones externas en su toma de decisiones, perjudicándose a sí mismas y al deporte que gestionan y regulan.

¿Surgirá alguna situación en el transcurso de los JJOO que nos permita hacer un análisis de cómo ha afectado este cambio de normativa, flexibilizándola, para atajar los problemas asociados a esta clase de reivindicaciones por parte de los deportistas?

En cuanto a las reivindicaciones relacionadas con las personas LGTBI+, la bandera arcoíris y las legislaciones estatales, la controversia es bastante obtusa, pero no por ello debe obviarse ni ridiculizarse. En un primer momento se anunció que UEFA había abierto un expediente sancionador al capitán del combinado nacional alemán, Manuel Neuer, por portar un brazalete distinto al oficial en un partido oficial.

Posteriormente, y ante la aprobación de una ley en Hungría, que se presentó como contraria a las libertades y derechos de las personas pertenecientes a minorías de carácter sexual – sobre la veracidad de estas afirmaciones que vertió la prensa y de las que se hizo eco la sociedad y el mundo del fútbol no voy a entrar a pronunciarme puesto que no es necesario para presentar y entender el contexto en el que se dieron los hechos, y no es relevante para la controversia – se solicitó el iluminar uno de los estadios en los que la Selección Nacional del país en cuestión iba a disputar un partido con los colores de la bandera arcoíris. La UEFA denegó el permiso, argumentando que se trataba de una manifestación de carácter político ajena al deporte y que no podía permitirse en atención a la normativa vigente.

Ambos sucesos levantaron ampollas: desde aficionados, pasando por activistas o académicos, hasta deportistas o la prensa deportiva, todos se manifestaron en contra de las decisiones de la UEFA. Aquí podemos observar claramente como el enfoque de la información presentada al público genera opinión… y también genera conflictos a varios niveles. Y todo esto viene dado, en gran medida, porque la UEFA pareció olvidar durante una temporada completa que en las competiciones que organiza no se pueden realizar manifestaciones de carácter político, permitiendo las protestas asociadas al BLM sin dar una sola muestra de querer intervenir para aplicar la norma vigente.

Porque hay algo que debemos tener claro: una norma que existe y está vigente debe ser respetada aunque no nos guste su contenido. El no hacerlo implica sanciones, que son las consecuencias de la acción de no respetar la norma. Si no nos gusta una norma a la que estamos sujetos, podemos iniciar los trámites necesarios para hacer que esta se modifique o se elimine, pero no podemos pedir que no se nos aplique porque no nos gusta. El que quien ostente la potestad sancionadora no aplique las normas tiene consecuencias, y aquí recayeron sobre la propia entidad: la UEFA perdió credibilidad y también vio su imagen pública perjudicada por no saber explicarse ni gestionar la situación de forma apropiada.

Y esto no demuestra, para nada, que futbolistas o aficionados simpaticen con la población LGTBI+ más o menos que la UEFA u otras entidades de carácter privado, que recordemos cada mes de junio participan de campañas de concienciación y se unen a las reivindicaciones del colectivo. Pero en esta sociedad no sabemos separar lo personal de lo político – porque la reivindicación de unos derechos o de la igualdad efectiva ante la ley no deja de ser un acto político por mucho que nos cueste entenderlo–, siguiendo el tan manido lema feminista de ‘Lo personal es político’… y a día de hoy todo es político y con todo se hace política.

Debemos pensar y analizar la situación, y plantearnos varios escenarios y preguntas, con sus correspondientes respuestas tentativas, para poder ver cuáles podrían ser las consecuencias sociales de politizar y polarizar el deporte. Tiraré la primera piedra: ¿El simpatizar más o menos con una reivindicación o con quienes la realizan puede condicionar la aplicación de normas existentes para el correcto desarrollo de las competiciones deportivas? Y la segunda: ¿Son las entidades privadas las apropiadas para intervenir y atajar problemáticas sociales más o menos extendidas fuera del deporte? O, en otras palabras, ¿Debe la UEFA ser la encargada de canalizar las protestas contra la legislación emitida por un parlamento nacional?

pxfuel.com Política y deporte en la Eurocopa: de las reivindicaciones a la política criminal

B- De la política a la política criminal: prevención, contención e intervención en los disturbios y delitos producidos en los eventos deportivos o por motivo de estos

Tristemente, durante y tras varios de los encuentros disputados, se ha informado de sucesos relacionados con la violencia: peleas tumultuarias, agresiones, cánticos racistas/homófobos, homicidios, accidentes mortales, amenazas… que ensucian el deporte y que repercuten muy negativamente en la sociedad y en las comunidades que han acogido estos eventos deportivos en las pasadas semanas. Veamos por encima, ya que un análisis profundo daría para varios artículos, la relación de la política criminal con algunos sucesos producidos durante la celebración de algunos partidos.

Como todos sabemos, los eventos deportivos2, especialmente los de masas levantan pasiones, mueven masas e ingentes cantidades de dinero, y generan contextos de riesgo a varios niveles… y por ello está ampliamente regulado cómo deben organizarse y realizarse: desde las normas del deporte hasta los códigos y leyes penales, existen gran cantidad de leyes, reglamentos y normativas que regulan la celebración de eventos deportivos a nivel de seguridad y de integridad de sus participantes (deportistas y aficionados).

En las siguientes líneas haremos mención a dos sucesos específicos que han llamado la atención de los aficionados tras la celebración de la Eurocopa 2020 (disputada en 2021). Por una parte, repasaremos la relación entre deporte y violencia doméstica. Por otro lado, analizaremos los problemas de seguridad que han dado lugar a invasiones de campo, agresiones entre aficionados y grupos ultra, y a muertes.

En cuanto a la violencia doméstica, durante la disputa de la final comenzaron a aparecer en redes sociales y en los medios de comunicación alarmantes noticias: la sociedad inglesa se estaba preparando para afrontar un aumento de cerca del 40% en violencia doméstica en relación con el resultado de la final que enfrentaba a Inglaterra y a Italia en Wembley (Londres).

Algo sorprendente porque los niveles de violencia iban a aumentar independientemente del resultado. ¿Por qué es alarmante este hecho? Porque demuestra que el deporte tiene mucha influencia en la sociedad y que los aficionados no quieren meramente la experiencia de presenciar un evento deportivo, sino que buscan también un efecto psicológico y social, identitario y tribal, con la vivencia en común de hechos deportivos… Y la consecuencia de los resultados: orgullo herido, aumento del consumo de sustancias, emociones a flor de piel, pérdida del autocontrol, agresividad, son algunas de las emociones y conductas que se producen durante o al terminar un evento deportivo. Y tienen consecuencias fuera del mundo del deporte, llegando a alterar la vida de las personas directa e indirectamente involucrada.

¿Por qué ha debido organizarse la sociedad civil para afrontarlo sin ayuda de las autoridades o instituciones? Este es uno de los aspectos más llamativos: cualquiera esperaría que, como se suponía que podían darse disturbios y un aumento de la violencia doméstica o de género, las instituciones y las autoridades hubieran monitorizado medidas de prevención e intervención sin dejarlo todo en las manos de miembros específicos de la sociedad civil, ¿no? Pues no… lo que demuestra que la planificación no fue todo lo exhaustiva y adecuada que debiera haber sido, y que no se tuvieron en cuenta elementos esenciales para la seguridad de la ciudadanía.

¿De dónde salen estos datos y esta alarma? Pues ha resultado imposible encontrar las fuentes directas, aunque aparece mencionado el Centro Nacional de Violencia Doméstica de Reino Unido. De estos datos solamente se han podido ver en distintos medios de comunicación y en las redes sociales de muchas personas durante la noche de la final de la Eurocopa, en particular. Este es un fenómeno que debería ser analizado y estudiado con mayor profundidad, pues podrían diseñarse distintas estrategias y mecanismos de intervención, para reducir el daño de esta clase de situaciones.

¿Es solamente mérito de los sucesos deportivos o cabe alguna otra influencia del contexto social externo y ajeno al fútbol entendiendo a este como deporte de masas? Otra pregunta cuya respuesta deberá esperar, por falta de información para responderla, pero que no podemos ignorar ni obviar.

Por cuanto respecta a la violencia tanto en el interior como en el exterior de los estadios antes, durante, y tras los partidos, veamos los tipos de violencia producida y las regulaciones existentes y su efectividad. Pudimos apreciar violencia verbal con insultos, abucheos y amenazas. Distintas federaciones han sido sancionadas por el comportamiento de sus aficionados tras los expedientes disciplinarios incoados y resueltos por la UEFA. Pudimos ver violencia física dentro de los estadios y vimos cómo se reprimían las conductas y se sabe que estos aficionados han sido multados y serán juzgados por sus comportamientos. También se han producido o producirán sanciones a las federaciones. Por lo que respecta a la violencia física en el exterior de los estadios, se han producido ya detenciones y sanciones, e incluso la UEFA ha sancionado o está pendiente de sancionar las conductas.

Podemos apreciar que existen multiplicidad de normas, que se aplican, y que estos sucesos no suelen quedar impunes. Es decir, aunque no consiguen, en la mayoría de ocasiones prevenirse los actos violentos, la regulación existente es bastante efectiva para lograr localizar y apresar a quienes realizan actos violentos en eventos deportivos. Y la Justicia, a través de los juzgados y otros operadores jurídicos, también está sentenciando y castigando a quienes se encuentra culpable de alguna conducta ilegal contemplada en la legislación. Aun así, cabe examinar individualmente cada uno de estos sucesos3 para proceder a intentar mejorar las herramientas de prevención, intervención y detección de esta clase de conductas y así tratar de poner coto – si no fin– a estos sucesos que lamentablemente siguen produciéndose y que empañan al deporte.

