Category: Artículo de Criminología

Menores: las víctimas olvidadas. Consecuencias de la violencia de género sobre la infancia y la adolescencia

Por Raquel García Martí, miembro del Grupo de Trabajo de Delitos Violentos del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid

La violencia de género es un tipo de delito violento que atenta contra los derechos y las  libertades de aquellas mujeres que la padecen. En España se trata además de una de las formas de violencia que mayor atención social, institucional y académica ha recibido en los últimos  años; lo cual ha derivado en una dilatada elaboración legislativa. 

Así, en nuestro país podemos  encontrar diversas leyes cuya finalidad reside en la protección de las mujeres víctimas de  violencia de género: la Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las  Víctimas de Violencia Doméstica; la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de  Protección Integral contra la Violencia de Género; el Pacto de Estado contra la Violencia de  Género, de diciembre de 2017; y, más recientemente y con motivo de la crisis sanitaria que ha  provocado la COVID-19, el Real Decreto-ley 12/2020, de 31 de marzo, de medidas urgentes en  materia de protección y asistencia a las víctimas de violencia de género; entre muchas otras. Todo este gran arsenal legislativo no es más que la consecuencia directa de numerosos años de  investigación y sucesos trágicos que han mostrado la imperiosa necesidad de hacer frente a esta lacra y erradicarla. 

Asimismo, en las últimas décadas han aflorado numerosos trabajos científicos que muestran cuáles son las consecuencias, tanto directas como indirectas, que este tipo de violencia genera a sus víctimas no solo a nivel físico y psicológico, sino también en la esfera social, jurídica, académica y económica. Todo ello en aras de garantizar una intervención y protección eficaz, efectiva y eficiente de todas aquellas mujeres que devienen víctimas de la violencia de género. Sin embargo, los y las menores que crecen en un hogar infestado de este fenómeno violento no han gozado de la misma fortuna; pues, por desgracia, los estudios sobre las secuelas que la  violencia de género acarrea a medio y largo plazo en los hijos e hijas de las mujeres víctimas de  maltrato se han mostrado escuetos y precarios. 

De esta forma, pese a que en la Ley Orgánica  1/2004 el legislador destinó el artículo 19.5 a su protección y a su derecho a una asistencia social  integral, la opinión popular imperante es la de que los y las menores son víctimas indirectas de la violencia de género; esto es, que no sufren los efectos directos de la misma. Pues bien, nada más lejos de la realidad: los niños y las niñas también son víctimas directas de la violencia de  género, y en el presente artículo vamos a explicar por qué.  

En primer lugar, debemos abandonar la infravaloración generalizada que existe con respecto al hogar y su papel en la infancia y la adolescencia. Para esto, es necesario recalcar la magna importancia que posee el hogar familiar y de crianza en los/as menores y en su crecimiento. De este modo, el hogar supone un agente de socialización primaria. Es decir, se trata del primer  proceso mediante el cual los niños y las niñas aprenden e interiorizan las normas y los valores  sociales e individuales. Por ello, el hogar debería suponer un refugio, un espacio de paz y sosiego como garantía para un crecimiento adecuado. Pero, desafortunadamente, en ocasiones estos  espacios acaban convirtiéndose en verdaderos campos de batalla. 

En este mismo sentido, según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2015), en el 52,2%  de los hogares en los que una mujer ha sido víctima de violencia física por parte de su pareja vivían menores. Las consecuencias de vivir en un hogar violento son, sin duda, nefastas para el desarrollo emocional y psicológico de los y las menores, incluso si no se ejerce violencia directa  sobre estos; pues “la exposición a la violencia y el padecimiento directo del maltrato pueden considerarse idénticos, desde el punto de vista del daño que se causa a quien la padece” (Yugueros, 2016, p.43).

Teniendo en cuenta este dato, las circunstancias en las cuales los y las menores pueden  encontrarse expuestos a la violencia de género cometida sobre sus madres son muy variadas: 

  • Pueden estar presentes de forma directa cuando se produce el hecho violento sobre sus  madres; 
  • Pueden encontrarse en otra estancia, pero escuchan y deducen lo que está ocurriendo   
  • Pueden ser agredidos directamente por parte del agresor, el cual lo hace para hacer daño a  la mujer (violencia vicaria). 

De una forma u otra, los y las menores expuestos a la violencia de género pueden acabar desarrollando secuelas que los acompañarán a corto, medio y largo plazo, y las cuales, además, se verán moduladas en función de los sucesos vividos, su intensidad y la personalidad resiliente que ellos/as mismos puedan llegar a presentar.  

En este sentido, numerosas investigaciones sugieren que tal exposición puede tener  consecuencias a largo plazo y afectar su funcionamiento en la vida adulta; por lo que alertan de  todo un amplio abanico de problemas emocionales y conductuales que sacuden a los y las  menores afectados por la violencia de género. 

Por un lado, García de la Torre (2006) destaca que, incluso en la etapa prenatal, las consecuencias de la violencia de género pueden afectar de forma directa al/la menor en gestación: parto prematuro y mortalidad perinatal. Sternberg et al. (2006), por su parte, advierten que los niños y las niñas que crecen en un hogar infestado de  violencia de género presentan el doble del riesgo de sufrir ansiedad, depresión y conductas antisociales y violentas que aquellos/as que han crecido en un hogar funcional. En un estudio realizado por Kernick et al. (2003) se encontró que, efectivamente, el riesgo de desarrollar un  comportamiento violento es mayor en los y las menores víctimas de violencia de género. 

De esta forma, debemos tener muy presente el denominado “aprendizaje vicario” o  “aprendizaje por imitación” propuesto por Albert Bandura, según el cual es posible que los y las niñas, mediante la observación de modelos, aprendan de forma directa e indirecta ciertos comportamientos. A diferencia del aprendizaje activo, el aprendizaje vicario es aquel que tiene  lugar observando a otras personas y que conlleva menos tiempo que el condicionamiento  operante. Por ello, una de las características más sorprendentes del aprendizaje vicario es que el aprendizaje se efectúa de forma inmediata. 

Así, la mayoría de las investigaciones sostienen que la tendencia observada es que las niñas se identifican con el rol materno, asumiendo  conductas de sumisión, obediencia y pasividad; mientras que los niños lo hacen con el rol paterno, interiorizando comportamientos de poder y violencia (García de la Torre, 2006). Dicho  de otra forma: la exposición a la violencia de género puede suponer que, en el futuro, los niños  se conviertan en agresores y las niñas en víctimas. Esto supone una socialización diferencial de  género, la cual, en estos casos, se lleva a cabo cuando los y las menores todavía son demasiado  jóvenes. 

Pero no solo los y las niñas pueden verse afectados siendo testigos de la violencia de género que ocurre en sus hogares, pues existen otros muchos casos, en los cuales, por desgracia, los/as  propios/as menores sufren de forma directa la violencia por parte de los agresores. En la  mayoría de los casos se trata de un tipo de maltrato en violencia de género denominado “vicario”. Nos referimos a una violencia instrumental dirigida sobre los hijos y las hijas de las  mujeres víctimas con la finalidad de hacerles daño a estas últimas. Este tipo de agresiones  pueden ir desde un simple maltrato verbal y psicológico, pasando por la violencia física hasta llegar, en algunos casos, a una agresión mortal. 

De igual modo, a partir de la revisión de diversas investigaciones sobre los efectos de la violencia  en niños y niñas (Rosser et al, 2015; Alcántara et al, 2003; García de la Torre, 2006), podemos  mencionar como más importantes: 

  • A nivel social: Inhibición y miedo, agresividad, escasez de habilidades prosociales de  resolución de conflictos, tendencia a interpretar de forma negativa y hostil las conductas de otras personas, aislamiento e inseguridad, soledad, desconfianza, conductas  antisociales y delincuencia.
  • A nivel emocional: Ausencia de empatía, ansiedad, depresión, desorganización en el  apego, asunción de roles que no le corresponden a su edad (paternalización y de  género), escasa tolerancia a la frustración, sensación de desamparo, conducta  impulsiva, escaso autocontrol y explosiones de ira. 
  • A nivel cognitivo: Baja autoestima, problemas de rendimiento académico, indefensión  aprendida, legitimidad en el uso de la fuerza, problemas de atención, memoria y  concentración, egocentrismo y locus de control externo. 

De igual manera, los y las menores testigos de la violencia de género pueden acabar  desarrollando un Trastorno de Estrés Postraumático, especialmente en aquellos casos en los  que el maltrato culmina con el homicidio o asesinato de sus madres. Asimismo, en muchos casos  se produce una transmisión intergeneracional del maltrato (ya mencionada anteriormente); la cual solo genera que la violencia de género siga un curso cíclico interminable si no se atiende de  forma correcta y en el momento adecuado a aquellos/as menores que se encuentran bajo el yugo de esta. 

Sea como fuere, muchos/as menores expuestos a la violencia de género que crece y se  reproduce en sus hogares sufren en silencio y no reciben la necesaria asistencia psicológica  debido a dos razones: por un lado, porque sus progenitores consideran que los problemas son  propios de la pareja y no atañen a los/as pequeños/as de casa; y, por otro, porque los y las menores siguen siendo considerados víctimas indirectas de este tipo de delito.  

De este modo, debemos tener muy en cuenta que el impacto de la victimización dependerá de diversos factores (García de la torre, 2006): características propias de la víctima (edad, vulnerabilidad y desarrollo), características del maltrato (gravedad, cronicidad y tipología) y protección que se ejerza sobre el/la menor por parte de su progenitora y del entorno familiar. 

Por lo tanto, uno de los mitos que debemos afrontar y superar es aquel que afirma que los y las menores testigos de la violencia de género no son víctimas directas de esta. En este sentido, las investigaciones y la experiencia en el ámbito asistencial y victimológico nos demuestran que, efectivamente, los hijos y las hijas de las mujeres víctimas desarrollan toda una vasta gama de  secuelas a corto, medio y largo plazo, las cuales los acompañarán hasta su edad adulta y, muy posiblemente, marcarán su futuro. 

Por ello, debe ser prioritario a nivel institucional dirigir programas de asistencia y prevención victimal dirigidos a este sector poblacional, teniendo muy  en cuenta el magno riesgo que acarrea la trasmisión generacional de este tipo de violencia.  Igualmente, es imperativo que a nivel judicial se destinen mayores medidas de protección para los y las menores, teniendo en cuenta que son un blanco fácil para los agresores a la hora de  ejercer violencia vicaria sobre las mujeres víctimas. 

En este mismo sentido, a día de hoy todavía  podemos observar sentencias inconcebibles en las cuales se decreta una custodia compartida o  total para el agresor (debido a la escasez de recursos de la progenitora o a su incapacidad para  hacerse cargo del/la menor), debido a la tan peligrosa y emponzoñada creencia de que un  agresor sigue siendo “un buen padre de familia”.

La respuesta a esta afirmación tomada sin conocimiento alguno sobre la temática a juzgar es muy clara: haya golpes o no sobre los/as menores, la violencia de género les afectará de por vida; por lo que se torna injustificable creer  que se deben proteger las facultades de crianza y educación de los agresores. Pero, sobre todo y lo más importante, se debe de comenzar a considerar la actuación criminológica como garantía  de prevención de este fenómeno violento; o de lo contrario solo estaremos dando palos de ciego sobre una realidad que necesita, imperiosamente, un tratamiento especializado. 

Porque la violencia de género mata, y lo seguirá haciendo una y otra vez hasta que una actuación  criminológica pertinente y adecuada rompa su círculo vicioso. La historia siempre se repite, pero  está en nuestras manos el poder elegir qué parte de dicha historia reescribimos. La pregunta es:  ¿está la sociedad preparada para el cambio?

Referencias bibliográficas 

  • Alcántara, M., López-Soler, C., Castro, M., & López, J. (2013). Alteraciones psicológicas en  menores expuestos a violencia de género: prevalencia y diferencias de género y edad.  Anales de Psicología, 29(3), 741-747. 
  • Real Decreto-ley 12/2020, de 31 de marzo, de medidas urgentes en materia de protección y  asistencia a las víctimas de violencia de género (2020). Boletín Oficial del Estado, 91, sec.  I, de 1 de abril de 2020, 27973 a 27980.  https://www.boe.es/boe/dias/2020/04/01/pdfs/BOE-A-2020-4209.pdf 
  • García de la Torre, A. (2006). La Violencia de Género como causa de Maltrato Infantil. Cuadernos  de medicina forense, 12(43-44), 149-164. 
  • Kernick, M., Wolf, M., Holt, V., Mcknight, B., Huebner, C., & Rivara, F. (2003). Behavioral  problems among children whose mothers are abused by an intimate partner. Child  Abuse and Neglect, 27(11), 1231-1246. 
  • Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección de las Víctimas de Violencia  Doméstica (2003). Boletín Oficial del Estado, 183, sec. I, de 1 de agosto de 2003, 29881  a 29883. https://www.boe.es/boe/dias/2003/08/01/pdfs/A29881-29883.pdf 
  • Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia  de Género (2004). Boletín Oficial del Estado, 313, sec. I, de 29 de diciembre de 2004, 42166 a 42197. https://www.boe.es/boe/dias/2004/12/29/pdfs/A42166-42197.pdf  
  • Rosser Limiñana, A., Suriá Martínez, R., & Villegas Castrillo, E. (2015). La exposición a violencia de  género y su repercusión en la adaptación escolar de los menores. Borbón. Revista de  Pedagogía, 67(2), 117-129. 
  • Sternberg, K., Baradaran, L., Abbott, C., Lamb, M., & Guterman, E. (2006). Type of violence, age,  and gender differences in the effects of family violence on children’s behavior problems:  A mega-analysis. Developmental Review, 26(1), 89-112. 
  • Yugueros, A. (2016). La protección de los menores víctimas de violencia de género en España.  Aposta. Revista de Ciencias Sociales (70), 38-52.

JUSTICIA RESTAURATIVA Y MEDIACIÓN PARA JÓVENES: Una aproximación a la mediación en el ámbito escolar

Por:
Sheila El Hajje Sánchez
Melanie Lázaro Mewes
(GRUPO DE TRABAJO CRIMINOLOGÍA EDUCATIVA DEL COLEGIO PROFESIONAL DE LA CRIMINOLOGÍA DE LA COMUNIDAD DE MADRID)

La Justicia restaurativa puede aplicarse para prevenir el conflicto, la violencia y la infracción en la escuela o la comunidad. Incluye la mediación directa y la resolución de conflictos convirtiendo al infractor en responsable ante sí mismo, su delito y las otras partes afectadas, al mismo tiempo que le brinda aprendizaje de vida respetuosa.

Es importante que desde la infancia se les enseñe a los niños a gestionar los problemas de manera pacífica, con apoyo, aportando argumentos razonados, empatizando con el otro, pero sobre todo, ayudándolos a entender que aunque todos podemos cometer errores, debemos saber cómo reparar el daño causado a la otra persona. Aquí es donde la mediación juega un papel fundamental. Lógicamente tendrá una dinámica distinta en el ámbito infantil, que en el ámbito de la adolescencia, pero la esencia será la misma: aprender a distinguir comportamientos injustos/desproporcionados para concluir su desarrollo cuanto antes.

La mediación en términos generales es un proceso de negociación a través del cual las partes involucradas en un conflicto intentan resolverlo por sí mismas, con la ayuda de un tercero imparcial (mediador), que actúa sin facultad decisoria propia. A continuación, nos gustaría trasladar esta sencilla definición al ámbito escolar, concretamente a los casos de mayor gravedad, el acoso entre compañeros/as.

Cuando hablamos de acoso escolar nos estamos refiriendo a situaciones en las que uno o varios alumnos/as persiguen e intimidan a otro/a mediante insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas, coacciones, entre otros, pudiendo desarrollarse a lo largo de meses e incluso años, siendo sus consecuencias ciertamente devastadoras para la víctima, e incluso para los espectadores.

La pregunta esencial es la siguiente: ¿por qué se produce el acoso escolar? Las causas responden básicamente a una predisposición a la violencia en el agresor por motivos psicológicos y de personalidad, y un entorno familiar y social con antecedentes de violencia o de justificación hacia la misma. Asimismo, una deficiente pedagogía sobre lo que es el acoso escolar y el deber de denunciarlo puede empujar a los compañeros de la víctima a actuar como sujetos pasivos, reforzando de esta manera el

comportamiento del acosador/a y ayudando a que se perpetúe, sin que éste pueda ser atajado a tiempo por los profesores o padres.

Puestas las definiciones sobre el papel, nos encontramos con tres figuras:

  1. “La víctima”: alumno/a acosado/a.
  2. “Los espectadores/ras”. Aquellos alumnos que observan el comportamiento pudiendo llevar a cabo tres acciones: apoyar el comportamiento de acoso, animando al acosador o repitiendo sus comportamientos; actuar de manera pasiva, es decir, los alumnos/as son capaces de reconocer que ese comportamiento es injusto y no debería llevarse a cabo, pero por diversos factores (miedo, sentimiento de inferioridad, etc.) no reaccionan como deberían; y por último, actuar en contra del acoso, dando un toque de atención al acosador/a o avisando a una figura de autoridad para que pueda solucionar el conflicto (profesorado, padres, o cualquier otra figura semejante).
  3. “El acosador”: ejecuta individualmente o en grupo los actos contra la víctima de forma continua, durante meses, cursos enteros o incluso años. El perfil del acosador suele ser el de una persona físicamente fuerte, impulsiva, dominante, con conductas antisociales y con una ausencia total de empatía con sus víctimas.
1 2 JUSTICIA RESTAURATIVA Y MEDIACIÓN PARA JÓVENES: Una aproximación a la mediación en el ámbito escolar

Hasta el momento se han tipificado 6 tipos de acoso escolar. El tipo de acoso más común es el físico (especialmente entre chicos). Incluye golpes, empujones e incluso palizas entre uno o varios agresores contra una sola víctima. En ocasiones, se produce también el robo o daño intencionado de las pertenencias de las víctimas.

En segundo lugar encontramos el acoso psicológico. Existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro. Son acciones que dañan la autoestima de la víctima y fomentan su sensación de temor, con el problema añadido de que son las más difíciles de detectar por parte de profesores o padres porque son formas de acoso o   situación.

Frecuentemente, los agresores utilizan esta forma de acoso con el fin de subrayar, reforzar o resaltar acciones llevadas a cabo con anterioridad, manteniendo así latente la amenaza. Incrementan la fuerza del maltrato, pues el acosador exhibe un poder mayor al mostrar que es capaz de amenazar aunque esté presente una figura de autoridad. En el agredido, aumenta el sentimiento de indefensión y vulnerabilidad, pues percibe este atrevimiento como una amenaza que tarde o temprano se materializará de manera más contundente. Pueden consistir, por ejemplo, en una mirada, una señal obscena, una cara desagradable o un gesto.

En tercer lugar se encuentra el acoso verbal. Son acciones no corporales con la finalidad de discriminar, difundir chismes o rumores, realizar acciones de exclusión o bromas insultantes y repetidas del tipo poner apodos, insultar, amenazar, burlarse, reírse de los otros, generar rumores de carácter racista o sexual, etc. Es más utilizado por algunas chicas a medida que se van acercando a la adolescencia.

En cuarto lugar está acoso social. Mediante este tipo de acoso se pretende aislar al niño o joven del resto del grupo, ignorándolo, aislándolo y excluyéndolo del resto. Puede ser: directo (excluir, no dejar participar a la víctima en actividades, sacarlos del grupo) o indirecto (ignorar, tratar como un objeto, como si no existiera o hacer ver que no está ahí).

En quinto lugar, y con un crecimiento exponencial, el “Ciberbullying”, tipo de acoso muy grave y preocupante por la gran visibilidad y alcance que se logra de los actos de humillación contra la víctima y el anonimato en que pueden permanecer los acosadores. Los canales son muy variados: SMS, tablets, ordenadores,  páginas web, blogs,  juegos on-line, correos electrónicos, chats,  redes sociales, etc.

Ahora que nos hemos puesto en situación, conocemos por qué se produce el acoso y quiénes son sus protagonistas, así como sus principales tipologías, introduciremos cómo la mediación puede ser útil para prevenir futuros casos de acoso o, al menos, disminuir su magnitud.

La mediación escolar no solo es una estrategia de resolución de conflictos, sino que conlleva una serie de valores y procedimientos que educan en la cultura de la paz y consolida formas de actuación y gestión de los conflictos profundamente participativas y democráticas.