Y hasta aquí unas breves reflexiones sobre la política del futbol y la política criminal en el fútbol, que nos deja en algunos casos más preguntas que respuestas.

Por Helena García, colegiada 14 del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid (CPCM).

1 Aunque aquí nos refiramos específicamente al fútbol, lo cierto es que existen otras disciplinas (futbol americano, baloncesto…) que también despiertan pasiones, y también mueven masas. A menudo, la palabra deporte, en este artículo, será considerada como sinónimo de fútbol.

2 En este caso se hace referencia específica al futbol, pues se habla de la Eurocopa 2020, pero esto es porque en Europa es el deporte que más mueve masas y recursos económicos. En USA o Canadá los deportes más reconocidos socialmente son otros, por ejemplo, y por lo tanto, los deportistas más influyentes y las disciplinas más destacadas pertenecen a otros deportes. También es necesario tener en cuenta la situación sociopolítica actual, poniendo en contexto que el mundo entero está viviendo una pandemia de grandes proporciones que ha generado consecuencias para todas las sociedades y en todos los ámbitos.

3 Este artículo no es el momento adecuado para hacerlo, pero podría perfectamente profundizarse en cada uno de ellos, ver el comportamiento de cada uno de los actores, examinar la legislación existente y la aplicación de distintas medidas, y tratar de analizar cómo mejorar la prevención, intervención y supresión de conductas de esta clase en eventos deportivos.

Bibliografía

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https://iusport.com/art/65761/croacia-no-se-arrodillara-antes-de-los-partidos-de-la-euro

https://iusport.com/not/65895/leo-messi-suma-756-minutos-sin-convertir-en-rondas-eliminatorias

https://iusport.com/art/115898/luces-y-sombras-en-la-vuelta-del-publico-al-futbol-ingles

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https://iusport.com/art/59938/las-manifestaciones-y-protestas-solidarias-seguiran-vetadas-en-los-jjoo

https://iusport.com/art/54336/el-alaves-ficha-al-angoleno-anderson-emanuel-y-lo-envia-al-nk-rudes-croata

https://iusport.com/art/76844/la-inaccion-ante-la-orientacion-sexual-en-el-ambito-del-deporte

https://www.elespanol.com/mujer/actualidad/20210712/final-eurocopa-aumenta-violencia-domestica-inglaterra-derrota/595940889_0.html

https://www.publico.es/actualidad/refugios-libres-violencia-machista-organizaron-mujeresinglaterra-final-eurocopa.html

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2021-07-12/final-eurocopa-casos-violencia-machista-mujeres-se-organizan-twitter_3179227/

https://www.eldiario.es/desalambre/insultos-racistas-final-europa-jugadores-ingleses-fallaron-penaltis_1_8126362.html

https://www.futboltotal.com.mx/futbol-internacional/eurocopa/italia-vs-inglaterra-la-violencia-en-wembley-la-otra-cara-de-la-final-de-la-euro/2021/07

https://www.20minutos.es/deportes/noticia/4762116/0/violencia-machista-pierde-seleccion-inglesa-futbol/

https://www.elobservador.com.uy/nota/volvieron-los-hooligans-locura-y-violencia-en-wembley-antes-de-la-final-de-la-eurocopa-2021711165914

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https://www.clarin.com/deportes/final-eurocopa-basura-doquier-disturbios-botellazos-choques-hinchas-policias-inglaterra-italia_0_1j3421bB0.html

https://www.lasexta.com/noticias/internacional/que-futbol-preocupa-victimas-violencia-machista-inglaterra-abusos-crecen-38cuando-selección-pierde_2021071260ec25b461e25f00010dabad.html

https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20210712-violencia-y-racismo-los-abusos-de-una-minor%C3%ADa-manchan-el-f%C3%BAtbol-ingl%C3%A9s

https://www.eluniversal.com.mx/universal-deportes/futbol/euro-2020-al-menos-45-aficionados-detenidos-por-disturbios-en-wembley

https://www.rfi.fr/es/portada/20210712-violencia-y-racismo-los-abusos-de-una-minor%C3%ADa-manchan-el-f%C3%BAtbol-ingl%C3%A9s

https://juanfutbol.com/articulo/rcardenas/mas-violencia-en-la-eurocopa-violencia-antes-del-islandiahungria

https://www.marca.com/futbol/eurocopa/2021/07/09/60e85f82e2704ecd198b456d.html

https://www.eurosport.es/futbol/eurocopa-2020/2021/eurocopa-2020-i-descontrol-peleas-cargas-y-avalanchas-de-aficionados-ingleses-en-wembley_sto8414739/story.shtml

https://www.larazon.es/espana/20210705/5ygvlsfxfjh4jjtjd5ksuqyqem.html

https://iusport.com/art/58751/constituido-el-consejo-andaluz-del-deporte-con-mas-participacion-y-eficiencia-

ÍDOLOS, MASS MEDIA Y DEPORTE: Una perspectiva criminológica

   Desde hace muchos años ya es imposible ignorar que el deporte profesional de masas y los deportistas forman parte de nuestras vidas en buena medida. Tampoco cabe ignorar que se han convertido en ídolos para las futuras generaciones, y que muchos adultos consideramos que son buenos modelos de conducta para quienes les admiran o siguen como deportistas.

   Este proceso de mediatización y creación del deportista como figura de culto se ha visto fomentado y amplificado por los medios de comunicación, y, en los últimos tiempos, también por las redes sociales.

   El deporte ha tenido, desde siempre, personajes que han creado polémicas, y otros que se han convertido en ídolos. También hemos visto a quienes han conseguido hacer una mezcla explosiva entre ser polémicos e ídolos. Además, y como no podía ser de otra manera, han existido las figuras del antihéroe y del anti-ídolo. Esto es importante y se debe tener en cuenta al leer este artículo.

   En las siguientes líneas se intentará analizar cómo este suceso ha marcado nuestra sociedad y nuestra cultura deportiva, incluso las políticas públicas de gestión, y cómo la idolatría y los medios de comunicación, junto con las redes sociales, han influido en llegar a este punto.

   Se dividirá la exposición en tres puntos diferentes y se ejemplificará cada uno de ellos.

   1. Los ídolos del deporte y los modelos de comportamiento: cómo el deporte y sus protagonistas crean tendencias e identidades en nuestras sociedades.

   El deporte es un fenómeno social, un reflejo, mediante los deportistas de los valores, los estilos de vida y los comportamientos del lugar donde se han criado y formado deportivamente.

   Pero, en los últimos tiempos, esto se ha llevado hasta la exageración, llegando en muchos casos a hacer de los deportistas más admirados nuestros ídolos y nuestros modelos de comportamiento: marcan tendencias en moda, en actitud, en estilo y modo de vida… incluso en ideología y comportamiento social.

   Y todo esto fundamentando esto solamente en su faceta deportiva, como deportista de élite con acceso a la atención e influencia mediáticas.

   Sin tener para nada en cuenta que los deportistas no son los formadores designados de nuestros jóvenes, ni los referentes culturales de nuestras sociedades –-muchas veces los mismos deportistas se resisten a ser colocados en un pedestal, a ser los modelos de comportamiento y los representantes de los valores de una comunidad, al ser una responsabilidad que no les compete– aunque se involucren en política o en otros ámbitos de la sociedad de gran repercusión.

   Esto, eso sí, no ha evitado que se creen ídolos atemporales, que defendemos y percibimos como nuestros representantes, que nos generan sentimientos encontrados, y sobre los que moldeamos nuestros comportamientos y nuestras elecciones de vida.

   Así, además, provocamos la aparición de tribalismos, y damos lugar a que existan facciones enfrentadas alrededor de figuras deportivas o de deportes en general, llegando a generar violencia de muchos tipos –-desde amenazas hasta agresiones– sobre los individuos y los grupos con diferentes visiones de los deportistas o deportes que idolatramos.

   Hacemos del deporte y de su práctica nuestra identidad, y la defendemos de otras identidades diferentes o contrarias, creando tensiones.

   2. Los medios de comunicación y el deporte: belicismo, identitarismo, violencia y representación.

   Los medios de comunicación juegan un papel muy relevante en la transmisión de información y en la creación de opinión en nuestras sociedades.

   Y no se puede negar que la cobertura que se hace en ellos del mundo del deporte fomenta el identitarismo, generando que las personas se identifiquen y defiendan ciertas posturas y acciones de deportistas.

   También participan de provocar y mantener una sensación de enfrentamiento y representatividad: cada deportista o equipo representa a alguien, y sus victorias y derrotas son las del público o la de sus aficionados; y así llegamos al punto de generar y justificar actos violentos cuando se considera que se trata de alguien que representa valores o ideales compartidos, o cuando se trata de un ídolo deportivo a quien se respeta e idolatra como modelo de conducta.

   Todo esto es canalizado y enfocado desde los medios de comunicación masivos, independientemente de su línea editorial, y también con independencia, muchas veces, de la realidad y de las necesidades sociales. Es decir, ‘panem et circenses’ por encima del bien común, como hemos podido ver en el propio mundo del deporte cuando se ha vivido el parón de las sociedades debido a la pandemia de coronavirus estos últimos meses.

   3. Las redes sociales, los ídolos, el deporte y la identidad común como catalizadores de la violencia: amenazas y violencia hacia el disidente (etiquetamiento, señalamiento y aislamiento del que piensa de manera diferente).

   En recientes tiempos hemos podido observar cómo las redes sociales han puesto y depuesto ídolos en el mapa, y también cómo esto nos ha afectado como comunidad, y como individuos.