Las principales ventajas de introducir un programa de mediación en el ámbito escolar son las siguientes:

  • Mejora la convivencia.
  • Favorece el desarrollo de la empatía.
  • Favorece la comunicación alumno/a-alumno/a y alumno/a-profesor/a.
  • Disminución de conflictos.
  • Disminución de expedientes disciplinarios.
  • Mejora las habilidades sociales.
  • Favorece que haya una mayor responsabilidad en el alumnado.
2 1 JUSTICIA RESTAURATIVA Y MEDIACIÓN PARA JÓVENES: Una aproximación a la mediación en el ámbito escolar

Fuentes consultadas:

  • Instituto Internacional ProMediación. 2021. Mediación Escolar, cómo prevenir y gestionar conflictos en las aulas. [online] Available at: <https://www.promediacion.com/mediacion-escolar/> [Accessed 28 March 2021].
  • Junta de Andalucía. 2021. Junta de Andalucía – Qué es la mediación. [online] Available at: <https://www.juntadeandalucia.es/organismos/turismoregeneracionjusticiayadministracionlocal/areas/justicia/mediacion/paginas/que-es-mediacion.html> [Accessed 28 March 2021].
  • Universidadviu.com. 2021. Las diversas formas de bullying: físico, psicológico, verbal, sexual, social y ciberbullying | VIU. [online] Available at: <https://www.universidadviu.com/es/actualidad/nuestros-expertos/las-diversas-formas-de-bullying-fisico-psicologico-verbal-sexual> [Accessed 28 March 2021].
  • hacerfamilia.com. 2021. Mediación: así se aplica en el acoso escolar. [online] Available at: <https://www.hacerfamilia.com/educacion/mediacion-20180109150639.html> [Accessed 28 March 2021].
  • Universidadviu.com. 2021. Causas de acoso escolar y cómo abordarlas | VIU. [online] Available at: <https://www.universidadviu.com/es/actualidad/nuestros-expertos/causas-de-acoso-escolar-y-como-abordarlas> [Accessed 28 March 2021].

ÍDOLOS, MASS MEDIA Y DEPORTE: Una perspectiva criminológica

   Desde hace muchos años ya es imposible ignorar que el deporte profesional de masas y los deportistas forman parte de nuestras vidas en buena medida. Tampoco cabe ignorar que se han convertido en ídolos para las futuras generaciones, y que muchos adultos consideramos que son buenos modelos de conducta para quienes les admiran o siguen como deportistas.

   Este proceso de mediatización y creación del deportista como figura de culto se ha visto fomentado y amplificado por los medios de comunicación, y, en los últimos tiempos, también por las redes sociales.

   El deporte ha tenido, desde siempre, personajes que han creado polémicas, y otros que se han convertido en ídolos. También hemos visto a quienes han conseguido hacer una mezcla explosiva entre ser polémicos e ídolos. Además, y como no podía ser de otra manera, han existido las figuras del antihéroe y del anti-ídolo. Esto es importante y se debe tener en cuenta al leer este artículo.

   En las siguientes líneas se intentará analizar cómo este suceso ha marcado nuestra sociedad y nuestra cultura deportiva, incluso las políticas públicas de gestión, y cómo la idolatría y los medios de comunicación, junto con las redes sociales, han influido en llegar a este punto.

   Se dividirá la exposición en tres puntos diferentes y se ejemplificará cada uno de ellos.

   1. Los ídolos del deporte y los modelos de comportamiento: cómo el deporte y sus protagonistas crean tendencias e identidades en nuestras sociedades.

   El deporte es un fenómeno social, un reflejo, mediante los deportistas de los valores, los estilos de vida y los comportamientos del lugar donde se han criado y formado deportivamente.

   Pero, en los últimos tiempos, esto se ha llevado hasta la exageración, llegando en muchos casos a hacer de los deportistas más admirados nuestros ídolos y nuestros modelos de comportamiento: marcan tendencias en moda, en actitud, en estilo y modo de vida… incluso en ideología y comportamiento social.

   Y todo esto fundamentando esto solamente en su faceta deportiva, como deportista de élite con acceso a la atención e influencia mediáticas.

   Sin tener para nada en cuenta que los deportistas no son los formadores designados de nuestros jóvenes, ni los referentes culturales de nuestras sociedades –-muchas veces los mismos deportistas se resisten a ser colocados en un pedestal, a ser los modelos de comportamiento y los representantes de los valores de una comunidad, al ser una responsabilidad que no les compete– aunque se involucren en política o en otros ámbitos de la sociedad de gran repercusión.

   Esto, eso sí, no ha evitado que se creen ídolos atemporales, que defendemos y percibimos como nuestros representantes, que nos generan sentimientos encontrados, y sobre los que moldeamos nuestros comportamientos y nuestras elecciones de vida.

   Así, además, provocamos la aparición de tribalismos, y damos lugar a que existan facciones enfrentadas alrededor de figuras deportivas o de deportes en general, llegando a generar violencia de muchos tipos –-desde amenazas hasta agresiones– sobre los individuos y los grupos con diferentes visiones de los deportistas o deportes que idolatramos.

   Hacemos del deporte y de su práctica nuestra identidad, y la defendemos de otras identidades diferentes o contrarias, creando tensiones.

   2. Los medios de comunicación y el deporte: belicismo, identitarismo, violencia y representación.

   Los medios de comunicación juegan un papel muy relevante en la transmisión de información y en la creación de opinión en nuestras sociedades.

   Y no se puede negar que la cobertura que se hace en ellos del mundo del deporte fomenta el identitarismo, generando que las personas se identifiquen y defiendan ciertas posturas y acciones de deportistas.

   También participan de provocar y mantener una sensación de enfrentamiento y representatividad: cada deportista o equipo representa a alguien, y sus victorias y derrotas son las del público o la de sus aficionados; y así llegamos al punto de generar y justificar actos violentos cuando se considera que se trata de alguien que representa valores o ideales compartidos, o cuando se trata de un ídolo deportivo a quien se respeta e idolatra como modelo de conducta.

   Todo esto es canalizado y enfocado desde los medios de comunicación masivos, independientemente de su línea editorial, y también con independencia, muchas veces, de la realidad y de las necesidades sociales. Es decir, ‘panem et circenses’ por encima del bien común, como hemos podido ver en el propio mundo del deporte cuando se ha vivido el parón de las sociedades debido a la pandemia de coronavirus estos últimos meses.

   3. Las redes sociales, los ídolos, el deporte y la identidad común como catalizadores de la violencia: amenazas y violencia hacia el disidente (etiquetamiento, señalamiento y aislamiento del que piensa de manera diferente).

   En recientes tiempos hemos podido observar cómo las redes sociales han puesto y depuesto ídolos en el mapa, y también cómo esto nos ha afectado como comunidad, y como individuos.

   Se ha visto en redes sociales a deportistas famosos salir airosos de denuncias de delitos graves que podrían haber terminado con sus carreras, debido a que su exposición mediática les ha ayudado a aportar pruebas de lo sucedido –-y a poder defender sus posturas sin depender de los medios de comunicación de masas que tenían otra narrativa–, independientemente de la postura defendida.

   También, tras la desaparición de algunas personas relacionadas con deportistas, se ha podido apreciar cómo la fama que otorga participar del mundo del deporte ha ayudado a motivar la búsqueda y el hallazgo de quienes no hubieran podido tener tanta exposición mediática ni generar tanto interés.

   Por el lado negativo, la polarización y el tribalismo, tras el fallecimiento de algunos ídolos deportivos, las redes sociales han sido el medio empleado para aumentar la expresión de dolor… y de amenazas y agresiones y violencia.

   El caso del ídolo argentino Maradona, por ejemplo, resulta paradigmático ya que incluso en España hemos podido ver las repercusiones de no querer seguir el relato mediático y no querer homenajear a alguien que no se admira como persona por sus valores, que tuvo consecuencias claras en las amenazas recibidas por quienes fueron por muchos considerados como herejes que hacían afrentas al ídolo caído que ya no se podía defender.

   Los enfoques que se dan a la información o los datos que nos llegan, el acceso a la información y la posibilidad de su difusión, y la influencia mediática de los ídolos deportivos cada vez afectan más a nuestros modelos de sociedad y de convivencia: hemos dejado de buscar a los expertos para informarnos, y hemos pasado a escuchar a quienes nos dicen lo que queremos oír o a quienes consideramos de nuestra cuerda y como nuestros representante y tienen poder mediático – y el deporte no se salva, sino que se aprovecha de esto.

   Todo esto nos lleva a reflexionar sobre la entidad del deporte y de los deportistas y su influencia en la sociedad, sobre la necesidad imperiosa que parecemos tener de vivir en el relato de los demás, y de dejar que otros tomen decisiones y nos influyan para vivir nuestras vidas llevándonos a una suerte de pensamiento grupal y de sobreexposición a ambientes hostiles y violentos.

   Todo esto nos debería hacer replantear nuestra relación con los fenómenos y actores sociales en las sociedades en las que vivimos. Nos debería hacer cuestionarnos quién tiene el poder y a quién se lo damos, y quién nos controla y a quién podemos o no controlar desde nuestras posiciones. También cuáles son los intereses detrás de la información que nos llega y a través de quién se nos transmite.

   Y… no deberíamos dejar de lado el factor criminógeno del tribalismo y del identitarismo trasladados de un ámbito de la sociedad en que puede llegar a ser positivo (como el deporte, donde a menudo es contemplado como un símbolo de comprensión de los valores y la disciplina de la modalidad deportiva practicada) o admitido, a otros donde no lo son: las relaciones familiares o de amistad, las ideologías políticas.

   Y, en último lugar, también esto nos debería llevar a una reflexión: ¿qué fue antes, la idolatría de los deportistas o la influencia social del deporte y sus practicantes? Así podríamos llegar a comprender en mayor medida los tres factores problemáticos que se han desarrollado en estas líneas, y así poder afrontarlos e intentar resolverlos.

   Por Helena García Amo, miembro del Grupo de Trabajo de Criminología del Deporte, colegiada número 14 del Colegio de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

La solidaridad viaja en 4×4

     Se ha hablado mucho de los voluntarios 4×4 de la Comunidad de Madrid tras el paso del temporal Filomena durante el segundo fin de semana del recién estrenado 2021. Uno más de esos voluntarios, no adscrito a ningún grupo, fuimos mi familia y yo, con nuestro Land Rover Discovery TD5 que, aunque ya entrado en años, está bien equipado para la conducción en condiciones meteorológicas adversas.

     Apenas unas horas antes a la gran nevada, el viernes 8 sobre las diez de la noche, cuando el temporal arreciaba ya con fuerza y la conducción se hacía cada vez más difícil por las carreteras madrileñas, me llegó a través del grupo de WhatsApp ‘Amigos de un gran Club’ (grupo de usuarios Land Rover) un aviso sobre un vehículo 4×4 atrapado a unos cinco kilómetros de la localidad en la que residimos, Arroyomolinos.

     Tras hablar con el compañero que trataba de asistirle, salí con el Discovery hacia allá, no sin gran dificultad. Las carreteras ya comenzaban a hacerse intransitables y las máquinas quitanieves apenas iban retirando la nieve, que volvía a cubrir las vías rápidamente. Finalmente el compañero logró evacuar el coche y las dos personas pudieron volver a su residencia en su propio vehículo.

La solidaridad viaja en 4x4

     El sábado 9 nos despertamos con la gran nevada. Las calles amanecieron totalmente cubiertas de blanco, con casi medio metro de nieve que hacía imposible la conducción de ningún vehículo. Fue un día de diversión para casi todos los vecinos que, atraídos por la gran nevada, nos echamos a las calles con nuestros trineos, skyes, tablas de snowboard, raquetas de nieve y todo tipo de utensilios caseros a disfrutar de una nevada histórica.

     Poco a poco fuimos siendo conscientes de las dificultades que algo tan bonito como la nieve puede traer para la movilidad funcional de todos los ciudadanos. Comenzaron a llegarnos noticias de muchos ciudadanos que no habían podido ir a trabajar por la intensa nevada o de aquellos que habían entrado a trabajar a lo largo del viernes y, por ser trabajadores esenciales, se habían quedado a falta de relevo en sus puestos.

     Mi mujer, enfermera en un hospital madrileño, fue viendo cómo, durante la mañana del domingo 10, las publicaciones en los diversos grupos de Facebook de los vecinos de Arroyomolinos se iban llenando de mensajes, sobre todo de personal sanitario que no podía desplazarse a los distintos hospitales de trabajo.

    Calles llenas de nieve y con importantes placas de hielo que hacían imposible ningún desplazamiento. Incluso los servicios de urgencia tenían verdaderos problemas para actuar. Ambos nos pusimos en marcha: mi mujer, contactando con usuarios de esos grupos; y yo, contactando con Protección Civil de Arroyomolinos.

     Fue a partir de ese momento en el que mi mujer, mi hijo y yo nos tiramos con el 4×4 a las calles del municipio, coordinados con Protección Civil con una Trasmisión y con el indicativo ‘Romeo Alfa’, comenzando con el traslado de una enfermera desde la calle Almería del municipio hasta el Hospital Universitario de Móstoles, localidad limítrofe a unos siete kilómetros.

     Y luego con el “rescate”, tal y como lo llamó ella, de una empleada de la plataforma DIA, del Polígono Valdefuentes, que se encontraba incomunicada desde la tarde del viernes junto al personal de Seguridad del recinto. La altura de la nieve en esa ubicación pasaba el medio metro fácilmente.

     De vuelta desde el Hospital de Móstoles, de camino a Arroyomolinos, trasladamos a un policía nacional que iba andando desde Móstoles hasta Parque Coímbra, urbanización a unos cuatro kilómetros, tras llevar dos días prestando servicio en su comisaría de Vallecas.

     La Trasmisión de Protección Civil no dejaba de echar humo con su coordinador de sala ese día, Ramón, al mando. Apenas dejamos al policía, nos comunicaron para una recogida de un vecino de la calle Sierra de Guadarrama con posible rotura de clavícula tras resbalar por el hielo, que necesitaba traslado al Hospital Universitario de Móstoles.

     En esa misma calle, una trabajadora del centro de salud de la localidad se acercó a nosotros para preguntarnos si al día siguiente, lunes, podríamos recogerla para ir a su puesto de trabajo en el centro de salud del municipio.

     Le dejamos nuestro teléfono y nos fuimos hacia otra de las calles intransitables, Arroyo de los Combos, a recoger a una sanitaria que necesitaba traslado al Metro de Móstoles para poder acudir a su trabajo al Hospital de Getafe.

     Una vez ayudamos a estas personas, se nos requiere para recoger en el mismo hospital a una sanitaria que, tras dos días trabajando, necesitaba traslado a Arroyomolinos; y para recoger a dos chicos que por la mañana se habían ido andando unos seis kilómetros para recoger medicinas al hospital.

La solidaridad viaja en 4x4

     Tras dejarlos en el centro de la localidad, desde Protección Civil vuelven a transmitirnos un traslado hospitalario de una persona que necesitaba con urgencia llegar desde la calle San Javier al Hospital Universitario Rey Juan Carlos a diálisis.

     Estando allí, desde Protección Civil nos movilicemos a Urgencias de ese mismo centro para recoger a una persona embarazada que a primera hora de la mañana había sido trasladada con muchas dificultades por Policía Local y que recogimos siete horas más tarde, tras haber tenido que interrumpir su embarazo. Fue para nosotros el momento más triste del día.

     No dejamos de recordar esas primeras palabras con María (nombre ficticio) que, con lágrimas en los ojos, no veía la hora de llegar a su casa para estar con su marido y su hija, agradeciendo nuestra llegada a Urgencias.

     Saliendo del hospital, se nos requiere para ir, de nuevo, al otro hospital de la ciudad a recoger a una vecina, trabajadora social, que venía de prestar servicio desde el viernes en la Cañada Real. Y la recogida del vecino que unas horas antes habíamos llevado al hospital con una posible rotura de clavícula. Efectivamente, se cumplieron los peores augurios.

     Ya, de nuevo en Arroyomolinos, se nos solicita para transportar al Metro de Móstoles de una persona no residente en el municipio que se había quedado atrapado tras la nevada, y el traslado de una vecina desde la calle San Pedro del Pinatar a Móstoles, donde tenía que cuidar a dos personas dependientes en un domicilio del centro de la localidad.

     Después de dejar a esta última persona y hacer un parón para tomar energía, de vuelta a Arroyomolinos, llegó otro de los momentos más emotivos de la jornada. Fue una persona que tras verme salir de Móstoles me hacía aspavientos para que parara en mitad de una carretera cubierta de hielo y nieve: “¿A dónde vas? Sube que te llevo”, le dije. Incapaz de hablar, subió al coche llorando como un niño, totalmente desbordado por la emoción.

     Por el trayecto, en el que no dejé de ver sus lágrimas, me contó que el viernes había venido desde Almería en coche y que a duras penas pudo llegar a Madrid. En la M-50 tuvo que parar el vehículo al quedarse atrapado por la nevada, sin posibilidad de rescate a pesar de llamar a emergencias.

     Pasó la noche durmiendo en el coche sin apenas tener abrigo en medio de la mayor nevada de los últimos años hasta que con la primera luz del día se echó a andar unos tres kilómetros a casa de unos conocidos en Leganés. El domingo, ya desesperado por regresar a casa junto a su mujer y su hijo, logró llegar a Móstoles en Metro. Les dejé en la calle Cartagena esquina Almería aun con lágrimas en los ojos.

   El día se iba acabando y seguimos prestando apoyo a distintos vecinos de la ciudad, trasladando a varios sanitarios a una de las estaciones de Metro de Móstoles para, desde allí, poder acudir a sus hospitales de trabajo, entre otros, como el Gómez Ulla, Infanta Leonor, La Princesa, 12 de Octubre y Ramón y Cajal.

     Me quedo de estos trayectos con esa historia del personal sanitario del hospital Gómez Ulla, que la noche antes había regresado de su puesto de trabajo andando unos siete kilómetros desde Móstoles hasta su domicilio en Arroyomolinos.

     Después de treces horas, dejamos de prestar servicio con Protección Civil con la satisfacción de haber podido aportar nuestro granito de arena en esta gran situación de emergencia que teníamos.

     Pero, no acabó del todo la noche del domingo, cuando remolcamos a un vehículo varado en torno a las once de la noche en la calle de Comillas y acompañarlo hasta la avenida de Italia. También recibimos una llamada inesperada desde la dirección del Centro de Salud de Arroyomolinos que nos pedía por favor que ayudáramos a recoger a los sanitarios que prestaban servicio al día siguiente en el centro de salud para que éste pudiera abrirse.

     Así fue como el lunes a las seis y media de la mañana comencé de nuevo la aventura recogiendo a dos sanitarias, que habían contactado con Protección Civil el día anterior y que necesitaban transporte hasta Madrid.

     La primera de ellas en la calle Francisco Quevedo Villegas, calle que recuerdo más como una pista de patinaje en la que el Discovery iba deslizándose prácticamente como si unos patines llevásemos; y la otra sanitaria, en la calle Torremolinos.

     Tras dejarlas en la estación de Metro de Móstoles, sobre las ocho, comencé a recoger, ya en Arroyomolinos, a los sanitarios del Centro de Salud y a una enfermera del Hospital 12 de Octubre por calles intransitables para los peatones y a veces difíciles incluso para el 4×4. Sin embargo, lo peor de todo fue la recogida de Ana, médico del Centro y vecina de la urbanización de Cotorredondo, en Batres.

La solidaridad viaja en 4x4

     Creo recordar que a Ana fue la única persona a la que no fui a recoger o llevar hasta la mismísima puerta de su casa por imposibilidad de bajar una gran cuesta con enormes placas de hielo. Ahí fue donde mis huesos dieron contra el asfalto helado tras intentar bajar esa cuesta andando.

     Ese lunes, con ayuda de un vecino de Navalcarnero, con otro todoterreno, dimos también el relevo de personal sanitario del centro a las tres de la tarde y cerramos el día, de nuevo en Cotorredondo, con el regreso de dos sanitarios más.

     Entre medias, dio tiempo a ayudar a sacar a varios vehículos de transporte adaptado de la Comunidad de Madrid que habían quedado atascados en distintas calles de Madrid y sacar a varios vehículos atrapados en la M-40. Así acabó nuestra aventura de solidaridad a bordo de un todoterreno. Dar sin pedir nada a cambio, solo ayudar a quien lo necesite.

    Ramón Chippirrás es criminólogo y vicesecretario general del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid. Olga Muñoz es enfermera del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Los Manteros: Drama social urbano

El objeto de este trabajo es intentar dar una respuesta a una problemática social: el conflicto al que se enfrentan comerciantes y ciudadanos ante el ‘top manta’. A su vez, los manteros se encuentran en una encrucijada entre el ilícito penal que cometen a diario y su compleja realidad social.