   Se ha visto en redes sociales a deportistas famosos salir airosos de denuncias de delitos graves que podrían haber terminado con sus carreras, debido a que su exposición mediática les ha ayudado a aportar pruebas de lo sucedido –-y a poder defender sus posturas sin depender de los medios de comunicación de masas que tenían otra narrativa–, independientemente de la postura defendida.

   También, tras la desaparición de algunas personas relacionadas con deportistas, se ha podido apreciar cómo la fama que otorga participar del mundo del deporte ha ayudado a motivar la búsqueda y el hallazgo de quienes no hubieran podido tener tanta exposición mediática ni generar tanto interés.

   Por el lado negativo, la polarización y el tribalismo, tras el fallecimiento de algunos ídolos deportivos, las redes sociales han sido el medio empleado para aumentar la expresión de dolor… y de amenazas y agresiones y violencia.

   El caso del ídolo argentino Maradona, por ejemplo, resulta paradigmático ya que incluso en España hemos podido ver las repercusiones de no querer seguir el relato mediático y no querer homenajear a alguien que no se admira como persona por sus valores, que tuvo consecuencias claras en las amenazas recibidas por quienes fueron por muchos considerados como herejes que hacían afrentas al ídolo caído que ya no se podía defender.

   Los enfoques que se dan a la información o los datos que nos llegan, el acceso a la información y la posibilidad de su difusión, y la influencia mediática de los ídolos deportivos cada vez afectan más a nuestros modelos de sociedad y de convivencia: hemos dejado de buscar a los expertos para informarnos, y hemos pasado a escuchar a quienes nos dicen lo que queremos oír o a quienes consideramos de nuestra cuerda y como nuestros representante y tienen poder mediático – y el deporte no se salva, sino que se aprovecha de esto.

   Todo esto nos lleva a reflexionar sobre la entidad del deporte y de los deportistas y su influencia en la sociedad, sobre la necesidad imperiosa que parecemos tener de vivir en el relato de los demás, y de dejar que otros tomen decisiones y nos influyan para vivir nuestras vidas llevándonos a una suerte de pensamiento grupal y de sobreexposición a ambientes hostiles y violentos.

   Todo esto nos debería hacer replantear nuestra relación con los fenómenos y actores sociales en las sociedades en las que vivimos. Nos debería hacer cuestionarnos quién tiene el poder y a quién se lo damos, y quién nos controla y a quién podemos o no controlar desde nuestras posiciones. También cuáles son los intereses detrás de la información que nos llega y a través de quién se nos transmite.

   Y… no deberíamos dejar de lado el factor criminógeno del tribalismo y del identitarismo trasladados de un ámbito de la sociedad en que puede llegar a ser positivo (como el deporte, donde a menudo es contemplado como un símbolo de comprensión de los valores y la disciplina de la modalidad deportiva practicada) o admitido, a otros donde no lo son: las relaciones familiares o de amistad, las ideologías políticas.

   Y, en último lugar, también esto nos debería llevar a una reflexión: ¿qué fue antes, la idolatría de los deportistas o la influencia social del deporte y sus practicantes? Así podríamos llegar a comprender en mayor medida los tres factores problemáticos que se han desarrollado en estas líneas, y así poder afrontarlos e intentar resolverlos.

   Por Helena García Amo, miembro del Grupo de Trabajo de Criminología del Deporte, colegiada número 14 del Colegio de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Sentencia histórica contra la USWNT: perspectiva criminológica

Tras años de controversias y demandas, un juez del Distrito Central California R. Gary Klausner emitió una sentencia histórica en relación con el fútbol femenino estadounidense y su reclamación de “igualdad salarial y discriminación”. Se trata de una reclamación que las futbolistas del combinado nacional venían defendiendo en sus negociaciones para acuerdos colectivos, con anterioridad a la demanda que dio lugar a la reciente histórica sentencia.

 

Antecedentes: de la negociación a la demanda

La Selección nacional femenina de Estados Unidos ha recibido una sentencia histórica. Pero antes de llegar a este punto se dieron distintos sucesos que precipitaron, primero, una denuncia y, más tarde, una resolución judicial. Los antecedentes directos de esta sentencia son básicamente dos: el acuerdo con la Federación de Fútbol de USA para las condiciones laborales, y las diferentes condiciones y necesidades de ambos combinados nacionales absolutos.

En el primer caso, tras más de un año de negociaciones, la Selección femenina absoluta consiguió rubricar un nuevo acuerdo. Este las privilegiaba frente a sus homólogos masculinos: ellas tienen seguro por lesión e invalidez, bajas de maternidad pagadas (derecho a cuidadora para sus hijos, también) y seguros por la rescisión de contrato, además de un salario anual como jugadoras internacionales. Además, lograron mejorar sus contraprestaciones en beneficios por partido ganado o empatado.

También se denunciaba que existía discriminación en las condiciones laborales (viajes y alojamiento). Se alegaba que ellos tenían más fondos para viajar, mejores aviones y hoteles. La Federación parecía tener posiciones encontradas en su seno, y en su relación con sus jugadoras. Esto dificultaba las negociaciones y la posibilidad de llegar a un acuerdo extrajudicial. Entonces, las futbolistas se unieron y demandaron frente al Juzgado del Distrito Central de California.

 

El caso y la sentencia: resumen

Tras recibir la demanda y obtener pruebas y declaraciones de ambos bandos, el juez R. Gary Klausner dio su sentencia. En ella se constata que la demanda es por violación del EPA (el ‘Equal Play Act’, la legislación que prohíbe la discriminación salarial en USA) y por vulneración del Título VII del ‘Civil Rights Act’ de 1964. En primer lugar, se hace un repaso a la situación que llevó a la demanda. Luego, se detalla el proceso de negociación del Acuerdo Colectivo de la Selección Nacional femenina. Después de esto, se detallan las condiciones que se establecen en su texto. Finalmente se pasa a evaluar si se han vulnerado el EPA o el Título VII del ‘Civil Rights Act’.

 

Primera petición: discriminación salarial

Así, el magistrado pasa a analizar los supuestos en los que se podría producir una discriminación salarial. También analiza los supuestos de prueba que habría que superar para poder considerar que tal discriminación salarial existe. Es aquí donde entra en juego el texto y toda estipulación presente en el Acuerdo Colectivo de cada uno de los dos combinados nacionales.

El juez dictamina, después de un extenso e intensivo análisis, que las condiciones que tienen las futbolistas son tan buenas –o mejores, en algunos casos– que las de sus homólogos masculinos. La sentencia explica, con todo lujo de detalles, que las condiciones de ambos acuerdos colectivos implican que las mujeres tienen una serie de beneficios específicos (contratos anuales, contratos blindados a un mínimo de jugadoras, seguros de varios tipos, beneficios de maternidad), además de una estructura de pago-por-partido, de nueva adquisición tras el último Acuerdo Colectivo suscrito. Con esto, tendrían todos los beneficios del Acuerdo Colectivo Masculino sin ninguno de los riesgos.

Así, decide argumentadamente el juez, que no existe discriminación salarial porque ellas cobran más dinero por partido y anualmente que los hombres. En este aparatado, la sentencia falla a favor de la Federación, que queda absuelta de discriminación salarial, ya que no se acredita que esta exista. Además, queda probado que ellas negociaron a sabiendas de los derechos y prebendas que obtenían, y de aquello a lo que renunciaban, y parecen no tener en cuenta que tienen un valor económico cuantificable, que equilibra la balanza; aunque ellas, realmente, obtienen mayor salario que ellos. Y que no se puede agraviar a una parte del Acuerdo Colectivo en favor de la otra solo porque no se esté de acuerdo –a posteriori– con las consecuencias de suscribirlo.

Pero, ¿por qué el público tenía otra impresión? La respuesta es fácil: se había encuadrado y presentado el problema únicamente desde la perspectiva de las futbolistas, y teniendo en cuenta la mentalidad de movimientos sociales como el feminismo o el #metoo. Esto creó una sensación de indignación e identificación con las denunciantes, que parecían representar a todas las deportistas que obtienen menos beneficios que sus homólogos masculinos. Además, también se suponía que ponían en jaque el “sistema legal heteropatriarcal”, defendiendo los derechos de la mujer. Quedó, pues, demostrado que existen leyes que protegen a la mujer frente a la discriminación y la desigualdad salarial, y se aplican cuando es necesario.

 

Segunda petición: sentencia sobre discriminación de género

Entonces, procede el análisis de la segunda reclamación: condiciones laborales discriminatorias, asociadas a la discriminación de género. En este apartado se hace especial referencia a la contratación de los viajes, desplazamientos y a las condiciones de entrenamiento y partido: vuelos, alojamiento, superficie de juego, acceso a material e instalaciones deportivas apropiadas. Y es aquí donde entra en juego el Título VII del ‘Civil Rights Act’.

En cuanto a las reclamaciones relacionadas con las instalaciones deportivas (terreno de juego, material y las propias instalaciones empleadas), la Federación logra demostrar que no se trata de discriminación, sino que se deriva de la aplicación de criterios pragmáticos. Estos criterios serían: ingresos esperados, coste del reemplazo de la superficie de juego, coste del material y uso de las instalaciones.

En lo relativo a las condiciones de viaje y alojamiento en los partidos que lo exigen, se les da la razón a las futbolistas: existe discriminación porque se gasta menos, sus condiciones de viaje y alojamiento son peores, y la Federación no logra aportar pruebas que desmientan una discriminación. La sentencia falla en parte a favor de las demandantes. Declara pues, que la demanda relativa al asunto de las condiciones de viaje y alojamiento puede ser proseguir para su posterior valoración.

¿Por qué al público le parece insuficiente? De nuevo por el enfoque con que se presentaron las noticias y la información, con un sesgo de parte hacia la reclamación de las futbolistas. Parece que se las perjudica y que los poderes sociales y judiciales se pongan de acuerdo para que ellas sean la parte peor parada en condiciones sociolaborales.

 

Las repercusiones de la sentencia

Al poco de conocerse el contenido de la sentencia, se empezaron a ver las repercusiones en todo el mundo del fútbol femenino. Llegaron por parte de toda clase de personas: deportistas, periodistas, aficionados, incluso las afectadas por la sentencia. Estas fueron las reacciones de distintos actores sociales frente al adelanto de la resolución judicial y su contenido. Realmente, la totalidad de la sentencia no se ha hecho pública hasta finalizado el puente de mayo. Las futbolistas de la USNWT afirman que seguirán luchando por “la igualdad”, y que proseguirán la vía judicial. Otras futbolistas internacionales apoyan a las futbolistas americanas; una defensa de las reclamaciones que éstas hacen, un estupor e indignación con la sentencia. Las redes sociales y la prensa: un debate encendido sobre el fútbol femenino y las condiciones de las futbolistas; una defensa de la veracidad y necesidad de las reclamaciones de las futbolistas americanas.

Pero todas estas valoraciones se realizaron sin haber tenido acceso a la sentencia ni poder valorar su contenido y rigurosidad. Se volvió a practicar la demonización preventiva sobre aquellas decisiones judiciales con las que no se está de acuerdo, y que en España traen recuerdos poco halagüeños. De nuevo, se realizó una valoración sesgada y tendenciosa, que no fue alimentada por la sana crítica legal o jurídica, sino por el pensamiento de masas.

 

Las valoraciones criminológicas de la sentencia

Es bien sabido que se dice del deporte que sus estructuras son sexistas, y que existe una discriminación por razón de sexo en su seno, tanto en las Federaciones deportivas, como entre los gestores deportivos y la totalidad de deportistas. Y que esto repercute en la situación y en la promoción del deporte femenino de manera negativa: estereotipos, dificultad para prosperar y ganarse la vida como deportista, menor valor social a su actividad deportiva, discriminaciones varias que repercuten en el nivel deportivo.

Esta sentencia marca un hito, porque se ha enmarcado, desde el encuadre de las futbolistas, en la lucha por la igualdad de género en el deporte, un noble fin. La resolución judicial ofrece otra luz al respecto de la situación: no existe discriminación cuando uno negocia su Convenio Colectivo y rechaza las condiciones que luego reclama como más beneficiosas. En lo que sí se les da la razón a las futbolistas es respecto de las condiciones de viaje y alojamiento.

¿Cuáles son las repercusiones a nivel de política pública de esta resolución? En primer lugar, resaltar que las leyes vigentes ya protegen a la mujer frente a la desigualdad salarial y frente a la discriminación por razón de sexo, contrariamente a lo que se pretendía hacer creer. En segundo lugar, cabe señalar que, como se puede comprobar, existen pruebas racionales y razonables para argumentar y sustentar la decisión judicial, con lo que tampoco se puede acusar al juez de sexismo o de prevaricar.

Entonces, ¿por qué era tanta la seguridad que tenían las futbolistas de ir a resultar vencedoras en sus reivindicaciones? Posiblemente debido a los recientes movimientos sociales relacionados con el feminismo y a un mal consejo legal por sus asesores, y al encuadre que se dio a la denuncia y a la problemática social. En realidad parece que el caso era difícil de sostener. Se demuestra que existen leyes que defienden los derechos de las mujeres.

¿Cuáles son las repercusiones de la sentencia a nivel de la igualdad en el deporte? Pues, en este caso, son pésimas desde el punto de vista de la opinión pública y la polarización política de la situación de las mujeres deportistas, puesto que las denunciantes aparecen como unas ilusas que reclaman derechos que ya tienen y exigen privilegios. Y esta imagen no debería extenderse al resto de mujeres deportistas, que no se encuentran en la misma situación.

Si bien es sabido que hombres y mujeres no disponen de los mismos recursos ni tienen la misma repercusión mediática en el mundo del deporte, y que esto influye en sus condiciones deportivas y sociolaborales, aquí queda claro que una perspectiva sesgada puede llevar a la malinterpretación y a la manipulación de la opinión pública. Esto conllevaría también consecuencias a nivel individual y social, pudiendo llegar a crear conflictos, por la percepción de falta de colaboración e injusticia que puede surgir en las personas que se consideren agraviadas. Si encuadramos el problema desde el prisma que lo hicieron las futbolistas, otras reclamaciones legítimas podrían quedar en la estacada, perjudicando la posición de las deportistas y la progresión del deporte femenino.

¿Qué nos puede aportar una valoración criminológica de esta sentencia judicial? La Criminología nos permite valorar esta sentencia desde un prisma amplio. La sentencia afectaría a ámbitos tan dispares como la política pública del deporte, la imagen pública de la justicia y de las futbolistas, el imaginario social sobre el sexismo y la violencia sexista en el deporte, incluso sobre la capacidad del sistema judicial de resolver casos que impliquen controversias entre federaciones o entidades deportivas y deportistas.

Criminológicamente hablando, esta resolución judicial desmontaría que el ámbito de la gestión y promoción deportiva en Norteamérica sea sexista y discriminatorio; también que la desigualdad salarial en el deporte viene dada por la discriminación por razón de sexo; y pondría de relieve que las leyes y jurisprudencia judicial tampoco son sexistas ni discriminatorias cuando deben proteger a las mujeres y sus derechos sociolaborales. Esto podría repercutir a nivel social en varios movimientos sociales; y judicialmente y a nivel de política pública, apoyaría que el sistema funciona o no, según el enfoque.

 

Prosigue la judicialización, ¿solución? Opinión desde la Criminología

Todas las futbolistas del combinado nacional norteamericano recurrirán la sentencia, afirman, para continuar luchando por la igualdad. Pero cabría valorar, ¿es esta una solución o una eternización del problema? Igual seguir la vía judicial sólo empeorará la situación. El juez realiza un análisis exhaustivo e intensivo de las pruebas presentadas, y las integra en su explicación de si se dan los requisitos necesarios para condenar a la Federación por discriminación salarial o discriminación de género. Los razonamientos y las pruebas, las alegaciones y los testigos, tal y como se relata en el cuerpo de la sentencia, es difícil ponerlos en cuestión.

Es difícil imaginar que otro juez hubiera decidido de un modo diferente, teniendo en cuenta el contexto y los elementos de juicio en el caso. El haber hecho público el proceso, y haberle asociado tantos intereses tan diferentes y diversos, puede haber perjudicado a la causa.  Pareciera, en cambio, que ha hecho surgir dos corrientes enfrentadas en la sociedad, pudiendo causar tensión entre los distintos actores.

Tal vez, debido a la gran capacidad de influencia mediática que tienen las futbolistas, la Federación decida ceder y concederles sus peticiones de forma extrajudicial para evitar tensiones sociales y problemas de imagen pública. ¿Podría ser una opción la reapertura de las negociaciones para acercar posturas y evitar la judicialización del caso y sus efectos? La controvertida sentencia está disponible, en inglés, aquí.

 

Por Helena García Amo, Colegiada nº 14 del Colegio de la Criminología de la Comunidad de Madrid, y miembro del Grupo de Trabajo de Criminología en el Deporte.

El deporte en tiempos de pandemia y confinamiento

En estas últimas semanas el mundo se ha parado. La pandemia de Covid-19 ha hecho que muchos Estados confinen a su población, con mayores o menores restricciones. Se han parado todos  los sectores productivos excepto los indispensables, y la ciudadanía ha debido quedarse en su casa la mayor parte del tiempo, con contadas excepciones tasadas. Y eso tiene consecuencias para el individuo (psicológicas, físicas, sociales, de salud) y sociales (económicas, políticas, ideológicas, entre otras).

Ahí es donde entra la práctica de actividad física o deportiva, que puede ser un elemento protector, un factor criminógeno o un sector económico que se considera necesario reactivar rápidamente. En las siguientes líneas desarrollaremos la relación entre el deporte, el individuo y las consecuencias del confinamiento.

 

El deporte como factor de protección

La recomendación de la práctica de actividad físico-deportiva como factor de protección frente a la criminalidad y la desviación social es reconocido y extenso en el tiempo, existiendo ejemplos de iniciativas que, desde la Criminología, buscan aprovechar los valores transmitidos y asociados a la práctica de actividad físico-deportiva en la sociedad para prevenir o intervenir sobre la desviación social.

¿Cuáles son los elementos del deporte que permiten usarlo de esta manera? ¿Es el deporte capaz de generar beneficios psicológicos y sociales suficientes para considerarlo un factor de protección? ¿Puede ayudar la práctica de actividad físico-deportiva en el contexto del confinamiento actual? En las siguientes líneas se desarrollarán los principales elementos que hacen del deporte y su práctica un elemento, en muchos casos fundamental, para ayudar a sobrellevar la situación de confinamiento y aislamiento social.

La salud física y psicológica de los individuos puede verse afectada por el confinamiento. El encierro, el aislamiento, la rutina imposible de cambiar, la falta de contacto social, la frustración por no poder ayudar, son ejemplos de estresores sobre la psique humana en estos momentos. Pero el estado físico también se deteriora: la mayor parte de la actividad física medianamente exigente se realiza al aire libre, y la salud física se resiente al bajar la intensidad de la actividad físico-deportiva realizada o, prácticamente, eliminarla. Por ello, intentar mantener un cierto nivel de práctica deportiva puede ayudar a mejorar la salud físico-psicológica de los individuos, previniendo cuadros médicos que les fuercen a acudir al sistema sanitario ya sea debido a problemas de salud física o psicológica.