La investigación se ciñe exclusivamente al distrito Centro de Madrid, siendo conscientes de que la existencia de esta problemática se extiende a todo Madrid y a toda España. Pero, sin duda, el Centro de Madrid supone un eje clave para el análisis de este conflicto social. Para ello hemos tratado de contar con todos las partes implicadas, entrevistando a asociaciones y colectivos sociales, políticos y administrativos de diferente ideología y pensamiento. Además, se han realizado encuestas a pie de calle y una amplia revisión bibliográfica.

Desde diferentes puntos de vista, hemos tratado de extraer acciones positivas en post de conseguir dar una respuesta a esta encrucijada social. En los últimos años esta problemática se ha agudizado. Sucesos como los ocurridos el 1 de agosto de 2018 en Barcelona, en los que un turista estadounidense fue agredido salvajemente por un grupo de manteros, han conseguido enquistar más la situación sobre este colectivo. Por otra parte, las revueltas ocurridas en el barrio de Lavapiés en Madrid el 15 de marzo de 2018, tras la muerte de un mantero debido a un infarto, han ocasionado un aumento en la tensión entre manteros y comerciantes.

Acontecimientos como los relatados anteriormente han creado un ambiente de tensión permanente entre dos bandos. Por un lado, los manteros y parte de la corporación del Ayuntamiento de Madrid, que se siente cercano a un colectivo que sufre un problema diario, del cual no pueden salir al encontrarse sin papeles y fuera del sistema; y, por otro lado, otra parte de la Corporación del Ayuntamiento de Madrid y comerciantes que exigen el cumplimiento de la norma y que temen el deterioro de sus negocios, amenazados por una competencia desleal. 

Comerciantes y manteros tienen en común el foco de sus críticas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ya que unos ven pasividad policial y otros ven persecución y hostigamiento. También comparten las críticas a la institución municipal por el aumento de tasas e impuestos a comerciantes frente a transigencia con los manteros, unido a las quejas de los propios manteros por la dificultad en trámites, que no se les facilita entrar en el sistema, y el abandono institucional.

En este trabajo podemos plantearnos diferentes objetivos, pero como si fueran diferentes ríos que conducen al mar, todos conducen a la meta de responder a la pregunta: ¿se puede erradicar la problemática de los manteros? Teniendo en cuenta que se trata de erradicar el problema, no a los individuos. Para esto hay que abordar posibles soluciones. Este objetivo es ambicioso, pero no podemos renunciar al logro máximo, que, como cualquier investigador, trata de dar soluciones a las cuestiones planteadas.

El objetivo marcado tendrá su análisis y resolución desde un punto de vista criminológico, es decir, desde un espectro más amplio de lo que supondría un análisis jurídico. La Criminología se nutre de conocimientos de diferentes ciencias con aspectos jurídicos, sociales, psicológicos, médicos y estadísticos, y serán todos estos conocimientos los que otorguen a este análisis una visión global de la problemática y en consecuencia una resolución del conflicto lo más amplia e integradora posible.

Este trabajo trata de mostrar la realidad del top manta, teniendo en cuenta a todos los actores de este terrible teatro. Se ha considerado a los manteros protagonistas obligados de esta obra entrevistando a un representante del Sindicato de Manteros, el cual nos contó la tremenda realidad de muchos hombres que recurren a esta práctica para subsistir.

Por otro lado, hemos contactado con la otra parte afectada por esta situación, los comerciantes, a través de representantes de diversas asociaciones relacionadas. Ellos nos han relatado el daño que les provocan los manteros con su venta ambulante y de productos falsificados.

Además, hemos entrevistado a políticos, representantes y gerentes de entes públicos; hemos visitado el polígono de Cobo Calleja, principal suministrador de prendas falsificadas a estos manteros; y, cómo no, la visita al barrio de Lavapiés, donde se desarrolla el día a día de los manteros.

Por otra parte, se ha realizado un trabajo a pie de calle para saber horarios, zonas de uso y costumbres laborales de los manteros. También se ha tenido en cuenta la opinión pública a través de una encuesta sobre la problemática del top manta en la zona centro de Madrid aplicada a más de 200 personas. Todo ello con un único fin, que es el de poder entender el problema y aportar alguna solución a este conflicto social que acaba dañando a todo el mundo

Esta ha sido la introducción y resumen del proyecto de investigación apoyado por ‘Comillas Solidaria’ de la Universidad Pontificia de Comillas, en el que han participado como directores y autores: David García Seoane y Francisco José López Rodríguez, agentes de la Policía Municipal de Madrid, licenciados en Criminología y tutores de TFG de la Universidad Pontificia Comillas, además de diferentes coautores, entre los que se encuentran colegiados del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

El resto del proyecto de investigación puede descargarse en el siguiente archivo PDF:

Ámbito ciber para el criminólogo: uso de la Ciberinteligencia en Ciberseguridad

Hace ya unos años que estamos conectados al 99,99% a Internet, casi todo el mundo está conectado o por lo menos sabe que es la red de redes (Internet). En breves palabras ha pasado a formar parte de nuestras vidas como algo natural. Pero aun así se sigue confundiendo los términos del ámbito ciber, concretamente en este caso nos encontramos con cursos que nos hablan de Ciberseguridad y después son más de Ciberinteligencia y viceversa. Por eso estas líneas es para realizar una pequeña matización sobre estos dos términos.

Grosso modo, la Ciberinteligencia es sacar y darle uso a una determinada información (García, 2019), siendo por su parte la Ciberseguridad, según ISACA (Information Systems Audit and Control Association) “protección de activos de información, a través del tratamiento de amenazas que ponen en riesgo la información que es procesada, almacenada y transportada por los sistemas de información que se encuentran interconectados” (Citado en Valoyes, 2019, p.1).

Con esta exposición podemos observar que la Ciberseguridad sería el plan estratégico o defensa de la información que tiene un usuario, empresa o gobierno. Siendo la Ciberinteligencia el análisis de la información del usuario, empresa o gobierno. Como vemos, son diferentes pero van de la mano. Si una estrategia usada en Ciberseguridad pretende prevenir y protegerse ante un ciberataque, vemos cómo la Ciberinteligencia es una herramienta adecuada a la hora de la prevención contra la ciberdelincuencia. Esto es porque mediante la Ciberinteligencia podemos descubrir agujeros de seguridad en nuestros sistemas  y amenazas a corto plazo.

Existen otras herramientas en Ciberseguridad, pero nos centramos en esta, al ser las más accesible por todos, ya que nuestra información o la de las empresas están expuestas en Internet, aportado información tanto a los ciberdelincuentes como al cibercriminólogo que queremos proteger mediante la prevención.

Queda claro que es aquí en la Ciberinteligencia es donde un cibercriminólogo puede aportar mucho a las empresas o entidades que lo necesiten su ayuda. Esto sin llegar a especializarse en Ciberseguridad o, mejor dicho, en la parte técnica de la misma. Estamos ante una puerta abierta a la inclusión del cibercriminólogo en el mundo laboral, a la creación de una puerta de entrada sin quitarles el trabajo al equipo de informáticos, expertos en redes, etc., que pueda tener una administración sino a la colaboración de forma conjunta con estos compañeros en el mundo de la Ciberseguridad.

Autor: Juan José Carrillo Miranda, miembro del Grupo de Trabajo de Cibercriminología del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid.

Bibliografía:

García, A. V.(2019). Diseño y desarrollo de herramientas de ciberinteligencia competitiva en el ámbito de la empresa.

Valoyes Mosquera, A. (2019). Ciberseguridad en Colombia. URI: http://repository.unipiloto.edu.co/handle/20.500.12277/6370

‘Dime cómo escribes y te diré quién eres’, estudio del Alzheimer desde la Grafología

En este artículo se procede a tratar la identificación de los parámetros gráficos comunes en personas con Alzheimer. Para una mejor comprensión acerca de esta investigación y sus conclusiones hay que entrar en tema definiendo primero a la grafología y a la enfermedad neurodegenerativa del Alzheimer.

  • Grafología : muestra el aquí y el ahora de la persona a través de su escritura, así como parte de su carácter y rasgos de personalidad. Es la ciencia cuyo objeto es estudiar el carácter, temperamento y personalidad a través de los aspectos de movimiento, espacio y forma en la escritura manuscrita.

Gracias al análisis psicografológico podemos apreciar el estado de ánimo en el que se encuentra la persona, así como el hecho de que sufra una dolencia determinada o, como en este estudio, una enfermedad neurodegenerativa.

A través de la grafología se relaciona la ejecución del grafismo con la psique humana, ya que la orden de escribir proviene del cerebro y es ejecutada por la mano. Aquí influyen fuerzas conscientes y, las más importantes, inconscientes ya que escapan al control del sujeto. Por ello es un acto neurofisiológico y psíquico.

  • Alzheimer : es una enfermedad de tipo neurodegenerativo. Es una demencia muy común en las personas mayores y se basa en el paulatino y progresivo olvido de las cosas. Son fallas que cada vez se dan más a menudo y va desde los más reciente a lo más antiguo de la memoria. Principales síntomas: trastornos mnésicos que afectan a la memoria reciente. Dificultades a la hora de hablar correctamente y, posteriormente, su comprensión. Fallos en ciertas funciones ejecutivas, lo cual se ve más a la larga. Trastornos atencionales, atención selectiva. Ansiedad, apatía, irritabilidad y posible depresión, incluso en estadíos avanzados ideas delirantes.
  • Por tanto, el objetivo principal de la investigación ha sido el de hallar un patrón gráfico común en personas con Alzheimer. Para lograr llevar a cabo la investigación se ha podido tomar la muestra escritural de 9 personas del grupo experimental (personas con Alzheimer) en el Centro de Día A.F.A. de La Bañeza (León). Posteriormente se ha tomado una muestra de otro grupo control (no padecen Alzheimer) con características similares y se ha procedido al estudio psicografólogico de ambos y su posterior comparativa.

Este estudio psicografológico se basa principalmente en el método Grafonómico, originario de la escuela francesa cuyo máximo exponente es Jules Crépieux-Jamin. Dicho método se basa en el estudio de las medidas de todos los elementos posibles, esto es medir los 8 grandes parámetros (tamaño, presión, inclinación, cohesión, forma, dirección, velocidad y orden), pero no sólo en su forma objetivo sino teniendo en cuenta que la escritura es un reflejo psicológico de la persona, esto es el aquí y ahora del sujeto por lo que puede variar de un momento a otro.