El deporte como vector social de prevención frente a la desviación social. La práctica de actividad deportiva se asocia a la transmisión de una serie de valores positivos para la socialización y el respeto por la norma social y legal. Por ello, su el deporte puede ser una herramienta para intervenir en las poblaciones de riesgo, para prevenir que cometan actos desviados.

En el presente estado de confinamiento permitiría gastar energía, desconectar del encierro y aislamiento, y, para quienes formen parte de equipos en disciplinas deportivas, también sigue cumpliendo la función de establecer vínculos sociales y facilitar la sociabilidad, que tan necesaria es para el ser humano. El tener vínculos y personas que hacen importante el respeto de la norma, a través del deporte, puede ser un factor de protección frente al incumplimiento de la regulación vigente en el momento.

 

El deporte como factor criminógeno

Pero el deporte, como negocio y como actividad, también puede ofrecer un campo para que aparezcan la deviación social y la criminalidad. Ya sean la violencia en las gradas o las agresiones entre deportistas y aficionados, o la comisión de delitos de cuello blanco por parte de deportistas o gestores del deporte, lo cierto es que, al igual que sucede con la sociedad en general, el deporte y su entorno no son ajenos a la desviación social y la delincuencia. Además, con las restricciones que operan durante el estado de Alarma, nos encontramos en un contexto en que el deporte y su práctica están (híper)regulados y limitados, pudiendo dar lugar a infracciones y sanciones asociadas a esta nueva situación.

En el presente texto nos centraremos en este segundo apartado, en cómo prevenir la comisión de ilícitos asociados a la práctica de actividad físico-deportiva con las restricciones que operan sobre la movilidad de la ciudadanía en época de (des)confinamiento.

Como se puede apreciar, la posibilidad de regresar a la práctica de actividad física en el exterior puede generar riesgos. Mencionaremos unos pocos:

  • A- Salud: tras un parón prolongado, el estado físico puede verse resentido, con lo que una práctica no escalonada o precipitada podría poner en riesgo la salud de los deportistas, y sobrecargar el sistema sanitario actualmente podría resultar pernicioso para toda la sociedad, además de los individuos afectados.

 

  • B- Criminógeno: el abandono de los hogares, el uso de vehículos para llegar al lugar donde realizar la práctica deportiva, la irritabilidad o estado emocional alterado de algunos ciudadanos debido al encierro pueden provocar que quienes salgan a hacer deporte sean víctimas de distintos tipos de delitos como el vandalismo, los delitos asociados al honor e imagen pública o infracciones de las regulaciones y limitaciones del uso de vehículos para el transporte durante el estado de alarma, sin olvidar el uso de las zonas comunes para la práctica de actividad deportiva, que podría conllevar discusiones en las comunidades de vecinos. Y todo ello debiendo compartir espacio con otros usuarios de las vías públicas. Por ello es importante ser prudente, tomar medidas de protección y tener claro cuáles son los derechos y deberes de cada quien.

 

  • C- Legal: existen, aún ahora, requisitos y restricciones de movilidad y horarios preestablecidos para la salida a la calle de la ciudadanía. Incumplir las distancias de seguridad, el uso de instalaciones deportivas, salir a hacer deporte en grupo, saltarse los horarios marcados, son ejemplos de actitudes que podrían conllevar sanciones derivadas de la regulación del estado de alarma. ¿Alguien se había planteado esto? ¿Qué pasará si aumentan los ilícitos o se da un repunte de contagios debido a una mala comprensión o aplicación de la posibilidad de practicar deporte en el exterior del domicilio?

 

Deporte, desescalada y violencia en el hogar

Una de las grandes preocupaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante el confinamiento ha sido -y seguirá siendo- la violencia en el ámbito de la pareja, si bien podríamos extender esta situación a otras formas de violencia en el ámbito doméstico. Queda así reflejado en estadísticas como el aumento del 60% de las llamadas al 016 en el mes de abril respecto al mismo mes en 2019 –informado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género– o los datos ofrecidos por la Fundación ANAR, en relación a avisos por violencia contra menores, datos que han variado entre el 36 y el 48% del total de avisos sobre violencia intrafamiliar desde el mes de marzo.

Desde la Criminología las explicaciones son claras: mayor coincidencia en tiempo y espacio de un agresor motivado, una víctima propicia y la ausencia de guardianes efectivos, da como resultado una mayor oportunidad delictiva. Ésta se refuerza con las condiciones del confinamiento, ya comentadas (aislamiento, dificultad en la gestión emocional, etc.). La suma de oportunidad y factores de riesgo favorece un aumento cuantitativo y/o cualitativo de la violencia en el entorno doméstico.

Mención especial merece el elemento de la “ausencia de guardianes efectivos”. Si bien el confinamiento incrementa la posibilidad de detección de algunas situaciones violentas –por ejemplo, mayor coincidencia de vecinos en sus casas hace más probable la denuncia de gritos, golpes y otros ruidos asociados–, dificulta otras vías de detección, como puede ser el contacto directo entre vecinos y víctimas. Los agresores no solo pasan más tiempo con la víctima sino también, según el caso, con hijos, otros familiares o mascotas, teniendo posibilidades de someter psicológicamente a las víctimas sin necesidad de desplegar violencia física, dificultando la detección en las circunstancias actuales.

Con esto dicho, ¿qué tiene que ver el deporte con todo esto? Pues bien, hemos hablado sobre los beneficios del deporte y su contribución como factor de protección frente a la violencia. La ausencia de actividad física puede facilitar la aparición, o potenciación, de factores de riesgo conductuales. Hay que considerar que estos factores –a priori controlables y modificables con la ayuda de la práctica deportiva– pueden sumarse y retroalimentarse con otros factores como el consumo y/o abuso de sustancias, o las condiciones socioeconómicas del momento, entre las que se encuentra el aumento del desempleo. Todos ellos son factores de riesgo específicos de la violencia contra la pareja, así incluidos en las herramientas y protocolos de evaluación y gestión del riesgo, siendo un ejemplo de ellos, S.A.R.A.

Aun pudiendo realizar deporte -dentro del hogar- se seguiría careciendo de algunas ventajas de su realización en espacios abiertos, diferenciados del hogar, y, sobre todo, en contacto con otras personas. Con todo ello, se forma un caldo de cultivo perfecto para la escalada de conductas violentas y la aceleración de los ciclos de violencia característicos de entornos domésticos y familiares. ¿Qué ocurre entonces con la desescalada? ¿Qué nos proporciona la posibilidad de realizar deporte fuera del hogar? Pues los beneficios pueden ser varios, tanto directos –incidiendo sobre los factores de riesgo de los que hemos hablado– como otros que no son inherentes a la práctica deportiva pero que, no obstante, pueden relacionarse con las posibilidades que ofrece la  reducción de restricciones.

Por ejemplo, podría disminuir el tiempo en el que se coincide en la vivienda. Aunque esta disminución sea mínima, digamos de una hora aproximadamente, pueden influir en la conducta del agresor los beneficios de la actividad, mitigando o ralentizando el ciclo de violencia. A su vez, la víctima puede conseguir un periodo de alivio. Puede parecer poco tiempo, pero puede ser suficiente para que la víctima se sienta con confianza necesaria para pedir ayuda, sobre todo si logra identificar una rutina concreta o si convive con otros individuos vulnerables como pueden ser los hijos. Tengamos en cuenta que puede darse el caso de víctimas que, teniendo un plan de salida previo al confinamiento, vieron su escapada frustrada.

Por otro lado, si la propia víctima puede salir, incluso siendo acompañada por el agresor, el mayor contacto con otras personas puede ofrecer oportunidades de auxilio y detección: aumentaría de esta forma el contacto con guardianes. Hablando de guardianes, no podemos olvidar que estas salidas aumentan las probabilidades de entrar en contacto directo con agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, nuevamente suponiendo una oportunidad de denuncia y auxilio.

Resta decir que, aunque se ha comentado todo lo anterior en relación a la violencia contra la pareja, muchas de las cuestiones son aplicables a otras dinámicas violentas en el hogar, como las mencionadas entre padres e hijos. Más allá de la violencia interpersonal, debemos recordar la aplicabilidad de todo esto a casos de violencia autoinfligida, dinámica a menudo olvidada socialmente y sobre la que los criminólogos sin duda podemos aportar.

 

El deporte, la sociedad y la economía: ¿reactivación peligrosa?

Es también menester señalar que el deporte es uno de los grandes sectores económicos en nuestro país, y, como tal, se quiere intentar, por parte de las distintas autoridades retomar la actividad tan pronto como sea posible con unas ciertas garantías de salud y seguridad. ¿Esto podría generar riesgos para deportistas? ¿Cómo afectaría un reinicio precoz a este sector económico? ¿Qué efectos podría tener en la sociedad que se reiniciara la actividad deportiva (efecto ‘panem et circenses’)?

Cuando los motivos para reiniciar una actividad no se basan necesariamente en argumentos o postulados científicos, crea controversia. Cuando, además, ni sus propios participantes entienden qué pasa y qué consecuencias puede llegar a tener, crea caos. Y, habiendo tantos intereses en juego (industria, sociedad y ánimo común, economía, Gobierno, deportistas y gestores deportivos, entre otros), nunca se podrá complacer a todos.

¿Existen riesgos en la activación del deporte de nuevo? Sí, evidentemente, pero en las presentes circunstancias, seguridad absoluta no la encontraremos. ¿Son las medidas tomadas oportunas? Al parecer, los estamentos deportivos han elaborado e implementado un protocolo adecuado, y aceptado por las autoridades para retomar la actividad deportiva profesional en varias disciplinas; también se ha conseguido poder comprobar que los deportistas están en buen estado de salud.