El método Grafonómico engloba y se apoya en gran parte de los siguientes :

Gramatomórfico (estudia la forma o morfología de las letras). Grafométrico (es objetivo, mide todo sin tener en cuenta los esfuerzos inconscientes). Grafológico (estudio de la personalidad a través de la interpretación de los resultados grafonómicos, gramatomórficos y grafonómicos obtenidos). Grafología Emocional (el estado físico, psicológico y anímico influye en la escritura ya que provoca ciertas alteraciones en la misma).

  • Los resultados y conclusiones que arroja el estudio son que la persona con Alzheimer sí tiene un patrón gráfico que le diferencia y es el siguiente: Su escrito posee menor legibilidad lo cual dificulta su lectura; la letra es de mayor tamaño; se da un menor distanciamiento entre las letras dentro de la palabra; se da una presión débil con alguna pérdida de tinta; hay gran variabilidad respecto a los parámetros de escritura tales como tamaño, presión, inclinación , etc.; la velocidad de escritura es lenta, por lo que ejecutará menos palabras por minuto; se da una falta de orden notable en cuanto a márgenes; hay blancos o vacíos en la hoja en lugares donde no corresponde (fantasma gráfico); y la firma es sencilla, constando únicamente de nombre y uno u dos apellidos sin rúbrica. Se da coetaneidad entre firma-texto.

Llama la atención ciertos rasgos gráficos muy característicos y especiales que se dan en los sujetos con Alzheimer, tales como el hecho de que aparezcan muchos temblores, torsiones, cuadrangulaciones, etc. que se debe a la falta de psicomotricidad derivada de la enfermedad, así como a momentos en que el sujeto se queda pensando cómo continuar.

También es destacable la continua y constante aparición de pseudopies, esto es, la realización de un pie donde no corresponde como podría ser en una letra “d”. La variabilidad e inestabilidad de los parámetros nombrada anteriormente hace referencia a una volición cambiante, un temperamento inestable, un humor cambiante, etc. Y los blancos en la hoja o fantasmas gráficos se refieren a la irritabilidad, ansiedad, angustia o temor.

 

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– Tamaño grande, tendencia muy  grande

 

– Presión normal, tendencia fina/débil

– Inclinación irregular

– Cohesión variable

– Forma curva, temblores, torsiones…

– Dirección tendencia ascendente y sinuosidad

– Velocidad mesurada o lenta

– Orden más confuso y dificultad lectora.

Márgenes irregulares. Blancos en zona derecha.

Enmarañamientos.

– Firma sencilla sin rúbrica

– Tamaño normal, tendencia grande

 

– Presión normal, tendencia firme

– Inclinación inclinada

– Cohesión variable, predominio desligada

– Forma curva

– Dirección variable Flexible

– Velocidad normal

– Orden claro y legible

 

 

– Firma con rúbrica

 

 

 

Artículo firmado por Carlos Monroy Alonso. Criminólogo colegiado núm. 277, Maestría en Criminalística, Grafólogo, Perito Calígrafo y Perito Informático Forense

Contacto: carlosmonroyalonso@gmail.com

Los Registros sexuales de delincuentes y la Ley Megan

Autora: Vanesa Jover Bustillo

Licenciada en Derecho, Graduada en Criminología, Magister Iuris en Derecho Comunitario.

N.colegiada M-0316

 

Los Registros sexuales de delincuentes y la Ley Megan

En enero del 2008 tuvo lugar el asesinato de la niña onubense de cinco años de edad Mari Luz Cortés a manos de un individuo quien estaba eludiendo la cárcel desde 2002 por abuso sexual infantil. Este hecho provocó una gran alarma social en nuestro país por la falta de seguimiento contra los delincuentes sexuales de menores de edad. Es preciso recordar un hecho de corte similar ocurrido en EE.UU originando la llamada Ley Megan.

La Ley Megan entró en vigencia en los Estados Unidos cuando en el año 1994 Megan Kanka de 7 años fue violada y asesinada salvajamente por un vecino con antecedentes por agresión sexual. Tras este horrible suceso, se creó un registro y un procedimiento de notificación para alertar la presencia de un delincuente sexual, que pudiera poner en riesgo la integridad de los habitantes de una comunidad. Asimismo, a partir del 2003 la Corte Suprema autorizó que se publicaran en Internet las fotos de personas que habían sido condenadas por delitos sexuales contra menores de edad.

Dicha ley fue aprobada el 31 de octubre de 1994 por el Congreso norteamericano. Parte de los estados usan sistemas de clasificación de los agresores dependiendo del delito, pero el resto de los estados utilizan el registro sin evaluar el riesgo; por lo tanto, esto incluye cualquier delito sexual sin distinción de gravedad. La forma de funcionamiento de estos registros consiste en notificar a quien esté inscrito haciendo saber a los ciudadanos a través de correo electrónico.

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Megan Kanka y su asesino

La última modificación en la regulación de los registros de delincuentes sexuales fue aprobada en 2006 con la Sex Offender Registration and Notification Act (SORNA), que endureció las condiciones y consecuencias del registro tales como ampliar la categoría de penados que debían inscribirse. En la actualidad, los 50 estados norteamericanos poseen este tipo de registros, en los que se encuentran inscritas en torno a 700.000 personas.

En el ámbito internacional, los registros de delincuentes sexuales ya existen. Se trata de una especie de bases de datos en las que se inscriben las personas condenadas por delitos sexuales cuando abandonan la cárcel. Estos registros son de acceso público y su inscripción puede ser perpetua. Las consecuencias de esta inscripción suponen la notificación a la comunidad o las restricciones para elegir libremente dónde vivir.

En 2014 se presentó un proyecto de ley en Canadá que preveía la creación de un registro nacional, accesible al público, de todos los agresores sexuales de niños. La base de datos contendría el nombre, la foto o el barrio del delincuente sexual. Con este nuevo proyecto de ley, las informaciones sobre los delincuentes sexuales cuyo nombre aparece en el registro deberán ser transmitidas a los agentes de los servicios fronterizos para encuadrar mejor sus desplazamientos en Canadá y en el extranjero. El país canadiense de esta forma uniformizó el seguimiento de los agresores sexuales en las comunidades.

Lo importante para la sociedad es dotarse de herramientas para que las informaciones sobre un individuo de alto riesgo que constituya una amenaza para su barrio o vecindad, sean disponibles para toda la población canadiense. En la actualidad, dicho registro de los delincuentes sexuales puede ser consultado solo por la Policía, pero desde hace algunos años existe cada vez más presión para que se haga público, como es el caso en Estados Unidos.  Además de un registro nacional público, el proyecto de ley presentado prevé también el aumento de las penas mínimas y máximas para las infracciones de orden sexual contra los niños, así como la obligación de los delincuentes a purgar penas de cárcel consecutivas.

 

  • Implantación de registro de delincuentes sexuales en España

El actual registro de delincuentes sexuales se encuentra en funcionamiento desde el 1 marzo del 2016 y se encuentra regulado por Real Decreto 1110/2015 de 11 de diciembre. Complementado por RD de febrero del 2016.  El principal objetivo reside en proteger a los menores y desarrollar un sistema exhaustivo y detallado de los delincuentes así como la prevención de posibles delitos de esta tipología. El Registro Central de Delincuentes Sexuales se integra en el sistema de registros administrativos de apoyo a la Administración de Justicia e incluye los datos relativos a la identidad y perfil genético de las personas condenadas por sentencia firme  tales como delitos contra la libertad e indemnidad sexuales y trata de seres humanos con fines de explotación sexual, incluida la pornografía, con independencia de la edad de la víctima.

 

  • Cuál es su ámbito de aplicación:

– Delitos contra la libertad sexual

– Delitos de trata de seres humanos

– Delitos de pornografía u exhibicionismo

El Registro central recoge, por tanto, los datos relativos de aquellas personas condenadas por sentencia firme a causa de un delito de estas características.

  • Quiénes pueden acceder:

El sistema no es público y está dirigido a los jueces y tribunales, el Ministerio Fiscal y la Policía Judicial quienes tendrán acceso a dicho registro.

 

Notas y referencias

  • Registro de delincuentes sexuales del 1 marzo del 2016 regulado por Real Decreto 1110/2015 de 11 de diciembre.
  • Fernández, C. y Estrada, P. (2014). Registros de delincuentes sexuales y prevención del delito. Análisis de la experiencia estadounidense. Estudios Penales y Criminológicos. XXXIV. 390-418.
  • The Woodsman, película dirigida por Nicholas Kassell. Dash films, EE.UU, 2004 (inspirada en el caso Megan)

 

 

Artículo escrito para el blog del CPCM por la colegiada Vanesa Jover Bustillo.

Las novias de la Yihad: Claves para entender la radicalización

Las novias de la yihad:

Claves para entender la radicalización

GRUPO DE TRABAJO PREVENCIÓN DE LA RADICALIZACIÓN VIOLENTA
del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid

 

Introducción

En una sociedad altamente globalizada, donde el acceso a la información se puede realizar de manera casi instantánea, resulta desconcertante y paradójico la manipulación y los efectos del radicalismo de etiología yihadista, que provoca en los “nuevos fieles” a la causa radical.

Más si cabe, si los destinatarios son mujeres, donde el papel de las féminas dentro de las organizaciones de etiología yihadista dista mucho de ser un cuento de hadas.

Ante tal realidad nos encontramos diferentes cuestiones y dilemas sobre los modelos de captación y adoctrinamiento empleados por los distintos grupos y organizaciones a la hora de incorporar nuevos integrantes a las diferentes organizaciones.

El objetivo no es realizar un análisis exhaustivo de la génesis de la radicalización, si no intentar aportar distintas variables que permitan esclarecer una cuestión aparentemente ilógica y sin un sentido definido.

 

El primer contacto con las “novias yihadistas”

El tránsito y los primeros pasos, donde se inician los contactos con las receptoras potenciales de los mensajes radicales, se encuentran ciertamente muy dispersos y son variados desde el punto de vista de la metodología de captación utilizada.