¿Cuestión de género? Pues también. Al parecer, no se van a retomar las competiciones deportivas de más alto nivel estatal en todas las disciplinas deportivas. Las deportistas, en muchos casos, desconocen si se retomará, o se han encontrado con decisiones distintas de las de sus homólogos masculinos.

Pero, en este caso, se han valorado también otros elementos que hacen deseable la vuelta del deporte de masas. En primer lugar, el aspecto económico: sólo el fútbol representa casi un 2% del PIB nacional, entre deportistas, trabajadores de las entidades deportivas y otros negocios asociados. En segundo lugar, se sostiene que la vuelta del deporte a la televisión puede generar una mejoría en el estado de ánimo de la ciudadanía, al proporcionar entretenimiento a un gran número de personas.  En tercer lugar, la recuperación de una sensación de normalidad, empezando por algunos sectores específicos y extendiéndose a los demás, puede beneficiar a la gestión de la pandemia.

Así, pues, ponderando pros y contras, lo cierto es que no parece aventurado sostener que la vuelta del deporte de masas puede ser positiva para la ciudadanía si se realiza con responsabilidad, tal y como parece que se está haciendo.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Aguiar, I (2020) ‘Las competiciones oficiales no profesionales ya no son función pública delegada, según el CSD’. Disponible en: https://iusport.com//art/105882/las-competiciones-oficiales-no-profesionales-ya-no-son-funcion-publica-delegada-segun-el-csd

EFE (2020) ‘149 detenidos y 16409 denuncias el primer día de deporte en la calle’. Disponible en: https://iusport.com/art/105808/119-detenidos-y-16409-denuncias-el-primer-dia-de-deporte-en-la-calle

EFE (2020) ‘La FERugby rectifica y proclama campeón al Corterva Cocos femenino’. Disponible en: https://iusport.com/art/105830/ferugby-rectifica-y-proclama-campeon-al-corteva-cocos-femenino

Europa Press (2020) ‘Las llamadas al 016 aumentan un 60% en abril respecto a 2019 y un 37% respecto a marzo’. Disponible en: https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-llamadas-016-aumentan-60-abril-respecto-2019-376-respecto-marzo-20200505191857.html

Fouto, I (2020) ‘La RFEF decide esta semana el desenlace del fútbol no profesional’. Disponible en: https://iusport.com//art/105798/la-rfef-decide-esta-semana-el-desenlace-del-futbol-no-profesional

Loinaz, I. (2017). ‘Manual de evaluación del riesgo de violencia. Metodología y ámbitos de aplicación’. Madrid: Ediciones Pirámide.

Sellés, J (2020) ‘Los deportistas podrán ejercitarse en la fase 0’. Disponible en: https://iusport.com/art/105826/los-deportistas-que-podran-ejercitarse-en-la-fase-0

Valiño, A (2020) ‘Sobre la orden para el deporte profesional y federado’. Disponible en: https://iusport.com/art/105834/sobre-la-orden-de-sanidad-relativa-al-deporte-profesional-y-federado

Yanke, R. (2020) ‘Crece la violencia contra menores en el hogar por el aislamiento: Mi familia no me habla, me siento sola y me he acabado cortando” Disponible en: https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/05/07/5eb2ebc821efa029508b462e.html

 

Artículo firmado por el Grupo de trabajo de Criminología en el Deporte del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Deporte, familia y delincuencia juvenil: Acción – Reacción

La delincuencia juvenil es un concepto sobre el que, debido a su implicación social, es difícil establecer una acepción exacta que aborde todos los aspectos que incluye. Una de las definiciones más completas es la que establece la delincuencia juvenil como un fenómeno social constituido por un conjunto de infracciones penales cometidas contra las normas sociales, tipificadas por Ley y cometidas en un tiempo y lugar determinados, por personas mayores de 14 años y menores de 18. Se utiliza el término de fenómeno social a la hora de definirlo porque se encuentra relacionado de forma directa con la sociedad y la cultura, y el sujeto activo lo será en función de las características que delimiten a estas.

Como cualquier hecho, ha sufrido numerosos cambios relacionados con las modificaciones que se han llevado a cabo en la sociedad. La delincuencia juvenil ha evolucionado, no solo el fenómeno en sí, sino también la forma en la que se trabaja este desde las diferentes disciplinas que la abordan, incluida la Criminología.

En su momento cualquier trato judicial que se realizara sobre menores que habían cometido un hecho delictivo seguía una filosofía paternalista, en la que los tribunales ejercían como tutores de los menores. El menor era considerado una persona irresponsable, una persona enferma, un sujeto al que había que proteger, por lo que no se le hacía responsable de los hechos que cometía, a pesar de que fueran en contra del orden social y judicial. Era una persona que debido a su inmadurez cometía actos de los que no era lo suficientemente consciente como para hacerse responsable.

Así, al menor no se le pretendía educar, pues sería imposible debido a su incapacidad, por lo que no se le castigaba por sus acciones. Se creó una confusión en relación con cuál sería el método más correcto para tratar al menor delincuente. Como no se sabía qué hacer con ellos, se empezó a aplicar las denominadas medidas de seguridad por la peligrosidad, pues se determinó que este era el principal problema.

Con el paso del tiempo, dejó de considerarse al menor como una persona enferma e incapaz de ser consciente de los actos que realizaba; sino que, al contrario, se le hizo responsable de ellos y se pasó de aplicar una ley sancionadora a una ley educativa guiada por la filosofía de la reinserción. Al menor se le dio capacidad de decisión, tenía a pesar de no superar determinada edad, poder de decisión entre hacer lo bueno y legalmente aceptado o lo malo y hacerse cargo de sus acciones.

La delincuencia juvenil, al igual que otros fenómenos, se ve afectada por numerosos factores que pueden influir de forma negativa o positiva en el desarrollo de este. Estos factores pueden ser, por un lado, factores de riesgo que son aquellos que pueden aumentar la probabilidad de que un adolescente cometa una acción desviada o antisocial; y, por otro lado, factores de protección, que son los que disminuyen esa probabilidad, de forma que favorecen el desarrollo de una conducta prosocial.

Uno de los factores de riesgo que mayor repercusión está teniendo en los últimos tiempos, además de la influencia de los medios de comunicación que exponen de forma constante a los menores a actos desviados, es la influencia de la familia ya que es el principal agente socializador. Dentro de esto nos encontramos como factores que interrelacionan a la familia con comportamientos desviados: las actitudes negativas por parte de los padres e incluso la propia criminalidad de estos.

Hoy en día, uno de los actos desviados y/o delictivos que más se ha visto incrementado a lo largo del tiempo es la violencia en algunos deportes, y en el fútbol en especial. Con el paso de los años, las conductas negativas se han visto aumentados en el desarrollo de este deporte y en la mayor parte de los casos, es realizada por los padres.

Según técnicos que entrenan en categorías inferiores, las peleas en el fútbol surgen en muchos casos por la educación que los padres proporcionan a sus hijos. Los menores y los jóvenes se construyen atendiendo a los ‘inputs’ que recibe tanto de su entorno familiar, en la escuela y por otros aspectos ambientales.

Junto a esto, debemos de tener en cuenta las aportaciones de Bandura con relación al aprendizaje vicario que tiene como base el aprendizaje por observación. Según este, el individuo aprende observando los comportamientos de otros, siempre que las conductas funcionen, de manera que la exposición a hechos desviados y/o delictivos en el fútbol y su funcionalidad en este pueden generar en los menores una repetición de las acciones.

Son numerosas las conductas que estando fuera de los límites sociales pero que se desarrollan dentro de un terreno de juego (patada en la espinilla, escupitajos, entre otras), pues se encuentran reguladas por el ordenamiento deportivo. El problema surge cuando estos actos ven agravada la violencia y cuando se empieza a ejercer desde la grada.

A lo largo de los años, las noticias de la violencia en el fútbol cada vez son más habituales. El periodista Daniel Mateo recogió para un reportaje en el diario ’20 minutos’ la denuncia establecida por el Sindicato de Árbitros acerca de la violencia en el fútbol. El sindicato afirmó que la mayor parte del problema de esta se encuentra en la grada; hablando en porcentajes, se establecería que son el 80% del problema.

Muchos de los padres acaban teniendo un comportamiento de ultras en los partidos de sus hijos. En relación con esto, no solo se hablaría de los actos violentos vinculados con las agresiones físicas que se producen dentro del terreno de juego y sobre todo fuera, sino que es importante hacer referencia a la violencia verbal que se encuentra presente en todas las categorías. “En partidos de benjamines, infantiles o cadetes ya hay insultos, se escuchan barbaridades. Y hay que empezar por ahí, educar desde la base”, estableció Oscar Rubio, psicólogo deportivo, durante una entrevista para el periódico ABC.

De esta forma, nos damos cuenta la relevancia del papel de la familia dentro de los terrenos de juego, pues los pequeños aprenden a partir de estos comportamientos aún no entendiéndolos, pues al fin y al cabo son realizados por los encargados de su educación y su socialización.

De manera paralela, nos encontramos con el papel fundamental de los entrenadores, los cuales, debido a esta situación, no solo se encargan de enseñar a los más pequeños el fútbol, sino que también les ayudan a gestionar las respuestas emocionales que se dan durante los partidos. Les enseñan valores como el compañerismo y, además, les ayudan a progresar educativamente. Se podría hablar de los entrenadores como uno de los factores de protección frente a la delincuencia juvenil vinculada a la violencia en el deporte.

Según Schneider, esa “familiaridad” de los niños con la violencia “puede provocar comportamientos violentos y delictivos cuando son adolescentes y adultos”. La impresionabilidad y la capacidad emocional de reaccionar a la violencia disminuye y la agresividad se acepta como una pauta de comportamiento.

De esta forma, tenemos que enseñar a los deportistas desde pequeños los verdaderos valores del deporte, entre los que no se encuentran la violencia y la dureza extrema. Debemos concienciarles de que cualquier deporte, y en este caso el fútbol es un juego donde se ha de competir con diversión y donde no todo es ganar. Y no solo a los deportistas, sino a todos aquellos espectadores que se toman las competiciones deportivas como una lucha personal en la que solo vale ganar, sin importar los medios utilizados. Se debe empezar a establecer medidas que permitan la regulación de estos actos desviados y/o delictivos que cada día son más habituales en los diferentes terrenos de juego.

Una de las disciplinas que debido a sus características puede ser de gran utilidad en este escenario es la Criminología del Deporte debido a que se encarga de estudiar este fenómeno desde su visión interdisciplinar. Desde esta, se puede intentar conseguir que el deporte actúe como factor de protección regulando aquellos elementos de riesgos como los anteriormente mencionados, de ahí la importancia de darle una oportunidad a esta disciplina de la Criminología, la Criminología del Deporte.

 

Por Mª Isabel Durango López. Coordinadora del Grupo de Trabajo Criminología en el Deporte del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

ERTHEO. (s.f). ‘No a la violencia en el fútbol base’. Obtenido de Ertheo.com:

No a la violencia en el fútbol base

MATEO, D. (2016). ‘Las agresiones en el fútbol base señalan a los padres: “los niños se educan desde la violencia”. Obtenido del periódico ’20 minutos’: https://www.20minutos.es/deportes/noticia/violencia-futbol-base-senala-padres-jugadores-2686073/0/

SCHNEIDER, H. J. (1994). ‘Naturaleza y manifestaciones de la delincuencia infantil y juvenil’. RDPCrim nº 4, UNED, Madrid

YUNTA, E. (2014). ‘El fútbol, violento desde la base’. Obtenido del diario ‘ABC’: https://www.abc.es/deportes/futbol/20141205/abci-futbol-violencia-base-201412042225.html

Europa y la dimensión europea del deporte: previniendo y atajando la violencia en el ámbito deportivo

Desde hace ya décadas, tanto la Unión Europea como el Consejo de Europa se han preocupado de la influencia y las repercusiones del deporte como fenómeno social en las distintas sociedades y comunidades de la región. Tanto es así que desde distintos organismos y organizaciones, dependientes tanto de la UE como del Consejo de Europa, se han promulgado normas y reglamentos tendentes a hacer del deporte, y de su práctica, un espacio seguro a todos los niveles: seguridad individual y grupal, seguridad física y moral. Y, también, se han ocupado de la promoción del deporte como vía de inclusión, inserción y reinserción social.

En las siguientes líneas se abordará, resumidamente, la influencia de la existencia de normas de carácter regional en la regulación de la seguridad en el deporte y en los eventos deportivos. En primer lugar, se abordará la protección de la integridad física, para pasar, en segundo lugar, a analizar como se incide en la defensa de los derechos al honor y a la integridad psicológica y moral. Se hará una distinción entre adultos y menores cuando se aborden las distintas formas de protección de la integridad personal en el deporte y en los eventos deportivos, en tercer lugar. Finalmente, se señalará cómo esto se plasma en la situación de la violencia en el deporte en España.

A través del Consejo de Europa se formulan las políticas de derechos humanos y se ha tratado de vehicular la práctica de actividad física y de deporte como un derecho humano. Tanto es así que, mediante la adhesión a la Carta Europea del Deporte, se obliga a los Estados miembros a promulgar legislación para promover la seguridad en el deporte, seguridad en todos los ámbitos. El principal instrumento, en el sentido de la protección de la integridad física y moral de deportistas y aficionados, es el Convenio Europeo sobre la violencia y los desbordamientos de los espectadores en las manifestaciones deportivas, y, más específicamente, el fútbol —aunque no hay que olvidar la existencia de un Convenio contra el dopaje–.

Desde la Unión Europea se han creado normas, libros blancos y verdes, y se han promulgado recomendaciones para proteger al deporte y a los deportistas; de ahí que el Tribunal de Justicia de la UE se haya pronunciado al respecto de algunas vulneraciones de derechos en relación a la práctica deportiva, a los deportistas y a los aficionados.

Y todo esto se ha traducido en normativa en los Estados parte del Consejo de Europa y de la Unión Europea, de los que España es parte. Por consecuente, el Estado español también se ha visto afectado y ha debido ir adaptando sus normas y leyes a lo mandado desde las instituciones supranacionales. Se han modificado reglamentos deportivos, al igual que la Ley del Deporte; y, se han establecido protocolos y medidas de prevención y actuación ante la violencia en el deporte y en el entorno del deporte. Se han creado instrumentos y organismos de control para vigilar que se cumplan las normas y protocolos.

Pero… por lo que parece, y teniendo en cuenta que tras años de actuaciones e intervenciones siguen produciéndose actos violentos, algunos aspectos de la violencia en el deporte no se han analizado al detalle, y esto impide que se pueda evitar y solucionar el problema de raíz. Se conocen razones, circunstancias y opiniones; se analizan probabilidades y se contienen algunas situaciones; se sanciona y se reprime. Pero, ¿podría la Criminología aportar su grano de arena al estudio y la comprensión de la violencia en el deporte? Lo cierto es que sí:

  1. análisis, comprensión del fenómeno deportivo como precursor y vehículo de la violencia: quién, cómo, dónde, cuándo, por qué se producen actos violentos en el deporte. ¿Se puede prevenir y cómo?
  2. estudio y aplicación del deporte como prevención frente a la desviación social: ¿qué hace del deporte una herramienta de intervención o de prevención? ¿Cómo se podría aplicar?
  3. herramientas de prevención e intervención: análisis, aplicación y elaboración de protocolos, normativa y planes de actuación frente a las distintas violencias producidas en el deporte (violencia exógena y endógena, violencia física o psicológica, violencia sexual)
  4. participación en equipos de trabajo alrededor de la violencia y su relación con el deporte
  5. actuación como encargados de promover la no-violencia en el deporte

Todo esto se deduce de la existencia de teorías que nos ayudarían a encuadrar el estudio del fenómeno de la violencia, y de la aparición de conductas violentas en las personas y en los grupos, dentro de distintos ámbitos –aquí podría estudiar el deporte como se han estudiado otros–. Los conocimientos sobre la legislación y sobre el análisis de políticas públicas nos ayudarían a comprender cómo afectan las regulaciones y cómo enfocarlas para que sean efectivas.

 

Por Helena García Amo, Criminóloga, Colegiada 14 del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid. Miembro del Grupo de Trabajo Criminología en el Deporte.

Criminología del Deporte y Fraude: ¿por qué no funcionan las leyes para evitar los amaños deportivos?

Introducción: Criminología y deporte

Aunque pueda parecer contraintuitivo, lo cierto es que la Criminología y el deporte tienen una relación larga. Como otras ciencias sociales, la Criminología ha contado con el deporte como actor social, tanto en intervenciones sobre poblaciones en riesgo, como también lo ha hecho para contar con la función socializadora y de factor protector en cuanto a promover la inclusión y la reinserción social.

Pero, tradicionalmente, al igual que el Derecho Penal, la Criminología ha pasado de puntillas por todos aquellos aspectos negativos del deporte y su práctica: violencia, delincuencia de cuello blanco, desviación social y delitos de fraude y amaño deportivo.

En estas líneas se hará un acercamiento al delito de las apuestas y los amaños de partidos desde la perspectiva criminológica, haciendo especial énfasis en las razones por las que, a veces, esta clase de legislación no funciona y en cómo podría prevenirse con herramientas criminológicas.

Criminología del Deporte

La Criminología del Deporte es una disciplina que estudia el deporte y su entorno desde la perspectiva criminológica. Entendemos que el deporte puede ser tanto un factor protector como un elemento que facilite la comisión de actos desviados o delictivos. Aunque la visión predominante es la del deporte como nexo de unión y como vehículo para la inclusión y el acercamiento de personas y comunidades, no podemos ignorar que también se producen actos de violencia (física o verbal) o delictivos no violentos (dopaje, fraude deportivo, amaños). Esta faceta es la menos analizada, puesto que es común en la disciplina criminológica el emplear el deporte como herramienta para la prevención e intervención en distintos tipos de comunidades e individuos.

En los últimos tiempos han empezado a aparecer noticias en la prensa que nos informan de operaciones contra el amaño de partidos en el fútbol español. Pese a no ser sucesos de reciente aparición en el deporte, últimamente están saliendo a la luz varias investigaciones al respecto. Se trata de una conducta punible tanto por el Código Disciplinario de la RFEF (en su art. 75) como por el Código Penal (art. 286 bis).

Mas lo cierto es que el artículo 286 bis del Código Penal español es uno de los que envían a pocas personas al banquillo de los acusados. Y la regulación en el Código Disciplinario federativo tampoco es de frecuente aplicación. ¿Por qué siguen apareciendo casos? ¿Cómo es que la regulación no evita que se produzcan estos sucesos? ¿Cómo es que los casos recientes parecen involucrar a grupos organizados? La criminología puede darnos algunas claves para entenderlo.