La auto radicalización a través de los vídeos de propaganda de los distintos grupos terroristas se encuentra dentro de una de las variables utilizadas. Jóvenes que encuentran una nueva liberación y un sentido diferente a la rutinaria actividad social, apelando a un bien mayor. La nueva cultura adolescente, donde la interacción directa y constante con diferentes RRSS, coadyuva a la diversificación y amplificación de las potenciales destinatarias, donde la simple curiosidad precipita la captación inicial y la curiosidad que despiertan los precitados mensajes de llamada a la acción.

Como se puede apreciar en numerosos testimonios aportados por antiguas integrantes de las organizaciones en la órbita de “DAESH” (1), (informe de Free Yezidi Foundation citó una publicación de 2017 del Servicio General de Inteligencia y Seguridad de los Países Bajos -AIVD-, titulada ‘Mujeres yihadistas, una amenaza que no debe subestimarse’) la identificación recurrente de las mujeres como víctimas del entramado de etiología yihadista favorece la captación por parte de mujeres, altamente radicalizadas y adoctrinadas.

Distintos estudios realizados en nuestro país (Vicente, 2020) identifican que los contextos de radicalización oscilan desde escenarios de inoculación micro, como la familia y el entorno de grupo de iguales; hasta escenarios más complejos en el ámbito macro, como el Ciberespacio, un entramado que contempla e interacciona de manera alternativa los mundos Offline y Online. Mucho más estudiado y premeditado de lo que pudiera parecer, favorece la captación de jóvenes adolescentes.

 

La radicalización de la mujer en el contexto sociocultural actual

Los trabajos desarrollados al efecto por Milton y Dodwell (2018), tomando los datos aportados por Combating Terrorism Centre at West Point, tuvieron acceso a una serie de material incautado, en diversas operaciones de contraespionaje, de anotaciones manuscritas Guesthouse list (2) sobre la recepción de las mujeres en los distintos enclaves yihadistas. Estos autores identificaron que los precitados informes desarrollan el seguimiento que distintas mujeres, ligadas a distintas organizaciones terroristas de etiología yihadista, habían confeccionado para la captación y asimilación a las precitadas organizaciones, con un listado que abarca un total de 1.139 mujeres, con un detallado desarrollo sociográfico de las mismas.

 

El papel activo de la mujer en las zonas de conflicto

El constante progreso de las organizaciones terroristas relacionadas con el integrismo islámico ha provocado que las principales teorías y estrategias de los Estados occidentales se encuentren confundidos con el papel que las mujeres de nueva integración, denominadas tradicionalmente como “novias yihadistas”, proyecten una realidad mucho más compleja de lo que en un principio pudiera parecer.

El desarrollo de los estudios de Milton y Dodwell (2018) sobre la evolución de la relevancia y especificidad de las aportaciones por dichas integrantes en las cédulas terroristas, en particular, tras el minucioso escrutinio de la Guesthouse list, resulta contrastado la voluntariedad y conocimiento de las actividades violentas que pueden y desean realizar las nuevas integrantes de la organización. Una realidad dicotómica con la identificación como víctima radicalizada y supuestamente engañada, que se mantenía en la actualidad, resultando un análisis demasiado reduccionista para la complejidad de la realidad vigente del terrorismo yihadista.

 

¿Nuevos parias o infiltradas bajo el estigma de víctimas?

Para entender el delito y sus ramificaciones, buena parte de dicho conocimiento pasa por la identificación, comprensión y escrutinio de las víctimas, como elemento definitorio a la hora de acometer, de manera holística, la problemática de la radicalización de la sociedad europea.

La perspectiva e identificación del concepto victimológico radica en la interacción victima-delincuente, de los contextos que les delimitan y todos aquellos factores de oportunidad que cohabitan en las relaciones, tanto intrapersonales como interpersonales, donde como desarrolla Fattah (2014) “los roles de víctima/ agresor no son necesariamente antagónicos, pero son frecuentemente complementarios e intercambiables”.

De esta manera, en línea a lo que desarrolla Fattah (2010), la evolución de las “novias yihadistas”, dentro de un contexto victimológico, podrían encuadrarse dentro de un proceso de transformación, desde colaboradores necesarios para la perpetración de atentados yihadista, prestando apoyo directo o logístico a las distintas cédulas en la organización a “víctimas socialmente prescindibles”, donde desde la perspectiva sociocultural y religiosa islámica, el colectivo femenino se encuentra absolutamente marginado en su comunidad, relegado a labores domésticas de mantenimiento de la estructura social.

 

La Teoría de la Compensación como hipótesis para comprender las claves del adoctrinamiento

Llegados a este punto, el planteamiento que se propone se identifica en los sistemas sociales, las relaciones intrafamiliares y los tipos educativos actuales en la sociedad del primer mundo, los cuales favorecen la captación de la cultura radical.

Especialmente, se plantea la hipótesis de la inferencia de la ruptura de los vínculos familiares y la desconexión que provocan dichas sinergias para establecer vínculos exógenos de compensación psicoafectiva, las cuales se relacionan con la Delincuencia organizada y, más concretamente, con la Radicalización de la Yihad, en los contextos desestructurados familiares en verdaderos Factores de Riesgo para propiciar los precitados vínculos criminales.

Para ello resulta de especial relevancia la representación que Bowlby (1969) desarrolla en la Teoría del Apego sobre la interacción intrafamiliar ante las conductas donde: “el comportamiento de apego es concebido como toda forma de conducta que consiste en que un individuo consigue o mantiene proximidad a otra persona diferenciada y preferentemente individual y que es considerada, en general como fuerte y /o más sabia”, donde las estructuras sociales actuales generan diversas maneras de vinculación afectiva que desplazan cuantitativamente, por la ausencia de la estructura familiar en tiempo-espacio (dificultad de conciliar la estructura familiar con las obligaciones laborales).

En este sentido Cyrulnik (2016) destaca que las experiencias traumáticas generan la identificación de diferentes estructuras de apego exógenas a la propia familia, existiendo dos etapas especialmente sensibles a dichos procesos, la adolescencia y la senectud. La estructura terrorista actuaría de esta manera como elemento compensatorio de la figura paterna, el cual se identificaría con la figura de autoridad, que justificaría el acatamiento de la férrea doctrina y comportamiento asertivo y sumiso de las jóvenes, donde en etapas adolescentes, se encuentran en procesos de reafirmación constante.

Ante tal circunstancia, la limitación de la estructura social que pudiera realizar un efecto compensador ante la dialéctica extremista, en ausencia del vínculo familiar y social, la norma prescriptiva de aprobación de la conducta se encuentra limitada al discurso radical integrista, cumpliendo el objetivo primigenio de aislar a la nuevas aspirantes, de cualquier vinculación con su actual círculo, que le pudiera deslegitimar o reprobar las actitudes y comportamientos que se pretenden instaurar con la nueva identidad (Cialdini y Trost, 1998).

 

Discusión y Conclusiones

Como elemento sintético, la experiencia de las novias yihadistas, lejos de representar un peligro para la sociedad, puede ser tomado como una baza para la integración y reeducación de las “nuevas novias”, que se encuentran en un proceso incipiente de adoctrinamiento, si se realizan los adecuados elementos de prevención contra la radicalización, desde una perspectiva de intervención primaria y secundaria.

Por ello, se estima que la estrategia de las distintas Administraciones se antoja equivocada, determinando la exclusión y negando la incorporación a la sociedad de mujeres que han sufrido, ya sea por propia iniciativa o por ser víctimas de la propia sociedad en los territorios en conflicto, al entender que suponen la pérdida de activos importantes a la hora de implementar elementos de contención, en los círculos de mayor peligro de radicalización, basados en la verdaderas vivencias y experiencias, que pueden servir como elemento disuasorio y deslegitimador del discurso de etiología yihadista.

Así mismo, desde el punto de vista de inteligencia se pierden activos de vital importancia que contienen un conocimiento en primera persona, de las actividades y formas de vida dentro de las propias organizaciones terroristas, tanto en los elementos de contraespionaje, como a la hora de adecuar las estrategias de prevención primaria y secundaria en nuevos escenarios y hacia futuras víctimas de la radicalización.

(1)  https://www.semanariohebreojai.com/articulo/2171/mujeres+victimas+perpetradores

(2)  Denominación de la Agenda o listado donde se hace referencia a las mujeres hospedadas en su llegada a las zonas de conflicto, según investigaciones de Milton y Dodwell (2018).

 

Referencias bibliográficas:

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CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA

Introducción

La transgresión femenina es y ha sido hasta la fecha un campo olvidado por la Criminología. Aunque el comportamiento delictivo femenino se ha manifestado en todos los periodos de la Historia, no se comenzó a estudiar ni investigar hasta el siglo XIX. Además de la carencia de estudios e investigaciones sobre la materia, se suma que la Criminología tradicional ha ignorado los pocos estudios existentes que versan sobre la temática y ha aplicado las mismas teorías y conclusiones de los estudios sobre delincuentes varones a las conductas delictivas de las mujeres.

Por si no fuera poco, los investigadores y sujetos de investigación en Criminología han sido mayormente hombres, tal y como ocurre en otras ciencias. Como consecuencia de este dominio masculino, actualmente existe un conocimiento científico limitado y sesgado en lo relativo a la delincuencia cometida por las mujeres, si bien desde hace poco se está empezando a dar visibilidad a esta temática.

Según la doctrina, esta carencia de datos se debe al menor número de delitos cometidos por las mujeres en comparación a los hombres. Si bien es cierto esto último, eso no esgrime, a mi juicio, de la necesidad de investigar un fenómeno más dentro de la criminalidad. Una aproximación a esta diferencia delictiva entre hombres y mujeres se puede apreciar en los datos ofrecidos por el INE en relación con el número de condenadas y condenados en España entre los años 2013 y 2018:

 

img 5f3465c544964 CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA
Fuente: elaboración propia a partir de los datos del INE.

Como se puede observar, la diferencia es abismal entre ambos sexos. Desde la última reforma del Código Penal en 2015 se produjo un incremento delictivo significativo tanto en mujeres como en hombres debido posiblemente a la introducción de nuevos tipos penales y a la eliminación de las faltas pasando a ser delitos leves en su lugar, entre otros factores. Asimismo, en general se aprecia un incremento notable en los últimos años respecto al número de condenas. En el año 2018 disminuye el número de condenadas respecto a 2017, caso contrario de los hombres, donde se produce un incremento.

 

Tipología delincuencial de las mujeres transgresoras

Respecto al número de delitos cometidos por las mujeres entre 2013 y 2018 según la tipología delictiva, el INE ofrece los siguientes datos. Teniendo en cuenta la tipología tan amplia existente de delitos recogidos en el Código Penal actual, tan solo he reunido los cinco primeros delitos más cometidos:

 

img 5f3465db721ad CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA

Fuente: elaboración propia a partir de los datos del INE.

Por tanto, los delitos que más cometen las mujeres son delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, destacando los hurtos y las defraudaciones. A ello le siguen los delitos de lesiones; los delitos contra la seguridad colectiva, donde predominan los delitos contra la seguridad vial; los delitos contra la libertad, especialmente las amenazas; y los delitos contra la Administración de Justicia, siendo la mayor parte de ellos quebrantamiento de condenas y acusaciones y denuncias falsas. Prácticamente en todos ellos se observa un aumento en el número de condenas con el paso de los años.

Si se comparan estos cinco primeros delitos cometidos por mujeres con el cometido por los hombres no se aprecia mucha diferencia, pues los más cometidos por hombres son, ordenados de mayor a menor: delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, contra la seguridad colectiva, lesiones, contra la libertad y contra la Administración de Justicia. La única diferencia destacable, además de la disparidad de las cifras que se ha comentado, es que mientras que el delito de lesiones ocupa el segundo lugar en el caso de las mujeres, en el caso de los hombres ocupa el tercero. Además, dentro de cada tipología delictiva tampoco existen diferencias destacables exceptuando que, en el caso de los hombres, dentro de los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico destacan, además de los hurtos, los robos y robos con violencia, cosa que en el caso de las mujeres no sucede.

 

Tipología delincuencial en Centros Penitenciarios

En cambio, si nos vamos a las estadísticas ofrecidas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (en adelante SGIP) respecto a la población reclusa en España a diciembre de 2019 se obtiene lo siguiente:

 

img 5f3465ebdea9d CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de SGIP.

La diferencia entre ambos sexos sigue siendo relevante. Del mismo modo, se observa un número muy bajo de población reclusa comparado con el total de condenas de 2018 del INE mencionada al principio. Esto, como sabemos, es debido a que la pena de prisión no es la única clase de pena existente y esta suele ser la más grave.

Si se compara la tipología delictiva de los delitos cometidos por las mujeres con la de la población reclusa mostrada en el gráfico siguiente se aprecian diferencias significativas.

 

img 5f3465fd8b840 CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de SGIP.

En el gráfico aparecen delitos que no se encontraban en los datos del INE, tal como los delitos contra la salud pública, homicidio y sus formas y delitos contra el orden público. Esto se debe a la gravedad de estos delitos y a la gran extensión de sus penas en prisión. Los delitos contra la seguridad colectiva o contra la libertad no necesariamente implican condenas en prisión o conllevan penas menos largas.

Comparando estos datos con la población reclusa masculina se observa que existen algunas diferencias. En el caso de los hombres existe un número alto de condenas por violencia de género y por delitos contra la libertad sexual, algo que no sucede en el caso de las mujeres.

img 5f346605b5df9 CRIMINALIDAD Y GÉNERO: BREVE APROXIMACIÓN A LA DELINCUENCIA FEMENINA

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de SGIP.

Por tanto, en el caso de las mujeres (y de los hombres) la delincuencia tiene un fin mayoritariamente lucrativo, ya sea mediante robos, hurtos o tráfico ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas. En el caso de los delitos contra el patrimonio en las estadísticas no se muestra la variedad de modalidades delictivas dentro de este tipo penal, tales como el hurto, robo, extorsión o defraudaciones, entre otras. Esta diferenciación no carece de importancia puesto que, dentro de las modalidades mencionadas, se encuentran delitos violentos y no violentos, que requieren o no de riesgo, fuerza e intimidación.

Respecto a los delitos contra la salud pública, es destacable el caso de las mujeres utilizadas por las organizaciones criminales para introducir droga en el país. Estas mujeres victimarias denominadas vulgarmente como “mulas”. Introducen las sustancias en su propio cuerpo o en el equipaje y el motivo principal que lleva a cometer este tipo de delitos, ya sean o no consumidoras de estas sustancias, es el hecho de que son delitos poco detectados por las autoridades policiales y que no requieren de especial destreza ni riesgo.

Además, la comisión del delito se suele realizar de forma individual más que en coautoría y sin estar integrada en la organización criminal. En el caso de ser descubiertas, prefieren no delatar a la organización ni a ninguno de sus miembros, ya sea por miedo o chantaje, siendo esta la razón por la que las autoras del delito, en la mayoría de los casos, no se benefician de atenuantes relacionados con la colaboración con la Administración de Justicia, lo que ocasiona largas estancias en prisión.

Sobre los delitos de lesiones y de homicidio y sus formas, la mayor parte de las lesiones se producen a niños y los homicidios a personas del entorno social o familiar de la victimaria, tal como parejas, hijos o personas mayores. En los delitos de lesiones y homicidios, las mujeres actúan como autoras materiales del delito, es decir, como autoras individuales, mientras que en los delitos de robos y atracos suelen actuar más como cómplices.

En resumidas cuentas, el perfil de la población reclusa femenina se caracteriza por la pobreza, marginalidad, exclusión social, alta estigmatización, analfabetismo, baja cualificación profesional y educativa y una posible relación con la drogodependencia y con la violencia de género, doméstica o sexual. Mientras que en años anteriores la mayor parte de las mujeres reclusas estaban penadas por delitos contra la salud pública, en los últimos años el mayor número se constituye por las penadas por delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico. El perfil de edad mayoritario lo conforman las mujeres adultas, de nacionalidad española (aunque en los últimos se ha incrementado el número de mujeres extranjeras), penadas y en segundo grado de tratamiento. Utilizan menos la violencia, la fuerza y asumen menos riesgo que los hombres, además de tener una tasa menor de reincidencia.

Etiología de la delincuencia femenina

Una vez visto esto, quizá surjan varias preguntas, como por ejemplo: ¿cuáles son las causas y los factores que intervienen en la delincuencia femenina? ¿por qué las mujeres transgreden la ley menos que los hombres?

Las teorías que intentan responder a estas preguntas se pueden dividir, de forma muy resumida, en tres bloques: enfoques biológicos y biopsicológicos, teorías y escuelas sociológicas y enfoques actuales.

El primer bloque, situado aproximadamente entre el siglo XIX y XX y de la mano de nuestro gran conocido Lombroso (entre otros y otras autoras), aseguró que la menor transgresión femenina es debida a la constitución y a la debilidad inherente de las mujeres estando su comportamiento determinado genéticamente.

Otras corrientes dentro de este bloque consideraron que la criminalidad está repartida igualmente entre los géneros. No obstante, la diferencia abismal mostrada en las estadísticas delincuenciales entre un género y otro se explicaría por una cifra negra considerable en el caso de los delitos cometidos por mujeres debida a la capacidad de engaño predeterminada por la constitución biológica de la mujer y su especial situación social relegada en la esfera privada.

También son destacables las corrientes que relacionan la criminalidad femenina con el síndrome premenstrual y la menopausia. Por supuesto, todas estas conjeturas anteriores no tienen ninguna base científica y se encuentran obsoletas hoy por hoy. Por último, dentro de este bloque, algunas teorías un poco más recientes defienden que la desigualdad en las cifras de delincuencia reside en el cromosoma Y del hombre, el cual está asociado a la virilidad y la agresividad. Otros autores y autoras argumentan que la diferencia delictiva reside en las hormonas masculinas y femeninas.

El segundo bloque, como su propio nombre indica, estudia el fenómeno desde una perspectiva social. La teoría de la caballerosidad, por ejemplo, entiende que el incremento de las cifras de delincuencia femenina es consecuencia de una mayor persecución de estos delitos, que hasta entonces no habían sido condenados por la justicia debido a su carácter leve y su relación con el ámbito familiar.

Ya en los años setenta y ochenta del pasado siglo surgen, dentro del marco feminista, las teorías de la emancipación. Siguiendo la línea argumental de estas teorías, la disparidad en las cifras se explica por el desempeño de distintos roles y posiciones sociales del hombre y la mujer. Las mujeres, según escalen posiciones en la sociedad y queden menos relegadas en la esfera privada, las cifras de delincuencia entre hombres y mujeres se igualarán.

Otras corrientes atribuyen la baja cuota de criminalidad femenina a un mayor control social hacia las mujeres y al rol que se les ha asignado en la sociedad mediante una educación desigual con respecto a los hombres.

El último bloque, teniendo cabida en las dos últimas décadas, se centra en el estudio de los factores riesgo y protección de ambos géneros. Por un lado, un primer enfoque defiende que los mismos factores asociados con la delincuencia masculina pueden predecir la delincuencia femenina. La diferencia en las cifras de delincuencia se debería a la mayor exposición de los hombres a estos factores de riesgo.

Por el lado contrario, otro enfoque sostiene que los factores de riesgo y de protección son distintos entre ambos géneros. Este enfoque atribuye los factores de riesgo principales en la delincuencia masculina a la dura disciplina recibida en el hogar, las tensiones familiares, el fracaso escolar o los amigos con una conducta desviada. En cambio, la sobreprotección, la falta de supervisión y el bajo apego hacia los progenitores se corresponderían con los factores de riesgo en la conducta delictiva femenina.

Conclusiones

Entre 2013 y 2018 los delitos más cometidos por las mujeres son los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, lesiones, delitos contra la seguridad colectiva, contra la libertad y contra la Administración de Justicia.

En diciembre de 2019 la mayor parte de las mujeres en centros penitenciarios estaban penadas por delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, contra la salud pública, homicidio y sus formas, lesiones y contra el orden público.

La población reclusa femenina se caracteriza por la pobreza y la exclusión social. Por otro lado, las mujeres delinquen en menor medida, de forma menos violenta y son menos reincidentes que los hombres.

Hoy por hoy, todavía ninguna teoría aborda de forma integral ni multidisciplinar la etiología delictiva femenina, las causas por las que las mujeres delinquen menos que los hombres ni el incremento de la delincuencia femenina de los últimos años.

Por tanto, este fenómeno sigue siendo un campo todavía por descubrir y explorar y requiere de un esfuerzo por parte de los profesionales en Criminología para dar luz y visibilidad a esta problemática.

REFERENCIAS

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Artículo escrito para el blog del CPCM por la colegiada Alba Díaz Ortega (@adiazor_)