Algunas normas no funcionan para prevenir la aparición de conductas típicas porque no cumplen todos los requisitos que una ley debe tener para tener un máximo de efectividad: certeza y celeridad del aprehendimiento y castigo, y proporcionalidad de las penas (premisas de la Escuela Clásica de Criminología). Esto es, como los presuntos delincuentes perciben que es difícil que les descubran, juzguen y condenen, les puede parecer poco arriesgado el cometer las acciones tipificadas (presupuestos del Enfoque de la Elección Racional).

Además, tenemos el hecho de la longevidad de la carrera deportiva y la desigualdad salarial, que podría llevar a quienes se ven en una escala salarial inferior a intentar resarcirse del “agravio” percibido “complementando” su salario con esta clase de prácticas (Teoría de la Anomia). Y esta es la razón por la que siguen, y seguirán, apareciendo casos de amaños de partidos que llegarán a los juzgados.

¿Por qué en grupo? Probablemente debido al incremento de probabilidades de triunfo de la estratagema del amaño, de un lado; y, también, podría tener relación con el factor de control social – esto es, personas que comparten objetivos y situación se unen para lograr objetivos juntos sin censurarse entre ellos (Teoría de la Asociación Diferencial y Teoría de las Subculturas) –. El actuar en grupos, además, permite difuminar la responsabilidad y proporciona más mecanismos de justificación (Teoría del Control Social y Teoría del Autocontrol).

Hasta aquí hemos podido ver, sin profundizar en exceso, cómo podríamos realizar un acercamiento desde la perspectiva criminológica al fenómeno del amaño de partidos, en aras de comprender por qué sucede que deportistas puedan llegar a participar en estos actos delictivos.

 

Fraude deportivo desde la perspectiva criminológica: prevención e intervención

¿Qué puede hacer la Criminología en cuanto al fraude deportivo?, puedo oír que se me pregunta. Pues bien, lo cierto es que, como hemos visto, un criminólogo puede ayudar a explicar por qué la legislación y herramientas actuales no logran prevenir ni erradicar el fenómeno del fraude deportivo, de los amaños de partidos.

¿Y, tras entender los motivos por los que siguen apareciendo casos de supuestos amaños, podríamos aportar herramientas criminológicas de prevención o de intervención? La respuesta es que sí. Las opciones pasarían por:

  • Educación y formación a formadores, deportistas, entrenadores y gestores deportivos
  • Estudio de caso y establecimiento de factores de riesgo y de protección en relación a esta clase de delitos
  • Trabajo de reinserción social con personas condenadas
  • Concienciación
  • Colaboración con clubes, federaciones y entidades deportivas en detección y prevención de amaños deportivos
  • Establecimiento de la figura del criminólogo como Compliance Officer

 

Podría parecer poco intuitiva la relación entre deporte y Criminología, como lo puede parecer la relación entre derecho penal y deporte. Pero no tiene por qué ser así. Como hemos podido ver la, Criminología nos puede ofrecer tanto explicaciones para entender por qué se producen delitos alrededor del deporte; como también nos puede ayudar a prevenir e intervenir sobre la conducta delictiva del amaño de partidos.

 

 

Bibliografía:

Crimipedia, “Escuela Clásica”, disponible en http://crimina.es/crimipedia/topics/escuela-clasica/

Crimipedia, “Teoría de la elección racional de Cornish y Clarke”, disponible en https://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2019-05-29/amanos-partidos-corrupcion-futbol-espanol-detenciones_2040858/

Crimipedia, “Teorías del Control Social”, disponible en http://crimina.es/crimipedia/topics/teorias-del-control-social/

Derecho Deportivo España (2018), “Las sanciones por el amaño de partidos”, disponible en http://sportslaw.es/las-sanciones-por-el-amano-de-partidos/

López-Fonseca, O y J Moñino, L (29/05/2019), “El amaño de partidos llega a Primera”, disponible en https://elpais.com/deportes/2019/05/28/actualidad/1559029069_028818.html

Marin, K (29/05/2019) “’Hay futbolistas que están pasando hambre’ Así funciona el amaño de partidos en España”, disponible https://www.elconfidencial.com/deportes/futbol/2019-05-29/amanos-partidos-corrupcion-futbol-espanol-detenciones_2040858/

Pérez Arias, JC (2018) “El problema de los amaños en el moderno derecho penal español”, Trabajo de Final de Grado, Universidad de Cádiz. Disponible en https://rodin.uca.es/xmlui/bitstream/handle/10498/20708/TFG%20MAYO%20ENTREGA%20OFICIAL.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Sanz,J(2019)“Teoría de la Anomia”, disponible en https://www.laescenadelcrimen.com/crimen/teoria-de-la-anomia/

 

 

Por Helena García Amo, criminóloga, colegiada en el Colegio de la Criminología de la Comunidad de Madrid y miembro del Grupo de Trabajo Criminología en el Deporte.

 

LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL Y LA CRIMINOLOGIA. UNA UNIÓN NECESARIA.

La Criminología es una ciencia interdisciplinar que se encarga de estudiar el delito, a la víctima, al delincuente y al control social. Por error, error que ha sido perpetrado por las series que dicen representar el papel del criminólogo, se nos ha vinculado a las actuaciones propias del CSI, pero, además, aunque esto sea cierto en determinada manera, también se ha divulgado que los criminólogos tienden a actuar ante delitos de gravedad como los asesinatos.

Pero esto no es así; la Criminología es una ciencia que abarca todo tipo de delitos, desde un hurto un atentado, analizando todas las conductas delictivas que dañan a la sociedad y que en muchas ocasiones generan alarma social. Uno de los ámbitos de actuación en los que puede operar la Criminología son las competiciones deportiva y, de manera más concreta, las competiciones futbolísticas, donde se producen de forma continua numerosas acciones violentas.

Los actos violentos menos agresivos y que se han aceptado en su totalidad en los campos de fútbol, como las protestas y algún que otro insulto, se han visto incrementados en intensidad y frecuencia, y cada vez es más raro asistir a un evento futbolístico, tanto profesional como no profesional, en el que no haya este tipo de acciones.

Como se ha determinado, cada vez es más habitual ver acciones violentas, acciones que empezaron siendo desviadas pero que debido al apoyo social y la falta de castigo aumentaron en gravedad y se convirtieron en hechos delictivos. Con el paso tiempo, estas conductas han recibido un continuo refuerzo.

Son numerosas las teorías que han intentado abordar este fenómeno, en su mayoría desde perspectivas psicológicas o sociológicas. Una de las aportaciones más influyentes en esta materia es la aportada por un grupo de sociólogos ingleses, entre los que predominan E. Dunning y P. Murphy, quienes investigaron a fondo el fenómeno del vandalismo en el fútbol, analizando cuatro pilares: orígenes sociohistóricos del fenómeno, las características sociodemográficas de los jóvenes, el papel de los medios de comunicación y las iniciativas políticas y deportivas adoptadas.

En cuanto al primer factor, los orígenes sociohistóricos, llevan a estos autores a plantearse la existencia de un retroceso de la civilización o de un bloqueo temporal a la hora de hablar de la violencia en el fútbol; las características sociodemográficas de los jóvenes, en su momento (en el ayer), la mayor parte que ejercía esta violencia eran jóvenes procedentes de la clase obrera, pero con el tiempo empieza a resultar difícil seguir con esta inclusión; las iniciativas políticas y deportivas adoptadas ante el problema, en su mayoría las acciones han sido de carácter policial, que a corto plazo tienen efecto, pero que no acaban con el problema como se esta comprobando y, además, ha servido de refuerzo para los grupos de vándalos.

Y, por último, los medios de comunicación. Las evidencias escritas nos han demostrado que la violencia en el fútbol, por desgracia, ha existido desde siempre, pero es ahora cuando la violencia se ha convertido en un negocio y que no interesa finalizar, pues hay motivaciones comerciales y lucrativas detrás.

La intervención de la psicología y de la sociología han dado numerosas pautas acerca de estos comportamientos, pero quizás sería conveniente empezar a contar con los criminólogos. Nuestra labor puede darse tanto en la redacción de los reglamentos disciplinarios como en los estudios acerca de la violencia, que permita que se obtenga una información real y veraz de este fenómeno, que parece no tener fin. Además, el criminólogo tiene una función muy importante, la función pedagógica, que en este ámbito es elemental.

Cada vez son más los niños que juegan al fútbol desde muy pequeños, y por desgracia y como se ha visto, la violencia también se observa en estas edades por parte de los espectadores, haciendo que los niños crezcan en un ambiente en el que se relacione la violencia y el fútbol, dificultando que el desarrollo posterior del deporte se realice predominando el fair play. Enseñar a los niños y a los padres cuáles son las pautas de control y algunos métodos para poder reducir la ansiedad que en muchas ocasiones provocan estos eventos deportivos permite que el fútbol base crezca limpio, crezca sin violencia y crezca de forma que cuando los niños se conviertan en adolescentes tengan mecanismos cognitivos y sociales para poder hacer frente a situaciones conflictivas sin ejercer violencia, que tiene como consecuencia un aumento de la tensión del evento, provocando acciones delictivas tanto en la grada como en el campo, entre las que destacan numerosas peleas de diferente índole.

Con la función pedagógica ejercida por el criminólogo podemos intentar revertir el proceso de naturalización que se ha llevado a cabo sobre estas conductas contrarias al orden del juego. ¿Nos abrirán las puertas a sus estadios? Yo creo que sí, tenemos mucho que aportar…

María Isabel Durango, criminóloga y miembro de Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

BIBLIOGRAFÍA

Dunning, E., Murphy, P., Waddington, I., y Astrinakis, A. (2002) Fighting Fans: Football Hooliganism as a World Phenomenon, Dublin: Unviersity College Dublin Press.

Ramón, I. (2003). La violencia en el fútbol. Sevilla: Wanceulen Editorial Deportiva S.L.